Gallo Andrés

Enseñándote enseñarás, eligiendo, para empezar, a quien sinceridad y piedad practique.

Te responderá con franqueza delicada: “¿no sabía que eras…?”

Cómo podría saber ella lo que tú ignoras todavía.

‍ ‍ .Gallo Andrés.

Parece, Andrés, carroñero, pero, ¿qué es?

El gallo está perdiendo un trozo de su propio cuerpo, quizás, (por su brillo aterciopelado y esponjoso), de lo que es, se alimenta… Tiene una sola, (y flotante y brillante), pata y, en vez de otra, el trozo desprendido de su lomo, que es dos triángulos, (de tamaño distinto e invertido uno respecto a otro), en sus esquinas unidos. Del menor nace la línea que su pico excava en el cuerpo al que, después, hace trozos. Empezando, de nuevo, por un treslados diminuto (éste rectángulo, tumbado y alargado). y siguiendo cual costura de aguja en máquina de coser de las de antes de que este gallo cosiese.

Tuvo, el ave, dos patas, una vez más, no una al lado de la otra sino una al frente, la otra, detrás. Hoy, en donde debiera estar la delantera es de donde caen los globos triangulares como cortados con tijera, así, finamente, el uno al otro, hilados. Y tiene cola de pluma verde, aunque parezca de hoja.

Todo a su en derredor levita, flota, (inmóvil), sólo el pico avanza tan rápido en su puntada básica. No sabrás decir, no escucharás, pero verás, de sangre, el hilo, (el rastro), dejado.

 

…lo que le rodea…

 

Disponía, el sustento, de un solo ojo azul piedra de blanco centro situado en la misma corona de su cabeza. Ahora cae libre, cuando en su lugar, más parecía un gorrito curioso que otra cosa. El ojo no flota, no levita, se precipita (al lleno, al vacío).

El alimento del necrófago está en reposo. Su postura impide verle, pero dispone de dientes afilados que ya no pueden protegerle de, (ni ayudarle a), nada. Una pata prolongación de sus glúteos, la otra, un muslo trenzado, retorcido y fino y una conexión directa con un níspero erguido sobre pata partida, (como la de un centollo en una cena de mariscos). Bajo la hoja, verde de pluma, (de la cola del gallo), la fruta.

Parte del cuerpo del muerto, más bien la pata no retorcida, reposa sobre quien con pies tres y de triángulos y con seis senos glandulares de ubre atravesado, (unido), sujetos, por negro y palo. ¿De qué color sería la leche producida por semejantes mamas que, además, permanecen en horizontal, que no cuelgan, que no caen?

Y el ojo, que continúa a su destino aproximándose.

Siguiendo hacia abajo y de izquierda a derecha, las psicodélicas, (dos). Tal parece que la verde oscura, (no de hoja, ni de pluma), arrastra, a través de los pechos, al conjunto, y que la rosa la sigue de cerca fingiendo que se aleja.

El gallo Andrés, carroñero parece, pero… ¿qué es?

 

…suave…

El ojo como de piedra pulida por agua del río del tiempo. Su blanco de dulce de nubecita. De lana el alimento, de terciopelo el gallo, de piel de fruta suya el níspero. Y, de su propia piel, la ubre. De pluma la cola verde. De metal pulido la psicodélica no rosa y, de madera, la siguiente. De pelo la pestaña, la cresta y el ojo negro, (no temas acariciarle, no causará dolor, sólo consuelo). Suave de corteza de cerezo de picota madura, (a punto de caer al suelo, pero en rama todavía) el rabo de la fruta. Suave de globo inflado al máximo y de aceite cubierto, los pies del tres pies que, si girase, no sé si eso sería o protuberancias del alimento.

Del nombre ese, que anda como a su aire, se ignora qué se sienta al tocarle. No se toca, ni se roza siquiera, ni el gallo Andrés osaría hacer cosa semejante.

 

 

Vino Andrés y con precisión suave, esponjosa (y de máquina de las de antes de él), cosió trozos, ruedas, engranajes, volantes que no había en mi cabeza. Sé que giran, y se mueven, (y comportan), sin enredarse y que lo que muestran con cada movimiento cambia, pero se fue el gallo, sin dejar, de pespunte, instrucciones.

P.S: desordenado, ininteligible, enigmático, de la indagación parte.

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