Hormiga
Consiente que así sea en lugar en dónde sólo la verás, tú, (ella, otro nombre de hija), permanezca.
El único del que, por primera vez, y con su franqueza considerada dirá, (aunque su mirada exprese, “ya que he de elegir, elijo el que menos me disgusta”), ,”prefiero éste”.
No dirá “me gusta”. No mentirá. No herirá
El pincel escoba se da, (así mismo), coba, (aire, respiro) y sabe bien qué es estar del derecho y del revés y de odal y de lado.
Más que pintar a brochazos, atraviesa cualquier superficie que encuentra hasta que la pinta y la repinta y la tira y busca otra. Su mejor amigo es un tubo de óleo abierto y con buena cantidad de (¿cómo se llama lo que no es chorro?) pintura saliendo, desparramada, de su boca desbordada, (ahora mismo roja, en un rato, de color…).
La paleta de no pintor flota cuando se deja llevar por el pincel escoba aunque podría caminar, perfectamente, y sola. ¡Qué música no crearía el choque de su movimiento con sus sonajas metálicas de pandereta de mano?.
El oso hormiguero de ocho patas camina, frente a él, la hormiga.