La mujer del gorro fenicio y Rejum
LA MUJER DE GORRO FENICIO
La mujer, (de gorro fenicio de hombre), es muy chata y de ojo, si hay que elegir, más pequeño que grande.
En sus pantorrillas habitan sus senos y el rostro en sus muslos.
Toda ella, (con su caperuza incluida), es cuerpo de un ave que mira erguida, con su cabeza sostenida por cuello largo y tan fino que imposible pareciera, (de no estarlo presenciando), que pudiera sujetar nada en absoluto.
Mira al horizonte, que es mirar el interior de una cabeza que de frente mira.
Lo que en todas direcciones la rodea, por favor, ya tú, mira.
REJUM
La mujer, (de gorro fenicio de hombre), sólo patas arriba si, contra su voluntad, y, entonces, con boca abierta, girando al máximo hacia atrás su cabeza, como queriendo capturar el respiro del que carece, suplicando, quizás, ayuda, que la deje, que no la mantenga así colgada en un aire que más que respirarse, el suyo ingiere.
Su pie, se conectará con ella por un hilo solamente que, (presenciándolo, creerías que soporta el peso del cuerpo sobre él y, sin embargo, nada sostiene, solamente está tieso).
El pie, (mirando al frente, no hacia atrás), el hilo y ese cuerpo de caparazón, (caperuza).
No mira.
No le consiente la situación, (la postura), más que mantener mirada, (que no ve), hacia arriba.
Lo que, a su en rededor, en los sentidos todos, si a bien tienes, mira.