Sinequi

Estaba inhumado, en desconocido lugar, un nombre.

(Sepultureros… si entierran muertes en ubicaciones identificables, si vidas, en parajes ignotos).

Primero fue de la tierra aquella, (sin saber buscando qué, ni cómo), deshacerse.

Luego, algunas letras, (en lugar y orden correctos, pero ni la mitad siquiera), encontrarse.

Siempre, bajo de aquel suelo de cebolla tras cada capa quitar, el olor ese a impostor intentando apropiarse de trabajo que aún hecho habiéndolo no le pertenece, todo impregnado, (cabeza, emoción, corazón…).

Y al final, (al comienzo), desenterrado, un nombre.

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