Regalo
Llegará el día, (¿habrá, a él, llegado?), en que abra, a riesgo de vacío encontrarlo, (lleno de qué), un regalo.
.Regalo.
Envuelto en papel de mapa callejero de ciudad ninguna.
Con cinta que más que de tela es de borrado,
de “típex” blanco, de eliminado, el dibujo bajo él, a cuchilla, (a cuchillo),
(a uña no, !no arañes este regalo!).
Casi perpendiculares, aunque asimétricos, los nudos, (las ligaduras, los vínculos).
Lazada caída, flácida, desvencijada y de cuatro lazos (de esos que borraron lo que hubiera en sus bajos).
El presente está embalado con (un) papel y atado con hilo de corregido, de rectificado.
Empaquetado como si fuese un regalo.
Ceras, cuadros escoceses y…
Ceras, cuadros escoceses, y…
Me dice que es tartán a cuadros perteneciente a ningún clan salvo si, una época, semejante cosa fuese.
Y lápices (pinturas) Alpino que siempre muy afilados tener,
y colores a la cera “Manley” (los de dedos manchados y hasta por ellos perfumados).
Y gusto por mirar a través de la maleza, (tras cortina en patrón a listas, apartando nada) y encontrar, (de ella protegerse), la luz del día.
Y nombre, apenas visible, (con él mezclado), entre del tejido, (de la pintura), el color.
Que tal parece que estuviera contenida por tela de malla metálica amarronada, pero son tallos, cañas, vida meciéndose al compás de la brisa.
Y que así, sin nada más ser que Sinequi, la deje.
O me hablará, (bien sabe que del tiempo, (sinónimo, hoy, de entereza), para escucharla carezco), del sabor que las conversaciones pasando frente a ella dejan en, en formación todavía, las palmas, (tronco leñoso, penacho de, en la cima, hojas), de sus manos.
P.S: De verdad que el experimento éste que ya conversando con …
no sé a dónde me lleve.
Pero la dejo.
Becerro de no oro
Nadie fundió sus joyas para crearlo, ni le idolatró, (ni a posteriori, como castigo a sus hacedores, le destruyó).
Sólo, el lugar en que surgió, le fulminó, y a su regreso, (porque reapareció), ya era uno, y no dos. Ya compacto, (fundido), con otra textura y matiz en el color distintos, no iba a poder contar lo que el rostro, del cuerpo separado, (aparte de lo que de parte es), iba a contar.
Este riesgo se corre cuando aplazas conversación para cuando más tiempo puedas dedicarle dependiendo, además, de que, lugar, (de tu pensamiento aparte) haya, en donde lo inmutable guardar hasta a él regresar.
.Becerro de no oro.
Los perdidos no es tanto que lo estén ellos, (que quizás algunos lo están aunque, seguramente, en otro lugar se encuentran), es que, para ti, así aparecen: extraviados, inaccesibles.
Un buen, (mal), día, abrirás esa ventana desde a donde a todos ellos accedías, y, con incredulidad que de tu memoria, (de la realidad esa parte), te hará dudar, presenciarás un espacio solo y vacío.
Encontrarás remedio puntual, parcial, pero las desapariciones no cesarán.
Aprenderás a, en adelante, conservar copia distinta, de lo que a través de la ventana esa veas, de otra manera, y en otro lugar.
No será todo, ni siempre, ni podrás, a lo que quedó, acceder para continuar como el original habría sido.
Pero un día, (ni malo, ni bueno), querrás honrar a lo que estuvo y ya no está, a lo que pudo haber sido y no será y hasta a lo que en el futuro sucederá de nuevo, y algo, (un resto), en otro lugar, almacenarás.
Será lo que queda del, (no de oro y perdido), becerro.
.Los dos trazos del becerro de no oro.
P.S: también es perder, (que desparezcan), trabajos, (hechos, y por hacer), Sinequi.
Aterac y Lacareta
Habitualmente, vas haciendo aparecer, otras.
Un simple relleno de color, y surge (enmascara) lo que haciendo estabas.
Que, lo que así es, sea así.
Lacareta es negra y criatura a la que cercenaron las alas.
Reside en unas hojas de un verde que más que esconderla la previenen de que, cualquier observador, deseara, siquiera, mirarla.
Quién querría ir allí, a lugar tan … (¿ajeno?),
para contemplar ese verde reflectante, cegador, agraz,
naciendo en lugar,
(en vez de marrón madera de árbol),
negro.
Yo fui.
Es inquietante sí, (aun habiéndola ido a buscar), encontrar, entre una maleza tan hosca, esa presencia, y detenerte a mirarla de frente a los ojos, (que te devuelven esa mirada imperturbable y, sin embargo, suplicante), y no al cuerpo.
Al cuerpo no, (ni a la cara).
Por no incomodar, por la máscara superar, observar, entre la maraña, el mirar de una cabeza enmascarada.
Yo fui.
Boca abajo porque sí.
Y vi su figura estilizada con su abrigo negro y su corazón blanco enlazado en la trabilla de su espalda.
Su tez verde brillaba y deslumbraba (sí)
y protegía de la oscuridad y de las alimañas a las que,
por eso precisamente,
espantaba.
Su pelo recogido en un moño y su rostro reposado y sereno mirando,
para siempre, al frente.
Y el gorro,
nido que cada primavera incubará corazones de color blanco cáscara,
(de huevo),
también lo vi.
Cría, en su cabeza, aves expuestas siempre a que les cercenen las alas.
¿Condenadas a vivir tras una máscara?
Quién querría ir allí, (venir aquí).
A lugar tan ajeno.
P.S: aquí comenzó Sinequi, (aunque se aplicase con carácter retroactivo), el titular entradas con la misma palabra leída de izquierda a derecha y viceversa.
Ganchos
Y con la paciencia, (atención, fortuna…), suficiente, encontrarás algo de lo que enganchar, a lo que enganchar, (en donde engancharte).
Y en el camino incesante, también habrás de parar.
Detenerte.
Y el momento que tengas para, lo que estás haciendo, hacer, no hacer.
Dar una capa a cada forma individual pues señalar origen es parte del devenir interpretar (respetar).
Nada más hacer de lo que, a hacer, hayas venido.
En reposo, en paz, y con cierta distancia, (que mentira no sea),
contemplar movimiento del que sólo en mínima parte, (¡qué le vas a hacer!, hacer más, , técnicamente, no sabes), podrás conservar registro.
Presenciar.
Porque saber quién eres, también será contemplar, (antes de haberlo hecho), qué, (en el origen), hiciste.
Seq es, (en la aplastante mayoría de los casos), la firma Sinequi de los productos en 3d.
Si bien difiere, (considerablemente muchas veces), su apariencia, nunca requiere más de mi atención que el trabajo en curso.
No fue así hoy.
Lo desplazó.
No sentando precedente, lo respeté.
Me enganché, por un rato, a enganchar las 3 letras de Seq.
Resultaron ser ganchos, capaces de sujetar mundos inexistentes, (¿incipientes?), en un equilibrio,(al que se enganchan también), de otra manera, imposible.
¿Es motivo, suficiente, para a Seq, dejar hacer?
Pizarra
No escribas de no ser en superficie de pizarra de la que puedas eliminar por completo tus palabras de tiza. Con borrador que convierta en polvo definitivo el sulfato de calcio hidratado. Antes de hablar, piensa en alto viendo tu pensamiento escrito en pizarrón y, una vez así observado, descubre si es reflexión o vómito de polvo de yeso.
Sinequi es pizarra desgastada por el uso, (y el tiempo, y sus inclemencias, y su paso). Garabateada hoy, escrita, (ayer), mañana. Marco de un rayo de tiza atravesando, (con fuerza, a veces para ser relámpago, invisible a ratos), un cielo nocturno y nublado de tormenta. Aspadera de hilo de yeso desmadejado.
Tres letras, siete, ninguna, nada.
Nada.
Pizarrón de los de antaño tras haber, de su superficie, borrado, (del todo nunca), el rastro blanco. En donde anotar frases para olvidar, (que recuerda).
La impotencia, la tristeza, la rabia, (la belleza) …: garabatos en un encerado de antaño.
Trazos que trazas.
Traza, (y rastro).
Restos de lo que otros en ella trazaron, (aunque los haya borrado).
Teja para tejar, pavimento que pisar, ornamento…
¿La has llegado a tocar?,
¿notado la delicadez de su grano?,
¿su textura opaca y tenaz, que, si a trozos, en láminas?
¿Acudiste al lugar aquel del río de aguas plomizas de donde procede?
Ve y contempla qué le acabó por hacer a, (para qué la preparó),
aquella pizarra.
El Birroh
El Birroh es horrible (como que ni guapo, ni ocurrente, ni…).
Ilumina, su estancia, un tubo fluorescente, (de material algo esponjoso, mullido), más torcido que retorcido,colgado del techo con luz perpetua de intensidad que no te despierta, (que no duerme).
Es puzle de piezas de tres dimensiones que no encajarán entre sí, sino con personajes que se te ocurra crear a ti con sus combinaciones.
.El Birroh.
¿Otro ataque de lo que llamas, del suplantador, síndrome, (pues para impostor ser has de haber algún éxito alcanzado y no es el caso)?
Permíteme (te), repetirme (te):
Consiéntete el ¿error?, (por, por caso poner, de crear algo, (todo el rato tampoco es cuestión), de fealdad, deformidad, y anti…), que no te consientes, (no te consintieron); lo que, al otro en nada perjudicando, reprimes hasta tal extremo que de existir deja, dejas, (porque, a quien eres, hacerlo desaparecer no puedes), que, en ti estando, no lo encontrarías ya, (no aparece, no desaparece).
Será, (serás no), “horrible” enfrentar las ignorancias ajena y propia, (esas en la que el niño ha de comprender asuntos de adulto, y el adulto, buscar remedios con el conocimiento y las capacidades de un niño derrotado e indefenso).
No querrás hacerlo, ¡ni mirar lo hecho!
Hazlo.
Mueve, en todas direcciones, las piezas todas, sobre todo, las que te duelan más, (las que encajen menos).
Te elevarás, (te elevarán) y serás lo que, desde ese otro lugar, (con aquel aire), seas.
O no vivirás, (una parte de ti, no la asesines déjala seguir su curso, morirá).
Y vivirás.
Enfrenta, (lo que al otro en nada está perjudicando), tantas veces como todavía te resulte necesario, a:
El Birroh.
Punto de inflexión
Punto de inflexión, (diccionario R.A.E.L.): “señal de dimensiones pequeñas… perceptible en una superficie” y por “elevación que se hace con la voz… pasando de un tono a otro”.
¿Es “y en el principio” también una silueta de ojo como tema principal?
Entonces mirando hacia la izquierda, hoy, hacia la derecha.
¿Advertencia?, ¿señal, como el punto, de lo que quedó atrás?
.Punto de inflexión.
¿Recuerdas la sensación de esa primera vez en la que pronunciaste su, (aunque en presencia de nadie), nombre?, sí, ese que ni a escondidas a viva voz.
¿Y cuando, al que tenía, le añadiste las vocales (porque cargo, (sin ellas), sí te habías hecho de sus acciones)?
En vez de citarle, lo escribiste chiquito, como si así le estuvieras, sin llamarle, llamando, para que, en realidad, tanto hubiera que buscarle que, ni por ti, sería visto.
Por este orden, antes de conseguirlo: pensamiento, sentimiento, mano y voz, te temblaron.
Y entonces volviste al principio, a refirmar sus trabajos, (a tu través realizados), con las letras que no le habías permitido y comprenderás, entonces, qué te estaba, en realidad, contando.
¿Recuerdas la primera vez que pronunciaste su nombre?
Fue hoy.
Enfrentarás, en adelante, (todo te temblará), consentirle, (de ti afuera, a ti usándote), mostrarse.
Habrá sido, de inflexión, un punto.
Puente colgante
Tendrás que cruzar un puente y será colgante sobre acantilado cuyo fin no alcanzarías a ver si lo quisieras. Del que no llegarías, al fondo, aunque en él cayeras.
Salvo que te decidas a dejar de caminar erguida tú, (alces el suelo mismo que pisas), no descubrirás que, sobre tu cabeza, (de ti partiendo), solamente estaba … quien eras.
.Puente colgante.
¿Y esto qué es?, ¿quiénes?; que una cara, y otra, y una edad, (y otra), y otra especie, (y una), y esta voz, y aquel…
¿Qué es?; ¿Quiénes?, que mirando con esa expectación ¿hacia qué?, qué dicen, qué camino, hacia dónde, ilumina su atención, su espalda…
¿Están, acaso, a la espera de quien les descubra las sombras que les definen, que los muestren?
Cómo es que ignoran que a quien miran necesitará qué rayo que le transforme antes de caer y caminar ese puente colgante, que lleva, ¿a dónde?
P.S: reposa, en, del puente colgante, un extremo, Pugante, y tiene rostro.
Elecornio y Munante
Elecornio es criatura en donde Elefante y Unicornio están unidos por un corazón invertido y enorme.
Él decide, (el corazón), si camina, (Elecornio), hacia atrás o hacia adelante y así no hay discusión, aunque, en realidad, siempre uno, siendo contrarios como son, va de frente.
Cuando se guían por su razón, caminan de costado y, aunque pudiera parecerlo a quien no esté acostumbrado, no es nada complicado.
.Elecornio.
Munante es una mujer a quien, sentada en el suelo con pierna estirada, (y haciendo malabares con manzana en forma de corazón), se le acerca una cabeza caminante.
La una, (mujer), aunque hay quien piensa que lleva un pendiente alargado, (o un tocado), llora lágrima con forma de cola de elefante y cinturón con, de unicornio, el cuerno.
La otra, (cabeza), camina con pies directamente, (carece de piernas).
Ambas miran no sé si al corazón o a Sinequi.
.Munante. (¿Mejor Mubeza de mujer con cabeza?
P.S:
Primera vez que aparecen dos firmas, Significa lectura de imagen en ambas posiciones. Visto en otros trabajos no es código que va a ser consistente en el tiempo.
Primera vez que me consiento, (no sin resistencia), copiarme, (ojo y pie) y pegar, (como si no hacer que todo trazo sea único, fuese un fraude).
Hoja
Y viene, y tras mirar su trazo de a ciegas, decide que, moviendo un ojo de lugar, que si “ilusión óptica abstracta” y que si… así: como si, en donde yo ignoro, ella conociera.
Mientras el cuello, (silbando una hoja), pretende disimular de dónde procede, su mirada hacia quien es, se dirige.
La presencian presencias que ella desconoce.
Llegará (llegarás) , si se, (te), lo permites, Sinequi, (quien te habite), y será, (de la mano que usa en contra), ambidiestra.
.Hoja.
Y caminarás, lo seguirás haciendo, (este día más al menos),
con el paso de la hoja que quiere llevarse un viento,
(con la fortaleza para a otras arrastrar, pero no a ésta),
atada aún, (así sea en el aire), a un trozo de tierra.
Parecerá, la espalda, encorvada de agotamiento.
No podrían apreciarse, (a la distancia ésta), enfermedad, edad…
Dejará su paso una estela indicando de dónde viene a dónde, de momento, no va.
Y vendrá el viento, y, hoy, no te arrastrará.
Caerás, empujada.
Tropiezo propio no, intención ajena.
Te reprocharán, (te reprocharás), que evites volver a ese viento, aunque lo continuarás haciendo.
Hasta que dejes de hacerlo.
Te dolerá.
El contacto con la brisa menos hiriente, por comparación, te herirá.
Hasta que deje de herirte, hasta que el dolor deje de impedirte caminar.
Y lo harás, con la espalda encorvada por el peso de la repetición y el cansancio,
(y por la edad, y por la enfermedad, y por…)
Caminarás,
a partir del momento en que dejaste hacerlo y dejando el rastro,
(de la hoja atada, en el aire, a tierra),
de donde vienes, a donde…
no vas.
Retrato de mujer de cuello largo
La posesión más preciada de la mujer de cuello largo es un camafeo de un ojo entre ámbar y dorado.
Réplica del humano y perfecto con, por cadena, una tira en forma de labios de persona finos y prietos,
(más enjutos que apretados),
pensando más que conteniendo un pensamiento, (un sentimiento).
Pero no lo lleva puesto, (ni quitado).
Su nariz, tan alargada, podría ser, en sí misma, un cuerpo entero, un alma misteriosa e intrigante con su mirada, (bajo la boca), en el cuello.
Pero es mujer de cuello largo, (y retrato).
Si cuerpo tuviera, caminaría despacio, levantando manos y pies a un tiempo.
Acompasados como si, en realidad, sólo uno fueran y, entonces, se detendría un instante imperceptible,
(por esa cadencia enmascarado),
para mirarte de soslayo.
Notarías, tú, (de hacerlo), fugazmente su perfil, más ella te vería, por entero, a ti.
Perfecta, imperfecta, e incorpórea.
No querrás, todavía, escuchar lo que ella ve si decidiera contártelo.
Pero, antes de poder, querer … (ver, entre ámbar y dorado del cuello, el largo).
. Retrato de mujer de cuello largo.
Alargó, esta mujer, la distancia con el boicot (esa voz crítica por el innecesario desperdicio de tinta, de papel, de tiempo…), y así, (aquí), Sinequi comenzó a imprimir sus garabatos.
Es dejar, (impreso, escrito, dicho …), dotar de una dignidad que el sabotaje continuará atacando.
Nota al margen
Ve, para a ti llegar, de lo que has sido en contra y conserva de cada vez, la primera, así sea la única,
(al margen de lo que vaya a ser).
.Nota al margen.
Trazar, (en vez de a ciegas como en adelante), mirando y, (en lugar de dejándoles ir a su aire, como en los 3 previos 3d, hasta aquí), ¿realidad esbozando?:
a un tipo con bigote estrecho y alargado,
a una aguja de impresión 3d,
una silla ósea,
la lámpara de la habitación tuya,
el ave que vuela con hélice de follaje amarillo del que cuelga,
el corazón atravesado de hombre partido…
Deja, la nota, margen, para que algo distinto pueda, en un futuro, suceder.
En los próximos, a partir de aquí, tres años, ya puedo confirmarles que a los tridimensionales se les dará forma, solamente, con ojos cerrados, (al colorearlos ya, tanto no le pediré).
Intestinos
Intestinos es la primera práctica, (juego), con pinceles sólo tubulares.
Te conducen, (conductos), a remotos lugares, (que no podrías asegurar si, en realidad, fuera de tu imaginación existieron), en donde aprender era jugar y disfrutar sin que nadie, ni tú siquiera, supieses qué (que) estabas aprendiendo.
Mucho más adelante, (en el tiempo que podrás para juegos encontrar), explorarás la paleta de efectos de colores de fondo y guardar en vídeo y de esas cosas tan elementales que te ruborizas con la mención de ignorarlas y regresarás a él, (a ellos) variando eso accesorio solamente.
Pero, si algún fondo hay, ninguna superficie, en la realidad, lo altera.
Como no manejarás ni esta plataforma ni cómo organizarás el trabajo que tengas, empezarás por optimizar el uso del vídeo que cargues así es que mostrarás foto aunque ver, de la figura la rotación, y presenciar qué aparece, sea lo que te cautive.
A quién podrías haber creído que te hubiera dicho: “un día sonreirías abstraída contemplando unos intestinos”
.Intestinos.
Incluso cuando a nadie había enseñado ni uno de mis bocetos, firmaba, si es que a ello había llegado, “seq” en dos dimensiones.
Quitar vocales, (con esa ocultación abofetearte), es proteger (frente a ti misma incluso), el nombre por el que tus entrañas te reconocen, no haciéndolo tan reconocible, (sujeto de ataque furioso, despiadado y …desprecio y… que tan bien conoces).
Los intestinos me enseñaron que “Sinequi” en tres dimensiones, iba a ocupar, según pinceles, demasiado volumen… ¿inflamar el abdomen?
Que, quizás, era momento de, si así se llamaría, reservarlo entero para las dos dimensiones
y, eliminar vocales, (esa forma de optimizar espacio) que firmasen los tridimensionales con “seq”.
Aún necesitaré tiempo para digerirlo, pero…
! ay de ti si se te indigesta, (conductos obstruye), lo que las tripas, (que ¿de dos tipos son?), te muestran!
Pierna
En un par de años largos, descubrirás que te pedía el cuerpo, (¿carece acaso, él, de alma?), dibujos en 2d , (con los 3d sucederá prácticamente desde el comienzo), que, con cada giro de la pantalla de 90 grados se conviertan, el mismo siendo, en otro.
Antes de que eso suceda, tendrás que haberte parado, (ni sé las veces) y, viendo lo que vieras, (así nada sea), en una sola posición mirarlos.
.Pierna.
Conservo “pierna” (que podría ser, en otra posición, paisaje, o perros o…) porque, con ella, dio Sinequi, el paso de vencer, (así fuese por un rato), la turbación y el bochorno de verse empezar, tan mayor, a hacer cosas, tan de niños (y mirarla aceptando algo ver).
Pierna es pantorrilla y pie, (aquello con lo que se da paso que, de algo, cabeza es).´
No
«No», es práctica de distintos pinceles de 2 y 3 d mezclados con colores que te desagradan, como si tuvieras que castigar esta ocurrencia, (a estas alturas (¿bajezas?) de tu vida), tener.
Consentir no sólo aparecer, (que ya será).
No eliminar de inmediato para dejar hueco a… ¿qué?
Dejar espacio: dejar ser, abrir la puerta así a que la nada sea,
(el vértigo, esa bajeza practica: no sólo en alturas padece),
a lo que por venir esté.
.No.
«No», (de tantos uno), da permiso, a Sinequi, (con el, como mínimo, «¡qué vergüenza!» escuchando, con negación afirmando), para, de sus manos a través, eso ser y no ser.
P.S: Valorando uso de las comillas angulares, (latinas, españolas). Sé, (No), si «alt+ 0171 para abrir y alt+0187 para cerrar», necesario cada vez, sobrevivirá al «“» directo desde el teclado…