Samu y Rai en el cañaveral

Continuarás notando a los sin nombre. Les llamarás, (de alguna manera has de hacerlo), por su ocupación aspecto, función… y te hablarán más de quién eres tú que de quienes son ellos. Es, por ello, (aunque te canse, y a pesar de las veces que les rehúyas), que todavía no es momento de dejar de hacerlo (verles al menos).

.Rai de Samu y Rai en el cañaveral.

Rai es un corredor con casco de visera negra, que a tal velocidad va que detrás deja, más que el camino recorrido, su estela. Personajes le rodean:

 La mujer calva, (que por garganta y cabeza tiene, sin uña, dedo), viste una pieza larga, con cuello alto, (abierta y cruzada al frente), que le cubre, oscureciéndolos, los hombros.

¿Y lo feliz que está el ser ese que, con ojos cerrados (y, por pestañas, letras), lo que no le interesa, por un oído le sale por otro le entra?  

(Con sus orejas puntiagudas, tres, dos una, ninguna, una, una …)

Y el cabezón de ojos enormes con su cuello alargado algo despatarrado y su pata inferior sombra (no oscura, sino más clara), de la superior.  

(Sombras que siluetas aclaran…)

Y la figura esa tan gris y enojada que solamente grita con boca tan abierta que todo rastro de rostro hace desaparecer

(que chilla, para que nada más que a ella oigas).

La mujer con el torso inclinado hacia adelante, se sienta en sus piernas dobladas.

De ver sus brazos, (de su cuerpo el resto), no sorprendería comprobar que está lavando, en un río, ropa.

Hay, seguro, corriente de líquido, pues un cisne marrón corteja, entre las cañas, a un pato.

Si te descuidas, (concentras), igual hasta por ahí anda un chucho.

 

Samu, con su antifaz negro, (y su mascarilla), respira, a través de la criatura de trompa alargada que su cara cubre, muestra, (oculta).

Más carilla, más baratilla, mascarilla, máscara.

Guarda, al guerreo, la espalda, un hombre con un ojo sólo y de pez, (que todo lo que con él ve pesca), y hombro en grises de montañas.

Un ave (preñó, el cisne, al pato y alguien tuvo que hacerse cargo), vuela llevando, hacia la luz y en su pico, su pesca capturada en río de aguas de color piedra de pizarra clara.

 

Hay vuelos que sacan a la luz más que los equipajes, los precios que otros han de pagar para que unos sigan adelante.

Hay una, (ni dura ni blanda), cara, que de aquí salió para a otro lugar, (en donde otras como ella están), irse.

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