Sinequi (Seq) Sinequi (Seq)

Nipón

Los que, de cuando en vez, aparecen con, en común solamente, de alguna forma de aquel lugar proceder.

Lo serán, la mayor parte de las veces, enteros, a veces, (Tizul algo me tiene de… hay un luchador de sumo en la serie de “mujer embarazada de cabeza gigante” …), del compuesto una parte.

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Sinequi (Seq) Sinequi (Seq)

.Cara del electrocardiograma del plano.

.Una cara de un electrocardiograma del plano.

De no ser quien es, en alguna ocasión, se elevaría su voz, sobre el horizonte plano.

Muerde, empero, las palabras que del corazón le salen y, más que masticarlas,

(sin necesidad por tanto de a posteriori digerirlas, a priori engendrarlas),

las arranca.

Clava, así, sin ni siquiera tocarse, una y otra vez, los dientes, en sí misma.

Ha de devorar a quien, (de no ser quien es, es), para ser quien ha de ser.

Su pelo, con de pálpitos caídas, es gráfico de los latidos que no se puede impedirse tener.

Su origen (de esta cara).

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.Cara de Chimeneo.

Necesitó, Chimeneo, de otra cara:

de, en su rostro, otra parte,

(que todo su humo sin rechistar tragase),

de, en su estómago

(que todo resto de llama que, para expulsar no fuese, digiriese).

. Una cara de Chimeneo.

De aquí viene esta cara.

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.Musita.

Musita tiene esposo y está aquí.

.Musita, de Samurái la mujer.

La mujer de Samurái cubre su cabeza con pañuelo de color rostro del hombre.

La piel aceitunada de su cara es tan fina que cualquier brisa la mueve y la saca de sus bordes.

Sus ojos negros más que cuencas parecen ser lentes (todo lo que ve filtran liberándola de lo que ya pasó que ver no quiere).

Sujeta, su cabeza, (como si pincho de pelo hubiese sido siempre), la catana que a Samurai le une.

Su boca siempre entreabierta, antes que hablar, (como el viento que partes de su cara estira), musita.

De ahí procede su nombre, y de ser musa, (esa que la catana en pincho convierte), de la única persona, (hombre), que lo pronuncia.

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2d Sinequi (Seq) 2d Sinequi (Seq)

.Mujer con kimono blanco.

Mujer con kimono blanco

.Mujer de kimono blanco.

Si hacia el este, ser algo triste, con rostro de la carta que, a su vida, le ha tocado jugar.

Si hacia el oeste, mujer con Kimono blanco, moño en vertical y alargado, portando con dignidad, (resignación, y decoro), el peso desproporcionado que le ha tocado, a su cabeza, llevar.

Hay, en Elzorro, entre otras, una cara, y ésta de aquí arriba es.

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Blanco y negro, 2d Sinequi (Seq) Blanco y negro, 2d Sinequi (Seq)

.Elzorro y Elcán.

Trazas contorno en verde oscuro.

Acaba, por ser, el relleno de sus blancos, (salvo una mano y un rostro anecdóticos, diminutos), negro, visible, e imprescindible.

¿Debieras, así siendo, rebelarte, de la línea, (de lo episódico), contra esos tonos?

¿o puedes ser, (llamarte), lo que eres, (negro y blanco), conservando tinte de un origen, (de un encuentro)?

Hay garabatos que piensan por sí mismos…

preguntas se hacen que no se responden.

.Elzorro.

Elzorro, (con su sombrero de ala alargada y rostro cubierto por máscara, dejando solamente cuello y ojos, que ver),

más que montar,

sobre el caballo tobiano, camina,

(así arrea al animal sin dolor causarle y no precisa de monturas ni piernas largas y fornidas).

Juntos, y de esta guisa, buscan,

(escudriñando todo lo que a su paso se presente),

¡una causa justa!

Eso les supondrá, (¿podrán?), atrás dejar el cansancio, (alto y delgado), que a duras penas puede sujetar el peso, (por ello encorvada) de su espalda, (y ésta de su cabeza), al caminar, por lo tanto, con tal espacio de tiempo dejando entre paso y paso.

(Añadir todo de lo que, de sus causas aparte, tendrán que tener cuidado o andar cuidando).

Queda, desde su oriente, todo registrado:

la mujer del kimono blanco y melena en vertical atada,

(usando ese pincel como curvado cuya escritura grapará lo sucedido en papel),

escribirá en mesa de espalda de hombre arrodillado y plegado, para eso, (una memoria sola, de más de un soporte requiere), ser.

Es, (de Elzorro), su mundo, blanco, (y negro),

pues ese rostro, (la mano esa), no es de él, ni los límites de esos tonos diferentes, ve.

.Elcán.

Tiene, Elcán, por ojo un pez, y una boca, (en su ceño fruncido), entreabierta.

Algo, como su aspecto, severo, (si por nacimiento, o por existencia, no sabemos), le sucedió en las orejas:

  • una, de ser de un lugar, sería, “te”, en kana alguna, y en un color enraizada que no debiera existir en su mundo negro, (y de cana muy blanca)

  • otra, más que escuchar, mira, y de todo cuanto ve desconfía, camino por el que le ha de llevar su vida incluido. Nada busca que encontrar, ni defender. Nada escucha, ni registro conserva de lo que a su mirada le haya contado, su vida. De lo que la rodea todo, nada, (que no sea oscuridad, suciedad), ve.

P.S: De Elzorro y Elcán otra cara y otras más, respectivamente.

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Parejas, 2d Sinequi (Seq) Parejas, 2d Sinequi (Seq)

.La cobra y Tizul.

¿Qué rumores, de qué océanos surcando, te susurraron qué historias de forma tan irrefutable?

¿Qué reptil, sobre el pensamiento ese erguido, veneno semejante te inyectó?

¿No calzas, acaso, botín capaz de esto aplastar con todo lo que has hollado?

¡Claro que juntos caminan!

(¿no es eso, acaso, andar, cada cual, por su lado…?)

.Tizul.

Mira, (halagada por la atención, por el ímpetu turbada), la tierra fértil de montaña.

¿Cómo habría podido imaginar que Tizul, !aquel de los ojos rasgados y el pelo de cielo el color!, pudiera de esa manera desear tan de cerca encontrarla?

Qué podría hacer, (ella, por naturaleza inmovilizada), que no fuese, permanecer, (de él), a su vera.

.La cobra.

Se cobra, la cobra, su cuenta.

Le sonrías o duermas (estando, por ello, completamente indefensa), no importa.

No hay bota alguna que la pise, (cuyo peso), la detenga, ni bravura de mar cuya ola la engulla.

Comparte, de compartir con cobra espacio la deuda, y, con tu vida, sáldala.

Tiene, Tizul, esposa.

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Escenarios, 2d Sinequi (Seq) Escenarios, 2d Sinequi (Seq)

.Samu y Rai en el cañaveral.

Continuarás notando a los sin nombre. Les llamarás, (de alguna manera has de hacerlo), por su ocupación aspecto, función… y te hablarán más de quién eres tú que de quienes son ellos. Es, por ello, (aunque te canse, y a pesar de las veces que les rehúyas), que todavía no es momento de dejar de hacerlo (verles al menos).

.Rai.

Rai es un corredor con casco de visera negra, que a tal velocidad va que detrás deja, más que el camino recorrido, su estela.

Personajes le rodean:

 La mujer calva, (que por garganta y cabeza tiene, sin uña, dedo), viste una pieza larga, con cuello alto, (abierta y cruzada al frente), que le cubre, oscureciéndolos, los hombros.

¿Y lo feliz que está el ser ese que, con ojos cerrados (y, por pestañas, letras), lo que no le interesa, por un oído le sale por otro le entra?  

(Con sus orejas puntiagudas, tres, dos una, ninguna, una, una …)

Y el cabezón de ojos enormes con su cuello alargado algo despatarrado y su pata inferior sombra (no oscura, sino más clara), de la superior.  

(Sombras que siluetas aclaran…)

Y la figura esa tan gris y enojada que solamente grita con boca tan abierta que todo rastro de rostro hace desaparecer

(que chilla, para que nada más que a ella oigas).

.Lavandera.

La mujer con el torso inclinado hacia adelante, se sienta en sus piernas dobladas.

De ver sus brazos, (de su cuerpo el resto), no sorprendería comprobar que está lavando, en un río, ropa.

Hay, seguro, corriente de líquido, pues un cisne marrón corteja, entre las cañas, a un pato.

Si te descuidas, (concentras), igual hasta por ahí anda un chucho.

.Samu.

Samu, con su antifaz negro, (y su mascarilla), respira, a través de la criatura de trompa alargada que su cara cubre, muestra, (oculta).

Más carilla, más baratilla, mascarilla, máscara.

Guarda, al guerreo, la espalda, un hombre con un ojo sólo y de pez, (que todo lo que con él ve pesca), y hombro en grises de montañas.

.Ave volando con carga.

Un ave (preñó, el cisne, al pato y alguien tuvo que hacerse cargo), vuela llevando, hacia la luz y en su pico, su pesca capturada en río de aguas de color piedra de pizarra clara.

Hay vuelos que sacan a la luz más que los equipajes, los precios que otros han de pagar para que unos sigan adelante.

Hay una, (ni dura ni blanda), cara, que de aquí salió para a otro lugar, (en donde otras como ella están), irse.

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Series, 2d Sinequi (Seq) Series, 2d Sinequi (Seq)

.Manecilla negra de reloj.

Tiene, también, en etiquetas, otra cara. Pero vea, ésta, primero.

Manecilla negra de reloj (vendedor ambulante)

.Vendedor ambulante.

La manecilla puntiaguda de reloj es negra.

Camina, ambulante, el vendedor que vende, (a su espalda acarreándolo y ni lo gana, ni lo pierde), tiempo que parece caminar de puntillas con delicadeza de bailarina de ballet, siendo, a la espalda, carga.

Ni de pared, ni de muñeca.

Señala la dirección sin hora, y él, a contra reloj camina, (y a pasos que marcan “tic, tac”), brazo izquierdo hacia atrás cuando hacia adelante la pierna derecha y viceversa, (como si algún lugar al que llegar tuviera, antes de que, de su tiempo, la cuerda se extinguiera).

Manecilla negra de reloj, (ave).

.Ave.

Vuela el ave, con patas de manecilla, por manecillas dirigida hacia un adelante inexorable, en el que cualquier idea, pensamiento, que haya tenido, ha de quedar, abandonado, (¿suspendido?), en el tiempo de aire.

Manecilla negra de reloj (tiempo en pie)

.Criatura.

Es criatura de pico caído, negro y alargado, el tiempo; y está en pie.

Así quieto, (detenido), su espalda, que ya sabe lo que fue, no puede menos que sonreírse sabiendo a su presente así, con ese deseo expectante, mirando a lo que por venir esté, (sea cual sea la complejidad incomprensible de su apariencia), y sujetándolo con, de manecilla, su brazo.

Todo antes de saber, que no es ya tiempo de acercarlo o apartarle.

Manecilla negra de reloj (tablero)

.Tiempo.

¿Has mirado, alguna vez, del tiempo, bajo su tablero?

¿indagado bajo de, de su mesa camilla, sus faldas?

¿qué dibuja su manecilla si doblas, del reloj, la esfera?

Es negra, del reloj, la manecilla.

Con ella, lo que a cada momento sucede, en su suelo, tirado queda.

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Hombre, Retratos, 2d Sinequi (Seq) Hombre, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.Samurái con barbilla puntiaguda.

Samurai tiene esposa, y aquí está su cara

.Samurái de barbilla puntiaguda.

Samurái tiene nariz tan chata que como cortada; ojo de un planeta rasgado en vertical; y barbilla alargada y puntiaguda tanto que, con sólo rozarla, te hace sangrar.

Carga en la boca lo que, siendo catana, podría parecer, (¿de pelo pincho?), alguna otra cosa.

Parte superior de la cabeza rasurada, como ha de ser, y a punto de recogerse en un moño el pelo sobrante.

Nuez prominente que no se sabe si ha sido incrustada desde afuera o surgido, como su deber es, desde el interior de la parte frontal del cuello.

Su voz no sé.

Es hombre que, de con mujer hablar, será sólo con la suya y con nadie más habiendo presente.

De andar dando por ahí, alrededor, vueltas, se encontraría figuras, apariciones, seres… que enfrentó, (o enfrenta), y le definen.

Más no se mueve.

Ahora espera a que la batalla, de haberla, le encuentre.

Tiene hoy, sin ir más lejos, (más cerca), a un ninja cara a cara que piensa que, tan camuflado está, que no le ve.

Pero Samurai, a estas alturas, ya sólo atacará si es para defenderse, no por a quién ve o no ve de tan cerca.

El samurái se llama Samurái pues hay veces en que tu profesión, (ocupación, oficio, …), es tu nombre.

El otro, (suyo), solamente lo pronunciará la mujer suya y cuando nadie esté presente.

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Escenas, 3d Sinequi (Seq) Escenas, 3d Sinequi (Seq)

.Caballero como del siglo XVI.

Hay veces en que, por mucho que procedan de los mismos trazos, (o te empeñes tú), las formas no acaban de cuadrarte en la escena, (ni en el relato), como a las que conservas, suele sucederles.

Sin eliminarlas, (pues no encajar, no pertenecer no significa),

una emerge, de todas las voces apropiándose, y reclama, en sus alrededores con quienes su historia no están contando, convivir.

.Caballero como del siglo XVI.

Es, como del siglo XVI, el caballero.

Tiene mirada de poeta romántico que ¡tanto!, (de lo malo), ha visto,

(de lo bueno añora ver).

De niño inocente que apenas nada, (ni malo, ni bueno), ha notado.

Así gira, su mente, en torno a ella misma una y otra vez para siempre regresar, (partir del), al mismo punto:

lo que ha experimentado, lo que le experimenta a él.

Su cara, a trozos, carece de cicatrices.

Sí, le han arrancado pedazos los duelos, (con floretes y sin ellos) pero, de alguna manera, se mantiene, se sostiene (con costurones de espacio vacío)

en su puesto.

Girado es perfil de …

con acolchado en la nuca, y boca cortada,

sobre cabeza de…

Lleva al pecho una medalla nunca ganada que es broche de no corbata, (no existen, todavía, en el XVI).

Su cuerpo fibroso,

(atlético, tonificado y vestido con malla ajustada),

que mantiene un equilibrio perfecto entre la masa muscular y el bajo porcentaje de grasa,

 atravesó proceso, al de su rostro, igual.

De piernas carece.

Su nombre,

(entre metálico y látex que girado es gafa y florete y pluma, y pata y…),

le sostiene.

Hay quienes, por ello, creen que no es más que un maniquí, y a su antojo le visten, (le desnudan), o solamente le hace dar vueltas, (como si juguete fuera), que todo le desbarata, que lanza, por todas partes despedidas, a sus partes:

se convierten en muñeco muy corto de vista, dando la espalda a lo que no le apetece ver

(con su nombre por lentes, que así usa, porque el niño, (y lo que no ha notado todavía), necesita juguete que vea por él);

o en broche, cabeza y cuerpo en florete, boceto y peana, (tintero), tornan,

o en, de barro, figura su camino con desenfado, (sin con él estar enfadada tampoco), buscando;

y en escribiente con pincel metálico en pizarrón en posición de, ¿senrei, futsurei…?, escribiendo, pues,

el escritor atormentado,

 habrá de saludar con el merecido respeto antes de atacar

(a él enfrentarse)

al vocablo.

Están equivocados,

es caballero,

(como del siglo XVI).

. Los dos trazos del “caballero como del siglo XVI”.

Si en dos estuviese partido, intentaría, hoy, devorar, (con pico, en formación, deformado; con labios de, en cuerpo en generación generándose), a su propio nombre, (gusano tranquilamente paseando ajeno al peligro que corre).

Corre, el peligro, tanto, que en cualquier momento puede alcanzarte, que no te pille partido, (o ignorante).

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Escenarios, 2d Sinequi (Seq) Escenarios, 2d Sinequi (Seq)

El Samurái y la Balda

Tendrás que aprender que, a veces, lo que veas, se expandirá, se multiplicará de tal manera que tomará  forma de pausa. Y no le pondrás palabra, le dejarás permanecer como aquello en lo que algo, de nuevo, cada vez que mires, en cualquier postura, ver. Ese distanciamiento de tu implicación en el proceso, (permitir que lo que de tu mano nace, de ella se escape, discurra por…), será reposo (y el motivo para permitirle suceder).

. Balda amarilla.

La balda amarilla está suspendida del techo de aire.

Bajo ella, (y a su en derredor), sucede la vida de quienes ella no son.

Presencia el vacío a rebosar.

Tómate una pause, llena la balda…

.Samurái a la derecha.

El Samurái, en la esquina esa derecha, lejos de arrinconado, cerca de lo que observa.

De arrodillarse distante, en su lugar, sentado correctamente.

No pasan a su través, (ni en los alrededores suyos), las vidas que contempla.

Sabe que parte de su aprendizaje son, pero no suyas, (ni a su alcance), y así las deja.

P.S: no los añado, es tedioso, pero también, en los verticales hay reposo.

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Series (3d), 3d Sinequi (Seq) Series (3d), 3d Sinequi (Seq)

Arrebatamiento

Habrá veces, (hasta la fecha solamente sucediendo en 3 dimensiones), en que te invadirá un arrebato: del que enajenamiento por impulso, ímpetu, furor… y despojo, (asalto a la capacidad de decidir pausadamente sobre tus actos).

Aprenderás a permitir, (tras un camino plagado de negaciones y de desechados), que eso suceda llevándote de la mano, aunque no hayas acabado, todavía, de comprender, quién, (y hasta dónde, y hasta cuándo), lleva a quién.

‍ ‍. Del arrebatamiento, único trazo.

Esto haces, siempre a ciegas, (simbólica y literalmente, con los ojos cerrados): trazas.

Luego miras, cierras línea y sabes, si has de dar una oportunidad al garabato (uno solamente esta vez, firmas a posterior y aparte) y si eso harás ahora o más adelante.

No ves, (no eres quien ve la realidad y la refleja, no visualizas), sabes que hay algo ahí que no has visto todavía y has de facilitar que aparezca.

Entonces, (en 3 dimensiones hablo, en dos funciona distinto el giro y no hay este arrebato), giras la forma desde el comienzo, antes de pintarla.

Ahí, alguna cosa, ya ves.

Más aparecerá pintando (y rotando).

Una, (sin dar por hecho que la encontrarás), buscas, y luego, llega acompañada de muchas más con sus historias que contar, y sus particularidades, cada cual.

De una forma que te resulta incomprensible te desbordan.

Como si ilícito fuese consentir que surjan cuantas fueren, las detienes, (te censuras).

Hay veces que, contra ti, (¿a tu favor?), un arrebatamiento arremete, y tú, antes de aprender a dejarle suceder, le enfrentarás (una y otra vez te resistirás como a cada bofetada de desprecio a lo que eras, dejando de serlo, resististe).

El arrebatamiento es un momento de lucidez en el que ves con precisión cómo te funciona la cabeza, de otra manera, inhibida. Sí, sentirás el dolor de no haberla cuidado y el del recuerdo de porqué lo hiciste, (y no querrás sentirlo, ni soportarlo), pero, quédate a su lado.

A quienes la combaten y en ella buscan la basura que no alberga, no les da para más el corazón (la cabeza). No están, sean quienes sean, a,(de), tu lado.

Quédate con la compañía de,

(por muy modesto, irrelevante, nimio que sea, ¡ya veremos si algo con él hacemos o deshacemos!),

tu trazo.

‍ ‍.Arrebatamiento.

Del mismo y un solo trazo:

1.       Tipo llevado por el aire por dos aves con pico como de avión hipersónico. Sentado y con piernas en horizontal, salen a tal velocidad, que sus brazos van en arco hacia atrás por el impulso.

2.       el hombre azul de nariz larga y puntiaguda, porta a una mujer que viste kimono color cara del hombre y agarrada, (casi atada de pies y manos), a su peinado de Samurai.

3.       cámara con foco incluido y trípode que, además de sujetar, camina.

4.       pterodáctilo abriendo membranas que le eviten ser devorado por una serpiente de lunares amarillos.

5.       tórtola transportando, en su píleo y en botella, leche de buche.

6.       gallo con situación, (quizás haya sido de pelea), que le arrebató el pico y le tiene con gran inflamación entre las patas.

7.       muela sana con las raíces a su aire y con encía inflamada que no veas cuántas, (así, sin ser ella la enferma), enfermedades podrá ocasionar,

8.       embrión de medusa mitológica sacando la lengua

9.       elefante caminando sobre dos trozos de tierra acabada en punta.

10.  barco de saurio con velas, (de tronco y piel de dino).

11.  calavera que se niega a serlo y se conduce acompañada de máscara negra para irse tras ella ocultando cuando considera.

12.  osito de peluche sin pelo, con prisa y atuendo, (botas altas incluidas), de pirata. Va, a la vez, en ambos sentidos.

13.   el pícaro, (un pájaro en toda regla), que se presenta como “Piñón”, jugando a algo que te distancie de su aspecto de champiñón y de… y encubra con gracia su…

14. … y paras… hoy no será cuando cuentes cada historia que, de estos garabatos, no escuchas, (no oyes voces), sabes, (te desborda, te satura, aunque se atropellen ellas unas a otras, tú las ves, de una en una a velocidad vertiginosa). Pero… ¿no es acaso, el “hoy no”, quizás, nunca?

P.S: otro arrebato conservado es la “posesión cerámica”

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Series (3d), 3d Sinequi (Seq) Series (3d), 3d Sinequi (Seq)

Mujer embarazada de cabeza gigante

Seguirás sin comprender cómo se relaciona lo que de tu mano sale: si es todo uno, o son entes individuales a los que firmar, (escuchar), por separado, (si complementarios, si excluyentes…). Te resultará, (¡todavía! y más cuando te enfrentes a todo organizar), desconcertante, frustrante y drenante.

Habrás de contemplar que siga su curso, como el de un caudal de agua en el que tus manos podrán sumergirse, pero al que no, (por de allí sacarlas), parar.

‍ ‍ . Mujer embarazada de cabeza gigante.

La mujer, embarazada de cabeza gigante, rompe aguas.

Las rompe, (las vierte), y por dentro, de alguna manera, la rompen al explotarse, (explotarla).

La mujer embarazada sujeta el peso, (de la cabeza gigante), con una red de malla de agua que todo lo resistirá hasta la única vez, (de la que no habrá retorno, ni reparación posible), en que se derrame.

La cabeza combate, (al tejido que la apresa), desarrollando ya un cordón umbilical exterior, (de agua).

La mujer, (para compensar la pérdida), en vez de llorar, por el dolor de la protuberancia que la atravesó, (y más líquido perder), bebe agua, (de rocío caído de un tronco de árbol talado que salió despedido de un lago).

‍ ‍ .Serie de la “mujer embarazada de cabeza gigante”.

En otro estado, habría sido, (es):

  • africana acatarrada y alvina con moño alto, (al natural y copia de sí misma);

  • tronco reposado gestando brotes diminutos, (verdes y sanos), charlando plácidamente, con la rata Plácida, en la naturaleza;

  • Luchador de sumo, como es natural, montando una Bultaco de 1976, (“frontera 370”), sin ruedas;

  • Ratón hijo de un desliz de su madre con un gato pelirrojo, (al que nunca más volvió a ver, al que a diario ve en, de su hijo, el pelo), serenamente sobre el lomo de un hipopótamo, naturalmente llamado, Sereno, (y sereno de profesión);

  •   …

pero no es su estado.

De la mujer embarazada de cabeza gigante, si nada sabes,

no sabrías si así es o, en realidad, a la cabeza, (gigante), una mujer parasita.

Nada,

hasta que no nazca del gigante la cabez,

sabrás

y,

quizás,

ni entonces.

P.S: dibujar la cabeza enorme cuando nazca.

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Escenas, 3d Sinequi (Seq) Escenas, 3d Sinequi (Seq)

.Caballero mata dragones.

‍.Caballero mata dragones.

Cubre su faz.

Siempre había ido a visitar, a estos dos dragones, a rostro descubierto.

Años, y años, y años, tantos, como los dragones, en su vida, vivieron.

Pero no hoy.

Ocultación no, protección indispensable.

Que le golpearán lo sabe.

Estas bestias encuentran en los pasos de frente y conciliadores, no confianza, sino amenaza, (provocación violenta).  Es, a traición, como comprenden que, el mundo, se comporta. No importa, lo que se muestre, (durante años, y años, y años, todos los que los dragones viven), así son hasta su muerte, (a la que llegarán, inexorablemente, matando).

Y monta caballo ‘ bipático‘, (que, de haber tenido pies habría sido bípedo y, además, es simpático), con una cola larga que bien podría servir, (si fuera, él, otro), de látigo.

Enfrenta, a dragones, dos.

Y lanza, (ya que palabras enteras no sirven), letras, al menos partes diminutas de invitación a la conversación.

El monstruo negro las transformará, de inmediato, en alaridos, (gritos de guerra y dolor para los demás, y para él mismo).

El verde las regurgitará, hirientes y retorcidas, sin apenas ruido.

¡Malditos los tres!, maldecidos…

Trata como hermanos, (humanos), a los animales, y asume, (acéptalo), que procederán de acuerdo a su naturaleza y no a tus años, y años, y años.

‍ ‍ .Rostros del dragón verde del “Caballero mata dragones”.

El caballero mata dragones lleva una coleta, (sobresaliendo de la malla que cubre su rostro), roja como, de su zapato, la suela. Como sus ojos.

Como su único ojo, en dos, (por el medio), partido.

Los pintó como regalo, (para estos dos dragones), de despedida, (mostrarse, por una vez, para lo que tendrá que disfrazarse, como ellos le miran).

Cabalga un equino casi, (pues de algo blanco en su cola, o en sus crines, carece), palomino.

Lanza con apenas fuerza, y al trote, su arma, (única y exclusivamente hecha de materiales nobles), que, según avanza, es:  

pluma (lanza palabras), dardo, (para poder alcanzar el objetivo), o Shuriken, (aquellas estrellas arrojadizas de los ninjas a los que, con su disfraz, el caballero, algo se asemeja).

Estrellas, perdiendo luz, camino de estrellarse.

Ha de lanzar tinta roja como rojas las miradas de los dragones y del caballo (cuyos ojos, de este último, son espejos que reflejan las vistas de esas bestias que no son él).

Sabe que a oscuras todos desaparecen, (animales y humanos), y sólo se verán los ojos, (incluso si cerrados), del daño, (de los dragones, y del metal si como arma usados).

Pero va, incluso oscuro vestido, a las claras.

La alimaña verde puede desplegar su rostro del contorno de su cabeza y atacarle en un instante permaneciendo, a ojos de quien no la tenga en frente y cerca, (su cabeza), en calma. Allí regresa tras cada uno de sus ataques preventivos, (perversos siempre), siempre. A su cobijo inestable, su fortaleza mutable.

Al hacerlo, se repliega: rostro en cabeza, en cuerpo testa y se convierte en…

dependerá de la vez.

La fiera negra atemoriza más a quien la imagina, (la piensa), que a quien la ve, pues con cada paso que da, se funde, se deshace rápidamente. Por eso no abandona nunca su cueva en donde, atemorizando, (atemorizada), ruge.

No apareciendo, desaparecer, previene.

A no ser que vaya tras la alimaña verde, en cuyo caso, permanece.

No mata, el caballero, dragón alguno: su crimen, eso es algo matar, (tras años y años, tantos como ellos vivos), no regresar ya a esa cueva maldita y sus alrededores maldecidos.

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Retrato de una familia (ala) luna

Hay un relato en Japón sobre el hilo rojo invisible que une a quienes están destinados a encontrarse.

. Retrato de familia (ala) luna.

De ese tronco procedieron.  

A un extremo de una rama la unión, a través de un hilo rojo, (y por leyenda). Hebra conformada, sin embargo, como atril robusto que mantenga, en su postura, a quienes les esperan. Aves más de día la una, de noche, (la otra), juntas solamente si sol y luna a un tiempo apareciesen, si una, (otra), al día, (a la noche), renuncia. Contemplando, supervisando, observando al sol y a la luna unidas por hilo rojo de fábula.

De esa rama proceden.

Caminando, cada uno el suyo, un camino juntos a espaldas de la basura, la oscuridad, el peligro y la amenaza que reptando silenciosas y venenosas intentarán, persistentemente, destruir el árbol. Existencia que devora, de un solo bocado, todo ese montón de obstáculos, retos, lecciones e imposibles previniendo que existieran.

De ese árbol procederán.

Uno el sol, a quien todo el que el camine a la luz del día, ve. La luna la otra, a quien habrá que estar despierto, cuando la mayoría dormiría, para presenciar cómo ilumina. Sol con ojo de luna, luna con cabeza de sol.

Que de visita venga o que albergue, hoy, la esquina de ese cuerpo de madera, esa ave solamente, con sólo un ala, un pico o una pata muy sola, es asunto de otro nido, el tallo suyo, (de ellos), no cambió.

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