Silueta del hombre y Chimeneo
Iba a ser hombre, e igual, de alguna manera, (como mínimo en el papel), lo es.
Más que caminar reptaba con medio cuerpo erguido, su otra mitad, quizás, solamente dando con las rodillas, los pasos.
Escondía sus miembros, los entrenaba para no necesitar usarlos.
¿Querría dejar de abrazar, ¡por fin!, si carecía de brazos?
(Cómo pensar, así, sin corresponder poder, en ser abrazado…).
Surgían esas ideas de su cabeza como el humo sale de una chimenea, (colocada en lateral de, en invierno y frío, un tejado inclinado), que tuviera que sujetar un peso algo excesivo para estar, (así sea, por ello, temblando), funcionando.
Iba a ser hombre como tantos otros y fue silueta de contorno blanco muy marcado.
Chime parece malhumorado pero su cara es de esfuerzo, (de lo mucho que le cuesta contener los pensamientos que se guarda y padecer los que se le escapan), aunque, por la vida, vaya con sus brazos (los que tiene, no busques con otros compararlos), abiertos
Neo anda siempre corriendo con sus dos patas negras, (una con su contorno bien remarcado en blanco).
Sus únicos (dos) y retorcidos dientes le sobran y le bastan para lo que necesita hacer con ellos.
Hay varias caras en Chimeneo, una dejo.