.Dor Ados.

Dor Ados vive en un mundo en gamas de dorados.

Es muchos, (al menos varios), todos ellos, (de sus nombres propios apartados), igualmente llamados.

Anda, (así son), boquiabierto:

no es por parlanchín ser, (a mí al menos, que he de pedir silencio a las figuras en tantos casos, ¡ni una palabra siquiera durante meses y meses me ha soltado!),

es por su condición de bucal respiración

y por carácter insaciablemente impresionable,

(ponga por caso que la misma puesta de sol dorado, una y otra vez ver, le continuará ensimismando),

 y pasmado.

Aguardé, con interés, (sin presiones, sin apremios, dando oportunidad también a que eso no llegase a suceder),

al día, (a la noche dorada), en que quisiera él, (de ellos, al menos, uno, una, querer), en la que salieran, de sus fauces, palabras.

.Dor.

Habla, nadie lo nota, conteniendo siempre sus pensamientos que se le escapan,

(sin que otra cosa que mirarles eso haciendo pueda),

a rodajas.

Sus labios, su mirada y su pecho hablan.

Y vive, de la tierra firme de quienes a diferencia de él no, (como él no…), por apenas unos centímetros de abismo insalvable separado.

.Dora.

Mira, (con curiosidad, y atención), hacia abajo, preguntándose cuánto tardarán en llegar sus ideas, (en láminas de idéntico color, grosor, tamaño, forma… seccionadas), de su abismo al fondo, (qué profundidad, en realidad, están atravesando).

Lo hace estirando el cuerpo de manera que tal parece que vaya a terminar por no poder soportarla, (por caer dejarla), pero nunca deja, esa gravedad, de sostenerla.

.Ado.

Se conduce, a tierra firme sujeto, no por suelo, por techo,

(por mínimos no, por máximos).

Le habla lo que a su espalda lleva, ésta dice a la parte posterior de su cabeza que…y…

Mirando, (con en vez de ojo boca), habla, y en las miradas, (cuando se atreve), busca palabras.

Así se conduce, como atravesando su cuerpo el mundo a capas, en el mismo lugar, en realidad, permaneciendo.

.Ada.

Se asienta sobre camino con curvas, con rectas, que, de no estar, como está, quieto, se moverían en vaivén.

El centro de su horizonte, (de su entraña), perfectamente, (sin ostentación alguna), reconocible, (señalado).

Frente a ella figura que no se sabe si a con ella charlar viene o a devorarla.

Ella, la mano dándole, (así escuchándola), le habla.

Dejando, en cada estrato de su vida, de su expectativa un corte, continúa, (del todo incomprensible resulta), en este rato al menos, entera estando.

P.S: ADOS es una evaluación clínica estandarizada considerada el estándar “de oro” para diagnosticar el Trastorno del Espectro Autista.

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