Favoritos
Dicen aquello de que las madres no podrían confesar nunca, por muy cierto que fuera, (especialmente si mentira no es) que tiene hijos favoritos. Afortunadamente para mí, mis entradas de blog, (por muy mías que sean), hijos no me son. Y aún así, es como si tuviera que mencionar que no es que, a las otras no reconozcas, ni quieras; es que las que hay que, (sea por significado, por tu gusto, por su aspecto …), gozan más de tu…. favor, (ese que hicieron, por tí, en su momento, ellas).
Hielo
Envejecí: mi rostro derritiéndose, (con mirada de, a oscuras, reloj de sol, y boca de salto a, del vacío, la temperatura),
recuerda, a veces, tus ojos traslúcidos iluminando, de los riscos más puntiagudos, las cimas.
.Hielo.
Hielo.
Que en mis manos se derrite,
que sólo ellas con el mapa que revela, el agua pura que, de hielo no ser, eras.
Tus ojos, (como con todo por absorber, esponjosos, por ver, atentos), colgando de tu flequillo, (más helado que cortado), me muestran lo que, tras lo que ocultan, eres.
No se detuvieron, mis manos, a examinarte,
¿cómo podrían no haber compartido su calor presenciando frío semejante?
Te entregaron, así, sin saberlo,
de sus dedos, las yemas.
De su nombre las letras, (dígitos), única huella que conocía para identificarme.
Sin ellas quedaron,
las preserva tu frío congeladas, dispersas, (no es a la vez ni en un momento que pierdes, de tu identidad, los rastros).
Tú, con tus luces pastel azulado silencio, y tus sombras de las que te escondes.
Tú, con tu mirada protegida tras las estalactitas de tu flequillo,
¿cuándo empezaron a moverse las agujas de aquel reloj que hasta este momento nos trajo?
¿no fue de sol, (que hielo borra), acaso?
¿No fuimos escalar un glaciar sin tan siquiera crampones,
un deseo suspendido, (a él resistiendo), del aire gélido,
un carámbano en acantilado desierto antes de, a la temperatura del vacío, saltar?
Tú,
hielo capaz de, en su interior, proteger de la mayor de las inclemencias del invierno,
y yo,
(!cómo es que no tengo, con ello, suficiente?),
calor necesitando.
Somos deseo cumplido que, en el hielo, (en el calor), se congeló, (se deshizo).
P.S: hay “mapa” para guiar, en el dibujo, en dónde se encuentra cada frase, pero, no me nace, ahora mismo, colgarlo. ¿Será que algo más me queda por encontrar, si vuelvo a mirarte…?
Elefante hindú
Habría sido su vida, tan diferente, de haberse combinado, en forma otra, sus pedazos…pero estas partes, y así, le tocaron.
.Elefante hindú.
El elefante hindú carece de colmillos.
De tenerlos serían de tela.
No hay, de marfil, tejido.
No tiene amigos.
No están, de amistad, los géneros, urdidos.
Su compañía, retales:
del que más que caminar pincha, cual aguja, el suelo que pisa,
del que del techo cuelga como los hilos de los telares antiguos,
de la cabeza cuyo estampado piensa y mira en distintos puntos,
o …
.Elefante hindú reptando.
Le agrada más lo que le rodea si por el suelo reptando con el cuerpo y patas hacia arriba, (del encaje los bolillos), erectas.
Se empaña menos su mente con ese paño.
Escucha, del hilo, entonces, cada puntada.
Nota, como las fibras, en su mismo cuerpo, se entrelazan.
Se preguntaría si eso sucede por arrastrarse o está, en realidad, reposando
(podría, así, estar ¡tan acompañado!),
pero no reptan, (no arrastran por suelos de hebras el lomo), ni piensan, los elefantes de trapo.
Dor Ados
.Dor Ados 4-4.
Dor Ados vive en un mundo en gamas de dorados.
Es muchos, (al menos varios), todos ellos, igualmente llamados.
Anda, (así son), boquiabierto:
no es por parlanchín ser,
(a mí al menos, que he de pedir silencio a las figuras en tantos casos, ¡ni una palabra siquiera me ha soltado!),
es por su condición de bucal respiración
y por carácter insaciablemente impresionable,
(ponga por caso que la misma puesta de sol dorado, una y otra vez ver, le continuará ensimismando),
y pasmado.
Aguardo, con interés, (sin presiones, sin apremios, dando oportunidad también a que eso no llegue a suceder),
al día, (a la noche dorada), si quisiera él, (de ellos, al menos, uno querer), en la que salgan, de sus fauces, palabras.
P.S: ADOS es una evaluación clínica estandarizada considerada el estándar “de oro” para diagnosticar el Trastorno del Espectro Autista.
Lluvia de tinta
.Lluvia de tinta.
Llueve tinta, y es como de estrellas fugaces diurnas.
Visible a plena luz, (bruma) del día, (sólo por, para, ello, oscura).
Tiene peso esta tinta de lluvia, idéntico en su origen y en su destino, en su trayectoria fino, recto, decidido.
Sólo ella sabe, desde el comienzo mismo, a dónde, y cómo llegará, (qué, del lugar en que se estrelle, revelará).
Y tú, sólo podrás, (y tendrá que pillarte, el horizonte contemplando), verla caer, (en horizontal, en vertical, en transversal), así en ti sea, recta, en su destino.
No te interpongas en los renglones que escribe la lluvia de tinta.
P.S: tiene, de todas las caras aquí escondidas, una, algo que decir.
Criatura de su caverna saliendo
.Criatura de su caverna saliendo.
La criatura sin cabeza, y de un sólo un brazo, sale de su caverna.
Su piel parece una malla apretada, (con color copiado de la humedad de alguna, del lugar, piedra), que la sujeta entera convirtiéndola en silueta.
Aparentan, sus piernas juntas, ser parte inferior de un tronco que será, en su parte superior, mucho más robusto.
Pero sí que las tiene y con pies a pasos cortos y rápidos, se mueve.
Recoge agua de la charca cercana y, sobre ella del cielo, sol.
Les guarda, (en su piel y en su estómago), y retorna a su guarida.
A donde, para suya hacerla, a brazo, y cabeza, (ambos tajó), renuncia:
a él, por empeñado en dibujar los monigotes esos inútiles e irreconocibles por completo,
a ella, para que dejase de ver lo que a su brazo obligaría a, con ellos, el tiempo perder.
Y sale, y se guarda, del agua el dulce y del sol el calor y a su gruta regresa.
Allí, a donde, sin importar qué se haya hecho, sigue, lo que ve, (verá), viendo.
El mago anciano de cabello y barbas, (y bigotes), poblados, y largos, y dorados, habita, de la gruta, una pared, (dependiendo del momento su suelo, o el techo también) y su brazo, (con la manga de su sayo tan amplia) sujeta todo lo que la criatura llegará a ver, (a no ver), alguna vez.
La liebre, (tan veloz y despierta siempre ella), corre y, con ello, tal parece que sus orejas estén horizontales en vez de…lo hace sobre animal negro a rayas claras, con quien, (otro más aparece), compite en carrera que, a ambos, les encanta.
¡Cuánto mundo no recorrería de no ser, en realidad, parte de la cabeza de otro ser, (el de, en la pared, pintura)!
La bestia de la caverna, (con sus orejas enhiestas, su cornamenta al cuerpo paralela), mira a la pared, (en donde reflejo de sí misma encuentra), y la enfrenta berreando con su boca bien abierta.
Hay, en la caverna, más humanos, y tienen caras.
Gusano rosa y feliz
El gusano, abandonado un día, es, hoy, rosa y feliz.
De su lado más oscuro emana, perfectamente ordenado y transportado por hilo (de no seda, de pelo negro), luz (tenue, tranquila, serena).
El gusano rosa y feliz vive en un zapato que tiene por punta una nariz.
De él salió, y sale, aunque, en él, nunca haya entrado.
No sabe cómo es que apareció allí o quién en semejante lugar le dejó abandonado antes de que recuerdos tuviera, memoria, y de que su cuello saliese con tanta fortaleza sujetando una boca bien abierta que se confunde con su cabeza hasta parecer que la devora.
Se desprenden, de su cuerpo, algunos hilos negros, muy pocos, es que es gusano de pelo, no de seda.
Es perro de oreja roja y boca negra, de cuerpo fino, y pata muy gruesa con dedo, solamente uno, sin uña.
Cabeza con cabeza con un ser de ojo de rosa difuminado y casco de visera negra, o con habitación oscura y luz tenue y mate.
Y muslo parlanchín con boca en la entrepierna.
De él, como puede, (será supervivencia), escapa cualquier gusano que se lo encuentre.
Es tipo con tal cabeza que mirar al frente y atrás, al tiempo, le consiente.
A algún lugar llegar aspira, (y lo consigue), mientras la base de su cuerpo, aspirando va, los desechos que, para alcanzarlo genere, asegurándose de que, como huella, sólo la de las plantas de negros pies deje.
Es ave faraón malhumorada cuya cola le señala, (mareando a la parte posterior de su cabeza que a discutirle se pone), directamente, ruta que seguir exactamente contraria a la que lleva.
Sol pastel
Y un día, que hoy es, te visitará más que la quietud, la parálisis, (y la confusión, y el desconcierto, y…), dejándote, (ese, a la suerte, abandono), sin herramientas con que comprender qué está sucediendo.
Porque estará aconteciendo nada, o, de los habituales acaecimientos, (los cimientos esos), ninguno.
Esta vez, no es que no sabes, todavía, (que tiempo has de concederle), qué quiere decirte él.
Es que quiere, que no le escuches.
Es que algo tiene que pedirte:
que le mires solamente, a él, desde su ángulos todos, y a de sus caras, (que más habrá de las que conserves), así, sin más, (te inspire, (expire), lo que te inspire).
Y eso haces.
Como, de los niños, el que cree que su madre, de ese desconocido asunto, mucho más sabe que él, y, pese a toda duda, la obedece.
Aunque ignores cómo se puede solamente contemplar sin añadir al pensamiento, (a las emociones, a las reacciones), palabras que le, (las), acompañe, (acompañen), que no le, (las), deje, (dejen), abandonado, (abandonadas), tan a su suerte, tan, a solas solo completamente.
.Sol pastel.
Hierba
Sin partes leñosas permanentes.
Color renovación, crecimiento, armonía, y esperanza.
Talle estrecho, talla larga, tallo hoja.
Muerte al final de la estación de su vida.
Es hierba,
vive,
(con la soledad, la compañía que le…),
mientras,
(en donde), habita.
.Hierba.
La hierba tiene, al menos, una cara.
Tus labios y el duende
Dibujaría tu boca.
Labios de color ajado por el tiempo carnosos todavía.
Comisuras oscuras, casi negras, al igual que cuando en contacto con el otro, (la otra), el uno.
En tu cabeza un pañuelo enredaría al viento, (que tu rostro y tu cuello serían),
cubriría la mitad de tu cara por él, (tiempo), por ello, no manoseada.
Dibujaría tu ojo inmenso, (de tamaño que abarca un mundo, una época, un sueño), cerrado;
ocupando casi todo tu rostro cuando tú así, plácidamente, en reposo.
Dibujaría, tu ojo, que sería boca, cuando tú, ahí, casi escondida tras, (…tu rostro),
a punto de venir a mi encuentro.
Pintaría en hojas de fibra de morera, y sedas y de papel maché y te preguntaría si te reconocías en algunas, (todas), de ellas.
Te dibujaría.
Si existieras, si existiéramos, (si supiera).
¡Cómo no te besaría entonces!
Qué, de no haber dejado de hacerlo, con tus labios, no haría.
.El duende.
El duende, de un solo e inmenso ojo, quiere acercar sus labios, a tu boca.
Y tú sonríes, dejándola, (traviesa, juguetona y diminuta),
ir, mientras una mano,
(pie de dragón como de oriente y que más que volar es, cual pañuelo, por el viento llevado),
del, a tu espalda y duende, te aleja.
Te crio, con toda ternura, (cuidado, saña), de que fue capaz, una bestia;
te cortejó un deseo fantástico, (imaginario)
y fuiste (por el viento a cualquier lugar llevados) labios.
Arlequín de dos caras
El arlequín, de dos caras, tiene un único rostro.
.Arlequín de dos caras.
El arlequín de dos caras tiene una derecha (observante, vigilante).
Supervisa a qué máscara, (qué gorro, qué vestimenta, qué personaje, que…), consiente, atravesar la puerta hacia el escenario.
Ha de discurrir, cualquier elemento, (situación), en espacio nítido y amplio.
Su pierna es barrera previniendo la entrada de cualquier intruso, (de conocidos varios).
El arlequín de dos caras tiene una, izquierda, ensimismada, (atenta, relajada), que ve en el desorden, (en el barullo, en el caos), lo que une a presencias, (tantas), tan diferentes.
Su pierna, es reposo, (bienvenida), para tantas visitas como recibe.
PS: Dos firmas, de haberlas, significan particular interés en mirar la imagen en ambas posiciones.
No siempre, que ese interés hay, ellas están.
P.P.S: aparto una cara
Payaso triste
El payaso triste es hombre.
El hombre triste eligió profesión con la que poder ganarse la vida usando su condición y, de paso, haciendo pasar, quizás, a alguien, un buen (ello, en vez de un mal, escogió) rato.
Aparece tras cortina gruesa y pesada y roja y calza más que bota, playera alta.
Viste del color de su mirada, (de su palabra), y, por oposición a la tristeza que conoce, sabe de cómo alegrar el espectáculo.
El hombre triste no es payaso.
. Payaso triste.
El escarabajo de la (no) patata.
El escarabajo de la (no) patata aborrece los tubérculos.
Camina a dos patas con la gracia del vaquero de piernas arqueadas para compensar, quizás, haber nacido sin espuela tarsal.
Así, caminando con su estilo de oeste y americano, tan tranquilo, (tan despreocupado), se le cruza una mosquita de cuerpo rosita más que rosáceo y un sombrero de copa de prisma cuadrangular (con bordes suaves y ala como con figuras cónicas alargadas).
Distraído, el escarabajo, ni nota mosco alguno en su vereda, y así (sin darle tiempo ni a preguntarse siquiera qué ha sucedido), le pica, la mosquita no muerta, en su parte más superior y derecha.
(Pero un pedazo de picotazo, ¡oiga!, no cualquier cosita sin importancia).
A tal velocidad todo sucede, que, sin el rostro haber reaccionado todavía al dolor, la toxina del… ¿piquito? había llegado ya a su interior.
Sin remedio, ahora, ha encontrado un camino nuevo entre las piernas arqueadas, que le llevará al …¿amor?
La no muerta mosquita, con su sombrero y sus pestañas alargadas, le inoculó, sin consentimiento, el veneno al escarabajo de la (no) patata.
Ahora, (en todas las posturas, todo el tiempo), uno son.
(Giren por favor la imagen, una vez y otra, y dígame si están o no de acuerdo).
A dónde llegarán por ese camino envenenado, ni pista tengo.
.El escarabajo de la (no) patata.
El escarabajo de la patata es rojo con puntos negros…….
El dragón Dragtus
Siempre, durante todos estos años te importó.
Habrás sabido cuándo aquí, (o ahí), estás y, sin embargo hoy, hiciste un dragón, (para allí), que, (sin darte cuenta), de aquí era y no de ahí.
Pondrás, (es para ti importante), atención en adelante.
El dragón verde de un solo trazo está en su caja expositora y Seq es su cola.
Si lo suficiente te acercas, y la mirada le mantienes, verás la intensidad, (la profundidad de una historia que en ningún otro lugar), que sus ojos diminutos albergan.
Le pusieron Dragtus porque es hijo de dragón y cáctus y, de cada uno, heredó algo que no (sí) fue ganancias (ni pérdidas) sino apariencia.
Pero él, sólo responde, de nombre, al de Dragón.
De otra forma le miran con sorna juzgando, sin preguntar siquiera, (continuando ignorando), qué es esa historia de que sus padres…
Lo que él llama la entrada de su cueva, es para ti, dos serpientes erguidas y completamente negras, como columnas, (con ojos de color idéntico al de Dragtus), custodiándola.
La gruta espacio de fuego que arde y no quema.
Te previene, (el aspecto), a ti, de acercarte a él (a ella, a ellas), aunque, en realidad, todo el daño que inflija sea luz cuando afuera oscuridad, calor, cuando frío y alguna espina que solamente a él hiera.
Quién sabe lo que verías si al dragón vieras.
Pero no te le acercarás.
Habrá de ser él quien a ti venga.
. El único trazo del dragón Dragtus.
Jarrón roto
Del jarrón roto salen rostros que me invitan a apartarles como si entidades independientes debieran considerarse. Me sucedió con el “León” y sólo con ello jugué sin hacerle más caso.
Al mirar todos los garabatos 2d desde el principio, me doy cuenta de que, sin saberlo, es algo que ya había sucedido antes.
Permites que algo surja y luego, ya, lo que surge…
Aún no sé si les corresponden entradas individuales o añadirlas en donde aparecieron.
Su etiqueta, de momento, “caras”, algunas pondré con carácter retroactivo, y tantas surgen que qué, con ellas, (de ellas) hacer…
.Jarrón roto.
El jarrón oval tenía base un poco más ancha para asegurar su estabilidad.
Que no viniera, cualquier imprevisto, (habitual), a derrumbarle…
A perturbar el lugar ese, ajeno, (designado), en el que hubo de quedarse.
No fueron el viento, ni una carrera infantil, ni un resbalón desafortunado de…
ni un evento puntual y desproporcionado,
(ni los golpes usuales de quien su lugar designó),
lo que vino a…
Fueron motas diminutas, del tamaño de un pixel, (incluso menos), de un dibujo digital, las que comenzaron a, (desde dentro), atacarle, a corromper su estructura inexorablemente.
Un día, y otro, vez otra, (y una),
hasta que pequeños trozos de su cuerpo metálico y algo cobrizo oscuro,
se oxidaron
empezaron a fracturarse.
Casi nadie lo notó, la suficiente atención le dedicó, nadie.
La única que lo vio, en realidad, se alegró, pues verle inmóvil, sometido y acorralado, y expuesto, dejó de resultarle suficiente para empezar a molestarle y ya querer quitarle de en medio de todos los lugares.
Y una noche, solo en la esquina, (sin serlo), suya,
asegurándose de que a nadie pudiera perturbar siquiera su onda expansiva,
explotó.
El jarrón, en pedazos, es oval, y tiene una base sólida y ancha.
.Los que señalan.
Los que señalan, lo hacen siempre.
Así intentan arrebatar la luz, la posibilidad de ser , a sus rivales, (que son todos),
Dependiendo de la cantidad de oscuridad que alberguen arrancarán directamente cualquier brote de oportunidad de vida en formación e independiente.
Estirarán tanto sus brazos que sus zarpas llegarán a donde no les corresponde
No siempre conseguirán eliminar pero al menos perjudicar, dañar, eso sí que siempre.
. Hombre de las dos narices.
El hombre de mirada dulce y un par de narices, (dos tiene), protege bajo su cuello,
(con su mismo cuerpo poniendo delante)
vida limpia aunque ni él, ni suya,
(contribuyendo a que de todos pueda llegar a ser)
es.
. Fauces abiertas a la derecha.
Cuando abre las fauces por su boca sale todo ,
Le llaman monstruo.
Es un aguardador
(todo guardando mientras tanto),
de que los señaladores se marchen.
Punto blanco, punto negro
Tienen, los puntos blancos y negros, una cualidad independiente de lo que les circunde, de lo que tú, a sus alrededores, les reconozcas: indican, en el espacio, (de tu mente), la posición exacta.
El punto negro es muy cuco.
Tiró un manchón de tinta de un golpe sobre una hoja de otoño que, involuntariamente se movió de forma que tal parecía tener un pico del que gota negra brotó.
Atrajo la atención de casi todo el que cosa semejante presenció:
unos preguntándose desde cuando las hojas tienen pico,
otros que qué era eso de ese color,
una boca abierta dispuesta a probar su sabor…
(Casi todo el mundo porque siempre, afortunadamente, hay quien estará mirando para otro sitio).
Esa fue su oportunidad para escondido en vuelo de cuervo negro, darse un gran paseo, (sin esfuerzo, a costa ajena siempre, como buen cuco), por el cielo mismo.
El punto blanco ilumina la noche de un cetáceo que surca el océano con cara de hoja, y cuerpo de mango firme, (de puñal).
¡Cómo no iba a querer de él escapar el rostro ese de gafas de sol enormes y un par de bocas en el cuerpo!
La niña, con su vestidito amarillito, juega a dar una patada al aire con fuerza a ver si el zapatito chiquitito sale del pie disparadito.
Y todo junto, varios rostros.
¿Te entretendrás en mirar qué sucede si los puntos a izquierda y derecha y viceversa?
¿Ves el niño, de flequillo rubio, y feliz?,
¿o la cordillera de deshielo rojo?,
¿o…?
En Amorado y Odaroma
En Amorado
Amorado es un lugar (en donde puedes vivir o desvivirte), y nombre..
Amor vive un amor.
Lo alimenta desde una distancia prudencial, (regándolo con la esperanza de que florezca), a la espalda del maniquí objeto de su deseo.
Siempre con una flor en el pecho, que ofrecer, aunque no sepa, la figura (que atrás jamás mira, y con su apariencia sobria, rigurosa, implacable, estricta), ni tan siquiera de su existencia (del amor ni de él).
Ado vive en un amor que le alimenta, le asienta, le sustenta.
Lo mira de frente con pasión y observa su cara huesuda bajo la cofia militar que lleva.
Él, (¡que sale casi como despedido de su asiento taburete cuando la ve!), que nada tendría, (¿tendrá?), que, con ella, (que, ni cuando de frente le tiene, le ve) ver.
Amorado es un lugar. Puedes desvivirte, o vivir en él.
Odaroma es un lugar y nombre.
Oda huye, (su sentimiento ya no resiste), tan rápido como puede, dejando a su suerte, (a su insistencia), su cabeza, extasiada todavía, ante lo que cree es el torso, (sin nada más perturbador o inusual en él ser capaz de reconocer), de su amada (que le podrá corresponder, nunca).
El pensamiento de Roma, (en otros tiempos amor), alcanza al vuelo el último brote que, sabe, le servirá, (en el viaje), de alimento, (del olvido, un recuerdo).
Al hacerlo, su pico choca con el extremo del resto de quien un día imaginó, y, le llama despedida, (y beso).
Odaroma es un lugar del que, cuanto antes, escapar.
Los cuatro trazos de En Amorado y Odaroma
Ranca
Ranca, que algo busca en su cabeza,
con trozo, (prolongación), de lo que ve, mira.
La sostiene, si sentada, una espina dorsal esquelética, si en pie, un brazo alargado que usa también como pierna.
Si la giras 90 grados, (y sólo con el miembro te quedas), es ser, más pensante que pensativo, de cuerpo alargado y pies tan en el suelo, que empezando a echar, raíces en él;
si otros grados, (misma cantidad y sentido), frente de niña llegando a los ojos, asomándose parece haber, a ver a ver…;
si ya el último dos veces 45, viste un frac con dos lengüetas de acero negro directamente sujetas a camisa de su piel (manteniéndole, en su lugar, bien quieto), y rostro…bueno, a estas alturas, lo que vean…
Ranca vive en un lugar, (no ha lugar a, sin lugar, vida), y lo observa (y le mira).
Ranca
Arráncate ese dolor, esa pertenencia perniciosa, lesiva.
¿Has visto la sombra que, en el rostro, deja el apego enfermizo cuando despega?
¿Probado el pesar, la penumbra que de tus recuerdos, tus experiencias, invertirá permitirte descansar?
Extirpa ese dolor con sabor a colada sucia colgada al aire como si él, (por limpio, fresco), pudiera la mancha de aquella eliminar.
Arranca la sombra y (no requieres basura, a cualquier pared, en suelo cualquiera), a plena luz del día, (de la noche a oscuridad plena), tírala.
¿Observaste a la bestia alimentando plácidamente las aves del peor de los augurios en su caída?
No, no hay nada que caminar en ese camino imperturbablemente perturbado, en esa colina de la que siempre te podrás fiar (siempre, ¡la pobre!, la rica, perjuicio causará).
Tanto peso soportado por tan poca espina… Tanta fortaleza dorsal (de qué materia estará compuesta esa cordillera, de qué altura).
Arráncalo, como te extraes una pieza dental sana, (enferma), para salvar el resto de la boca, (del poso que a su través, a tu alma, entrará), de tu vida (de la de los demás).
En un arranque de cordura, (de locura), arráncatela.
Margarita
Margarita es tres en una y, de ellas, cada una, un mínimo de dos,
(según mires a la derecha o a la izquierda),
y otras dos si abajo pico, (boca).
Ya con eso queda este cometido,
(nunca hay manera de dar ninguno por terminado),
comenzado.
Mar se fuma, (así directamente sin cigarro ni pipa ni nada), un sorbo de mar.
No cualquiera, el más transparente, el más nítido en el que pueda leer cualquier palabra que sobre sus aguas se haya, llevándola el aire, dicho.
Confunde la luz, (y en donde se coloca), al color, mas, igualito es al de línea en la malla de su pierna, (¿pata?).
Inhala así, con su boca de piquito prácticamente cerrada,
de la misma forma exhala.
Si la boca abre es por el aire,
para que entre, y salga,
y… ¡y cómo!
¡canta!.
Ga tiene un pelo muy cortito, uniformemente denso y tan suave que en él quieren quedarse tu rostro, tus manos, (tu confianza).
Tiene una visión amplia, de conjunto, y que, además, siempre contrasta con sus lentes especiales antes de confirmarla.
Salta, vuela, (sin alas porque de ella careciendo, ¡algo tuvo que hacer!),
y no nada, bucea.
Si su mitad, e izquierda,
es sosiego, paz, y
alimento de lo que le alimenta.
¡Ay Rita la malditaaaaa!,
con su lengua tan larga siempre bien recogidita, escondidita.
No sé ni cómo la guarda, (esa pericia le admiro), y no se asfixia:
Algo por seguro puedes dar:
si con la boca abierta será para profazar, (según sopese la fortaleza del rival), a veces también de frente, a la espalda siempre.
De su derecha no tengo mayor dato.
Es hermética y parece una pieza
(sin huella de soldadura visible) y ¿metálica?
Mira muy fijamente, (desde su cabeza, y sus entrañas),
a su ¿hacedor?
P.S: etiqueto al completo como favorito aunque me refiera a Ga. No me veo con capacidad de poner, en toda la bitácora, una entrada independiente por imagen e ir vinculando por unidad.
Ele Fanta y Atnafele
Ele Fanta es algo coqueta y alguna cosa más.
Hace, con una liana, de su pie acolchado, una alpargata, (no cualquiera, ¡de tacón!), con su cinta de atar trepándole la pierna y todo.
Se la come, también es verdad, pero es que, con lo suyo, (y con lo de los demás siempre que puede), hace lo que en gana le viene.
Se alimenta, (ella, ¡cosas de esas como zampar, o engullir!, no practicará): en dos fases que mirándote directamente a los ojos discurrirán:
primero como que la comisura de la boca aprieta, (al tiempo que los labios abre de manera insinuante), para atrapar alimento; (segundo) mastica de lado poniendo su cabeza,pues fingir modestia, (lo justo), es coqueteo también.
Esa torsión, hace que parezca como que un colmillo hacia abajo tuviera y otro hacia arriba pero también ese golpe de efecto, (aunque no fuese buscado), le compensa.
Tiene nombre y apellido, porque decidió que solamente un apelativo era, para ella, demasiado vulgar.
Atnafele hubiera querido llamarse algo más sencillo, (menos enigmático), pero no fue él quien eligió su nombre y, por más señas, uno, su destino acepta.
Vive entre rocas pulidas y grandes en las que perfectamente, encaja, para esconderse, para no ser diferenciado del paisaje salvo que sea estrictamente necesario, (que casi casi sería en caso como de vida o muerte).
Si necesidad de alimentarse tiene, (será cuando llega al límite de la supervivencia), se estira, sobre sus tres patas triangulares, tanto como puede para atrapar cualquier alimento que a boca tenga. Con su cola de marfil, (y triangular, y puntiaguda), de un tajo la corta.
Luego se retira y, en silencio de roca pulida, la ingiere.