El Samurái y la Balda
Tendrás que aprender que, a veces, lo que veas, se expandirá, se multiplicará de tal manera que tomará forma de pausa. Y no le pondrás palabra, le dejarás permanecer como aquello en lo que algo, de nuevo, cada vez que mires, en cualquier postura, ver. Ese distanciamiento de tu implicación en el proceso, (permitir que lo que de tu mano nace, de ella se escape, discurra por…), será reposo (y el motivo para permitirle suceder).
La balda amarilla está suspendida del techo de aire.
Bajo ella, (y a su en derredor), sucede la vida de quienes ella no son.
Presencia el vacío a rebosar.
Tómate una pause, llena la balda…
.Samurái a la derecha.
El Samurái, en la esquina esa derecha, lejos de arrinconado, cerca de lo que observa.
De arrodillarse distante, en su lugar, sentado correctamente.
No pasan a su través, (ni en los alrededores suyos), las vidas que contempla.
Sabe que parte de su aprendizaje son, pero no suyas, (ni a su alcance), y así las deja.
P.S: no los añado, es tedioso, pero también, en los verticales hay reposo.