El Samurai y la Balda
Tendrás que aprender que a veces, lo que veas, se expandirá, se multiplicará de tal manera que tomará forma de pausa. Y no le pondrás palabra, le dejarás permanecer como aquello en lo que algo, de nuevo, cada vez que mires, ver. Ese distanciamiento de tu implicación en el proceso, (permitir que lo que de tu mano nace, de ella se escape, discurra por…), será reposo.
La balda amarilla está suspendida del techo de aire.
Bajo ella, (y a su en derredor), sucede la vida de quienes ella no son.
¿Es todo lo presenciado lo que su vacío alberga?, ¿llena?
La balda amarilla está vacía, (llena).
El Samurai, en la esquina esa derecha, lejos de arrinconado, cerca de lo que observa.
De arrodillarse distante, en su lugar, sentado correctamente.
No pasan a su través, (ni en los alrededores suyos), las vidas que contempla.
Sabe que parte de su aprendizaje son, pero no suyas, (ni a su alcance), y así las deja.
P.S: el reposo mencionado en primer párrafo, (cuando del Samurai y la Balda), la hoja en blanco en que están, colocada en sus verticales. Cuelgo, sin embargo, los horizontales, ¿es eso invitar a que el observador participe moviéndolos él o qué…?