Hielo

Envejecí: mi rostro derritiéndose, (con mirada de reloj de sol y boca de salto a, del vacío, la temperatura),

recuerda, a veces, tus ojos traslúcidos iluminando, de los riscos más puntiagudos, las cimas.

.Hielo.

Hielo.

Que en mis manos se derrite,

que sólo ellas con el mapa que revela, el agua pura que, de hielo no ser, eres.

Tus ojos, (como con todo por absorber, esponjosos, por ver, atentos), colgando de tu flequillo, (más helado que cortado), me muestran lo que, tras lo que ocultan, eres.

No se detuvieron, mis manos, a examinarte,

¿cómo podrían no haber compartido su calor presenciando frío semejante?

Te entregaron, así, sin saberlo,

de sus dedos, las yemas.

De su nombre las letras, (dígitos), única huella que conocía para  identificarme.

Sin ellas quedaron,

las preserva tu frío congeladas, dispersadas, (no es a la vez ni en un momento que pierdes, de tu identidad, los rastros).

Tú, con tus luces pastel azulado silencio, y tus sombras de las que te escondes.

Tú, con tu mirada protegida tras las estalactitas de tu flequillo,

¿cuándo empezaron a moverse las agujas de aquel reloj que hasta este momento nos trajo?

¿no fue de sol, (que hielo borra), acaso?

¿No fuimos escalar un glaciar sin tan siquiera crampones,

un deseo suspendido, (a él resistiendo), del aire gélido,

un carámbano en acantilado desierto antes de, a la temperatura del vacío, saltar?

Tú,

 hielo capaz de, en su interior, proteger de la mayor de las inclemencias del invierno,

y yo,

(!cómo es que no tengo, con ello, suficiente?),

calor necesitando.

Somos deseo cumplido que, en el hielo, (en el calor), se congeló, (se deshizo).

P.S: hay “mapa” para guiar, en el dibujo, en dónde se encuentra cada frase pero, no me nace, ahora mismo, colgarlo. ¿Será que algo más me queda por encontrar, si vuelvo a mirarlo…?

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.Familias.