Hombre rumiante

Que carece de incisivos para despedazar dobles sentidos, de muelas para desmenuzar pasivas agresividades, y de mente que, con una sola pasada, digiera los pensamientos que, de esa condición, emanen.

.Hombre rumiante.

El hombre, (tras su frontal de rumiante), es de rostro plácido, sereno, modestamente sonriente incluso.

Ingiere palabras, (dichas, y calladas), sin pasarlas por filtro, o censura previa de ningún tipo.

Se las traga, sin masticarlas siquiera, almacenándolas.

Hasta que pasa rato reposando, (tanto que quienes no son él ni lo recordarían), el cuento que se haya contado.

Y, ahí, lo que debiera de ser un simple moño chiquitito, (de la cabeza en la punta, de la persona), resulta ser, del animal rabo, intentando los moscones intrusivos ahuyentar, sin conseguirlo.

A continuación, ya saben lo que de, bajo cola de esa especie, mana.

Las deyecciones, convenientemente compactadas, se convertirán en pezuñas sobre las que continuar camino.

Pero permanecerán filamentos, que hasta la coronilla del hombre las unan pasando por su cabeza detrás, siempre que, lo que es, continúe siendo.

 

P.S: iba a ser serie pues historias aparecen en sus horizontales y verticales, pero, en principio, (a falta de rumiación futura), se queda en hombre.

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