Greta
.Greta.
Greta se negó a ser una simple hendidura en cualquier muro y ha ido cuarteando, en todo lugar que pudo, extendiéndose con … ¡estilo!, (que viene a ser saliendo en vertical, más o menos, torcida, ,(retorcida nunca), fuera de los muros que habita).
Ella se sale de las superficies porque dice que mucho más mérito tiene, agrietar el aire (aunque luego mucho no la pueda sujetar), que hacer a un sólido resquebrajarse.
No es mal lugar, en que residir, una Greta.
Tiene, a su alrededor, (según esté en techo, paredes, o suelo):
niña feliz, rostro cansado y serio, cara atenta con melena, pájaro casi más que emplumado vestido, recovecos…
el problema será como quieras, (tengas que), salir, (y volver a entrar en) de ella.
Greta es, (en tu cabeza dando vueltas), una grieta.
Bruma
Sabrás que no es ceniza de cualquier incendio, o de algún volcán en erupción más o menos remoto:
la respirarás y ni toserás.
Dudarás si es suciedad, polución venida desde a saber qué origen:
pero la inhalarás, y ni siquiera carraspearás.
Indagarás si es un carboncillo de mala calidad, o un lápiz simplemente mal borrado:
no será un dibujo, que tos te provoque, lo que aspires.
Sea lo que fuere lo que su encuentro te haya mostrado, (ocultado), por tu camino continúa:
si de todas esas presencias suyas, (ausencias), consigues el destrozo evitar, lo verás trazado con la precisión de un tiralíneas.
Sólo habrá sido, (será):
bruma.
Con voz propia rostro.
Y pedazos del siniestro total del casco de ese barco del que aún se oye el quejido de mástil en pie, (de los deshechos en la playa), cada vez que un aire salado hace escocer las heridas abiertas de su vela ajada.
Mira, con sus en los labios ojos, al cérvido de cuernas rotas ya extinto.
Con esa palabra mirando es, que de él, (la unión, que de un hilo de labio les une, corta), se separa.
Parte que ilumina, (y de donde parte), del escenario ese a bombo de gorra, (bombín no) de circo, (y, de cría bramido), anunciado.
Claramente indicado el pasillo claro de entrada,
el de salida, (y lo que te hará), ignoto.
A todo lo demás lo lleva, a su aire, el viento
pero ella dirige su vuelo,
mirando, eso sí,
con los ojos de su cogote, de su nuca, (de las frentes de sus integrantes simples que la convierten en por dos partes compuesta),
hacia donde van quienes no son ella (que son sus trozos).
Causan la confusión y la falta de visibilidad de la bruma, destrozos que, de atravesarla toda, nos convierten en otros (otra).
P.S: cuando a discernir no aciertas qué mensaje recibes, (qué imagen conservar… sospechas que más en camino vienen…), las apartas, y, hasta que se aclaren, (la bruma de su alrededor se despeje), en reposo las dejas.
En muro de ningún tipo las cuelgas.
No es ésta, de ese cuando, la ocasión.
A ver a qué lleva…
Payaso triste
El payaso triste es hombre.
El hombre triste eligió profesión con la que poder ganarse la vida usando su condición y, de paso, haciendo pasar, quizás, a alguien, un buen (ello, en vez de un mal, escogió) rato.
Aparece tras cortina gruesa y pesada y roja y calza más que bota, playera alta.
Viste del color de su mirada, (de su palabra), y, por oposición a la tristeza que conoce, sabe de cómo alegrar el espectáculo.
El hombre triste no es payaso.
. Payaso triste.
Trucha de río
Hoy habrá sido una trucha de río que, si bien la miras, ni lo es.
Déjate, déjala (ser).
.Trucha de río.
Regresarás, pon por caso, de noviembre un martes.
Sin acudir al, (sin olvidar), primer trazo, (ni al segundo, ni al tercero, ni al…), ni al comienzo.
Comenzando, cada vez, algo viejo, de nuevo.
Y no te castigarás por ello.
Sólo cabeza asomando desde….
Sólo, de ella, un trozo al menos. Suficiente. Bastante.
Y, de aleta caudal, un pedazo (el cuerpo retrato de, al respecto de los momentos esos, desvaneciéndose).
Ya no hay trucha bajo ese puente de piedra y arco.
Ni agua, a otra altura de la corriente misma, moviendo rueda de molino (ni en él ventanuco desde el que comprar la harina, de tu recuerdo molido).
Pero hubo y, por añadidura, en otro río (en otra época) me llevó él a presenciar con red su pesca, y en otro más, me contó cómo a mano, a su barriga acercándote, se captura.
La mía desde distancia seca la vi, la comí, y la suya, (de él), me la regaló a mí.
Y quieres tú, (seas quien seas, yo misma incluso), venirme a quitar, por lo que ya no hay, lo que hubo…
No me rio.
Habrá, (mía, de él), trucha.
Perro con bisagras
El perchero con cuerpo de perro es una entrada secreta.
De su cuello cuelga la llave, (última medalla identificativa de mi perro), que abrirá esa puerta.
Al abrirla no te parecerá nada más que otro armario empotrado cualquiera.
Si en él te adentras, llegarás, de la cara de perro, al cuarto trasero.
Verás lo que vio él.
Olerás lo que de su hocico, alguna vez, cerca.
Saborearás lo que su lengua escapando de sus, (pocos y podridos), dientes, hubiera.
¿Qué oirás tras el ruido de la puerta del perchero cerrándose?
Nada tocarás.
De ti quedará solamente la huella de la almohadilla de un perro suspendida en el aire cual araña que bajó al lugar, ¿equivocado?, colgando del hilo de su seda.
.Perro con bisagras.
Tiene, el perro, cara; le sale del cuerpo.
Cabeza de carnero
El carnero tiene cabeza,
(solamente eso).
En ella conviven, pensamientos y sentimientos.
Nada más.
Alimañas la devoran, (lo consiguen unas, lo intentan otras),
pero el carnero, (cuyo cuerpo fue consumido ya) ,
tiene cabeza, una, (sola).
Todo lo que le queda:
eso, (esa).
.Cabeza de carnero.
Quizás haya llegado el momento.
No lo supe,
lo sé no.
Surge a posteriori, haciendo lo que, nada que ver con lo anterior.
Vas, al mismo lugar, (intento), de nuevo.
Y permites suceder lo que no pretendías.
Aparecer lo no buscado.
Y, quizás así, se te aparece el momento, la oportunidad.
Abandonar el plan,
el empeño,
el proyecto,
el esfuerzo.
Quizás, de todo después, nos vaya a unir nada que palabra lleve.
¿Qué sucedería entonces?
No lo supe.
No lo sé.
Nada.
Definitivo nada.
Nada que remediar se hubiera podido.
Quizás, de nada después, vayamos a tener en común nada.
¿Qué pasaría entonces?
¿Qué tendría, (de todo aparte), que sucedido haber?
Aceptar que el acierto haya sido, en realidad, estar tan tremendamente equivocada.
Y aprender a entendernos sin esas palabras.
Hoja
Y viene, y tras mirar su trazo de a ciegas, decide que, moviendo un ojo de lugar, que si “ilusión óptica abstracta” y que si… así: como si, en donde yo ignoro, ella conociera.
Mientras el cuello, (silbando una hoja), pretende disimular de dónde procede, su mirada hacia quien es, se dirige.
La presencian presencias que ella desconoce.
Llegará (llegarás) , si se, (te), lo permites, Sinequi, (quien te habite), y será, (de la mano que usa en contra), ambidiestra.
.Hoja.
Y caminarás, lo seguirás haciendo, (este día más al menos),
con el paso de la hoja que quiere llevarse un viento,
(con la fortaleza para a otras arrastrar, pero no a ésta),
atada aún, (así sea en el aire), a un trozo de tierra.
Parecerá, la espalda, encorvada de agotamiento.
No podrían apreciarse, (a la distancia ésta), enfermedad, edad…
Dejará su paso una estela indicando de dónde viene a dónde, de momento, no va.
Y vendrá el viento, y, hoy, no te arrastrará.
Caerás, empujada.
Tropiezo propio no, intención ajena.
Te reprocharán, (te reprocharás), que evites volver a ese viento, aunque lo continuarás haciendo.
Hasta que dejes de hacerlo.
Te dolerá.
El contacto con la brisa menos hiriente, por comparación, te herirá.
Hasta que deje de herirte, hasta que el dolor deje de impedirte caminar.
Y lo harás, con la espalda encorvada por el peso de la repetición y el cansancio,
(y por la edad, y por la enfermedad, y por…)
Caminarás,
a partir del momento en que dejaste hacerlo y dejando el rastro,
(de la hoja atada, en el aire, a tierra),
de donde vienes, a donde…
no vas.