Hombre rumiante
Que carece de incisivos para despedazar dobles sentidos, de muelas para desmenuzar pasivas agresividades, y de mente que, con una sola pasada, digiera los pensamientos que, de esa condición, emanen.
.Hombre rumiante.
El hombre, (tras su frontal de rumiante), es de rostro plácido, sereno, modestamente sonriente incluso.
Ingiere palabras, (dichas, y calladas), sin pasarlas por filtro, o censura previa de ningún tipo.
Se las traga, sin masticarlas siquiera, almacenándolas.
Hasta que pasa rato reposando, (tanto que quienes no son él ni lo recordarían), el cuento que se haya contado.
Y, ahí, lo que debiera de ser un simple moño chiquitito, (de la cabeza en la punta, de la persona), resulta ser, del animal rabo, intentando los moscones intrusivos ahuyentar, sin conseguirlo.
A continuación, ya saben lo que de, bajo cola de esa especie, mana.
Las deyecciones, convenientemente compactadas, se convertirán en pezuñas sobre las que continuar camino.
Pero permanecerán filamentos, que hasta la coronilla del hombre las unan pasando por su cabeza detrás, siempre que, lo que es, continúe siendo.
P.S: iba a ser serie pues historias aparecen en sus horizontales y verticales, pero, en principio, (a falta de rumiación futura), se queda en hombre.
Bruma
Sabrás que no es ceniza de cualquier incendio, o de algún volcán en erupción más o menos remoto:
la respirarás y ni toserás.
Dudarás si es suciedad, polución venida desde a saber qué origen:
pero la inhalarás, y ni siquiera carraspearás.
Indagarás si es un carboncillo de mala calidad, o un lápiz simplemente mal borrado:
no será un dibujo, que tos te provoque, lo que aspires.
Sea lo que fuere lo que su encuentro te haya mostrado, (ocultado), por tu camino continúa:
si de todas esas presencias suyas, (ausencias), consigues el destrozo evitar, lo verás trazado con la precisión de un tiralíneas.
Sólo habrá sido, (será):
bruma.
Con voz propia rostro.
Y pedazos del siniestro total del casco de ese barco del que aún se oye el quejido de mástil en pie, (de los deshechos en la playa), cada vez que un aire salado hace escocer las heridas abiertas de su vela ajada.
Mira, con sus en los labios ojos, al cérvido de cuernas rotas ya extinto.
Con esa palabra mirando es, que de él, (la unión, que de un hilo de labio les une, corta), se separa.
Parte que ilumina, (y de donde parte), del escenario ese a bombo de gorra, (bombín no) de circo, (y, de cría bramido), anunciado.
Claramente indicado el pasillo claro de entrada,
el de salida, (y lo que te hará), ignoto.
A todo lo demás lo lleva, a su aire, el viento
pero ella dirige su vuelo,
mirando, eso sí,
con los ojos de su cogote, de su nuca, (de las frentes de sus integrantes simples que la convierten en por dos partes compuesta),
hacia donde van quienes no son ella (que son sus trozos).
Causan la confusión y la falta de visibilidad de la bruma, destrozos que, de atravesarla toda, nos convierten en otros (otra).
P.S: cuando a discernir no aciertas qué mensaje recibes, (qué imagen conservar… sospechas que más en camino vienen…), las apartas, y, hasta que se aclaren, (la bruma de su alrededor se despeje), en reposo las dejas.
En muro de ningún tipo las cuelgas.
No es ésta, de ese cuando, la ocasión.
A ver a qué lleva…
Samurái con barbilla puntiaguda
Samurai tiene esposa, y aquí está su cara
.Samurái de barbilla puntiaguda.
Samurái tiene nariz tan chata que como cortada; ojo de un planeta rasgado en vertical; y barbilla alargada y puntiaguda tanto que, con sólo rozarla, te hace sangrar.
Carga en la boca lo que, siendo catana, podría parecer, (¿de pelo pincho?), alguna otra cosa.
Parte superior de la cabeza rasurada, como ha de ser, y a punto de recogerse en un moño el pelo sobrante.
Nuez prominente que no se sabe si ha sido incrustada desde afuera o surgido, como su deber es, desde el interior de la parte frontal del cuello.
Su voz no sé.
Es hombre que, de con mujer hablar, será sólo con la suya y con nadie más habiendo presente.
De andar dando por ahí, alrededor, vueltas, se encontraría figuras, apariciones, seres… que enfrentó, (o enfrenta), y le definen.
Más no se mueve.
Ahora espera a que la batalla, de haberla, le encuentre.
Tiene hoy, sin ir más lejos, (más cerca), a un ninja cara a cara que piensa que, tan camuflado está, que no le ve.
Pero Samurai, a estas alturas, ya sólo atacará si es para defenderse, no por a quién ve o no ve de tan cerca.
El samurái se llama Samurái pues hay veces en que tu profesión, (ocupación, oficio, …), es tu nombre.
El otro, (suyo), solamente lo pronunciará la mujer suya y cuando nadie esté presente.
Payaso triste
El payaso triste es hombre.
El hombre triste eligió profesión con la que poder ganarse la vida usando su condición y, de paso, haciendo pasar, quizás, a alguien, un buen (ello, en vez de un mal, escogió) rato.
Aparece tras cortina gruesa y pesada y roja y calza más que bota, playera alta.
Viste del color de su mirada, (de su palabra), y, por oposición a la tristeza que conoce, sabe de cómo alegrar el espectáculo.
El hombre triste no es payaso.
. Payaso triste.
Retrato de un ojo verde
El hombre, (en barba y cabeza pelirrojo), pesca.
Con su nariz, en dos partida, literalmente, (como libro que no hubiese caído boca arriba) y, en pie, (abierto como en dos mitades que, hacia abajo, miran).
Bajo ella, la que podría haber sido como aleta, (o branquia), más fue libro.
Atravesando su cara plana, (en plano), dos anzuelos, (uno a cada lado), del verde de su ojo ese que tiene su lacrimal cerrado (abierto), a consecuencia del golpe que partió su nariz como lo hizo.
Ojo que, más que llorar, una lágrima sola, supura reguero nítido y fino, (que más bien hilo pareciera), hasta alcanzar la bombilla redonda, de lágrima de agua salada y fresca, pendiendo del lóbulo de su oreja ¿que… qué ilumina, (a qué da sombra)?
El hombre imaginó fumar en pipa de boquilla verde como el anzuelo, y cazoleta marrón como, de su cara, el contorno y cuerpo… pero no lo hizo. La pipa que no fumó es, en su rostro silueta, como si mostrar quisiera, de alguna manera. lo que algún día…fue, (sin haberlo sido), por decirlo.
Parece llevar un pañuelo a la cabeza más es gorro raído por la falta, (exceso), de uso y de lustros y lustros almacenado en un desván sin ventilación ni cuidado, (en su cabeza). Por el uso sin reposo ni sosiego.
El uso, (el desuso), en exceso, es pañuelo atando a la cabeza..
El pescador comenzó con un paso atrás y otro… y tras que su mirada de verde anzuelo se cruzase con la mía, (me pescase), me dije, (le dije), que tenía la razón del motivo mayor, (de la menor excusa vacía), que me iba, pero que volvería.
No mentía.
Pero no harás lo que no hiciste.
Tengo, en el rostro del alma, la silueta de un pescador de un ojo verde, (y una lágrima).
Perro con bisagras
El perchero con cara de perro es una puerta secreta.
Al abrirla no te parece nada más que un armario empotrado.
Si te adentras, llegarás a la habitación de la cara de perro.
Verás lo que él ve,
olerás lo que a su hocico se acerca.
Saborearás lo que su lengua escapando de sus, (pocos y podridos), dientes.
¿Qué oirás tras el ruido de la puerta del perchero cerrándose?.
Nada tocarás.
De ti quedará solamente la huella de la almohadilla de un perro suspendida en el aire cual araña que bajó al lugar, ¿equivocado? colgando del hilo de su seda.
.Perro con bisagras.
El perro tiene cara, aunque sea en el cuerpo.
Cabeza de carnero
El carnero tiene cabeza,
(solamente eso).
En ella conviven, pensamientos y sentimientos.
Nada más.
Alimañas la devoran, (lo consiguen unas, lo intentan otras),
pero el carnero, (cuyo cuerpo fue consumido ya) ,
tiene cabeza, una, (sola).
Todo lo que le queda:
eso, (esa).
.Cabeza de carnero.
Quizás haya llegado el momento.
No lo supe,
lo sé no.
Surge a posteriori, haciendo lo que, nada que ver con lo anterior.
Vas, al mismo lugar, (intento), de nuevo.
Y permites suceder lo que no pretendías.
Aparecer lo no buscado.
Y, quizás así, se te aparece el momento, la oportunidad.
Abandonar el plan,
el empeño,
el proyecto,
el esfuerzo.
Quizás, de todo después, nos vaya a unir nada que palabra lleve.
¿Qué sucedería entonces?
No lo supe.
No lo sé.
Nada.
Definitivo nada.
Nada que remediar se hubiera podido.
Quizás, de nada después, vayamos a tener en común nada.
¿Qué pasaría entonces?
¿Qué tendría, (de todo aparte), que sucedido haber?
Aceptar que el acierto haya sido, en realidad, estar tan tremendamente equivocada.
Y aprender a entendernos sin esas palabras.
Serie retrato de hombre moreno
Este hombre de pelo negro lo fue desde el primer momento, anticipándose a su concepción incluso y como 16 meses antes de ser bebé.
Ya ahí, se sabía qué carácter, qué cuerpo, qué espíritu, iba a tener.
Y así fue.
Quizás, algún día, cuando envejezca, le vuelva a ver.
.Retrato de hombre de pelo negro HOMBRE. (Mayo del 2023).
. Retrato de hombre de pelo negro esperma. (Mayo del 2023).
. Retrato de hombre de pelo negro BEBÉ. (Septiembre del 2024)