Retrato de un gato para mi hija
Entras a en donde mi mesa de trabajo, (de reposo), y, ante, mi “qué te parece”, tu silencio atento y tu “pero… ¿qué significa?”.
Titubeas como quien intenta ganar tiempo. Lo repites con asombro discreto, como quien acaba de descubrir otra opción, (una alternativa), ….: “igual, si entendiese qué está haciendo…”.
Y te pregunto que qué querrías que te dibujase y ya, acorralada, (liberada), me dices: “un gato”.
.Retrato de un gato de espaldas para mi hija.
El gato negro, (sentado al tiempo que erguido), observa atento con su, (de igual color al cuerpo), rabo largo y sinuoso, a veces reposado en el suelo, a ratos en el aire apoyado, (suspendido).Observa, a la hija de la golondrina y el cuervo, llevarse volando, de alguien, la cruz.
A su izquierda, (la del gato negro con su rabo), de frente, árbol su tronco estirando, con nariz triangular y puntiaguda como su frente alargada, y bebiendo con su boquita pequeñita, (que, poniendo atención, podrás percibir sin lupa), lo que le ha caído del cielo, lo que, del aire, arranca el viento. Haciendo, al tiempo, malabares para poder conservar, sobre su cabeza, una aceituna gigante sin que le aplaste.
A su derecha, (de la cola y su minino), un rayo hecho de tendón orgánico, (hueso del esqueleto de la tormenta), atraviesa a una nube que, del dolor, (y la sorpresa), llora pero que, tan coqueta, (¡y tan digna!), como es, se adorna, con las lágrimas, las orejas.
Tras dejar atrás el músculo del relámpago, (la piel del trueno), su toma de tierra, (su freno), un nombre.
Arriba el sol y sus rayos cubriéndole.
.Retrato de un gato de frente para mi hija.
Hay que mirarle, (al minino), de frente, para descubrir de sus ojos el color; de sus bigotes si sobre el labio o ambos lados de la cabeza; de su mirada, tu reflejo. Si te lo permite. A no ser que sea él quien antes cabeza rote, y te lo impida.
Hay, del gato a su izquierda, un ave. Su garra, como enredada, amortigua su paso. El cuerpo como de algodón (pues entre ese tipo de cuerpos fue criada), con a ambos de sus lados portando, (¡no soporta sed padecer y no tener con qué saciarla!), agua. De su cabeza, (como de falanges acolchadas), cuelga una falda mojada, plisada y negra , (favorita de una niña), de colegiala que podría, si de voluntad dispusiera cuando seca, caminar por sí misma.
A su derecha, (del felino), y la espalda mostrándole, un equino (sentado y erguido aunque algo encorvado), eso sí con, (y tupé cortito y encrespado), hocico más bien de gorrino. Sus dos patas inferiores, una, terminada en gancho, (para poder colgarse de cualquier lugar, anclarse en cualquier sitio), la otra, de estar sin calzado, (sin el zapato favorito de una niña) como no está, ¿en punta, para apuntar al futuro, (al pasado)? Y comiendo, no por el morro como parece por estar ahora mismo de perfil , sino por la boquita chiquita, (tanto que, como no te acerques a mirar con lupa, ni la ves) sita y medio en vertical, a mitad en horizontal, a su derecha y a su lado. Masticando despacito, con paciencia, forraje seco que no es lo único que mastica sino lo que más, cuando sentado.
Del gato atento, (alerta), se aleja, por la espalda, el hijo de la golondrina y el cuervo llevando cruz, (carga), por ajena, (de a qué miembro de tu vida pertenece), propia.
Equipajes que son cruces en cada espalda, no desaparecen, se van, si los entregas.