Secador de mano
Leyendo lo que cuentan los “utensilios” que , cronológicamente, le preceden me sorprende, (me alegra), que “secador de mano” pertenezca a la misma categoría, (subepígrafe), que ellos. Opuestos que se complementan y coexisten.
El secador de mano !tantas cosas pudo haber sido!:
foco, ahí, colgado del techo,( irradiando alguna luz reflejo de la de su entorno), deslumbrándote;
sifón, (de esos colocados en las botellas de ‘antes ‘, para que el líquido salga a presión), en tu cara, chorreando, a presión aire;
interruptor de luz (de los de ‘antes ‘) que, ahora, algo sobre enchufes te enseñase;
megáfono que apagase, (a veces fue necesario), con su rugido, tu queja;
bichejo con su probóscide, sus tres ojos de los colores de las luces del semáforo, sus orejas como de liebre pero caídas y su pasito lento, a ti acercándose;
su mango plancha también…..
El secador de mano, (a mano siempre), que tantas cosas fue en aquel baño, también secó tus manos, tu ropa , (tras los saltos en los charcos), tus libros, (tras la tormenta en tu mochila a la vuelta del colegio), …
Aquí dejándole, le dejo, ya retirado.
Al secador de mano, que todo eso fue, y secó tu pelo.