De un trazo
Se entenderá que la figura protagonista, (la del titular), está hecha de un trazo solamente, (no se ha levantado el cursor del razón en la pantalla para completar la pieza). Se cuenta por separado la firma de autor (generalmente “Seq” en 3 dimensiones).
Rostro de cejas dispares
No tiene orejas el rostro de las cejas desiguales, con en ellas los ojos, escucha.
.Rostro de cejas dispares.
El rostro de cejas dispares está como partido en dos mitades que, sin embargo, continúan siendo, (juntas), uno.
La izquierda, con pies como de plomo, (de forja de hierro fina), camina hacia la derecha mientras, ésta, tal parece hacer amago de salir, en sentido contrario, (dirección idéntica), volando.
Pero se miran:
el aplomo de la una, y, de la otra, el ímpetu;
una cabeza en el mismo lugar, (a parte del cuerpo, del corazón, del sentimiento), siempre,
y la otra con cuerpo y cabeza distinguibles por tamaño, (posición), solamente;
con pies en tierra siempre una, la otra, que hubo de renunciar a los pies para poder conservar brazos abiertos;
y…
se miran
y permanecen separadas, (juntas).
.El único trazo del rostro de cejas dispares.
Era, su camino, ir llevada por el viento.
Hasta que se le ocurrió observar, en él, su propio reflejo, (en él descubrir, su aliento).
Cara de posesión cerámica
Sucedió una tarde, (como si nunca tarde, aunque lo fuese, sea).
De un solo trazo formas tridimensionales girando, ¿se convertían, (¿la realidad extendían hasta dónde?), en qué?
Y tornó, entonces, en sucesión imparable, vertiginosa, incontrolable, (como si lo necesario fuese, precisamente, sin tiempo para ser visto siquiera, ir apareciendo).
De la primera vez esa, fue, el primero, éste:
Parece enfadado
sólo es apariencia seria del orden de sus facciones firmes.
Tendrías que verle cuando sonríe.
Y cuando te deja que, en cualquier postura, todo lugar que elijas pintes, ya…
De aquí vino.
Aguja que no pincha
La aguja que no pincha eyecta.
A tinta, de colores diferentes según le plazca, (no ordenes, no pretendas que obedezca).
La aguja que no pincha administra, cual suero, palabras, (de advertencia, de contexto, de descripción, de…), de consuelo.
Como deshechos, hechos echa.
La aguja que no pincha, pincha en el hueso ese de quien también eres sin serlo.
Liebre no corre ya, (es más que no quiere que, que no pueda).
Mira, con sus lentes colocados como sea, (de las que una patilla siempre anda a su aire), al suelo.
Camina, en pie, sobre sus patas traseras.
Más larga la una, alargando, (como con aguja extensible de cuerpo de liebre), la más pequeña cuando cojea.
A pasitos cortos, de otra manera.
Rebile pesca, de poder, patillas rebeldes de gafas de liebres, de así no ser, nombres, direcciones, datos, detalles que localicen…
Con pico, como de aguja, los pincha y, más que tragarlos, los enhebra en, de aguja cuello, convirtiéndoles.
Su apetito voraz, insaciable, hace que se le abran sus carnes blancas y muestren así, sus entrañas de tinta, (los usos de esta substancia ya lo saben), negra.
Briele tiene, de las anteriores, ser, de sus colores, combinación.
Su cuerpo diminuto acude a donde la llamen, (de nada oír quieta se queda), caminando, de los dedos de sus pies alzados, sobre las yemas.
Cae, a su encanto rendida, un cuerpo entero de agujas:
la que el punto exacto busque para oírla, la que para sanarla, huya, la que cual Buffon bufa…
. El único trazo de aguja que no pincha.
Trazas, hoy, línea sin del papel levantar la mano y, de sus recovecos y giros al final, te espera, (que no pincha), aguja.
El dragón Dragtus
Siempre, durante todos estos años te importó.
Habrás sabido cuándo aquí, (o ahí), estás y, sin embargo hoy, hiciste un dragón, (para allí), que, (sin darte cuenta), de aquí era y no de ahí.
Pondrás, (es para ti importante), atención en adelante.
El dragón verde de un solo trazo está en su caja expositora y Seq es su cola.
Si lo suficiente te acercas, y la mirada le mantienes, verás la intensidad, (la profundidad de una historia que en ningún otro lugar), que sus ojos diminutos albergan.
Le pusieron Dragtus porque es hijo de dragón y cáctus y, de cada uno, heredó algo que no (sí) fue ganancias (ni pérdidas) sino apariencia.
Pero él, sólo responde, de nombre, al de Dragón.
De otra forma le miran con sorna juzgando, sin preguntar siquiera, (continuando ignorando), qué es esa historia de que sus padres…
Lo que él llama la entrada de su cueva, es para ti, dos serpientes erguidas y completamente negras, como columnas, (con ojos de color idéntico al de Dragtus), custodiándola.
La gruta espacio de fuego que arde y no quema.
Te previene, (el aspecto), a ti, de acercarte a él (a ella, a ellas), aunque, en realidad, todo el daño que inflija sea luz cuando afuera oscuridad, calor, cuando frío y alguna espina que solamente a él hiera.
Quién sabe lo que verías si al dragón vieras.
Pero no te le acercarás.
Habrá de ser él quien a ti venga.
. El único trazo del dragón Dragtus.
Letos
Los Letos son una especie que iba a reinar sobre los esqueletos.
No se quedaron, nunca, del todo, en los huesos.
Algo,
(de fluidos, de savia, de…),
conservaron,
(los unos del reino animal, del vegetal los otros, del…).
Fueron lo que fueron
caminando
avanzando.
Si, a posteriori, tienes que revisitarles,
no interfieras en su camino,
podrás decir, sin mentir,
que del mismo único trazo primigenio proceden,
o que sus dominios se extendieron al fúngico, al protoctista o al monera,
o que..
pero (¿no?) serán lo que son: lo que eran.
Letos Queletos
Los letos queletos son más bien un conjunto de piezas, con resistencia independiente de su dureza , que si unidas, darán consistencia a los cuerpos de los que son esqueletos.
Estos ejemplos de aquí, de izquierda a derecha:
Quizás avestruz, a lo mejor patinadora, pero, seguro, con alma de bailarina capaz, en todo momento, de dejar en el suelo su bota y, (para empezar !ay lo que seguirá!), alzar su pierna con gracia, (y paralela al suelo), hacia atrás.
Su cráneo está decidiendo si será animal o humano,
lo que sea, será danzando.
Desechó, (los ha directamente tirado), proteger con huesos sus sesos que, dice, al aire llevará, (y en el suelo), pues, después de todo, (desde el comienzo), pensar no es más que andarte pisando una y otra vez, (con qué cuidado, y tacto es otro tema), el cerebro.
Aunque, por la pinta, parecería que fuera a ser bicho, ha decidido ser humano.
Está muy cerca de colocarse el cráneo correspondiente y de dejar el otro en el suelo tirado.
Una de sus piernas trepa como queriendo acercarse a lametazo al punto medio del cuerpo. Está a nada de conseguirlo, cuando así sea, quedará definitivamente, el ser, formado.
Los letos queletos pueden elegir ser ambos. La dualidad en distinto lugar estará albergada: si humano bestia en el alma, si animal, la mejor alma de humano.
Letos Veletos
Los letos Veletos, dan consistencia a la vida, siendo, (cambiando un poco como la veleta por el viento movida y, sin embargo en su puesto), su soplo.
Uno es la avanzadilla que en nave improvisada, (de su propia estructura parte), explora en qué lugares se dan las condiciones para que su tipo de vida medre. Tiene un compañero caracol volador por no andar solo y porque esos moluscos no siempre fueron lo que son hoy.
Otro ha visto por ahí volando, (así le guían), lo que considera que es un par de labios marrones tan apetecibles que va y los sigue desesperándose, ‘des esporándose‘ (dejando esporas por todas partes).
Algunos son más de trabajo de campo y en equipo.
Ahora mismo intentan ensamblar un cangrejo verde pistacho supervisados, por insecto que porta la última pieza que encaje el trabajo. Juntos consiguen una inmensidad de cosas, no pocas veces, por casualidades escapadas de sus tallos.
Letos Gresos
El letos Gresos, de si hay regresos, (no regreses, a no ser que sea estrictamente inevitable), camina sobre sus propios pies.
Cara de amigos no querer hacer muestra, (no sé si es cansancio, enfermedad, experiencia, que la rabia se casca o … bueno, ¡no sé!).
Es, a su vez, el otro pie, (bota), de otro Letos con cuerpo larva, en vías de conformarse (terminar de darse la forma, con ella darse por satisfecho, ya se verá si sucede).
No ha de ser peso fácil de llevar para el primero, para el segundo, todavía no sé.
No sé qué irán camino de ser, sí que no será lo que fueron.
El único trazo de los Letos
El único trazo de los Letos mira con atención a Seq que le devuelve una sonrisa algo forzada, (incómodo pues quería su trazo más fino y no ha habido forma de conseguirlo)
NOTAS: hasta el momento Series (3d), si de un trazo, era pintarlo y girarlo a distintas posiciones. El duplicar el trazo sobre sí mismo sucedió en “El rosal y Lasor” (que no es serie sino criatura).
Mujer embarazada de cabeza gigante
Seguirás sin comprender cómo se relaciona lo que de tu mano sale: si es todo uno, o son entes individuales a los que firmar, (escuchar), por separado, (si complementarios, si excluyentes…). Te resultará, (¡todavía! y más cuando te enfrentes a todo organizar), desconcertante, frustrante y drenante.
Habrás de contemplar que siga su curso, como el de un caudal de agua en el que tus manos podrán sumergirse, pero no, (por de allí sacarlas), parar.
Mujer embarazada de cabeza gigante
La mujer, embarazada de cabeza gigante, rompe aguas.
Las rompe, (las vierte), y por dentro, de alguna manera, la rompen al explotarse, (explotarla).
La mujer embarazada sujeta el peso, (de la cabeza gigante), con una red de malla de agua que todo lo resistirá hasta la única vez, (de la que no habrá retorno, ni reparación posible), en que se desgarre.
La cabeza combate, (al tejido que la apresa), desarrollando ya un cordón umbilical exterior, (de agua).
La mujer, (para compensar la pérdida), en vez de llorar por el dolor de la protuberancia que la atravesó, (y más líquido perder), bebe agua, (de rocío caído de un tronco de árbol talado que salió despedido de un lago).
Serie de la “mujer embarazada de cabeza gigante
En otro estado, habría sido, (es):
africana acatarrada y alvina con moño alto, (al natural y copia de sí misma);
tronco reposado gestando brotes diminutos, (verdes y sanos), charlando plácidamente, con la rata Plácida, en la naturaleza;
Luchador de sumo, como es natural, montando una Bultaco de 1976, (“frontera 370”), sin ruedas;
Ratón hijo de un desliz de su madre con un gato peli rojo, (al que nunca más volvió a ver, al que a diario ve en los colores del hijo), serenamente sobre el lomo de un hipopótamo, naturalmente llamado, Sereno, (y sereno de profesión);
…
pero no es su estado.
De la mujer embarazada de cabeza gigante, si nada sabes,
no sabrías si así es o, en realidad, a la cabeza, (gigante), una mujer parasita.
Nada,
hasta que no nazca el gigante,
sabrás
y,
quizás,
ni entonces.
P.S: dibujar al gigante cuando nazca.
Aves
Carecerás de cualquier vínculo particular, (interés incluso), con los pájaros. Eso no les prevendrá de continuar viniendo a visitarte. Conservarás alguno hoy como evidencia de su presencia. Aunque no les comprendas, dejarás de eludir su existencia.
Lo harás por ellos, ignorando, todavía, lo que, por ti, ellos harán.
Qué te sucede con las aves, dime. Y… ¿desde cuándo? que jamás, en ningún momento, ni en un instante solamente, me hiciste el más mínimo comentario, (me enviaste, respecto a ellas, la menor de las señales).
Y ahora, (¿de repente?), vienen, las rechazas, las ignoras, de ellas te deshaces, no te interesan y…, sin embargo, se quedan, (como si, tras con sus obligaciones cumplir, al hogar, regresasen). Como si alimento fuesen, (o buscasen).
No lo sabrás, lo ignorarás, ni lo sospecharás siquiera, ni lo habrás notado jamás y, sin embargo, te habrán sobrevolado… aves.
Constante, incesantemente,
(en ataque coordinado y ordenado en bandadas de distintas especies),
cuando su momento llega.
Ahora que, para tu asombro, (y… ¿es eso incomodidad?), lo has descubierto.
Ahora que ya sabes que, por ahora, nada más que aves, (pájaros), tienes en la cabeza,
¿Las dejarás salir y que tomen, (contemplándolas), su propio vuelo?
Dina
Dina es, además de muy lista, malabarista, sobre todo, (aunque no sólo), con la punta de su alargada nariz jugando con su sombrero de copa.
Le encantan los caramelos de bola con forma globo aerostático visto en el horizonte y con cuerda negra como lastre en vez de palo. El sabor en sí no importa, es tal el disfrute de ver como se va acercando a su boca que ningún gusto le arrebata ese goce.
Hay quien, al cruzársela, la encuentra lisiada pero, en realidad, simplemente, tiene, (como todas las dinas), 3 patas en vez de…(¿son 4 las que tendrían los tipos con esa facha?). Con la frontal, (más de tamaño mano), se emplea a hacer cosas de humanos, y, con las otras dos, de animal.
Pájaro renato que no es pato
Sigo sin saber si las figuras que surgen de la principal debieran ser consideradas series y así ser tratadas,(como categoría y como entrada aparte). La incluyo aquí hasta descubrirlo.
Y sigo enfrentando conflicto entre si quedarme en una entrada y continuar alimentando la ‘serie‘ ,(desarrollando, además, cada pieza), o si frenarme y a otra figura nueva, dar paso. Siempre tengo que, para continuar, frenarme.
Me pregunto qué les sucederá a ustedes.
. Pájaro renato que no es pato.
El pájaro Renato quiere ser pato.
Volar recorriendo grandes distancias.
Graznar.
Vivir unos diez años. (¿Para qué querría, un pato, vivir más?).
Nadar a velocidades de ensueño, (él, que, de vértigo, carece), con membranas de piel entre sus dedos.
Agarrarse, con sus garras, a cualquier lugar que se le antoje (rechazar el que le desagrade).
Tener pico ancho y corto con el que buscar alimento sin andarse enganchando ni chocando, con todo, siempre.
Cuerpo compacto que nade y hasta bucee.
Y ese cuello tan corto con su giro completo hacia atrás que le permite limpiar las plumas del lomo.
Y hasta elegir a qué familia pertenece escogiendo, de la pluma, los colores.
La glándula del acicalamiento la tiene y segrega un aceite tan rico en grasas y en ceras que no habría plumaje más resplandeciente e impermeabilizado que el suyo, (¡que no veas cómo te quedarías tú si lo ingirieses!).
Su pico largo y acuñado esparciría el aceite y ¡qué pluma seca y esponjosa, y qué temperatura corporal regulada no tendría!
No la usa “sólo los ánades eso merecen”.
Renato, queriendo ser pato, usa su cuello no corto sino largo y tortuoso y, en varios puntos, acodado, para girar su cabeza 180 grados forzándola a huir del lugar ese al que, la especie que es, se dirige, pertenece.
Se lo retorcerá ese parpar de fondo, ese graznido de frente, (que no deja de escuchar), según el cual, es pato, pato, pato…
Huye de donde viene, (nido, reposo de su cabeza solamente, sin espacio para el cuerpo), a donde no ha de llegar pues el viento, (el aire, cualquier brisa, todo aliento), le mantiene en ‘su‘ lugar.
Sus alas mugrosas, (a las que se les niega el aseo), arrastran un peso muerto siempre (vivo), propio (del otro) ¿cómo dejarlo atrás sin arrancarse, de las plumas, el vuelo?
Dos, dos pesos muertos (vivos) propios (de los otros).
¡Ay Renato, que no es tu ala de pájaro, ni de pato, sino de ángel!
.Serie del pájaro Renato no pato.
Tiene, Renato, de ángel alas, mas no le rodean seres celestiales.
La bestia y tú
.La bestia y tú.
La bestia se alimenta devorándose a sí misma, (sin ensañamiento, sin encono).
A hebras como las que quedan de un metal que hubiese sido trefilado.
Avanza erguida, decidida, dispuesta…
dejando a su espalda, como huellas,
los restos de lo que sus ojos, (en donde los ollares alberga), resoplan
y que al suelo caen.
La bestia arremete dominante, vestida a tiras que más que cubrir el cuerpo, lo sujeta a partes.
Lleva, a su espalda, cicatrices sólo cuando incandescentes visibles, en cuyo caso, en hierro de marcar se convierten.
Serás, a su vera, res.
Será látigo en su brazo terminado de esquirlas de metal despuntadas.
Tras ella los restos de los bufidos de sus ojos que ennegrecen a medida que caen.
La bestia y, sólo tú, (un duelo entre bestias presenciando).
Tela a cuadros
.Tela que sigue patrón.
La tela sigue a un patrón, y es a cuadros.
Viste cuerpos y cabellos.
Vive en una nave, (que navega aire en vez de mar), algo parecida a, de surf, una tabla, deformada por estar bajo el agua mirándola (blanca, con rayas entre sí perpendiculares negras y esquinas, algunas, de algún color), cuyo patrón tiene tela que cortar y nunca deja de hacerlo:
Llega, manda, y se va y ahí deja, todos los cortes hechos.
Hasta que no estén cosidos, (bajo la forma ordenada, y en su orden dispuestos), no regresa.
Y, entonces, se continúa, (de nuevo se empieza).
.Tela blanca a rayas negras.
Dicen que están hechas, estas telas, un cuadro: de lienzo blanco y cuadros, (con cuadrados los confunden), de contorno muy finito en negro, a tramos por completo, su grosor, desbordado. Están decidiendo ellas, de cero, (de blanco), qué patrón siguen, (aún no saben), ¿quién las manda?
Raíz de jengibre
¿Tiene, acaso, (del jengibre la raíz), nombre?, ¿se la conoce de otra manera que no sea parte, (la soterrada, el sustento), de lo que sí, de alguna forma, se llama?
Preguntas te harás cuyas respuestas no te responderán, (irán a su aire).
Consigo se llevará, lo que preguntaste, lo que viste.
.Raíz, de ya no, jengibre.
El reno se alimenta, única y exclusivamente, de Sinequio, ese árbol que enraíza en la niebla y sostiene ramas horizontales, verdes y circulares, solamente dos, de cada una de las cuales surge un fruto que mira inquisitivamente. Así discierne a quien devorará, y a quien consentirá que le devore.
Sigue, (el animal), en vez de arrastrarlo, (sin látigo, con mirada solamente le arrea), a un trineo verde y rojo Navidad, que de él escapa.
Bajo ellos, de igual época, el duende y Edneud (quien a todos los duendes de Pascua enseña).
¿Y en medio?:
el pájaro hormiguero, (en su rama muy solo y quieto), y el reptil que, pese a serlo, en dos patas camina, (dejando forma de corazón entre sus miembros al hacerlo), con compañía.
¿Y en su medio?:
mariposa de invierno con alas de las que sólo el contorno conserva, dejándose, a veces, llevar por el viento que la atraviesa, en ocasiones en su contra yendo. Ala, (nombre), que con cada golpe, (de viento), muta.
.De la raíz de jengibre, serie.
Habrás visto, de frente mirando a un bulto, de jengibre una raíz recién arrancada del suelo, y ya escuchando, nítidamente, (sin el mínimo resto de tierra cubriéndola), su historia en tu cabeza, decidirá ella, (la raíz, el origen), qué te cuenta.
A su aire, en su medio, y con su nombre.
Apariciones
Y a la luz de la pantalla y el día: ¡aparición!
Misterio: lo que, aún habiendo sido revelado, continúa resultando indescifrable.
.Apariciones 1.
Guardas, siguiendo siempre la misma norma.
Y al revisar, para decidir, (de lo que hiciste), qué le haces, con qué te quedas… ante tus ojos aparecen patrones que ni hiciste, ni quisiste, tan vertiginosamente, que si solamente la memoria conservas como prueba de su existencia, (por mucho que el recuerdo sea tan fiable como reciente), dudarás de que haya sucedido, (cierto sido), jamás.
No podrás conservarlo en lugar, que fuera de tu memoria, permanezca como ha sido: quien el error generó, se asegurará de que sólo en tu retina permanezca lo que has visto.
Estás advertida: tú harás, y luego, lo que aparezca, (al margen de lo que ignores, de lo que comprendas, de tu empeño, de tu…), te consentirá modificarlo o él sólo lo hará.
.Apariciones 2.
Como a finales del año 24 del segundo milenio, el sistema generará repentinamente patrones de líneas y puntos, (que más resaltan cuando el fondo más oscuro), en trabajos todavía sin pintar.
Sucederá en más ocasiones en el 2025, (junio, agosto…)
Afectará, a figuras en 3d y de un sólo trazo.
No se me consentirá todo lo habitual: pintar, modificar, variar tamaño o posición, incluso guardar…
Si quiero girarlos, copiarlos, o… la aplicación se cerrará.
Si los intento guardar: en vídeo desaparecen los puntos, en formato de modelos 3d todo el patrón, en imagen…
Será puntual, aleatorio, amenazante, (¿a cuánto afectará en adelante?, ¿qué sucederá la próxima vez que los visite?), frustrante, (en previsualización ahí están, al abrirlos ya…), y misterioso.
.Apariciones 3.
¿Ofrecen algún mensaje oculto, relevante, que todavía no comprendo?,
que, si girase y acoplase, (¿será por eso, que no se me consiente hacerlo?) convenientemente, podría quizás…
Historia, y de intriga, y título …. “¿el misterio de las apariciones del año 24 del segundo milenio…?”
Aquí dejo apunte testimonial solamente de que, en cualquier momento, (forma, lugar), en tus manos está… ¿qué, cuánto…?
¿De verdad hacía falta que nada me lo viniese a recordar?
.Apariciones 4.
Esta vez, (no como en las anteriores), ya estaba pintada y guardada la figura., fue al abrirla de nuevo. Tuve que eliminarla y crearla de nuevo, (no pude pintar ni modificar nada). Pertenece a “la rosa y Asor”
.Apariciones 5.
El 23 de junio de 2025 sucede de nuevo.
Esta vez me consiente guardar un vídeo.
¿Alguien que descifre el “código oculto”?
Candelabro
Somos desechos de recuerdos de parafina consumida, dolores sin resolver grapados al sentimiento, en carrera, (sobre de hoja cortante de la experiencia el filo), de galgos tullidos, hacia, de la vida, restos de cenizas sobre las que emergemos.
.Candelabro.
Sí, sé que creíste alguna vez, (las veces todas), que era, (en aquellos tiempos sin iluminación alternativa), un candelabro aquello.
Luego viste, (en tantos otros lugares, circunstancias… en ese mismo lugar ante otros testigos), que el tenebrario de una vela carece de pincho que la atraviese de extremo a extremo a punta de navaja…que… lo que tú pensaste cera era metal frío y des…. ¿cómo?, ¿qué?, no te oigo, por favor perdóname... (a mí, en quien estás confiando, que no pude protegerte entonces y aterrada por ignorar si podré, ahora, ampararte) …la luz que, en un pedestal a sí misma se colocaba, era magnífica, perfecta, superior…era, lo que era… y tú, de su reflejo, ni sombra siquiera.
¿Sabes, ahora, que no hay cirio seguro, (sano), del que emane ese hedor secreto?, ¿sabes, ya, qué, (de quién), eran esos goterones sanguinolentos? ¿No viste? ... !cómo , siendo quien eres, (eras), habrías podido ver amenaza alguna, (nada que no fuese merecido o aceptable al menos)!
Te vienen a la cabeza, (al sentimiento), la grapadora aquella, (de las de entonces), que con grapas selló tus verdades, tus obligaciones, tus memorias. El abrecartas violentando todo sobre (lo) que hubieras podido haber escrito, impidiendo, a lugar alguno, siquiera, de enviarlo el deseo.
Ahora ves aquellos ojos desamparados, el cabello oscuro y graso no merecedor de mayor atención o cuidado, la nariz hinchada por la anosmia cubriendo (casi ocultando), los labios y… en el pedestal aquel…una mano disfrazada, el pico de una bestia que viviría de devorar sus entrañas.
Lo siento: que vivieras como lo hiciste la destreza de aquella fuerza, de la que carecías tú, (para impedirte anticiparte, defenderte), que poseías, (para soportarla). ¿Cómo…?, ¿que ahora que ya sabes, tires a la basura los restos, (las consecuencias, los …), que, de lo que no supiste, quedan en ti?
Perdiste, en el camino de un galgo, (que no cazará ni será cazado, ni perdió excepcionalidad su velocidad, ni agudeza su vista, ni agilidad, (suficiente), ni nobleza, (ni sensibilidad, ni tranquilidad), su carácter), una pata (un miembro…).
No tiene remedio que no hayas sido quien no eras, es cierto. Pero te pertenecen a ti, (en pasado resuelto eso sí), no a un basurero, tus recuerdos.
Pusiste, en un pedestal, a alguien que debieras de haber apartado de tu afecto, (de tu vida no habría podido ser), de inmediato, y pensaste, (lo sostuviste, !y con qué esmero!, por ello), que era la luz tenue, cálida, titilante y fidedigna, de velas en un candelabro.
Rinoceronte verde de dos cabezas
El rinoceronte llegó cruzándose con este tipo de cabecita pequeña y blanca.
No han vuelto a encontrarse, (a olvidarse), de esos encontronazos, desde entonces.
Me contó una historia, (el tipo), pero era, (has de respetar decisiones que, por mucho que te encuentren no te corresponde a ti tomar), para que, con él, desapareciera.
.De dos cabezas y verde, rinoceronte.
El rinoceronte verde tiene su cuerno único algo debajo, (y más adelante), de en donde a otros rinocerontes no verdes corresponde. Cada una de sus dos cabezas, (tanto la que tiene el cuerno como la que no), dispone de un ojo, (único), en su mismo y respectivo centro con su niña, (pupila), negra.
Camina con gracia y salero con su cabeza superior erguida sobre una nuez tan enorme que es más bien cuello entero, (y roja), mientras la inferior, (cabeza), olfatea, todo el camino el suelo, (como perro que un rastro estuviese siguiendo). Pese a su aspecto pesado y voluminoso, anda con pata cuya pezuña termina finita y puntiaguda de forma que su paso, en vez de plúmbeo, se escucha como picoteo.
Si con él te cruzas, su cuerpo, (al embestir al tuyo cual elefante en cacharrería entrando), le llamará encuentro y, como mucho, si algo te hubiera dicho al dejarte despatarrado por los suelos, habría sido, un apresurado… “!ahí te quedas!”.
Nada, nunca, te dijo.
(Cuídate de con quién te cruzas, estate atento).
.Serie del rinoceronte verde.
Mirándole bien en derredor y en detalle, se convierte en una serie que no sé si debiera dejar aquí, o poner a parte pues llega a ser:
pendientes, colgantes, máscara, amuleto, pájaro intentando liberarse de sus plumas apelmazadas, tipo flotando con traje antiexplosivos, hombre meditando en invierno muy bien abrigado, peso muerto por el aire atado por el cuello, uno de dos colmillos blancos…
Rosiña
Hay personas a las que dejan de llamar por su nombre. No, no por elección, o por un apodo, o una adaptación cariñosa, (o no eso sólo). Le cambian, los demás, (hay vidas con muchos nombres), el nombre. Como si empezar, (tan joven que siendo niña todavía), una nueva vida, no pudiera hacerse sin que te cambien el nombre.
.Rosiña.
Hubo un tiempo, en un lugar, (que los nacidos en los años 60 del siglo XX habrán podido presenciar), en que niños se ofrecían, (solicitaban), para trabajar de criados a cambio de techo y comida.
Circunstancias, tiempos, (otros), y responsabilidades asumidas.
Así se hablase de 20 kilómetros de distancia, (solamente), era decir regresar a visitar de donde venías, (en donde te encontraría un recelo cauteloso como mínimo), una vez al año, (y con fortuna!).
Niños criando a niños, trabajando como adultos, y creciendo llamados por nombres que no eran los suyos, (por mucho que se le pareciesen).
Niños que, con ese comienzo, se labraron porvenires que no se forjaron niños a quienes criaron y a ningún lado tuvieron que irse a cambio de…
Niños que, ¿cómo eran vistos?, llamados…
Niños que, nunca dejaron de tratar como familia, (en el más idílico sentido del término), incluso a la parte de la misma que siempre les consideró más abierta, (o cerradamente), criados.
Niños ,(niña), capaces de ver cómo su corazón, (el tuyo), es,
y así tratarte.
Siempre.
Incluso cuando los kilómetros no sean 20 sino cientos y miles y las circunstancias, tiempos, (otros), y las responsabilidades asumidas, lleven a una parte a un lugar cuando la otra se quedaba …aparte.
Y una día, que aquí era ya noche, levantas el teléfono y haces una llamada, (tras tantas que no había habido), preventivamente, como consecuencia de un diagnóstico. No para compartirlo, o pedir…, para que, si mal salía, aquella mujer, que fue niña, supiese, (sin necesidad de mayores explicaciones, o de eso decir siquiera), que la quería, y la tenía presente muy a pesar de …. circunstancia, tiempos (otros), y obligaciones asumidas.
Miren que podría haber dicho, (callado), cosas ella…; una voz de sorpresa y grata, con tan sólo escuchar, de mí, su nombre, dijo: “!te quiero como si fueras mía!”.
Y “suya” sigo siendo.
Y eso, sin todo lo demás añadir, ¿qué nombre tiene?.
Hay, en algunos tiempos, un lugar que a todo cambio de nombre sobrevive.
Boca de un retrato
Hay bocas de unas proporciones que, si almas tuviesen, además de besar, serían brazos, (que abrazarían, ¡y cuánto!), manos, (que acariciasen, y… ¡cómo!). Eligen abofetear, golpear, devorar lo que, en el camino que, (sea o no suyo), se crucen. No pueden evitarlo, (no lo evitarían aunque pudiesen).
No están, ellas, en el retrato este.
.Boca de un retrato.
Con cabeza, con cuerpo, con labios, bésame.
Acepto tus insistencia, obstinación, y empecinamiento.
Tu juego.
Cumple con lo prometido, así, (como tú sabes), haciendo lo contrario de lo que predicas, (de lo que tú, ¡que te mereces lo que nadie! exiges).
Con tu sigilo felino e intrigante,
con la desenfadada y estudiada naturalidad de, en los bolsillos, (cuando algo encogiendo tus hombros), tus manos,
con la cordura del cuerpo en caída libre,
te lo digo.
Y luego vete, por donde, has, (nunca), llegado.
Besón (de “Boca de un retrato”)
Besón es cándido, zalamero y retozón. Parece que camine muy despacio, sosegado, casi como si fuese un barco fondeado en aguas apacibles que poco más que, de lado a lado, (sólo si la marea lo desease), se balancearía. Y así es, a no ser que te eche un ojo, (ese con el que todo lo mira expectante, ve ilusionante), acompañado por su cuerpo entero, y se lance a besuquearte. Será rápido, apresurado, y tierno.
Ebnos de “Boca de un retrato”
Ebnos tiene caderas anchas, y piernas delgadas, (más la derecha que la izquierda). De pechos abundantes y flácidos, camina, (sin pausa, sin prisa), con las manos metidas en un manguito indistinguible de su jersey. Ya perdió, su rostro, todo lo que no le hace falta: nada más, (considera) que decir tiene, ni que escuchar, ni andarse pensando a qué le huele… se quedó con lo que ve (su ojo ocupa por completo su cabeza)..
Sonbé de “Boca de un retrato”
Sonbé lleva, absolutamente todo lo que ve, a cuestas. ¿Qué será lo que esa carga le cuenta? Va, literalmente, a “velocidad límite”, esa alcanzada cuando la fuerza de la gravedad y la resistencia del aire se equilibran. Ahí, en ese lugar exacto, se mantiene.
P.S: si bien el “Retrato de una boca” es de un solo trazo, (se considera siempre a parte la firma, en este caso, el rabo), por primera vez, (quizás la única), corté el cuerpo negro de Besón en tres trozos para hacer las piernas de Ebnos.
El único trazo de “Boca de un retrato”
Cuando, solo, (sin pinturas, sin adornos), camina su único trazo,
adelantado su rostro, (que sólo notará quizás, su cola de no caballo),
será del conjunto, lo menor, y carecerá, su boca, hasta de labios.
Secador de mano
Leyendo lo que cuentan los “utensilios” que, cronológicamente le preceden, me sorprende, (me alegra), que “secador de mano” pertenezca a la misma categoría, (subepígrafe), que ellos. Opuestos que se complementan y coexisten.
.Secador de mano.
El secador de mano !tantas cosas pudo haber sido!:
foco, ahí, colgado del techo, (irradiando alguna luz reflejo de la de su entorno), deslumbrándote;
sifón, (de esos colocados en las botellas de antaño, para que el líquido salga a presión), en tu cara, chorreando aire;
interruptor de luz (de los de otrora) que, ahora, algo sobre enchufes te enseñase;
megáfono que apagase, (a veces fue necesario), con su rugido, tu queja;
bichejo con su probóscide, sus tres ojos de los colores de las luces del semáforo, sus orejas como de liebre pero caídas y su pasito lento, a ti acercándose;
su mango plancha también…
El secador de mano, (a mano siempre), que tantas cosas fue en aquel baño, también secó tus manos, tu ropa, (tras los saltos en los charcos), tus libros, (tras la tormenta en tu mochila a la vuelta del colegio), …
Aquí dejándole, le dejo, ya retirado.
Al secador de mano, que todo eso fue, y secó tu pelo (cuando, en otro tiempo, tú de mi mano).
Elena
Jugarás, como una niña, a escribir su nombre. Sin detener el cursor en la pantalla hasta terminarlo, y elegirás, los primeros cinco intentos fallidos porque nada que la refleje a ella, (por muy imperfecto, simple, aleatorio que sea), serán errores, (aunque lo sean).
.Elena.
Naciste tú por la tarde y serás nocturna.
Naciste tú y, al lado de tu hermano, sollozaste mirando, (sin ver todavía), a todos lados. Como quien sabe, ya, cuestionarse qué está sucediendo ignorando cómo preguntarlo.
Y puse sobre ti mi mano , que cubría la práctica totalidad de tu torso, y te susurré: “no estás sola cariño, soy mamá”.
Y, de inmediato, callaste.
¡Años te llevará permitirte, (cuando enfrentada a lo que no en tus manos), llorar de nuevo!
Es estremecedor, ve con cuidado, hija, (las bestias, así sean madres, lo usarán para someterte y destrozarte), el poder de una mano, (de un compromiso, de un deseo), sobre un pecho desvalido.
Naciste tú, y a mí me naciste.