Trucha de río

Hoy habrá sido una trucha de río que, si bien la miras, ni lo es.

Déjate, déjala (ser).

‍ ‍ .Trucha de río.

Regresarás, pon por caso, de noviembre un martes. 

Sin acudir al, (sin olvidar), primer trazo, (ni al segundo, ni al tercero, ni al…), ni al comienzo.

Comenzando, cada vez, algo viejo, de nuevo.

Y no te castigarás por ello.

Sólo cabeza asomando desde….

Sólo, de ella, un trozo al menos. Suficiente. Bastante.

Y, de aleta caudal, un pedazo (el cuerpo retrato de, al respecto de los momentos esos, desvaneciéndose).

Ya no hay trucha bajo ese puente de piedra y arco.

Ni agua, a otra altura de la corriente misma, moviendo rueda de molino (ni en él ventanuco desde el que comprar la harina, de tu recuerdo molido).

Pero hubo y, por añadidura, en otro río (en otra época) me llevó él a presenciar con red su pesca, y en otro más, me contó cómo a mano, a su barriga acercándote, se captura.

La mía desde distancia seca la vi, la comí, y la suya, (de él), me la regaló a mí.

Y quieres tú, (seas quien seas, yo misma incluso), venirme a quitar, por lo que ya no hay, lo que hubo…

No me rio.

Habrá, (mía, de él), trucha.

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