Bestiario
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dícese de estas dos acepciones de acuerdo con el diccionario de la R.A.E.L:
1.
nombre masculino
En la literatura medieval, colección de relatos, descripciones e imágenes de animales reales o fantásticos.
2.
nombre masculino
En los circos romanos, hombre que luchaba con las fieras.
La sujeta aire
Cuídate del aire que todo puede sujetar
No verá a una bestia orinando intencionadamente sobre su nombre sino, de una criatura, lágrimas.
Eso la mantendrá capturada (la convertirá en su presa).
Y sujetará con el metacarpo de su mano flexionada.
Será puente, (conexión), entre irreconciliables.
Será, (de aire), paso.
Capturará aire
y se le escurrirá entre los dedos.
Correrá hacia adelante atrás mirando
unida la cabeza al cuerpo por grapas de aire solamente
y llegará a, (escapará de), ninguna parte.
Hablará, cada vez, como si siempre hubiese posibilidad de encuentro.
Y sus palabras serán peldaños de aire cuya temperatura no derretirá, del otro, (de la otra), su máscara de hielo (de acero).
Todavía sujeta, (por aire cosida),
ya sabe de la estructura vacía, (de cartón con peso de piedra), que había.
En algo más volitivamente resignada convirtiéndose, camina.
Y espera, (a ratos), al viento:
al aire que corriendo,
a su lugar lleve, (traiga),
a cada sujeto.
El escarabajo de la (no) patata.
El escarabajo de la (no) patata aborrece los tubérculos.
Camina a dos patas con la gracia del vaquero de piernas arqueadas para compensar, quizás, haber nacido sin espuela tarsal.
Así, caminando con su estilo de oeste y americano, tan tranquilo, (tan despreocupado), se le cruza una mosquita de cuerpo rosita más que rosáceo y un sombrero de copa de prisma cuadrangular (con bordes suaves y ala como con figuras cónicas alargadas).
Distraído, el escarabajo, ni nota mosco alguno en su vereda, y así (sin darle tiempo ni a preguntarse siquiera qué ha sucedido), le pica, la mosquita no muerta, en su parte más superior y derecha.
(Pero un pedazo de picotazo, ¡oiga!, no cualquier cosita sin importancia).
A tal velocidad todo sucede, que, sin el rostro haber reaccionado todavía al dolor, la toxina del… ¿piquito? había llegado ya a su interior.
Sin remedio, ahora, ha encontrado un camino nuevo entre las piernas arqueadas, que le llevará al …¿amor?
La no muerta mosquita, con su sombrero y sus pestañas alargadas, le inoculó, sin consentimiento, el veneno al escarabajo de la (no) patata.
Ahora, (en todas las posturas, todo el tiempo), uno son.
(Giren por favor la imagen, una vez y otra, y dígame si están o no de acuerdo).
A dónde llegarán por ese camino envenenado, ni pista tengo.
.El escarabajo de la (no) patata.
El escarabajo de la patata es rojo con puntos negros…….
Red atrapa blúfalos y vendedor de humo
Solución definitiva para asegurar, que nunca jamás, entre en tu casa…
¡un búfalo!,
(¡no me digas “no la necesito”!).
Es un bluf, ¿aló?, con un halo, eso sí, (¡buf!), de exclusivo y único.
Está, a trozos, más anudada que convenientemente cosida, y con un tamaño de malla que fácilmente atravesaría, más de un león, a la vez.
Y fría, ha de estar casi congelada que la temperatura es lo que más puede mantener al animal ese a raya
.
Sí, prepárate para la factura de la luz
¡Pero no tendrás búfalos en casa!
¿Atrapará, también, bufa (la)?
El tipo de tez, (y cuello), gris claro,
con sus sombrero de copa, (y abrigo) negros,
es vendedor ambulante.
Aprovecha cualquier situación, lugar, oportunidad, (o su ausencia), y vende, lo que ninguna falta les hace,
hasta a las piedras.
Ambula,
no cesa,
sigue, del humo, el rastro,
y allí va,
y vende.
¿Eres, de humo, vendedor, incluso sin haber puesto precio a tu producto?
Animálima
Dejo una imagen solamente pero la animálima me recuerda, para ver lo que ella ve, mirar girándola.
La animálima es un animal de rabo y pezuñas negras y cuerpo y capucha color lima reflectante.
Camina, a ratos, y por lo que a la tierra se refiere, a veces medio bajo, otras mitad sobre, ella.
Lo puede hacer, (moverse), con pies, cuerpo, cabeza y hasta con corazón (no la imagines erguida a dos patas solamente).
Disfruta cuando le toca, más que reptar, deslizarse pues sabe diferenciar (otra de sus cualidades), cuando, dejarse por el peso de la situación llevar, a alguna parte conduce.
Le gustan la noche, y el valle, y los altos montes y, cuando comienza a apagarse, tiene también, con el rostro de una cueva, lugar para recargarse.
Si quiere más desapercibida pasar de día sale, cuando su luminiscencia, (por de aquel la luz), opacada, aunque, no suele encontrarse con nadie tampoco de noche.
Entre que de día no la notan y, en la oscuridad, no hay tantos con los que cruzarse que notarla pudieran,
no anda muy acompañada salvo de alguna criatura que otra de las que las colinas albergan,
(y los valles y las montañas y el firmamento y el viento y el pensamiento y el sentimiento y el… y la…).
La animálima, (en todo lugar notas le dejan), nunca está sola.
P.S: Hay por ahí, su color repartido en otras partes, te deslumbrarán también, mas no son la animálima.
Los nosés
Y entra ella, (a mi espacio de trabajo del suyo regresando), con mirada preventiva, anticipatoria,
(aquella que muestra un pensamiento de “algo más va a haber hecho que yo no veo pero igualmente ¡preguntaré!”).
Y le digo: “no sé qué título ponerle qué opinas”.
Y mira, como quien así mismo se desafía, y dirá lo que cree que decir no sabe, diciendo, tras la respiración contener, (ahí encontrando su fuerza):
“No sé, ¡así se llama!”.
Mirándome, con ojos de quien en sí mismo ha visto la posibilidad de decir lo… ¡imposible!
Y en eso se quedarán su historia, y su nombre.
Los Nosés,
no sé si caminan a extremidades, (a pecho sí que sé, ese lo llevan bien cubierto),
de hueso al aire, (abierto no está, ni roto, ni suelto, ni lanzado al viento),
o sólo lo muestran en parte.
Por no conocer,
hasta desconozco si eso que enseñan es hueso,
o un tubo que necesita airearse para mantener su… ¿ (dis)…fun…ción?.
O se…
Ignoro si cortan también, el bacalao, aparte de sus propias carnes,
(que eso sí que lo hacen),
que continúan alimentándole, regenerándose
o si, de hacerlo, sería con manos, o con pies.
Quizás sean uno, o tres pues en conjunto tan íntimo que como uno acoplados actúan a veces yendo, otras, por separado
(el de patas alargadas caminando con su estilazo que…).
Por no saber, ni sé cómo mirarles, si desde arriba, si desde abajo, si por detrás, sin por delante…
Algo sí diré, aunque, en realidad, sí que sé,
no sé.
P.S: como siempre en los 2d, si a bien tienen, giren la imagen por si encuentran, en ello, algún otro entretenimiento.
.Pájaro negro.
El pájaro negro tiene vida, en parte, en blanco (a trozos, a trazos, en negro).
Sus plumas, las hojas del árbol, (rosado el tronco), que le cobija.
Su vuelo escuchar, (contemplar), lo que ellas sobrevuelan.
Y él en pie, en una rama de metal pintado multicolor, quieto.
Quedándose, yendo.
¿Habrá estado, alguna vez en algún otro lugar?
¿Habrá visto lo que esa nave vikinga con, por timón, armadura de pierna en que cree convertir el lugar al tumbarse?,
¿vivido lo que esas hojas, plumas, escribiendo, en negro, en una brisa de papel en blanco?
¡Quién pudiera entender el lenguaje del pájaro negro!.
Vive, en parte, (aparte) en blanco y en negro.
Pierde plumas, hojas, que se lleva el viento.
Y, él, en pie siempre, quieto.
.Pájaro negro.
León sin garras, pezuñas grandes
Todo empieza con una idea.
El León con pezuñas muy grandes tiene patas delgadas y largas que le llegan al cuello directamente.
Aunque no lo parece, tiene cuerpo (en el lomo algo escuálido ), de aire, (de cielo), en el abdomen.
Es el primero de su especie, (en la que todos eran ciegos), que con ayuda de un aparato diseñado por él mismo, (por su pensamiento),
ve.
Se abrió, (al lado y al marguen de su invento), una ventana de oportunidad (inexistente primero y después).
La alcanza a ver solamente de reojo pues, él, sólo pretendía ver en dónde , (cómo), en realidad, vivía.
La acabará traspasando sin haberse asomado previamente a mirar a su través,
Así, como si se pudiese los pies en el suelo tener y saltar al vacío a la misma vez.
Abrirá paso, su paso , a los que llegan tras él
(sean cuántos sean, o únicamente él).
Sólo le acompañarán sus pezuñas, (y grandes), que fueron garras , (sólo los que como él son lo sabrían), nunca.
Saben cosas, los dibujos, que tú no puedes creer: hay caminos que caminar así lleven, (ese también es un lugar), a parte ninguna, antes de llegar a alguna parte.
P.S: este León es el primer garabato tras migrar la aplicación descatalogada a un nuevo pc por también el sistema operativo del anterior estar fuera ya de…dará, el software, problemas, pérdidas, errores… que, en vez de animarme a desecharle, me invitaron a organizar y revisar, los trabajos con él anteriormente realizados. En ese sentido, es, el León, (sin serlo), comienzo de esta bitácora.
Todavía en marzo del 2026 no deseché la app, quizás, porque no te deshaces del pañuelo que consoló tu… ¿sudor?, quizás, porque, mientras lo puedas evitar, no te apetecen más saltos a…
Mimar
Mimar: dícese de cierta criatura, (conducta), por cómo mira al mar
Mirando ese mar ver nada,
la nada,
¡nada!, (¡sumérgete si así ha de ser, no te hundas!).
Nada tener que buscar, (esperar, desear).
Acompañada por fidelidad de un color que, aún distinto, ya no diferencian, mis ojos, del mío.
Al equipaje ajeno, ajena, (aunque ahí mismo), a un lado, (en todos los lados de los lados).
Más clara, más feliz, la noche, (el viaje a ningún conocido ni lugar), que el día.
En ambas pudiendo existir, existiendo en ninguna.
Y mirar al mar.
Desde el peso muerto sustrato de montes y montañas,
no en hombros míos,
de la brisa marina en el susurro.
Sin sollozo, sin lamento.
Verte llorar y soportarlo sin renunciar a, en favor de tu dolor, mi carga.
Preferir correr, si desierta la playa, hacia el sol, sobre dos pies, (pezuñas), con sombrero improvisado de papel;
volar con piernas colgando, caminar con alas abiertas que guíen al olfato, (pues algo habrá que encontrar), a, bajo la arena, escudriñar;
sentada alzar la cabeza y aullar pretendiendo que llamo a mi manada, (pues tal cosa existe), mientras río, río, (de río soy, no de mar),
pero hoy,
desde, del acantilado, la cima
mirar al mar.
P.S: hoy firma Sinequi con letras boca arriba, abajo, y a los lados, significando que esta fotografía es de las tienes que ir girando, pero, (revisando para esta bitácora el conjunto, algo no hecho al crearlo), no acaba de ser un código que emplee de manera consistente.
Repetir imagen girada lo encuentro redundante; prefiero que, a quien le interese, se involucre haciéndolo individualmente; y... Como experimento añado marco exterior por si clarifica a qué posición de la imagen se refiere el texto. Ignoro si lo continuaré.
Perro muy cansado
El perro está muy cansado.
Soporta, su cabeza, (tan alargada), el peso de una humareda toda.
No, no le sale, de las orejas, el humo: desborda, (sustituye), a su parietal bifurcándolo.
Llenando un globo ballena a un lado, atravesando, al otro, (como en dos partido, como en un partido a dos), un humero.
La fumarada llega a un tipo de lentes, (verde claro brillante y algo neón), que la bebe con su boquita de pajarita.
Tiene, el muchacho, cabello rubio sol que acicala, (pegándole más que peinándolo), con una fusta de goma dura y color perro exhausto.
La porta entre el pelo y la frente para mostrarla, (cual tatuaje), y por tenerla, (!nunca se sabe!), siempre a mano (y al frente).
Las lentes llevan aparatos electrónicos por patillas que ven, (escuchan, aspiran), lo que, de otra manera, sólo chucho siendo.
El can agotado todo lo lleva en la cabeza, (de ella sale, en ella entra…todo ese peso etéreo que te hurta el aliento).
Sabe que la columna, (que al joven vertebra), termina en un pie de puerta cerrada y en otro de ave por zapato de tacón, (uno pisa, sella, el otro vuela);
y qué tipo de camiseta, (con, en su manga izquierda bolsillo), lleva en su cuerpo diminuto;
y que alienta el globo (de humo de ballena),
y que…
Al tuso rendido se le ha ido estirando la cabeza hasta hacer llegar, su mandíbula, al suelo.
Es cuadrúpedo:
patas muy finas y dos, y otras tantas más gruesas, (una de humarazo rebosando que la estira hasta llegar al cuerpo),
y una cola larga y plana con tiro de chimenea, (claro, limpio y vacío), en ella.
Hay
una puerta, (pie), y cerrada, en el suelo ,
un bolsillo a rebosar de humo de secretos,
y un tiro, (camino, canino), en…
El cansado está muy perro.
Dos dinosaurios charlan tranquilamente
Esta vez no me resisto y completo algo el original (lo modifico), me digo que, tanto describe el proceso, conservar lo que fue, (que en disco duro está), como en lo mínimo que, ahora, lo convertirías.
De alguna forma me molesta , (avergüenza), más, no saber dibujar en 2 dimensiones, (hacer este tipo de cosas), que en 3 como, si hubiese algún tipo de obligación de saber hacer lo que ya existía antes, lo que no es algo que apareció cuando ya eras adulto.
Dos dinosaurios charlan tranquilamente uno frente a otro..
El gris, algo despatarrado, habla.
El verde, con un brazo con escayola color marrón barro y sujeciones negras, escucha.
Habla el verde, el gris interrumpe.
Comenta si no se estará acabando el mundo con esos dos volcanes al fondo: ¿Derretirán esos dos hilillos de lava rosada el hielo de la cueva esa, (en vez de oscura), tan clara que hay entre ellos?, ¿y ese pie gigante que la protege, (a la gruta), con sus siete dedos, de qué saurio es?.
Dos saurópodos viven en un mundo que uno cree que se extingue y el otro…
Historias a añadir que aparecen girando al rededor la página: tipo con boina negra, córvido que con el pico imprime ojo de tinta (negra), tipo con ojo y boca, (negras) y brazo estirado, y….
… y una cara que se va, con ese nombre, a etiquetas.
Criatura
Tiene, la criatura, ojos pequeños tan limpios como borrosos. Pero ve. Muy claro: con la nitidez que la observación y la atención brinden.
La criatura tiene una columna vertebral como tú, (o yo), aunque a ella le atraviesa el rosto por completo hasta muy arriba.
Dos fosas nasales enormes, por sienes un par de puntos y despellejada, (en carne viva), vive.
Debería de ser aterradora, (y lo es), se llama Ternura.
Trucha de río
Tirarás tantos y, sin embargo, otros , como éste, ignorando el motivo, los conservarás.
La trucha, (te preguntas porqué, no te respondes), has de, por el momento, guardarla.
¿A cuánto conservas en tu vida que… para qué?
Regresarás, pon por caso, un martes de noviembre. Tras toda obligación, responsabilidad, apremio, (tras ningún ocio, entretenimiento, aplazamiento gratuito, fingido), que aplacen tus…
No dedicarás más tiempo, (si fuese por no deber lo continuarías haciendo, no podrás), del imprescindible, a la tarea.
Pero habrás, hasta que hayas dejado de hacerlo, regresado. No abandonaste ni a la primera, ni a la segunda, ni a la centésima., ni a la…
Tendrás la misma cabeza, (que habrás de corregir, de perfilar, de mejorar, de rematar, de…. aceptar.).
Sin acudir al, (sin olvidar), ni el primer trazo, (ni el segundo, ni el tercero, ni el…), ni comienzo. Comenzando, cada vez, de nuevo.
Y no te castigarás por ello. Sólo cabeza asomando desde cualquier lugar. Sólo, de la cabeza, un trozo al menos. Suficiente. Bastante. Y pedazo de aleta caudal de recuerdo, (de olvido del cuerpo desvaneciéndose).
Ya no hay trucha bajo ese puente de piedra y arco. Ni agua que mueva la rueda de molido que no sea infecta, turbia. Ni el ventanuco ese desde el que comprar la harina molida al kilo de tu cabeza.
Habrás comenzado, por fin, buscando manera de relacionarte contigo misma y así es como te relacionarás con el
Elecornio y Munante
Elecornio es criatura en donde Elefante y Unicornio están unidos por un corazón invertido y enorme.
Él decide, (el corazón), si camina, (Elecornio), hacia atrás o hacia adelante y así no hay discusión, aunque, en realidad, siempre uno, siendo contrarios como son, va de frente.
Cuando se guían por su razón, caminan de costado y, aunque pudiera parecerlo a quien no esté acostumbrado, no es nada complicado.
.Elecornio.
Munante es una mujer a quien, sentada en el suelo con pierna estirada, (y haciendo malabares con manzana en forma de corazón), se le acerca una cabeza caminante.
La una, (mujer), aunque hay quien piensa que lleva un pendiente alargado, (o un tocado), llora lágrima con forma de cola de elefante y cinturón con, de unicornio, el cuerno.
La otra, (cabeza), camina con pies directamente, (carece de piernas).
Ambas miran no sé si al corazón o a Sinequi.
.Munante.
P.S:
Primera vez que aparecen dos firmas, Significa lectura de imagen en ambas posiciones. Visto en otros trabajos no es código que va a ser consistente en el tiempo.
Primera vez que me consiento, (no sin resistencia), copiarme, (ojo y pie) y pegar, (como si no hacer que todo trazo sea único, fuese un fraude).
Losa
Aunque tuvo nombre de mariposa, se reveló como bestia pues también eso puede ser una losa.
Podrás ir,
volver
y a su, (tu), pesar, lo harás.
No regresar tras haber tantas veces vuelto.
Sin buscar,
regreso a tu encuentro siempre.
Serán las mismas,
la misma.
¿Notas, su peso, todavía?
¿Su tacto?
¿su suavidad, capciosa, alevosa, nociva?
Tu espalda,
y su peso.
Tus piernas,
y su peso.
Tu vida,
y su pesar (a su pesar).
Tu sofoco,
su respiración.
Acompañada siempre,
siempre, a su lado, sola.
Sin lanzarla, (mostrarla, prestarla…).
La que te aplasta,
la losa.
Siempre, vayas a donde vayas, (por muy lejos que fuera, a tu vera).
La que te arrastra al fondo del océano del pensamiento,
la que te corta el vuelo,
la que te machaca.
La losa.
Y el amor,
o no lanzar a nadie, nunca, lo que a ti te lastra.
Gato panza abajo
El gato panza abajo está reposando.
Por la boca, entreabierta, (que nunca se le reseca pues por la nariz inspira), expira.
Un amigo, (quizás un empleado, no sé, tú qué dirías),
protege su descanso con su gran ala extendida, sobre el minino, a cierta altura.
Habita, el alón, un miembro con puño en un extremo, (dispuesto a pelear si la paz falta), y en el otro, de caballo una cabeza (que come mariposas solamente si las confunde con flores y, aún así, al notar el error no las mastica, de un relincho, al aire las devuelve, te explica).
El gato panza abajo expira.
Una rémige desprendida de su amo, intentará, así sea que solamente lo consiga con el rabo, devorarlo.
.Gato panza abajo.
Herpetólogo sideral
El herpetólogo sideral tiene un ojo rojo y otro amarillo.
Lleva una máscara que puede operar directamente, con su patilla metálica, a sus pacientes, (reptiles, y anfibios mayormente).
Ahora mismo está tratando a una serpiente, enorme, con un empacho tremendo por haber comido ni se sabe qué ni cuánto.
Ella, que es algo teatrera, chilla fingiendo que le duele.
Él, que de sobra la conoce, se concentra en lo que le hace que es abrir un camino, en el cuerpo de serpiente, que su mal remedie.
La volverá a ver, con lo glotona que es, no le va a quedar otro remedio.
. Herpetólogo sideral.
Sigo ignorándolo, (tardará meses y meses en suceder), pero hay piezas que, girando, una y otra vez, 90 grados, cuentan, (incluso antes de matizarlas tú), historias diferentes. Convierte, el mismo trazo, en personajes distinto. A ésta, eso le sucede pero, respetando lo que no supe entonces, como fue, lo dejo, aunque algo más sea también.
Cucaracha
Sea que la enfrentes; que la mates; que vivas solamente a la luz, (a oscuras), para rehuirla; que la recojas y la coloques con cuidado afuera dándole la posibilidad de que, en otro lugar, viva (muera); que la ignores; que te la quedes como animal de compañía y como tal la cuides; que no hagas más que chillar, (quedarte inmóvil, correr…), al verla; que…
¿Me dejarás, (sin juicios, ni ironías, ni gestos, ni…), que yo, lo que en ella veo, vea?
. Cucaracha.
Qué racha lleva, la muy cuca, que en vez de ella volar, alguien (sobre sí), volando la lleva.
Y en el principio
Y en el principio serás niño que así sea, y así será.
Pero…
¿hasta cuándo, hasta cuánto?
. Y en el principio.
No la mires a los ojos,
(no de frente)
los tiene a ambos lados de la cabeza.
No podrías encontrar, junta, a esa pareja.
No mires a la frente solamente.
No podrás, entonces,
hacer lo que debes, (lo que tienes).
Mírala, a su alrededor caminando, al completo.
No te pares,
no te detengas en sus carencias,
verás solamente,
ningún pie con ninguna cabeza.
No mires más,
ya has intentado ver suficientemente,
deja que te muestre, (sea lo que sea), lo que ve, ella.