Becerro de no oro

Nadie fundió sus joyas para crearlo, ni le idolatró, (ni a posteriori, como castigo a sus hacedores, le destruyó).

Sólo, el lugar en que surgió, le fulminó, y a su regreso, (porque reapareció), ya era uno, y no dos. Ya compacto, (fundido), con otra textura y matiz en el color distintos, no iba a poder contar lo que el rostro, del cuerpo separado, (aparte de lo que de parte es), iba a contar.

Este riesgo se corre cuando aplazas conversación para cuando más tiempo puedas dedicarle dependido de que, lugar, (de tu pensamiento aparte) haya, en donde lo inmutable guardar hasta a él regresar.

.Becerro de no oro.

Los perdidos no es tanto que lo estén ellos, (que quizás algunos lo están aunque, seguramente, en otro lugar se encuentran), es que, para ti, así aparecen: extraviados, inaccesibles.

Un buen, (mal), día, abrirás esa ventana desde a donde a todos ellos accedías, y, con incredulidad que de tu memoria, (de la realidad esa parte), te hará dudar, presenciarás un espacio solo y vacío.

Encontrarás remedio puntual, parcial, pero las desapariciones no cesarán.

Aprenderás a, en adelante, conservar copia distinta, de lo que a través de la ventana esa veas, en otro lugar.

No será todo, ni siempre, ni podrás, a lo que quedó, acceder para continuar como el original habría sido.

Pero un día, (ni malo, ni bueno), querrás honrar a lo que estuvo y ya no está, a lo que pudo haber sido y no será y hasta a lo que en el futuro sucederá de nuevo, y algo, (un resto), en otro lugar, almacenarás.

Será lo que queda del, (no de oro), becerro perdido.

.Los dos trazos del becerro de no oro.

P.S: también es perder trabajos, (hechos, y por hacer), Sinequi.

Anterior
Anterior

Pajita, boina, maniquí y calavera.

Siguiente
Siguiente

Leonas