Dos trazos
Cada figura, (que es, además, 3d), se compone de dos trazos, (partes independientes). La firma, que a veces se incluirá en la figura en sí y otras a parte, no se incluye en el cálculo.
.Metot.
No preguntarás.
No están aquí para responderte sino para, (cuando quieren, cuando puedes), lo que muestren, mostrar.
Aunque ‘de sobra’ lo sabes, ‘de falta’, a veces, preguntarás.
.Metot.
Dime, Metot,
¿a qué objeto, animal o planta representas?
¿estás tallado en qué?,
¿eres, con ese aspecto, madera, o tela, o materia viva, (porque piedra dura no, ni…)?
¿a qué clan he de encontrar en tu camino para que sola yo, (ni eso a veces), vengas a protegerme, a revelar mi linaje, a mi identidad garantizar?
Dime, Metot:
¿cómo es que estás suspendido y no en tierra firme?
¿aguardas, acaso, mi llegada para ir a buscarme y ahí anclarte, (anclarme)?
¿qué ven tus ojos, a los pies del equilibrio inestable en reposo balanceándose, conectados?
¿qué lleva el hatillo de tela sucia colgado del pico de tu pata?
¿vas hacia dónde, vienes de qué?
Dime Metot, ¿podrás?:
Así, mirándome de frente como lo haces,
sin que ninguno de los chillidos de tus colores me despiste,
¿qué he de hacer para que cuando en, (sin), vela, me veles?
¿qué consonante pronunciar en, del paladar, el velo?
¿qué luz apagar para que la película ésta no se vele?
.Becerro de no oro.
Nadie fundió sus joyas para crearlo, ni le idolatró, (ni a posteriori, como castigo a sus hacedores, le destruyó).
Sólo, el lugar en que surgió, le fulminó, y a su regreso, (porque reapareció), ya era uno, y no dos.
Ya compacto, (fundido), con otra textura y matiz en el color distintos, no iba a poder contar lo que el rostro, del cuerpo separado, (aparte de lo que de parte es), iba a contar.
Este riesgo se corre cuando aplazas conversación para cuando más tiempo puedas dedicarle dependiendo, además, de que, lugar, (de tu pensamiento aparte) haya, en donde lo inmutable guardar hasta a él regresar.
.Becerro de no oro.
Los perdidos no es tanto que lo estén ellos, (que quizás algunos lo están, aunque, seguramente, en otro lugar se encuentran), es que, para ti, así aparecen: extraviados, inaccesibles.
Un buen, (mal), día, abrirás esa ventana desde a donde a todos ellos accedías, y, con incredulidad que de tu memoria, (de la realidad esa parte), te hará dudar, presenciarás un espacio solo y vacío.
Encontrarás remedio puntual, parcial, pero las desapariciones no cesarán.
Aprenderás a, en adelante, conservar copia distinta, de lo que a través de la ventana esa veas, de otra manera, y en otro lugar.
No será todo, ni siempre, ni podrás, a lo que quedó, acceder para continuar como el original habría sido.
Pero un día, (ni malo, ni bueno), querrás honrar a lo que estuvo y ya no está, a lo que pudo haber sido y no será y hasta a lo que en el futuro sucederá de nuevo, y algo, (un resto), en otro lugar, almacenarás.
Será lo que queda del, (no de oro y perdido), becerro.
.Los dos trazos del becerro de no oro.
P.S: también es perder, (que desparezcan), trabajos, (hechos, y por hacer), Sinequi.
.Leonas.
¿Temerás a las leonas?
. Leonas.
LE es… ¡tan feliz!
Con su rostro de tan serio que casi amenazante,
su boca enorme con más una línea recta que labios,
y rostro de proporciones que la envejecen,
(que la hacen aparentar mucha más edad de la que tiene).
Pero, a ella, estos asuntos, no la perturban:
camina que más parece gacela que leona,
dice tener cuerpo de ave que en cualquier momento volando la puede llevar a cualquier lugar y,
si te mira, y, con las pezuñas, se limpia los dientes, es que le gustas.
Ya a eso, (no necesita que tú la correspondas), le llama felicidad.
LEO es león que perdió su melena.
Imposta la voz, (en las cuerdas vocales la fija para emitirla en plenitud que no vacile ni tiemble), y pone cara como de fiera para que nadie vaya a equivocarse y pensar que es hembra.
ONA viene de otra zona,
no se sabe si es animal o persona,
si está llegando o yéndose
si…o…
Pero, es que, a su parecer, son (ambas), una misma cosa:
uno ha de, de algún lugar irse, para a otro llegar, y, ¿no son, acaso, animales las personas?
No es nipona, ni llorona, ni anfitriona, ni cuarentona, sólo viene de otro lugar, (de otra zona).
.Los dos trazos de las leonas.
.Caballero como del siglo XVI.
Hay veces en que, por mucho que procedan de los mismos trazos, (o te empeñes tú), las formas no acaban de cuadrarte en la escena, (ni en el relato), como a las que conservas, suele sucederles.
Sin eliminarlas, (pues no encajar, no pertenecer no significa),
una emerge, de todas las voces apropiándose, y reclama, en sus alrededores con quienes su historia no están contando, convivir.
.Caballero como del siglo XVI.
Es, como del siglo XVI, el caballero.
Tiene mirada de poeta romántico que ¡tanto!, (de lo malo), ha visto,
(de lo bueno añora ver).
De niño inocente que apenas nada, (ni malo, ni bueno), ha notado.
Así gira, su mente, en torno a ella misma una y otra vez para siempre regresar, (partir del), al mismo punto:
lo que ha experimentado, lo que le experimenta a él.
Su cara, a trozos, carece de cicatrices.
Sí, le han arrancado pedazos los duelos, (con floretes y sin ellos) pero, de alguna manera, se mantiene, se sostiene (con costurones de espacio vacío)
en su puesto.
Girado es perfil de …
con acolchado en la nuca, y boca cortada,
sobre cabeza de…
Lleva al pecho una medalla nunca ganada que es broche de no corbata, (no existen, todavía, en el XVI).
Su cuerpo fibroso,
(atlético, tonificado y vestido con malla ajustada),
que mantiene un equilibrio perfecto entre la masa muscular y el bajo porcentaje de grasa,
atravesó proceso, al de su rostro, igual.
De piernas carece.
Su nombre,
(entre metálico y látex que girado es gafa y florete y pluma, y pata y…),
le sostiene.
Hay quienes, por ello, creen que no es más que un maniquí, y a su antojo le visten, (le desnudan), o solamente le hace dar vueltas, (como si juguete fuera), que todo le desbarata, que lanza, por todas partes despedidas, a sus partes:
se convierten en muñeco muy corto de vista, dando la espalda a lo que no le apetece ver
(con su nombre por lentes, que así usa, porque el niño, (y lo que no ha notado todavía), necesita juguete que vea por él);
o en broche, cabeza y cuerpo en florete, boceto y peana, (tintero), tornan,
o en, de barro, figura su camino con desenfado, (sin con él estar enfadada tampoco), buscando;
y en escribiente con pincel metálico en pizarrón en posición de, ¿senrei, futsurei…?, escribiendo, pues,
el escritor atormentado,
habrá de saludar con el merecido respeto antes de atacar
(a él enfrentarse)
al vocablo.
Están equivocados,
es caballero,
(como del siglo XVI).
. Los dos trazos del “caballero como del siglo XVI”.
Si en dos estuviese partido, intentaría, hoy, devorar, (con pico, en formación, deformado; con labios de, en cuerpo en generación generándose), a su propio nombre, (gusano tranquilamente paseando ajeno al peligro que corre).
Corre, el peligro, tanto, que en cualquier momento puede alcanzarte, que no te pille partido, (o ignorante).
.Los Egros.
Egros son negros que lo son, y no lo son.
¿Les has visto en otro fondo, con distinta iluminación?
.De los Egros, Gero.
Anda siempre con la lengua afuera, Gero,
pero literalmente,
no como un decir,
tanto que, tal parece, en cualquier momento podría, así, fuera de su boca descolgada, perderla.
Siempre atareadísimo, con su sombrero de copa diminutísimo.
Eso cuenta.
Es porque no quiere aceptar, (ante nadie, incluyéndose a sí mismo), que le cuesta mucho esfuerzo caminar,
que le cansa esa pata, tan distinta de su otra pata, que le ha tocado llevar.
.De los Egros, Greo.
Tiene un caminar magnético Greo que se diría, no toca siquiera, el suelo.
Dicen que, por un mal viaje,
de esos caminares suyos,
en los que el magnetismo perdió,
tal bofetada se dio,
(contra ese suelo que nunca había tocado primero)
que la cara se le quedó destrozada por el medio.
Pero se te acerca,
(él recuerda quién es, no su cara),
directamente con su mirada,
y su andar
y su mueca magnéticos y,
como le veas la sonrisa,
estás (te va a dar a igual, de su cara, la otra mitad) completamente perdida.
.De los Egros, Egro.
Respira profundo y sereno Egro.
Ve,
lo que en frente tiene,
tranquilo.
La pesca,
al final de su ciclo vital,
le visita
y
a su pico llama para convertirse en su alimento (destino).
Con mesura siempre, sin gula, la ingiere.
Podría,
de necesitarlo,
volar a cualquier otro lugar pero
está a gusto,
(solo, sólo),
en donde está.
Fueron, los primeros Egros, los últimos: tres, de dos trazos cada uno, individuales, y grupo .
.Los dos trazos de los Egros.
Figura alargada
.Figura alargada.
La figura alargada tiene, (sus pensamientos esos almacenes requieren), una cabeza en su lugar y otra en su estómago.
Una oteando despreocupada, pizpireta, lo que se le antoje.
La otra, completamente cubierta, (como por tripa de animal), digiere, (está llena de) lo que es (no) ella.
La figura alargada, si hacia la izquierda, más que caminar levita, (algo inclinando el cuerpo hacia adelante), con su cabeza cubierta llena, acarreando deshechos de, quienes ni ella son, ni la toleran.
Si a su derecha, guían la cabeza pizpireta, casi del cuerpo afuera, un par de pequeñas enredaderas, (caminando sobre), a él unidas.
.Figura alargada tronco.
A sus adentros mirando solamente cuando como un tronco dormido, viendo lo que no recordará haber visto.
Aunque su testa (una, y otra sobre ella, y otra), nunca tan enhiesta (ni alineada), como entonces.
.Figura alargada trepa.
Sobre lo digerido que no es ella, trepa para alcanzar, (que la alcance), su festiva, (al cerebro enredada por un par de enredaderas finas), cabeza.
De no alzarse, (evacuar) sobre lo que no, (sí), es ella, (ni la acepta), no podrá.
¡Será posible?
.Los dos trazos de figura alargada.
Si de la alargada y figura, solamente sus dos trazos primigenios, cada uno yendo por su (y opuesto) lugar.
El uno, hasta la mitad en su propia realidad, (bruma), medio sumergido, va conformando una nueva forma solo suya emergiendo.
La cabeza, la espalda dándole, se va (nunca cesa su empeño pizpireto y tozudo), en busca de buenos recuerdos.
Vaca feliz
Me inspira ternura la vaca:
iba a ser ella, y sola, y en categoría animal y, ¿qué le sucedió entre medias que se deformó, tan seria, en serie?
.Vaca feliz.
La vaca feliz lo está tanto que es físico:
se le escapa el cuerpo por delante de la cabeza y corre obligándola, (sin tiempo para reflexión alguna consentirle),
a seguirle.
Esa fuerza la alimenta, la guía e ilumina,
(literalmente, como si en mecanismo por motor trasero por ella guiado la convirtiera, con su manillar, y su sillín, y su faro, y por rueda pie tuviera),
su camino indubitable.
Hasta el día en que hacia atrás mira recordando, (en formación todavía lo que sea en que se está convirtiendo), la ilusión que se le quedó en los huesos y, con ellos (es físico), de ella corre, (escapa) a la velocidad que le impida, a su cabeza, dudarlo.
La vaca intentó, corriendo primero, transformándose hasta ser irreconocible después, alcanzar la dicha que en el futuro veía.
Llegó a ser figura que, del pasado, sonrisa de gota compasiva, antes de su caída inminente, conserva, sujetándola, mientras el resto de ilusión exuda hasta, en tierra firme, perderla (a ella afianzarla).
Ronda, su cabeza, recuerdo escurridizo de suela negra y de alguien que corría, pero son, (es físico), trozos, con, en común solamente, de sus ojos el color, algún trazo.
. Los dos trazos de la vaca feliz.
Hay varios giros más, (personajes), en la historia de la vaca feliz. No he terminado de darlos, (a posteriori veo que no los hice, recuerdo que los vi), todavía, (la palabra esa, que, el tiempo, acaba por convertir, tantas veces, en nunca).
Grisa Tálica
Sólo al revisar para organizar esta bitácora como un año más tarde, me doy cuenta de que el trazo de “Grisa Tálica” es el de “Los Ojos y Sojolos”. Ignoro, hoy, qué plan tendría para ella entonces, apartándola de la serie. Alguno y aplazado hubo si le di nombre. ¿Es recordar voluntad (aún doblegada ante otras obligaciones) respetar, aliento? A la espera de respuesta, (que no llegará), la mantengo.
.Grisa Tálica.
Grisa y Tálica, las que, además de ser dos, una, son.
No te sabría decir cuál de ambas está más escuálida.
Aunque parece que una a la otra pincha con su largo aguijón, de ella aprovechándose, en realidad, le extrae substancias que, a la una dañando, a la otra benefician.
Cuando una, de nombre Grisa que Tálica se apellida.
Por gris, rosa, y metálico los colores del pincel con que se creó.
Hay veces en que un nombre surgirá de ti a posteriori por, de otros, simbiosis.
Sucede cuando no es de interdependencia de seres de distintas especies la relación, sino de mutuo apoyo.
Carecerán, las dos, de vínculo con la belleza, la perfección o la excelencia.
Pero, (hasta que dejan de serlo), par y una son.
Los dos trazos de “Grisa Tálica”
Viendo los dos trazos, creo que iban a ir cada uno por su lado: llama Tálica para charlar, Grisa la mira,(girando la cabeza a su espalda, mientras el cuerpo hacia adelante yendo), como quien ya esa conversación, antes de suceder, dejó atrás.
Los ojos y Sojosol
.Los Ojos.
¿Has visto al becerro de oro que pastando pasto, que más que crecer, en cascada se derrama?,
¿y su rabo incipiente todavía?
¿y cómo alza sus orejas imitando los cuernos que un día tendrá?
¿la figura que le reverencia con espalda en línea recta, (perfecta, horizontal convirtiéndose en camino) y cabeza cubriendo, del rumiante, la pezuña?
¿Ves la figura bípeda y su muñón vegetal en la trasera y pata?
¿Su tocado coqueto y su alimento aspirando a ser simétrico?
¿su esbelta, delicada y sinuosa, (¿peligrosa?), espina dorsal?
Los ojos,(que son dos y eso ven y más),
te observan…
qué verán.
.Sojosol.
¿Ves el ave de pico dorado?
¿lo que está atrapando para arrastrarlo a su bolsa gular?
¿su penacho de agua fresca que por su cuerpo se derrama y alimenta a un pedestal de tronco retorcido y hoja sin nerviación y entre deltoides y ovada?
¿Ves alguna forma serpenteante intentando a un ave, atacar en su sosiego dorado, por su pico?
Hay ojos siempre, son dos, (aunque no los veas tú):
te observan.
. Los dos trazos de “Los Ojos” y “Sojosal”.
Sulejman
Los nombres podrán ser, regalos, encargos, entretenimientos, pruebas, homenajes… resultar de varios intentos, distintas figuras, (o una).
Y deudas.
Favor mejor, en el peor momento, que se te hizo sin nada pedir a cambio nunca.
.Sulejman.
Sulejman es bastón en el que apoyarse, con causa, (con motivos, de bajezas, por encima), cuando ¿en dónde la ayuda?
Sin dobleces, ni trucos, ni deudas contraídas.
Y es vara que sacudirá cualquier árbol en donde vea fruta madura que, a su creer, aun así, no cae a donde le corresponde.
Es de un lugar que ya no existe, ¿dejas, acaso, en ese caso incluso, de proceder de donde viniste?
De un color, en un lugar, al que hay quienes le presuponen religión sin acertar.
De un origen con destino discutido.
De un alfabeto que…. ¿es, el de tus predecesores, el tuyo?
Sulejman es báculo:
no símbolo de pastor privativo de pueblo específico de una creencia; prueba viva de que hay gente con ciertos principios, ciertos porque los practica.
Y luego sigue, hasta la causa siguiente, (igual de modesta, de grandiosa, siempre la misma).
Ahora ve tú, (con tus maldad, suspicacia, recelo y malicia), y,
si es que llega el día, (que tanto ansías), en que abandone…
olvida su vida entera y hazle un reproche, (confirma, que, porque murió, no vivió nunca; que lo que tu jamás hiciste cuando él lo hacía, en realidad, cualquiera lo hace).
.Algún giro de Sulejman.
Hay nombres que serán varias figuras, otros, son una, aparezca lo que surja cuando la giras.
Naza
Naza es a quien, de su misma entraña, su mitad han arrancado.
Aún ignora si la misma es, si dos (pedacitos), si una, si reflejo, si…
Se reclama, (por si acaso y por ello), como dos distintas una siendo.
Y así, individualmente, se rubrica,
(se marca paso que, en su lugar, la mantiene).
Habiéndole sido, la tura, suprimida, ignora cuánto durará, si es flauta de caña en ceremonia ancestral en época de hacer del maíz cosecha, o niña corta de edad, o Señora o…
Carezca de lo que una vez dispuso, (la conformó), o no, algo es:
Naza.
.Naza.
Naza, la sabia, expulsa savia, la llora, la vomita, la ingiere, la…
Su digestión convierte los deshechos y el dolor, (la angustia), en brotes, (más o menos), verdes.
Alguien, (algo), la presencia desde las ramas, (escondida, camuflada), perenne.
Un par de ojos saltones en hojas lacerantes… algún bicho de cabeza triángulo cortante, (isósceles, estirado, y verdinoso),
o...
Siempre.
Ignora, (de tura carece), hasta cuando más, mas hasta el momento, incesantemente.
Naza metaboliza hechos (des).
.Los dos trazos de Naza.
De los trazos, dos, de Naza:
uno ligero, (ágil, veloz), que se mueve con el viento,
el otro voluminoso, (pausado, lento), cuyo paso, (con esos pies tan diminutos para el tamaño de su cuerpo), el viento crea.
Magua
Hay maguas que son, de la lengua, brazo.
Podridas, (abyectas), vendrán a retorcer cualquier cuello, (atisbo), de diferencia, verdad y alma.
Atacarán constriñendo, primero, a la presa, que serás tú, (cualquiera que no sea ella), y, luego, tras replegarse, (cuando creas que ya estás a salvo de ataque), a velocidad casi inmediata de tan grande, inyectando su veneno.
No conseguirán, en venenosa convertirte, (no eres ellas), envenenarte, (enfermarte), sí.
No son esas, (de las que debes mantenerte lo más lejos posible, no dan tregua), de las que vengo a hablar aquí.
.Magua.
Alza la diestra con inclinación siniestra,
(hacia atrás, boca entre caída y abierta sería),
de la cabeza.
Suplica.
(Con sus uñas rotas, con la única afilada de su mano deformada).
Y se le dará.
O no.
O no lo que impetró.
Implora.
Alguien, (algo), en algún, (ningún), lugar, escuchará su voz,
(la tuya).
Pide.
Alza su brazo,
(la voz que, hasta el último momento, conserva).
Con de su mano empezando ya a aflorar su hueso igual que el cuerpo,
(entero),
el alma.
Ya en los huesos,
y ruega.
. Los dos trazos de la Magua.
De los dos trazos de Magua, ahora mismo, uno reclamando a viva voz, el otro, pacientemente escuchando.
El callado, se lo prestó Lasor.
Caminante de cabeza grande
A medida que avanzo, cada figura de las series se me va mostrado más como entidad independiente. Si bien en este blog ahora, (que estoy haciendo una primera criba), las recojo, cada vez, juntas, dudo si son láminas individuales.
.Caminante de cabeza grande.
Camina con su cabeza enorme conformando figura casi rectangular junto con sus mandíbulas.
Cráneo color madera, (más amasada que pulida), y barnizada en mate.
De su torso, salvo el cuerpo vertebral, no queda nada.
Sus miembros inferiores a fuego implacable sobrevivieron carbonizándose.
Esas cenizas compactadas se mueven que más pareciera que, arrastrándose, esquían
y es su cuerpo quien va saltando de la una a la otra, (más bajita), en equilibrio perfecto; de la otra a la una, (más alta, con mayor esfuerzo).
A su paso definiendo una línea recta y, a ella paralela, otra.
El caminante no tiene enorme la cabeza, es que, prácticamente, es casi lo último que le queda.
. Serie “caminante de cabeza grande”.
Camina, por su cabeza grande acompañado, el caminante.
Estuvo, (su compañía), en lugar y postura tan distinta en el pasado que ni servida en bandeja hubiese podido, ante mesa alguna, presentarse.
Hasta que una humanidad fina y alargada le nació en su lateral derecho y tanto se le estiró que alcanzó, de una palabra, una letra…
Caminó, sobre los pies de caminante, la cabeza grande.
Hasta que de su cuerpo los restos, el camino mutó en chaleco de tirones, y un trinquete de aire, a él unido por conexión invisible, se lo llevó por camino de aire.
Mago
Ser imaginable cuyas acciones muestran resultados contrarios a las leyes naturales.
.Mago.
El hombre de los botines de caña ancha es mago (todos hemos de ser, somos, algo, incluso quienes no son esto, ni aquello).
No extrae, de su chistera, aves, ni conejos, ni… .
Es él el pájaro, la rama, el lagarto, el fruto, el gusano.
El mago es hombre entero y alborotado, desbaratado, descompuesto:
Se torna en aves, reptiles, larvas… y sombrero de copa alta aplastado.
Teme entretener pues sabe lo que sucede después, (antes de ser…)
pero lo hace pues no encuentra,
(por mucho que haya rebuscado en toda prenda que la cabeza cubre, y en sus copas, y en sus alas), otro remedio.
.Serie de Mago.
P.S: Sigue acaparando mi atención el número de trazos de la pieza principal, (especialmente si es 1 o 2).
Hoy comienzo a guardar (los trazos en negro), como imagen aparte, aunque, aún no comprendo a dónde conduce.
. Los dos trazos de el Mago.
Si solos los dos trazos suyos, y en su color primigenio, al mismo lugar mirando, preguntándose hacia dónde va él, (van ellos).