Caminante de cabeza grande
A medida que avanzo, cada figura de las series se me va mostrado más como entidad independiente. Si bien en este blog ahora, (que estoy haciendo una primera criba), las recojo, cada vez, juntas, dudo si son láminas individuales.
.Caminante de cabeza grande.
Camina con su cabeza enorme conformando figura casi rectangular junto con sus mandíbulas.
Cráneo color madera, (más amasada que pulida), y barnizada en mate.
De su torso, salvo el cuerpo vertebral, no queda nada.
Sus miembros inferiores a fuego implacable sobrevivieron carbonizándose.
Esas cenizas compactadas se mueven que más pareciera que, arrastrándose, esquían
y es su cuerpo quien va saltando de la una a la otra, (más bajita), en equilibrio perfecto; de la otra a la una, (más alta, con mayor esfuerzo).
A su paso definiendo una línea recta y, a ella paralela, otra.
El caminante no tiene enorme la cabeza, es que, prácticamente, es casi lo último que le queda.
. Serie “caminante de cabeza grande”.
Camina, por su cabeza grande acompañado, el caminante.
Estuvo, (su compañía), en lugar y postura tan distinta en el pasado que ni servida en bandeja hubiese podido, ante mesa alguna, presentarse.
Hasta que una humanidad fina y alargada le nació en su lateral derecho y tanto se le estiró que alcanzó, de una palabra, una letra…
Caminó, sobre los pies de caminante, la cabeza grande.
Hasta que de su cuerpo los restos, el camino mutó en chaleco de tirones, y un trinquete de aire, a él unido por conexión invisible, se lo llevó por camino de aire.