De manecilla negra de reloj, cara
Viene, la cara, de unas manecillas negras de reloj. Pero vea, primero, esta entrada.
Llaman los maullidos al tiempo, siendo, sus labios, manecillas, de la boca sobresaliendo, al hacerlo.
Se ofrecen, (ellas), a sostener, del paso, su peso, siendo patas con que, de desearlo, camine.
Creen, en su cima clavadas, conquistado haberlo por aparecer hincadas como una bandera señala un dominio.
Y terminan por ser, de gato, bigotes, a su cuello, caídos.
Son, las manecillas, negras, y señalan, (con cada movimiento), un tiempo hallado, (perdido).