El hombre amarillo
El hombre sin rostro tiene una pierna mucho más larga que la otra, (como el doble como mínimo), y lleva, con forma de pata de elefante, el pantalón. Camina tomando impulso con su pierna grande para, al bajarla, arrastrar hacia adelante el resto de su cuerpo así sea un poquito.
Muy poco a poco, camina.
Vigila su espalda una criatura verde con sus ojos atentos y fuera, (por encima), de su cabeza, (del bicho).
Desde arriba, (del hombre vestido de amarillo), le observa con curiosidad y atención, un rostro en cabeza puntiaguda.
El hombre sin cara lleva su corazón atrapado, (¿protegido?), dentro de una jaula que le cuelga del extremo más frontal de su cabeza.
Observado, camina.
No son, su color, (ni el sabor suyo), limón.
. El hombre amarillo.
También es, como ella misma dice, P. mirando desde arriba a un hombre al que le increpa: “!aféitate el bigote!”.