Desechados
¿Sabes de lo que sin ser desecho en sí, (ni des hecho, ni desdicho, ni …), desechas?. Es lo que , , , en contra de tu impulso, no eliminas en el momento (conservar, aunque aparte de, pese a que aparte… esa manera de permitir…), son pasos de un camino que sólo lleva hacia…¿adelante?
Algo tiene, (su contenido, su aspecto), que no te agrada ni te convence pero ignoras qué hacer con ello y das oportunidad a, en adelante, saberlo.
Deseo
Posibilidad, por naturaleza pretendida, a la realidad tatuada con técnica de línea permanente y fina.
Algo intenta decir, (dice).
Para ello estira,
(en horizontal sacándolos hasta de su nariz igualar el largo),
los labios.
Sólo ruidos encuentran, (interferencias), sus oídos
en el afán ese de encontrar el rango en donde su espectro sea el tuyo.
Hay en su cuerpo un deseo que aflora del tajo que la separa de su cabeza,
y ella, que, de sí misma, (y su mirada, y los rastros que deja), se alimenta,
sigue el mismo camino como si todavía tronco, que tuvo, tuviera.
Con, de explicaciones, ósculo, busca boca que en su idioma coincida.
Cree, haber estado, alguna que otra vez, a un instante de piel de conseguirlo.
Cuanto mayor el empeño,
(de la vereda que, al principio trace su resto líquido independientemente),
mayor la gravedad recta de su despeño.
De las alas (dos), de un anhelo, (una creencia), al medio tajada, partirá
hacia un camino, sin retorno, que sólo en su… existirá.
Con gráfica de parte de sus ruidos como guía,
(más que atrás),
de, de su horizonte la línea,
dejando, debajo, los demás.
Hará cuerpo, (sostén), del rostro que tuvo un día.
Y una cabeza, completa y distinta, la seguirá.
P.S: el usar el modo de edición con formato “tarjeta” oscurece el fondo blanco de la imagen
Niña con nombre por boca
Iba camino de algo más, (ella misma ser quizás, aparte de todo lo demás que es), pero se quedó, (eso pasa), en memoria, (de un color que percibías), en recuerdo, (de cuando, el perderlo, comenzó sus días).
. Niña con, por boca, nombre.
Llegará un momento en que te resultará difícil distinguir un gris muy claro de un blanco, un… de una…
y, del negro, un azul oscuro.
Eso también será por ese motivo, (aún sin serlo, por no serlo), blanco, y negro.
No, no será como cuando dar oportunidad, del ser, a la verdad, te dificulte, de la mentira, diferenciar.
Eso también será, (aún sin serlo, por no serlo), mentira, (cierto).
Es como cuando llega un momento, (eso pasa), del que no hay marcha atrás.
Deja líneas que, por muy finas que sean, sin embargo, (esos límites que, del orden, separan al barullo), sí distingues todavía.
Perderás un color, (de él valor, luminosidad, brillo), un día, y lo habrás notado con niña con, por boca, un nombre de líneas.
Sireno y la playa
Sireno, desde su mar, entre las rocas de la zona costera encajándose, mira directamente a la playa y en ella contempla el rostro más deseable que jamás presenciado haya.
La playa, cantos de Sirena escucha, y se encanta.
El sireno ama.
Ignora a la manta que, en su cabeza, intenta impedirle al peligro del amor aproximarse.
Y se encarga del cetáceo que quisiera mantenerle a raya.
y…
Ama a la playa, y a él ella.
Y allí va y en ella entra.
Y deshace, su agua, (de él), en, (de ella), su arena.
Y permanece, (de su deseo en contra), en su lugar, la playa para que, del sireno el agua, sepa en dónde retornar a ella.
Cada uno, en un lugar, juntos, (separados).
Resiste del mar toda embestida la playa,(aunque, la deje, cada vez, deshecha), pues allí vive, (de allí regresará), su Sireno.
Hay un amor de piel de arena que el agua salada envidia y, en cada oportunidad que tiene, disolverlo intenta,
la playa, espera, a costa del tiempo con, de reloj, arena, hasta su regreso.
Presa de la dicha de la palabra nunca pronunciada:
ama Sireno, una sólo vez lo hace cada vez, y, tras ella, a su agua va para nunca al mismo lugar volver.
.Sireno y la playa.
Joven, palomo, conejo, patada y ave expectorante.
No te agradará
llegará, desde el comienzo, a disgustarte
no te gustará
no querrás que te guste.
Le consentirás
gustar (y disgustar)
le permitirás (a riesgo de equivocarte) quedarse.
No accederás a que, levantando vuelo,
se vaya por cualquier cielo,
ignorando, de sí, qué le sucedió
de dónde proviene.
El joven, de pelo a ondas y gris, contempla, ensimismado un pájaro negro. Nada más que eso, (ni tan siquiera su vuelo), ve.
El palomo blanco reposa su cuerpo sobre la piedra en postura algo incómoda, (que hace parecer a su cola deforme e inmensa). El, la postura, por la herida roja y abierta que tiene, para que cure.
El conejo sentado en roca de desfiladero mira con serenidad al mar (que es el cielo) y a todo lo que entre su mirada y ellos hay.
Un bichejo, llamado de arena porque con ella cuenta, (como un reloj), el tiempo entre cada vez que el pie pone en punta, así mismo asegura ser karateka, pegando patada, (eso cree que debe hacer y eso hace), lo demuestra.
Es en, realidad, pata de ave expectorante que, por la boca, aves, una a una, esputa.
Señal de nada
Por su aspecto, no mostrarías la imagen, pero, (por ser quien te consintió poner alguna palabra a un pensamiento impronunciable,como lugar al que volver para retratar mejor), lo haces.
.Señal de nada.
Me mandas señales de humo.
Así es como hemos terminado por comunicarnos (no).
Vienen acompañadas de polvo de estrellas:
contaminante deslumbrante que no podría, del humo, desentrañarse.
Atravesando una puerta a un pasado que, en el presente, no sobrevivió, vienen pretendiendo abrir la oportunidad al futuro.
¿Cuántas veces te dije lo que estaba presenciando suceder y te supliqué encontrar remedio conjunto antes de que fuese tarde?:
la respuesta fue polvo de humo, señales de estrellas.
Y, ahora que ya no hay remedio,
la criatura ésta de morro alargado cuyas quijadas somo tú y yo,
espalda con espalda, (una solamente por suturadas con, de estrellas, el polvo),
y contorno de humo,
de qué es señal,
(señala a qué).
Caramelo de fresa con palo y relleno de chicle
Hoy, (conversar contigo… ¡el camino ese!), llegué a un lugar del que no guardaba memoria significativa alguna.
Se mostró como globo ocular en un rostro de cúmulo amarillento, al fondo formándose, (desvaneciéndose), en las nubes de distintos tiempos.
La fascinación de aquella niña al ver, (¡lo que nunca primero!), ese, intacto, me fue entregado, (regresar a un momento feliz, que solamente tuyo siendo, no habrías, de otra manera, recordado).
.Caramelo de fresa con palo y relleno de chicle.
No está en tu mano, (de la mía hablo), recordar lo que alguien más evocará independientemente de su intención buena, (a este tipo de persona me refiero aquí, a las otras no), en tu mente, en tu sentimiento y hasta en tu cuerpo.
¿Qué palabra, (sonido, gesto…), te llevará allí de donde no te habías vuelto a acordar, ni relevante en absoluto, (esta clase de memoria traigo aquí, no otras), lo consideras?
Encontrar el recuerdo será como rebuscar apariciones, con otras mezclándose, sin confundirte confundiéndose, (de estas hablo, las confusas son otras), entre nubes a cámara rápida, (desenfrenada), y borrosa. Desenfocado y mezclado con los demás de toda la vida, (sin orden ordenados). Reconocerle y ser capaz de congelar, en el momento preciso, la imagen que lo contiene.
Entre memorias, (olvidos), que no lo serán hasta décadas después y en un conjunto que, hoy, reinterpretarías, (si eso fuese lo que pretendieses, consintieses, que no lo es), de una manera diferente. Conjunto que pinta, (manteniendo el escenario original), una escena, (varias incluso), bien, (mal), distinta.
Pero le dejas llegar como está, (sin que nadie más lo haya vuelto a visitar pues sola lo descubriste, lo presenciaste), decidiendo, (así de generosa te encuentra), que así se quede.
Gafas con lupa de relojero y de pez payaso buscando caramelo con palo.
Necesitarás gafas con lupa, (como usa el relojero para construir lo que el tiempo medirá), en color pez payaso, y, bajo ellas, siendo el palo boca recta, a su izquierda, encontrarás aquel caramelo de chicle relleno.
Hoy sé, (apartando alguna otra cosa más), que nunca fue, aquel dulce, de sabor a fresa, (¡el primero, de su especie, en aquel lugar!), más que un recuerdo de chicle pues, (¡palabra de fabricante!), sabía a cereza.
Evocación, (acompañando y acompañada), de lo más diminuto, (lo más grande): ¿conoces fresa, (cereza), con sabor que se le pueda asemejar?