.Elena.

Jugarás, como una niña, a escribir su nombre.

Sin detener el cursor en la pantalla hasta terminarlo.

Y elegirás, los primeros cinco intentos fallidos porque nada que la refleje a ella,

(por muy imperfecto, simple, aleatorio que sea),

serán errores,

(aunque lo sean).

.Elena.

Naciste tú por la tarde y serás nocturna.

Naciste tú y, al lado de tu hermano, sollozaste mirando, (sin ver todavía), a todos lados.

Como quien sabe, ya, cuestionarse qué está sucediendo ignorando cómo preguntarlo.

Y puse sobre ti mi mano , que cubría la práctica totalidad de tu torso, y te susurré:

“no estás sola cariño, soy mamá”.

Y, de inmediato, callaste.

¡Años te llevará, (como14), permitirte, (cuando enfrentada a lo que no en tus manos), llorar de nuevo!

Es estremecedor, ve con cuidado, hija,

(las bestias, así sean madres, lo usarán para someterte y destrozarte),

el poder de una mano,

(de un compromiso, de un deseo),

sobre un pecho desvalido.

Naciste tú, y a mí me naciste.

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.Pelota blanca y amarilla.

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.Arpa de seis cuerdas.