Elena

Jugarás, como una niña, a escribir su nombre. Sin detener el cursor en la pantalla hasta terminarlo, y elegirás, los primeros cinco intentos fallidos porque nada que la refleje a ella, (por muy imperfecto, simple, aleatorio que sea), serán errores, (aunque lo sean).

.Elena.

Naciste tú por la tarde y serás nocturna.

Naciste tú y, al lado de tu hermano, sollozaste mirando, (sin ver todavía), a todos lados. Como quien sabe, ya, cuestionarse qué está sucediendo ignorando cómo preguntarlo.

Y puse sobre ti mi mano , que cubría la práctica totalidad de tu torso, y te susurré: “no estás sola cariño, soy mamá”.

Y, de inmediato, callaste.

¡Años te llevará permitirte, (cuando enfrentada a lo que no en tus manos), llorar de nuevo!

Es estremecedor, ve con cuidado, hija, (las bestias, así sean madres, lo usarán para someterte y destrozarte), el poder de una mano, (de un compromiso, de un deseo), sobre un pecho desvalido.

Naciste tú, y a mí me naciste.

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