Gato azul y rey pez
De cómo al gato tanto le gusta el pescado.
El gato azul tiene por morro un pájaro y, sobre él, una mancha que le ocupa gran parte de la cara.
Algo está en ella, (¡eso es seguro!), todavía por aparecer.
Es dedicarle, (cuando lo tengas), algo de tiempo y, mientras, dejarle, en su gatera, (carpeta) a su aire.
Le dejas,
y al regresar, (esto también sucede),
deja de ahí estar
, desaparece, (el mismo siendo),
por ser tu mirada quien ha dejado de verlo.
Ya no hay nada que, (¡sin duda!), surgirá de su cara en la que solamente una mancha queda,
ya no está solo su ojo, otro le acompaña. Volverás a verle, será tarde, ya es perro.
El rey soñó con serlo pez (hay quien le ha apodado “López” por ello).
En la caída de su melena, en su barba más que nacida como incrustada, y en la prolongación de su cuello, creyó aletas tener.
Y se tiró a las aguas.
Le rescataron teniendo que hacerle una traqueotomía de emergencia con, para el aire, dos entradas.
En su corona hay ganchos vacíos en los que cuelga sus recuerdos:
de sus branquias (sus dos entradas de agua),
de cuando le robaron de su reino pescándole con esos anzuelos negros,
y de cuando era, (es), rey pez.
El gato es pez.