La mujer devora, más con ansia que apetito, lo que pilla.
Con insidia lo busca, al acecho lo localiza y, sin previo aviso, lo asalta.
Lo envía (directamente y sin masticar), a sus amígdalas.
Saliva de forma particular, como en un reguero recto y finito, (infinito), que gotea desde su vértice lingual romo.
Sus gotas son de un ácido corrosivo.
En donde caen provocan, además, efluvios y gases y reflujos,
y…lava lo que a su paso esté, lo arrasa.
Es una auténtica alimaña, todos los requisitos para serlo cumple, y tal como es, (ese mérito, en esa caverna oscura y húmeda que habita, exhibe), se muestra.
Pero, la pobre, (compasión merece, no ha de ser, obligatoriamente la tuya), no puede ser otra cosa:
vive para convertir en podredumbre lo que sale de las, (mentes, almas), bocas.
Su poder, (así es como vive), que mata, o muere.
.Mujer devorando lo que pilla.