Hoja
Y viene, y tras mirar su trazo de a ciegas, decide que, moviendo un ojo de lugar, que si “ilusión óptica abstracta” y que si… así: como si, en donde yo ignoro, ella conociera.
Mientras el cuello, (silbando una hoja), pretende disimular de dónde procede, su mirada hacia quien es, se dirige.
La presencian presencias que ella desconoce.
Llegará (llegarás) , si se, (te), lo permites, Sinequi, (quien te habite), y será, (de la mano que usa en contra), ambidiestra.
.Hoja.
Y caminarás, lo seguirás haciendo, (este día más al menos),
con el paso de la hoja que quiere llevarse un viento,
(con la fortaleza para a otras arrastrar, pero no a ésta),
atada aún, (así sea en el aire), a un trozo de tierra.
Parecerá, la espalda, encorvada de agotamiento.
No podrían apreciarse, (a la distancia ésta), enfermedad, edad…
Dejará su paso una estela indicando de dónde viene a dónde, de momento, no va.
Y vendrá el viento, y, hoy, no te arrastrará.
Caerás, empujada.
Tropiezo propio no, intención ajena.
Te reprocharán, (te reprocharás), que evites volver a ese viento, aunque lo continuarás haciendo.
Hasta que dejes de hacerlo.
Te dolerá.
El contacto con la brisa menos hiriente, por comparación, te herirá.
Hasta que deje de herirte, hasta que el dolor deje de impedirte caminar.
Y lo harás, con la espalda encorvada por el peso de la repetición y el cansancio,
(y por la edad, y por la enfermedad, y por…)
Caminarás,
a partir del momento en que dejaste hacerlo y dejando el rastro,
(de la hoja atada, en el aire, a tierra),
de donde vienes, a donde…
no vas.