Punto blanco, punto negro

Tienen, los puntos blancos y negros, una cualidad independiente de lo que les circunde, de lo que tú, a sus alrededores, les reconozcas: indican, en el espacio, (de tu mente), la posición exacta.

El punto negro es muy cuco.

Tiró un manchón de tinta de un golpe sobre una hoja de otoño que, involuntariamente se movió de forma que tal parecía tener un pico del que gota negra brotó.

Atrajo la atención de casi todo el que cosa semejante presenció:

unos preguntándose desde cuando las hojas tienen pico,

otros que qué era eso de ese color,

una boca abierta dispuesta a probar su sabor…

(Casi todo el mundo porque siempre, afortunadamente, hay quien estará mirando para otro sitio).

Esa fue su oportunidad para escondido en vuelo de cuervo negro, darse un gran paseo, (sin esfuerzo, a costa ajena siempre, como buen cuco), por el cielo mismo.

El punto blanco ilumina la noche de un cetáceo que surca el océano con cara de hoja, y cuerpo de mango firme, (de puñal).

¡Cómo no iba a querer de él escapar el rostro ese de gafas de sol enormes y un par de bocas en el cuerpo!

La niña, con su vestidito amarillito, juega a dar una patada al aire con fuerza a ver si el zapatito chiquitito sale del pie disparadito.

Y todo junto, varios rostros.

¿Te entretendrás en mirar qué sucede si los puntos a izquierda y derecha y viceversa?

¿Ves el niño, de flequillo rubio, y feliz?,

¿o la cordillera de deshielo rojo?,

¿o…?

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