Retrato de un ojo verde
El hombre, (en barba y cabeza pelirrojo), pesca.
Con su nariz, en dos partida, literalmente, (como libro que no hubiese caído boca arriba) y, en pie, (abierto como en dos mitades que, hacia abajo, miran).
Bajo ella, la que podría haber sido como aleta, (o branquia), más fue libro.
Atravesando su cara plana, (en plano), dos anzuelos, (uno a cada lado), del verde de su ojo ese que tiene su lacrimal cerrado (abierto), a consecuencia del golpe que partió su nariz como lo hizo.
Ojo que, más que llorar, una lágrima sola, supura reguero nítido y fino, (que más bien hilo pareciera), hasta alcanzar la bombilla redonda, de lágrima de agua salada y fresca, pendiendo del lóbulo de su oreja ¿que… qué ilumina, (a qué da sombra)?
El hombre imaginó fumar en pipa de boquilla verde como el anzuelo, y cazoleta marrón como, de su cara, el contorno y cuerpo… pero no lo hizo. La pipa que no fumó es, en su rostro silueta, como si mostrar quisiera, de alguna manera. lo que algún día…fue, (sin haberlo sido), por decirlo.
Parece llevar un pañuelo a la cabeza más es gorro raído por la falta, (exceso), de uso y de lustros y lustros almacenado en un desván sin ventilación ni cuidado, (en su cabeza). Por el uso sin reposo ni sosiego.
El uso, (el desuso), en exceso, es pañuelo atando a la cabeza..
El pescador comenzó con un paso atrás y otro… y tras que su mirada de verde anzuelo se cruzase con la mía, (me pescase), me dije, (le dije), que tenía la razón del motivo mayor, (de la menor excusa vacía), que me iba, pero que volvería.
No mentía.
Pero no harás lo que no hiciste.
Tengo, en el rostro del alma, la silueta de un pescador de un ojo verde, (y una lágrima).