Candelabro

Somos desechos de recuerdos de parafina consumida, dolores sin resolver grapados al sentimiento, en carrera, (sobre de hoja cortante de la experiencia el filo), de galgos tullidos, hacia, de la vida, restos de cenizas sobre las que emergemos.

.Candelabro.

Sí, sé que creíste alguna vez, (las veces todas), que era, (en aquellos tiempos sin iluminación alternativa), un candelabro aquello.

Luego viste, (en tantos otros lugares, circunstancias… en ese mismo lugar ante otros testigos), que el tenebrario de una vela carece de pincho que la atraviese de extremo a extremo a punta de navaja…que… lo que tú pensaste cera era metal frío y des…. ¿cómo?, ¿qué?, no te oigo, por favor perdóname... (a mí, en quien estás confiando, que no pude protegerte entonces y aterrada por ignorar si podré, ahora, ampararte) …la luz que, en un pedestal a sí misma se colocaba, era magnífica, perfecta, superior…era, lo que era… y tú, de su reflejo, ni sombra siquiera.

¿Sabes, ahora, que no hay cirio seguro, (sano), del que emane ese hedor secreto?, ¿sabes, ya, qué, (de quién), eran esos goterones sanguinolentos? ¿No viste? ... !cómo , siendo quien eres, (eras), habrías podido ver amenaza alguna, (nada que no fuese merecido o aceptable al menos)!

Te vienen a la cabeza, (al sentimiento), la grapadora aquella, (de las de entonces), que con grapas selló tus verdades, tus obligaciones, tus memorias. El abrecartas violentando todo sobre (lo) que hubieras podido haber escrito, impidiendo, a lugar alguno, siquiera, de enviarlo el deseo.

Ahora ves aquellos ojos desamparados, el cabello oscuro y graso no merecedor de mayor atención o cuidado, la nariz hinchada por la anosmia cubriendo (casi ocultando), los labios y… en el pedestal aquel…una mano disfrazada, el pico de una bestia que viviría de devorar sus entrañas.

Lo siento: que vivieras como lo hiciste la destreza de aquella fuerza, de la que carecías tú, (para impedirte anticiparte, defenderte), que poseías, (para soportarla). ¿Cómo…?, ¿que ahora que ya sabes, tires a la basura los restos, (las consecuencias, los …), que, de lo que no supiste, quedan en ti?

Perdiste, en el camino de un galgo, (que no cazará ni será cazado, ni perdió excepcionalidad su velocidad, ni agudeza su vista, ni agilidad, (suficiente), ni nobleza, (ni sensibilidad, ni tranquilidad), su carácter), una pata (un miembro…).

No tiene remedio que no hayas sido quien no eras, es cierto. Pero te pertenecen a ti, (en pasado resuelto eso sí), no a un basurero, tus recuerdos.

Pusiste, en un pedestal, a alguien que debieras de haber apartado de tu afecto, (de tu vida no habría podido ser), de inmediato, y pensaste, (lo sostuviste, !y con qué esmero!, por ello), que era la luz tenue, cálida, titilante y fidedigna, de velas en un candelabro.

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