Sucedió una tarde, (como si nunca tarde, aunque lo fuese, sea).
De un solo trazo formas tridimensionales girando, ¿se convertían, (¿la realidad extendían hasta dónde?), en qué?
Y tornó, entonces, en sucesión imparable, vertiginosa, incontrolable, (como si lo necesario fuese, precisamente, sin tiempo para ser visto siquiera, ir apareciendo).
De la primera vez esa, fue, el primero, éste:
Parece enfadado
sólo es apariencia seria del orden de sus facciones firmes.
Tendrías que verle cuando sonríe.
Y cuando te deja que, en cualquier postura, todo lugar que elijas pintes, ya…
De aquí vino.