La bestia y tú

.La bestia y tú.

La bestia se alimenta devorándose a sí misma, (sin ensañamiento, sin encono).

A hebras como las que quedan de un metal que hubiese sido trefilado.

Avanza erguida, decidida, dispuesta…

dejando a su espalda, como huellas,

los restos de lo que sus ojos, (en donde los ollares alberga), resoplan

y que al suelo caen.

La bestia arremete dominante, vestida a tiras que más que cubrir el cuerpo, lo sujeta a partes.

Lleva, a su espalda, cicatrices sólo cuando incandescentes visibles, en cuyo caso, en hierro de marcar se convierten.  

Serás, a su vera, res.

Será látigo en su brazo terminado de esquirlas de metal despuntadas.

Tras ella los restos de los bufidos de sus ojos que ennegrecen a medida que caen.

La bestia y, sólo tú, (un duelo entre bestias presenciando).

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