La rosa y Asor
He abandonado, (eso espero….), cultivo de vida que requiere esfuerzo constante resultando en desarrollar raíces a costa de tus cimientos invadirte, en espinas de ataques preventivos, en dedicarte casi en exclusiva, a contentar a quien mostrará su delicadeza, (¿no es, ella, de belleza un sinónimo?), tan fugaz, que toda tu atención requerirás dedicarle para notarlo, (nada más, a su lado, criarás).
Aunque he de estar alerta para tenerlo presente, no la crío, (no ya).
Pero a ésta, que en su lugar nace, (y allí volverá), me complace que de visita, (fugaz), venga.
Rosa, (de paloma blanca, algodón dulce, nube en cielo despejado), y Rosa.
De raíz invadiendo, (creando), a su alrededor, el espacio.
Sustento del pájaro blanco de los rosales que, de otra forma, carecería de alimento.
Rosa, del color de su nombre, del aspecto de un rostro entre inofensivo e inquietante.
Con tallos alimentando nombres que llevan a orígenes de igual color que la rosa.
Y Asor quien, en pie, la monta.
Asor, quien se lleva el grueso de las raíces de Rosa.
Con sus ojos de niña, (rosa), brillante y diminuta, (por huecos obturadores),
y su cuerpo deforme formado de una (blanca, y rosa), Rosa.
P.S: si existiesen ‘ sub-etiquetas‘ , (que pudieran extraer de un lugar un solo personaje), tiene Asor algo que, quizás, encuentro “favorito”.