Labicha, Elbicho, Tragón, y Cobra.
Si bien lo del girar la página lo asociaré como posterior y con los de 2 dimensiones, ahora ( que he de volver atrás para encontrar manera de organizar archivos que no nacieron para el propósito de este blog), diría que, su versión en 3 d comienza aquí.
No lo estoy girando yo todavía y es rotación solamente en plano horizontal. Guardo en vídeo y, al verlo, surgen figuras, (como Cobra), que no anticipé. También es primera vez que añado opción recortable.
Se te dispara la cabeza una primera vez con “gallo Andrés” y no sabrás hasta dónde llegará el tiro. que, tienes la sensación fue en el pie.
Iba a ser una “serpiente sedienta” y fue lo que fue.
La serpiente sedienta buscará el agua y su lengua viperina la encontrará. Quizás es simplemente previsora, (o no y glotona), y, por si acaso en adelante no encuentra, ahora beberá.
Convive, (en el otro extremo de sí misma y con ella), con un gusano feliz que no necesita ojo para ver o que para comer también lo usa (no te sé, igual está oculto bajo eso que, entonces, serian pestañas bien puntiagudas). A él, sin embargo, que siempre anda a su aire, el agua misma caminará en su busca.
Mirando al revés sólo sería una boca enorme y abierta dispuesta a tragarse la fuente completa, a engullirla sin dejar rastro, (ni resto) para nadie. No es bestia que expulsa fuego: arrasa tragando todo lo que a su paso, o a su voluntad, (pues, de no querer, no se mueve), encuentre.
Se llaman, respectivamente: Labicha, Elbicho y Tragón.
Tú no eres ellos. A ellos enfrentarás y al peligro de la paciencia y la perseverancia juntas subiendo piedra resbaladiza para encontrar el agua. Si se separa en regueros ante ti para evitarte, continúa el ascenso. No seas agua, búscala.
Cuando camine el agua en sus dos piernas, le pesarán y parecerá imposible que muslos tan delgados porten losas de semejante tamaño. Cada hueco, de cada piedra portada por cada uno de los dos miembros, coincidirá perfecto con el sólido de su opuesto. Encajando y procurando con movimiento en donde habrá de caminar primero la pantorrilla, muslo después y, luego ya, como impulsado, el cuerpo.
La serpiente, por la tierra, reptará, El bicho, grácil, se dejará llevar por ese esfuerzo como si le llevase el viento aunque le lleve el cuerpo y el que no expulsa fuego, volará.
No seas (eres) agua, ni aire, ni tierra, ni fuego. No todavía. No seas (eres) ingerida, consumida, pisoteada, reducida a cenizas. Aún no. Asciende, cual peldaños, por esos cantos rodador y dorados a la fuente de la vida. Te llevarán a ese lugar (de ti), en el que nunca, (al que jamás debieras haber renunciado) has estado. Continúa, aunque oscurezca, esos escalones luminiscentes más de luz de pez abisal que de luciérnaga. Ojos pintados que lo son , no con pintura adornados, de ella creados. Creerás que has de bucear un abismo oscuro, en realidad, esa será la luz que ilumine tu camino.
Si todo se desbaratase y pudieses permitirte recomponerlo de nuevo, seguirían, tus piezas , en el mismo orden, y siendo las mismas.
Asciende a la fuente de la vida y, en su cima, verás a la cobra esa de cuerpo grande, cuello ancho, y cabeza diminuta. Se cobra lo que le pertenece de tu vida.