3d, Criaturas Sinequi (Seq) 3d, Criaturas Sinequi (Seq)

Criaturas

Por no repetir el nombre “bestiario” de los “2d”, las llamo, en “3d”, siendo quizás lo mismo, “criaturas”.

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El dragón Dragtus

Siempre, durante todos estos años te importó.

Habrás sabido cuándo aquí, (o ahí), estás y, sin embargo hoy, hiciste un dragón, (para allí), que, (sin darte cuenta), de aquí era y no de ahí.

Pondrás, (es para ti importante), atención en adelante.

El dragón verde de un solo trazo está en su caja expositora y Seq es su cola.

Si lo suficiente te acercas, y la mirada le mantienes, verás la intensidad, (la profundidad de una historia que en ningún otro lugar), que sus ojos diminutos albergan.

Le pusieron Dragtus porque es hijo de dragón y cáctus y, de cada uno, heredó algo que no (sí) fue ganancias (ni pérdidas) sino apariencia.

Pero él, sólo responde, de nombre, al de Dragón.

De otra forma le miran con sorna juzgando, sin preguntar siquiera, (continuando ignorando), qué es esa historia de que sus padres…

Lo que él llama la entrada de su cueva, es para ti, dos serpientes erguidas y completamente negras, como columnas, (con ojos de color idéntico al de Dragtus), custodiándola.

La gruta espacio de fuego que arde y no quema.

 Te previene, (el aspecto), a ti, de acercarte a él (a ella, a ellas), aunque, en realidad, todo el daño que inflija sea luz cuando afuera oscuridad, calor, cuando frío y alguna espina que solamente a él hiera.

Quién sabe lo que verías si al dragón vieras.

Pero no te le acercarás.

Habrá de ser él quien a ti venga.

. El único trazo del dragón Dragtus.

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Figura alargada

Figura alargada

La figura alargada tiene, (sus pensamientos esos almacenes requieren), una cabeza en su lugar y otra en su estómago.

Una oteando despreocupada, pizpireta, lo que se le antoje.

La otra, completamente cubierta, (como por tripa de animal), digiere, (está llena de) lo que es (no) ella.

La figura alargada, si hacia la izquierda, más que caminar levita, (algo inclinando el cuerpo hacia adelante), con su cabeza cubierta llena, acarreando deshechos de, quienes ni ella son ni la toleran.

Si a su derecha, guía la cabeza pizpireta casi fuera del cuerpo a penas por un par de pequeñas enredaderas, (caminando sobre), a él unidas.

Figura alargada tronco

 A sus adentros mirando solamente cuando como un tronco dormido, viendo lo que no recordará haber visto.

Aunque su testa (una, y otra sobre ella, y otra), nunca tan enhiesta (ni alineada), como entonces. 

Figura alargada trepa

Sobre lo digerido que no es ella, trepa para alcanzar, (que la alcance), su festiva, (al cerebro enredada por un par de enredaderas finas), cabeza.

De no alzarse, (evacuar) sobre lo que no,(sí), es ella, (ni la acepta), no podrá.

!Será posible?

Los dos trazos de figura alargada

Si de la alargada y figura, solamente sus dos trazos primigenios, cada uno yendo por su (y opuesto) lugar.

El uno, hasta la mitad en su propia realidad, (bruma), medio sumergido, va conformando una nueva forma solo suya emergiendo.

La cabeza, la espalda dándole, se va (nunca cesa su empeño pizpireto y tozudo), en busca de buenos recuerdos.

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El rosal y Lasor

El rosal, (infecto), no da rosas, sino sarpullido, pústulas muy cuquis, (también cucas), que, al exterior supuran muy poquito, y muy pálido, y muy rosa (como si brotes sanos fueran aunque no lo son).

Sabe disimular, así, (despertando lástima, a su paso, y de paso apariencia de floración), lo peligroso de sus espinas que sus uñas son.

Es, su tronco, copia exacta de sí mismo: mitad superior idéntica a la inferior si invertida y a la izquierda girada.

El rosal es invertido, retorcido, incurable y letal.

Lasor aprendió, (quedar en dos partido le costó), que florecer era caminar, al margen de la infestación irresoluble.

Hubo de replicar el tronco que le quedaba para construirse un cuerpo al que añadió un ojo, (no a su alrededor sino a todo lo que no es su blanco), y una pata, ambos, como los brotes de donde surgió, rosados.

Arrancó, de sus raíces, de aquella tierra la enferma, y todo sacrificio, ‘leñal’ ,(de su persona, hay veces que no sabrás la palabra, otras, no la habrá), dedicó para asegurar que su cuerpo, tan curvado como torcido, pasos, que a ciegas no fuese, intentaría dar.

Se desplazó girando solo, (sin precedente ni ayuda a la que injertarse, al destierro avocado y abocado), despacio, (¡qué descomunal, de cada zancada, el esfuerzo!), sobre eje, de sí mismo, vertical.

Sus palabras fueron los dos pies de sus raíces leñosas, (aquel con el que nació y, el otro, que en forma de nombre propio, se talló).

Y caminó, con sus jorobas más o menos pronunciadas, erguido.

Ignoro si al que, una vez, flores, (como sus pies dos), diera, se le puede llamar que floreció.

El único trazo de “El rosal y Lasor

P.S: El único trazo del que está hecho, (por repetición), “El rosal y Lasor” es la parte superior de “Magua”

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Magua

Hay maguas que son, de la lengua, brazo.

Podridas, (abyectas), vendrán a retorcer cualquier cuello, (atisbo), de diferencia, verdad y alma.

Atacarán constriñendo, primero, a la presa, que serás tú, (cualquiera que no sea ella), y, luego, tras replegarse, (cuando creas que ya estás a salvo de ataque), a velocidad casi inmediata de tan grande, inyectando su veneno.

No conseguirán, en venenosa convertirte, (no eres ellas), envenenarte, (enfermarte), sí.

No son esas, (de las que debes mantenerte lo más lejos posible, no dan tregua), de las que vengo a hablar aquí.

Alza la diestra con inclinación siniestra,

(hacia atrás, boca entre caída y abierta sería),

de la cabeza.

Suplica.

(Con sus uñas rotas, con la única afilada de su mano deformada).

Y se le dará.

O no.

O no lo que impetró.

Implora.

Alguien, (algo), en algún, (ningún), lugar, escuchará su voz,

(la tuya).

Pide.

Alza su brazo,

(la voz que, hasta el último momento, conserva).

Con de su mano empezando ya a aflorar su hueso igual que el cuerpo,

( entero),

el alma.

Ya en los huesos,

y ruega.

Los dos trazos de la Magua

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Labicha, Elbicho, Tragón, y Cobra.

Si bien lo del girar la página lo asociaré como posterior y con los de 2 dimensiones, ahora ( que he de volver atrás para encontrar manera de organizar archivos que no nacieron para el propósito de este blog), diría que, su versión en 3 d comienza aquí.

No lo estoy girando yo todavía y es rotación solamente en plano horizontal. Guardo en vídeo y, al verlo, surgen figuras, (como Cobra), que no anticipé. También es primera vez que añado opción recortable.

Se te dispara la cabeza una primera vez con “gallo Andrés” y no sabrás hasta dónde llegará el tiro. que, tienes la sensación fue en el pie.

Iba a ser una “serpiente sedienta” y fue lo que fue.

La serpiente sedienta buscará el agua y su lengua viperina la encontrará. Quizás es simplemente previsora, (o no y glotona), y, por si acaso en adelante no encuentra, ahora beberá.

Convive, (en el otro extremo de sí misma y con ella), con un gusano feliz que no necesita ojo para ver o que para comer también lo usa (no te sé, igual está oculto bajo eso que, entonces, serian pestañas bien puntiagudas). A él, sin embargo, que siempre anda a su aire, el agua misma caminará en su busca.

Mirando al revés sólo sería una boca enorme y abierta dispuesta a tragarse la fuente completa, a engullirla sin dejar rastro, (ni resto) para nadie. No es bestia que expulsa fuego: arrasa tragando todo lo que a su paso, o a su voluntad, (pues, de no querer, no se mueve), encuentre.

Se llaman, respectivamente: Labicha, Elbicho y Tragón.

Tú no eres ellos. A ellos enfrentarás y al peligro de la paciencia y la perseverancia juntas subiendo piedra resbaladiza para encontrar el agua. Si se separa en regueros ante ti para evitarte, continúa el ascenso. No seas agua, búscala.

Cuando camine el agua en sus dos piernas, le pesarán y parecerá imposible que muslos tan delgados porten losas de semejante tamaño. Cada hueco, de cada piedra portada por cada uno de los dos miembros, coincidirá perfecto con el sólido de su opuesto. Encajando y procurando con movimiento en donde habrá de caminar primero la pantorrilla, muslo después y, luego ya, como impulsado, el cuerpo.

La serpiente, por la tierra, reptará, El bicho, grácil, se dejará llevar por ese esfuerzo como si le llevase el viento aunque le lleve el cuerpo y el que no expulsa fuego, volará.

No seas (eres) agua, ni aire, ni tierra, ni fuego. No todavía. No seas (eres) ingerida, consumida, pisoteada, reducida a cenizas. Aún no. Asciende, cual peldaños, por esos cantos rodador y dorados a la fuente de la vida. Te llevarán a ese lugar (de ti), en el que nunca, (al que jamás debieras haber renunciado) has estado. Continúa, aunque oscurezca, esos escalones luminiscentes más de luz de pez abisal que de luciérnaga. Ojos pintados que lo son , no con pintura adornados, de ella creados. Creerás que has de bucear un abismo oscuro, en realidad, esa será la luz que ilumine tu camino.

Si todo se desbaratase y pudieses permitirte recomponerlo de nuevo, seguirían, tus piezas , en el mismo orden, y siendo las mismas.

Asciende a la fuente de la vida y, en su cima, verás a la cobra esa de cuerpo grande, cuello ancho, y cabeza diminuta. Se cobra lo que le pertenece de tu vida.

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