Perdidos
Los perdidos no es tanto que lo estén ellos, (que, quizás algunos aunque, seguramente, en otro lugar estarán), es que, para ti, así lo están.: extraviados, inaccesibles.
Un buen ,(mal), día (y, sorprendente), abrirás esa ventana desde donde a todo ellos veías, (a ello así de sencillamente accedías), y ya no estarán.
Habrá un sólo espacio y vacío.
Aprenderás a, en adelante, guardar copia de lo que ves a través de ventana en otro lugar , no será todo, ni siempre, ni podrás, a lo que quedó, usar para continuar como el original habría sido pero lo recordarás, (esa manera de honrar a lo que estuvo y ya no está).
Les llamarás, aunque a algunos te los volverás a encontrar, los perdidos.
Descubrirás, también, que algunos, serán tus favoritos.
No, no porque no sepa uno lo tenía hasta que lo pierde sino porque, como ya lo eran, no por desaparecer dejan de serlo.
Tus labios y el duende
Dibujaría tu boca.
Labios de color ajado por el tiempo carnosos todavía.
Comisuras oscuras, casi negras, al igual que cuando en contacto con el otro, (la otra), el uno.
En tu cabeza un pañuelo enredaría al viento, (que tu rostro y tu cuello serían),
cubriría la mitad de tu cara por él, (tiempo), por ello, no manoseada.
Dibujaría tu ojo inmenso, (de tamaño que abarca un mundo, una época, un sueño), cerrado;
ocupando casi todo tu rostro cuando tú así, plácidamente, en reposo.
Dibujaría, tu ojo, que sería boca, cuando tú, ahí, casi escondida tras, (…tu rostro),
a punto de venir a mi encuentro.
Pintaría en hojas de fibra de morera, y sedas y de papel maché y te preguntaría si te reconocías en algunas, (todas), de ellas.
Te dibujaría.
Si existieras, si existiéramos, (si supiera).
¡Cómo no te besaría entonces!
Qué, de no haber dejado de hacerlo, con tus labios, no haría.
.El duende.
El duende, de un solo e inmenso ojo, quiere acercar sus labios, a tu boca.
Y tú sonríes, dejándola, (traviesa, juguetona y diminuta),
ir, mientras una mano,
(pie de dragón como de oriente y que más que volar es, cual pañuelo, por el viento llevado),
del, a tu espalda y duende, te aleja.
Te crio, con toda ternura, (cuidado), de que fue capaz, una bestia;
te cortejó un deseo fantástico, (imaginario)
y fuiste (escurridizos) labios.
La mujer del gorro fenicio y Rejum
LA MUJER DE GORRO FENICIO
La mujer, (de gorro fenicio de hombre), es muy chata y de ojo, si hay que elegir, más pequeño que grande.
En sus pantorrillas habitan sus senos y el rostro en sus muslos.
Toda ella, (con su caperuza incluida), es cuerpo de un ave que mira erguida, con su cabeza sostenida por cuello largo y tan fino que imposible pareciera, (de no estarlo presenciando), que pudiera sujetar nada en absoluto.
Mira al horizonte, que es mirar el interior de una cabeza que de frente mira.
Lo que en todas direcciones la rodea, por favor, ya tú, mira.
REJUM
La mujer, (de gorro fenicio de hombre), sólo patas arriba si, contra su voluntad, y, entonces, con boca abierta, girando al máximo hacia atrás su cabeza, como queriendo capturar el respiro del que carece, suplicando, quizás, ayuda, que la deje, que no la mantenga así colgada en un aire que más que respirarse, el suyo ingiere.
Su pie, se conectará con ella por un hilo solamente que, (presenciándolo, creerías que soporta el peso del cuerpo sobre él y, sin embargo, nada sostiene, solamente está tieso).
El pie, (mirando al frente, no hacia atrás), el hilo y ese cuerpo de caparazón, (caperuza).
No mira.
No le consiente la situación, (la postura), más que mantener mirada, (que no ve), hacia arriba.
Lo que, a su en rededor, en los sentidos todos, si a bien tienes, mira.
Arlequín de dos caras
El arlequín, de dos caras, tiene un único rostro.
.Arlequín de dos caras.
El arlequín de dos caras tiene una derecha (observante, vigilante).
Supervisa a qué máscara, (qué gorro, qué vestimenta, qué personaje, que…), consiente, atravesar la puerta hacia el escenario.
Ha de discurrir, cualquier elemento, (situación), en espacio nítido y amplio.
Su pierna es barrera previniendo la entrada de cualquier intruso, (de conocidos varios).
El arlequín de dos caras tiene una, izquierda, ensimismada, (atenta, relajada), que ve en el desorden, (en el barullo, en el caos), lo que une a presencias, (tantas), tan diferentes.
Su pierna, es reposo, (bienvenida), para tantas visitas como recibe.
PS: Dos firmas, de haberlas, significan particular interés en mirar la imagen en ambas posiciones.
No siempre, que ese interés hay, ellas están.
P.P.S: aparto una cara
Vidriera sucia en día luminoso
También hay vidriera que sucia y sin luz afuera, (adentro).
No está aquí.
.Ventana sucia en día luminoso.
No hay suciedad que convierta a cierta luz en oscura, (mentira).
Emborronar, (emponzoñar, ensuciar, enmugrecer, enturbiar, pervertir…),
la superficie que atravesar pudiera,
eso sí.
Y aun así, habrá rendijas, resquicios, y fisuras en donde guardar la esperanza limpia.
¿Has contemplado, alguna vez, vidriera multicolor muy sucia, en día luminoso tras ella?
¿Qué, (de ella), queda?,
¿qué queda de ti?
La sujeta aire
Cuídate del aire que todo puede sujetar
No verá a una bestia orinando intencionadamente sobre su nombre sino, de una criatura, lágrimas.
Eso la mantendrá capturada (la convertirá en su presa).
Y sujetará con el metacarpo de su mano flexionada.
Será puente, (conexión), entre irreconciliables.
Será, (de aire), paso.
Capturará aire
y se le escurrirá entre los dedos.
Correrá hacia adelante atrás mirando
unida la cabeza al cuerpo por grapas de aire solamente
y llegará a, (escapará de), ninguna parte.
Hablará, cada vez, como si siempre hubiese posibilidad de encuentro.
Y sus palabras serán peldaños de aire cuya temperatura no derretirá, del otro, (de la otra), su máscara de hielo (de acero).
Todavía sujeta, (por aire cosida),
ya sabe de la estructura vacía, (de cartón con peso de piedra), que había.
En algo más volitivamente resignada convirtiéndose, camina.
Y espera, (a ratos), al viento:
al aire que corriendo,
a su lugar lleve, (traiga),
a cada sujeto.
Payaso triste
El payaso triste es hombre.
El hombre triste eligió profesión con la que poder ganarse la vida usando su condición y, de paso, haciendo pasar, quizás, a alguien, un buen (ello, en vez de un mal, escogió) rato.
Aparece tras cortina gruesa y pesada y roja y calza más que bota, playera alta.
Viste del color de su mirada, (de su palabra), y, por oposición a la tristeza que conoce, sabe de cómo alegrar el espectáculo.
El hombre triste no es payaso.
. Payaso triste.
El tipo algo rechoncho de la sala de conciertos
El tipo algo rechoncho, con ojo enorme, no sé muy bien lo que hace, salvo estar en escenario de una sala de conciertos.
Parece más que esté una actuación presentando que él mismo actuando.
Le veo, mi oído no le alcanza.
Está en medio de una escena en blanco frente a un micrófono negro.
Nadie parece escucharle y, de haber quien lo intentase, el ruido, (el ambiente), no sé cuántas voces tendría que discriminar antes de alcanzar la voz del hombre.
El tipo algo rechoncho, y con un ojo negro y enorme, (que le ocupa la cabeza entera), aparece en un escenario en blanco, por lo demás, rodeado de ambiente fantasmagórico.
Todo lo que no es el tipo algo rechoncho, (que viene a ser movimiento de grados de 90 una vez y otra y otra), es un teatro de sombras:
las perfectamente claras, (oscuras), y las que van (vienen) apareciendo, según te aproximes, tú, a ellas.
Hay ruidos, y sombras, y formas fantasmagóricas, y un hombre, (con un solo y gran ojo), del que ignoro qué alcance tendrá lo que cuenta.
.El tipo algo rechoncho de la sala de conciertos.
El escarabajo de la (no) patata.
El escarabajo de la (no) patata aborrece los tubérculos.
Camina a dos patas con la gracia del vaquero de piernas arqueadas para compensar, quizás, haber nacido sin espuela tarsal.
Así, caminando con su estilo de oeste y americano, tan tranquilo, (tan despreocupado), se le cruza una mosquita de cuerpo rosita más que rosáceo y un sombrero de copa de prisma cuadrangular (con bordes suaves y ala como con figuras cónicas alargadas).
Distraído, el escarabajo, ni nota mosco alguno en su vereda, y así (sin darle tiempo ni a preguntarse siquiera qué ha sucedido), le pica, la mosquita no muerta, en su parte más superior y derecha.
(Pero un pedazo de picotazo, ¡oiga!, no cualquier cosita sin importancia).
A tal velocidad todo sucede, que, sin el rostro haber reaccionado todavía al dolor, la toxina del… ¿piquito? había llegado ya a su interior.
Sin remedio, ahora, ha encontrado un camino nuevo entre las piernas arqueadas, que le llevará al …¿amor?
La no muerta mosquita, con su sombrero y sus pestañas alargadas, le inoculó, sin consentimiento, el veneno al escarabajo de la (no) patata.
Ahora, (en todas las posturas, todo el tiempo), uno son.
(Giren por favor la imagen, una vez y otra, y dígame si están o no de acuerdo).
A dónde llegarán por ese camino envenenado, ni pista tengo.
.El escarabajo de la (no) patata.
El escarabajo de la patata es rojo con puntos negros…….
El dragón Dragtus
Siempre, durante todos estos años te importó.
Habrás sabido cuándo aquí, (o ahí), estás y, sin embargo hoy, hiciste un dragón, (para allí), que, (sin darte cuenta), de aquí era y no de ahí.
Pondrás, (es para ti importante), atención en adelante.
El dragón verde de un solo trazo está en su caja expositora y Seq es su cola.
Si lo suficiente te acercas, y la mirada le mantienes, verás la intensidad, (la profundidad de una historia que en ningún otro lugar), que sus ojos diminutos albergan.
Le pusieron Dragtus porque es hijo de dragón y cáctus y, de cada uno, heredó algo que no (sí) fue ganancias (ni pérdidas) sino apariencia.
Pero él, sólo responde, de nombre, al de Dragón.
De otra forma le miran con sorna juzgando, sin preguntar siquiera, (continuando ignorando), qué es esa historia de que sus padres…
Lo que él llama la entrada de su cueva, es para ti, dos serpientes erguidas y completamente negras, como columnas, (con ojos de color idéntico al de Dragtus), custodiándola.
La gruta espacio de fuego que arde y no quema.
Te previene, (el aspecto), a ti, de acercarte a él (a ella, a ellas), aunque, en realidad, todo el daño que inflija sea luz cuando afuera oscuridad, calor, cuando frío y alguna espina que solamente a él hiera.
Quién sabe lo que verías si al dragón vieras.
Pero no te le acercarás.
Habrá de ser él quien a ti venga.
. El único trazo del dragón Dragtus.
Red atrapa blúfalos y vendedor de humo
Solución definitiva para asegurar, que nunca jamás, entre en tu casa…
¡un búfalo!,
(¡no me digas “no la necesito”!).
Es un bluf, ¿aló?, con un halo, eso sí, (¡buf!), de exclusivo y único.
Está, a trozos, más anudada que convenientemente cosida, y con un tamaño de malla que fácilmente atravesaría, más de un león, a la vez.
Y fría, ha de estar casi congelada que la temperatura es lo que más puede mantener al animal ese a raya
.
Sí, prepárate para la factura de la luz
¡Pero no tendrás búfalos en casa!
¿Atrapará, también, bufa (la)?
El tipo de tez, (y cuello), gris claro,
con sus sombrero de copa, (y abrigo) negros,
es vendedor ambulante.
Aprovecha cualquier situación, lugar, oportunidad, (o su ausencia), y vende, lo que ninguna falta les hace,
hasta a las piedras.
Ambula,
no cesa,
sigue, del humo, el rastro,
y allí va,
y vende.
¿Eres, de humo, vendedor, incluso sin haber puesto precio a tu producto?
La pared rota
La pared rota fue de muro grueso y esqueleto de acero pintado de colores oscuros y mate.
Resistió, hasta que dejó de hacerlo.
A través de su hueco se ve un horizonte a láminas integradas en una de puesta de azul y sol.
El suelo no estaba roto.
Soportaba todo el peso que le llegaba.
Hasta que dejó de hacerlo.
A través de su hueco se ve un océano como de cueva en la que las estalactitas se adentran en al agua.
El techo está sin quebrarse todavía.
Resiste, las tensiones, los golpes, las.. los… con claraboya forzada a soportarlo.
Hasta que deje de hacerlo.
A su través, se ve un cielo atravesado por láminas, seguramente, de acero.
El hueco de la pared rota no es ventana,
no decides tú, del aire, (la lluvia, el paisaje…),
el cuándo, (cuánto), sale, (entra).
No hace, (ace), ro, su marco redondeado.
De la pared, el hueco, recibe cuidados:
· Una criatura rubia de cuello muy alargado y ojos diminutos intenta, a través de cables, recargarlo.
· Otra, con puño de acero, incrusta pieza amarilla y metálica en la pared para reforzarla.
· La más coqueta, con los piececitos muy juntos, con falda de tubo apretadísima caminando, inclina hacia atrás su espalda para verter, en hilillos, cemento que pueda cimentarlo.
· La más esforzada, sosteniéndolo sobre su espalda, con una pierna encogida y otra estirada, utiliza un mecanismo, con tubos finísimos, para regenerarlo.
Animálima
Dejo una imagen solamente pero la animálima me recuerda, para ver lo que ella ve, mirar girándola.
La animálima es un animal de rabo y pezuñas negras y cuerpo y capucha color lima reflectante.
Camina, a ratos, y por lo que a la tierra se refiere, a veces medio bajo, otras mitad sobre, ella.
Lo puede hacer, (moverse), con pies, cuerpo, cabeza y hasta con corazón (no la imagines erguida a dos patas solamente).
Disfruta cuando le toca, más que reptar, deslizarse pues sabe diferenciar (otra de sus cualidades), cuando, dejarse por el peso de la situación llevar, a alguna parte conduce.
Le gustan la noche, y el valle, y los altos montes y, cuando comienza a apagarse, tiene también, con el rostro de una cueva, lugar para recargarse.
Si quiere más desapercibida pasar de día sale, cuando su luminiscencia, (por de aquel la luz), opacada, aunque, no suele encontrarse con nadie tampoco de noche.
Entre que de día no la notan y, en la oscuridad, no hay tantos con los que cruzarse que notarla pudieran,
no anda muy acompañada salvo de alguna criatura que otra de las que las colinas albergan,
(y los valles y las montañas y el firmamento y el viento y el pensamiento y el sentimiento y el… y la…).
La animálima, (en todo lugar notas le dejan), nunca está sola.
P.S: Hay por ahí, su color repartido en otras partes, te deslumbrarán también, mas no son la animálima.
La habitación azul eléctrico
La habitación está tras la blanca que todas sus paredes hace ,en azul eléctrico, encontrarse.
Tenlo en cuenta pues,
Si decides descubrir en sus adentros,
será,
pese a tu voluntad
y pese a ello,
ella la que,
(bajo sus condiciones),
en ti entre,
no a la inversa.
Vence la tentación, (la obligación, la curiosidad, la herencia, el recuerdo), y pasa de largo, (o de corto, pero da el paso ese).
No metas, en esa cerradura, la llave esa, aunque a mano la tengas (a espalda).
No regreses allí adentro (aquí afuera).
La entrada de la habitación azul eléctrico tiene (es) cara.
Los nosés
Y entra ella, (a mi espacio de trabajo del suyo regresando), con mirada preventiva, anticipatoria,
(aquella que muestra un pensamiento de “algo más va a haber hecho que yo no veo pero igualmente ¡preguntaré!”).
Y le digo: “no sé qué título ponerle qué opinas”.
Y mira, como quien así mismo se desafía, y dirá lo que cree que decir no sabe, diciendo, tras la respiración contener, (ahí encontrando su fuerza):
“No sé, ¡así se llama!”.
Mirándome, con ojos de quien en sí mismo ha visto la posibilidad de decir lo… ¡imposible!
Y en eso se quedarán su historia, y su nombre.
Los Nosés,
no sé si caminan a extremidades, (a pecho sí que sé, ese lo llevan bien cubierto),
de hueso al aire, (abierto no está, ni roto, ni suelto, ni lanzado al viento),
o sólo lo muestran en parte.
Por no conocer,
hasta desconozco si eso que enseñan es hueso,
o un tubo que necesita airearse para mantener su… ¿ (dis)…fun…ción?.
O se…
Ignoro si cortan también, el bacalao, aparte de sus propias carnes,
(que eso sí que lo hacen),
que continúan alimentándole, regenerándose
o si, de hacerlo, sería con manos, o con pies.
Quizás sean uno, o tres pues en conjunto tan íntimo que como uno acoplados actúan a veces yendo, otras, por separado
(el de patas alargadas caminando con su estilazo que…).
Por no saber, ni sé cómo mirarles, si desde arriba, si desde abajo, si por detrás, sin por delante…
Algo sí diré, aunque, en realidad, sí que sé,
no sé.
P.S: como siempre en los 2d, si a bien tienen, giren la imagen por si encuentran, en ello, algún otro entretenimiento.
Jarrón roto
Del jarrón roto salen rostros que me invitan a apartarles como si entidades independientes debieran considerarse. Me sucedió con el “León” y sólo con ello jugué sin hacerle más caso.
Al mirar todos los garabatos 2d desde el principio, me doy cuenta de que, sin saberlo, es algo que ya había sucedido antes.
Permites que algo surja y luego, ya, lo que surge…
Aún no sé si les corresponden entradas individuales o añadirlas en donde aparecieron.
Su etiqueta, de momento, “caras”, algunas pondré con carácter retroactivo, y tantas surgen que qué, con ellas, (de ellas) hacer…
.Jarrón roto.
El jarrón oval tenía base un poco más ancha para asegurar su estabilidad.
Que no viniera, cualquier imprevisto, (habitual), a derrumbarle…
A perturbar el lugar ese, ajeno, (designado), en el que hubo de quedarse.
No fueron el viento, ni una carrera infantil, ni un resbalón desafortunado de…
ni un evento puntual y desproporcionado,
(ni los golpes usuales de quien su lugar designó),
lo que vino a…
Fueron motas diminutas, del tamaño de un pixel, (incluso menos), de un dibujo digital, las que comenzaron a, (desde dentro), atacarle, a corromper su estructura inexorablemente.
Un día, y otro, vez otra, (y una),
hasta que pequeños trozos de su cuerpo metálico y algo cobrizo oscuro,
se oxidaron
empezaron a fracturarse.
Casi nadie lo notó, la suficiente atención le dedicó, nadie.
La única que lo vio, en realidad, se alegró, pues verle inmóvil, sometido y acorralado, y expuesto, dejó de resultarle suficiente para empezar a molestarle y ya querer quitarle de en medio de todos los lugares.
Y una noche, solo en la esquina, (sin serlo), suya,
asegurándose de que a nadie pudiera perturbar siquiera su onda expansiva,
explotó.
El jarrón, en pedazos, es oval, y tiene una base sólida y ancha.
.Los que señalan.
Los que señalan, lo hacen siempre.
Así intentan arrebatar la luz, la posibilidad de ser , a sus rivales, (que son todos),
Dependiendo de la cantidad de oscuridad que alberguen arrancarán directamente cualquier brote de oportunidad de vida en formación e independiente.
Estirarán tanto sus brazos que sus zarpas llegarán a donde no les corresponde
No siempre conseguirán eliminar pero al menos perjudicar, dañar, eso sí que siempre.
. Hombre de las dos narices.
El hombre de mirada dulce y un par de narices, (dos tiene), protege bajo su cuello,
(con su mismo cuerpo poniendo delante)
vida limpia aunque ni él, ni suya,
(contribuyendo a que de todos pueda llegar a ser)
es.
. Fauces abiertas a la derecha.
Cuando abre las fauces por su boca sale todo ,
Le llaman monstruo.
Es un aguardador
(todo guardando mientras tanto),
de que los señaladores se marchen.
.Tipo verde de mostacho prominente.
Si, (siempre que cuando mirándoles), tras tenerles cerca, algo de ellos te alejas, se convierten, (a los que eso les sucede), en algo más complejo, más, (in), completo, más… menos…
¿será que solamente somos garabatos que acercar, (alejar)?
.Tipo verde de mustacho prominente:
El tipo del mostacho prominente es verde y tiene un pañuelo, en la cabeza atado, alargado y en horizontal almidonado.
Lleva gafas de sol rojo pues le ha deslumbrado siempre el color ese (contemple su presencia amenazante de frente o le roce, cualquiera de sus tonos, de alguna manera, sea día o noche, en cualquier parte).
Invertido es un faro poseído por un fantasma oscuro, (de blanco nada de nada), y con linterna de morro de gorrino.
Si al vertical, rostro con su sólo ojo cubierto por monóculo, de aquella manera… y en el vertical opuesto, mujer con su vestido rojo ante sofá orejero.
Un mamut guarda la espalda del faro.
Tumbada en el suelo, (del tipo de bigote prominente), hay mujer rosa que, a él, le convierte en su vestido, y lleva medias de red.
¿Algo más que encontrar?:
· Silla de oficina.
· Escaleras.
· Rosto de piezas geométricas queriendo aparecer con cuello y todo.
· Baldosas blancas y negras (¿cuántas, de cada, cuentas?).
· Bota verde.
· Tipo sonriente con boina como de pintor francés de otra época.
· Saurio con fauces abiertas.
· Tipo rojo con gorra a rombos blancos y negros, y gafas de sol verde que le protegen de todos los tonos, (día y noche), del color ese, sobre todo, si, de frente, lo tiene.
· Alguna que, como no apuntaste, (pues no ibas, en aquel entonces, a hacer ninguna bitácora), ya no sabes ni qué es.
· Imperdible gigante.
· El supervisor que, con mecanismo amarillo en cuerpo y cabeza, ojea por todo el lugar asegurando que todo permanezca en su sitio.
· Y…
Hay objetos ocultos que escondidos continúan incluso tras haberles localizado.
¿será que no somos más que objetos sin ubicar, (encontrados)?
.Pájaro negro.
El pájaro negro tiene vida, en parte, en blanco (a trozos, a trazos, en negro).
Sus plumas, las hojas del árbol, (rosado el tronco), que le cobija.
Su vuelo escuchar, (contemplar), lo que ellas sobrevuelan.
Y él en pie, en una rama de metal pintado multicolor, quieto.
Quedándose, yendo.
¿Habrá estado, alguna vez en algún otro lugar?
¿Habrá visto lo que esa nave vikinga con, por timón, armadura de pierna en que cree convertir el lugar al tumbarse?,
¿vivido lo que esas hojas, plumas, escribiendo, en negro, en una brisa de papel en blanco?
¡Quién pudiera entender el lenguaje del pájaro negro!.
Vive, en parte, (aparte) en blanco y en negro.
Pierde plumas, hojas, que se lleva el viento.
Y, él, en pie siempre, quieto.
.Pájaro negro.
.Huella del asesino de un solo pie.
El asesino de un solo pie deja huella.
Gruesa, firme, como su intención, oscura.
De pie desnudo.
Y pesa,(pesa… !pesa!).
Camina a saltos, (impulsos), precisos, exactos,
(como si siempre idéntica fuese su pisada, como si, en realidad, en el mismo lugar permaneciese).
Pisa suelo de piel de rostro rosado, cabello rubio y ojos cubiertos con antifaz que mantenga la mirada (cegada) concentrada en algún lugar.
De alguna forma, (por motivo alguno), como jamás primero, le tiene atrapado.
Observa, disfrazado como de rey mago, (en la oscuridad),
su paso en el mismo lugar capturado,
en donde no cercena ya más vida que la de sí mismo.
Una mujer, de niñita rosadita y rubita, a la luz del día disfrazada,
le ha cazado.
Qué les sucederá a ambos
La huella, es de un criminal.
. Huella del asesino de un solo pie.
León sin garras, pezuñas grandes
Todo empieza con una idea.
El León con pezuñas muy grandes tiene patas delgadas y largas que le llegan al cuello directamente.
Aunque no lo parece, tiene cuerpo (en el lomo algo escuálido ), de aire, (de cielo), en el abdomen.
Es el primero de su especie, (en la que todos eran ciegos), que con ayuda de un aparato diseñado por él mismo, (por su pensamiento),
ve.
Se abrió, (al lado y al marguen de su invento), una ventana de oportunidad (inexistente primero y después).
La alcanza a ver solamente de reojo pues, él, sólo pretendía ver en dónde , (cómo), en realidad, vivía.
La acabará traspasando sin haberse asomado previamente a mirar a su través,
Así, como si se pudiese los pies en el suelo tener y saltar al vacío a la misma vez.
Abrirá paso, su paso , a los que llegan tras él
(sean cuántos sean, o únicamente él).
Sólo le acompañarán sus pezuñas, (y grandes), que fueron garras , (sólo los que como él son lo sabrían), nunca.
Saben cosas, los dibujos, que tú no puedes creer: hay caminos que caminar así lleven, (ese también es un lugar), a parte ninguna, antes de llegar a alguna parte.
P.S: este León es el primer garabato tras migrar la aplicación descatalogada a un nuevo pc por también el sistema operativo del anterior estar fuera ya de…dará, el software, problemas, pérdidas, errores… que, en vez de animarme a desecharle, me invitaron a organizar y revisar, los trabajos con él anteriormente realizados. En ese sentido, es, el León, (sin serlo), comienzo de esta bitácora.
Todavía en marzo del 2026 no deseché la app, quizás, porque no te deshaces del pañuelo que consoló tu… ¿sudor?, quizás, porque, mientras lo puedas evitar, no te apetecen más saltos a…