Autos, Retratos, 2d Sinequi (Seq) Autos, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.Habitación de la esquina de la izquierda al fondo.

Serán momentos, habrá sido etapa, y es retrato para colgar en la pared de a donde nunca regresar aunque, ¿te vas del todo del lugar ese en el que estuviste, o permanece, de ti, en una esquina, al fondo y a la izquierda?

. Habitación de la esquina de la izquierda al fondo.

La única luz en la oscuridad en la que vive, la de gas, (ese que reprocha, culpa, proyecta, humilla, desprecia, oculta, finge y, siempre, saciándose nunca, vence), y escondida, recóndita, tenebrosa, (familiar, familiar, familiar).

Luz que sale a la luz jamás.

¿Habría algo que objetar a que se consienta encendida la única iluminación disponible?

(La única).

Allí a lo lejos y arriba, tras ese desfiladero escarpado de piedra pizarrosa, creyó, (¿cuántas veces?), divisar otra.

Y fue, (¡cuántas oportunidades no se dio!).

¿Has caminado descalza alguna vez, tras la tormenta furiosa, cuesta de pizarra?

La desearás rota, para disponer de lugar, (tan desgarrador como fuese), al que agarrarte en la caída, (que impida, al comienzo, retorno).

¿Sabes lo que te sucederá una y otra vez y otra y otra y…? 

Luz, (abajo), de gas, (arriba), de esperanza rota.

Verdad mentirosa. 

En su rincón, (en su lugar), en la esquina de la izquierda al fondo…su oportunidad:

una puerta, al fin, entreabierta.

Brazos extendidos:

 acercándole las manos uno, (fingiendo ofrecerlas), a punto de acariciar su cabeza, (sin nunca hacerlo), el otro …anticipándole lo que podría , (el interior de la habitación de la esquina, al fondo), brindar.

El único hogar que conoció abriéndole, de nuevo, la puerta:

¿no son las únicas dos manos disponibles, (que mantendrán a las demás lejos), que se aproximan, asegurándose de tocarte nunca, respeto la una y, la otra, ternura?

Sí, es cierto, un brazo rebelde procedente de un costado de su espalda,

(quizás de su espina dorsal por ello paralizada),

intenta alcanzar la luz de arriba, de a lo lejos.

Tendrá que ir sólo, sin cabeza, sin corazón, sin cuerpo y atravesar todas las luces (de gas):

el bisturí afilado, los reflejos de rostros ajenos (propios), los torbellinos de pensamientos, (de recuerdos), amenazantes, (aniquilantes), el desfiladero empinado de pizarra filosa, (despedazante), y rota…

¿por qué se empeña en intentar semejante aventura ajena, (propia), de nuevo?

Salir de un costado, (sin cabeza, ni corazón, ni cuerpo), para alcanzar luz natural, ¿cierta?

Dejar todo lo demás sentado, con piernas dobladas sujetas por su otro brazo, arrinconado en la esquina de al fondo y a la izquierda.

Sin saber si alguna vez podrá llegar.

Y, después regresar, a rescatar sus restos.

Y hacerlo.

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.Ameba cerebrófaga.

Ameba según el diccionario de la R.A.E.L:

Del lat. cient. amoeba, y este del gr. ἀμοιβή amoibḗ 'cambio'.

  1. f. Zool. Protozoo rizópodo cuyo cuerpo carece de cutícula y emite seudópodos incapaces de anastomosarse entre sí. Se conocen numerosas especies, de las que unas son parásitas de animales, otras viven en las aguas dulces o marinas y algunas en la tierra húmeda. U. t. en pl. como taxón.

    Sin.:

    • amiba, amibo, protozoo

Sí, a veces, comprender el significado de una palabra requerirá que sepas el de otras…. ¿seis?.

Si a las unas evitas, no comprenderás a la otra, (lo que te sucede, ¿qué te pasa?).

. Ameba cerebrófaga.

Un ser inmenso y oscuro une ambos brazos a la altura de sus muñecas y sobre mí.

Sólo eso veo de él:

En cada mano seis dedos, (pulgar ninguno), sujetan mi única oportunidad de salir a la luz, a la esperanza, (al claro).

Lo hace como quien sujeta un bocadillo, sin necesidad de decidir si lo devorará, (o qué le hará), sabiéndolo, (¿por qué otro motivo, sino, lo continuaría reteniendo?)

Veo, a través de los vacíos que sus dedos, (llenos de oscuridad), dejan, la oportunidad ajena, la vida mía que no lo será.

Y me alejo. Me acerco a lo que la ameba me hará.

Sí, quizás, trepando de nuevo sería ésta la vez en que no me escurriese, ni resbalase y fuese capaz de asomarme por algún hueco y … ¿contemplar lo que pudiera, no siéndolo, ser? La dejo, consiento que devore un aliento que no es suyo, (ni mío ya).

Déjame.

Sí: sé que hay, por ahí afuera, (arriba), luz.

Promesa perpetua de lo inalcanzable.

Déjale a él que triture con esos dientes, (en cada maxilar tantos como dedos en cada una de sus manos sin pulgares) ese…

Déjanos.

Sí, (no) podríamos haber sido diferentes, (ni lo seremos).

Ya no le verá él, con esos ojos asediados por sus seis pestañas en cada uno de sus párpados (invadiendo, sin pulgares, sus ojos, como si los agarrase para tragárselos).

Déjame.

No quedo sola: estamos dolor, enfermedad, cansancio, abandono, yo, y el monstruo.

Somos seis.

Bajo el mar, bajo el cielo, o bajo tierra.

Sin uñas, para qué arañar, (ese sinónimo de suplicar), lo que te consentiste, (no hay diferencia en que fuese porque evitarlo no pudieras), arrebatar.

Y al séptimo día, de la noche séptima, (¿cuánto duró cada una?),

¿descansarás?

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.Hoja.

Y viene, y tras mirar su trazo de a ciegas, (sólo entonces indiferente a si con la derecha o con la izquierda), decide que, moviendo un ojo de lugar, que si “ilusión óptica abstracta” y que si… así:

como si, en donde yo ignoro, ella conociera.

Mientras el cuello, (silbando una hoja), pretende disimular de dónde procede, su mirada hacia quien es, se dirige.

La presencian presencias que ella desconoce.

Llegará (llegarás) , si se, (te), lo permites, Sinequi, (quien te habite), y será, (de la mano que usa en contra), ambidiestra.

.Hoja.

Y caminarás, lo seguirás haciendo, (este día más al menos),

con el paso de la hoja que quiere llevarse un viento,

(con la fortaleza para a otras arrastrar, pero no a ésta),

atada aún, (así sea en el aire), a un trozo de tierra.

Parecerá, la espalda, encorvada de agotamiento.

No podrían apreciarse, (a la distancia ésta), enfermedad, edad…

Dejará su paso una estela indicando de dónde viene a dónde, de momento, no va.

Y vendrá el viento, y, hoy, no te arrastrará.

Caerás, empujada.

Tropiezo propio no, intención ajena.

Te reprocharán, (te reprocharás), que evites volver a ese viento, aunque lo continuarás haciendo.

Hasta que dejes de hacerlo.

Te dolerá.

El contacto con la brisa menos hiriente, por comparación, te herirá.

Hasta que deje de herirte, hasta que el dolor deje de impedirte caminar.

Y lo harás, con la espalda encorvada por el peso de la repetición y el cansancio,

(y por la edad, y por la enfermedad, y por…)

Caminarás,

a partir del momento en que dejaste hacerlo y dejando el rastro,

(de la hoja atada, en el aire, a tierra),

de donde vienes, a donde…

no vas.

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De mujer, Retratos, 2d Sinequi (Seq) De mujer, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.Retrato de mujer.

Me dicen que no la ven.

Den un segundo vistazo que obvie, un óvulo fertilizándose, o una escafandra con su tubo al exterior, o …

y vayan a la nariz respingona más abajo

(aparte de, lo que vean, véanla).

.Retrato de mujer.

Ojos cerrados, (o abiertos).

Mirando directamente al pensamiento.

Para no ver.

Ojos cerrados, (o abiertos).

Mujer.

Escafandra con la que adentrarte en el espacio fértil, (estéril) del futuro del que, la mujer, será pasado, (esa otra manera de denominar al origen, de invocarlo).

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De mujer, Retratos, 2d Sinequi (Seq) De mujer, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.La madre muerta.

Prueba, (con tanto titubeo como lo que nunca has hecho requiera), a lanzar, alguna vez, palabras tuyas al viento.

Aunque hayas de arrancarte la garganta, y abandonarla a su suerte de aire, para hacerlo.

Cada obstáculo que crucen te las devolverá como un reflejo.

Las oirás.

Hasta que se desvanezcan sus ondas y dejen de golpear.

Hasta que se apague el eco.

Prueba,

(eso sí, intenta elegir, arriesgando no acertar, el viento),

o el silencio te devorará.

. La madre muerta.

Sólo luz en la tierra que ¡por fin en paz! la alberga.

Y llega.

Con idéntica presión en el pecho que siempre le impidió acceder, (desde ella), a ella.

Esa presión, (opresión), en el pecho.

Esa.

La mirará a través de un cristal (de esa cuchilla transparente que refleja trozos tuyos, suyos).

Juzgada por el silencio de las palabras siempre dichas solamente a la espalda. 

La madre pájara, en vida, siempre con la pata oprimiendo el pecho de la rama misma,

el suelo, (tumba de sus polluelos), que la enaltece, que la eleva, en el que habita, (que deshabita por completo).

Tanto mayor la opresión del pecho a quien más, (no ofreciendo resistencia alguna), resista.

Beneficiando, de su prole, a nadie, perjudicando más a quien menos se le oponga, más anteponga sus necesidades , insaciables, a las propias.

Siempre mostrando estar bajo una roca pesada, (peligrosa), en equilibrio inestable, siempre a punto de abandonarse a su peso y causar… ¿qué destrozo añadido?

Siempre pendiendo, (bajo su aire), ese cristal impoluto, perfectamente transparente del que no podrías ver los bordes cortantes ni a tu mismo lado, del que no sabrás todavía qué sajó, hasta donde está hendido, que,

si sucio,

debiera mostrar siempre limpio el pecho oprimido.

De no haberlo podido hacer antes, no te culpes, o cúlpate si eso requieres, pero enmárcala, (delimítala).

Se irá por sorpresa y, sin embargo, habiéndose minuciosamente encargado de dejar tras de sí la paz que la acompañó en vida: ninguna.

Confrontación únicamente, dobles verdades, (triples…) y múltiples mentiras.

Retorcidas, como las ramas del árbol en que habitó.

Irá.

Sin ojos a la espalda no verá, todavía, a qué se enfrentará,

con quién tiene en común la paz que la pájara deje al irse: ninguna, nunca.

Detrás el vínculo, el abismo oscuro e inmenso en el que, confía, descansa el padre en paz,

(la luz de quien fue pájaro jamás, y es todavía compañía y guía).

Y, aún más atrás, el cuerpo de uno, tacón de la bota de otra en, (a), quien así, (no es pisoteo sino simbiosis), se apoya.

Irá, atravesando con resignación y empeño toda distancia, (salvándola), como el peregrino acude al lugar incuestionablemente sagrado. Con sayo que cubra su dolor, sus responsabilidades guarde, (y su cansancio y sus problemas);

que usará, ante el frío, de manta, ante el calor de tenderete y, ante el descanso, de almohada.  

Descubrirá, (con tiempo y aflicción… ¿suficientes?), el tipo de garras que, bajo la pata de la pájara, se ocultaban.

.La madre muerta viva.

Tienen, las rapaces, garras, (si como manos las usan, desgarran).

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.Retrato de familia (al sol).

La familia al sol cuando del pasado historia que no se replica, ni se revive, (eso, ni a la sombra).

. Retrato de familia al sol.

La traición permanente, esa forma elevada de destrucción, de devastación, que, (acéptalo, llegó el momento, abandonará su hábito nunca), es un disfraz de mariposa negra: exterior de belleza, elegancia, armonía, delicadeza…interior de inquina de mirada y azul tanto más imbatible cuando seis el número de los ojos de sus alas.

Abandonar, sus guerras., (tras como irresolubles en contra de tu corazón, de tu naturaleza, reconocerlas), en paz.

No te acerques a la mariposa negra con tres pares de ojos de diferentes azules.

No sin defensas, no sin ardides, no con…no nazcas criada bajo sus alas no la quieras, no la cuides, no la respetes a tus expensas, no la consientas,

no… la…

No, ni a la más pequeña o alejada, (como fuera), distancia.

No te confundas de nuevo, no insistas, (no te destruyas más),

Es antifaz con colmillos y aguijones venenosos por correas, por tiras que tiran y tiran y tiran sin descanso, sin piedad, sin…

Créelo, sin castigarte por el número de evidencias que has necesitado para concebirlo,

(por no haberte permitido admitirlo, por no haberte podido creer, lo presenciado):

sólo tenías, enfrente, ese pasamontañas (no de protección ante inclemencias, de ocultación de …) con hueco para esos ojos azules (tres y tres).

Erial de dolores, enfermedad, heridas abiertas y cicatrices.

Alimento de otros vuelos por ellos, a su vez, alimentada.

Y a un lado, el lugar a donde debieras, (¿podrás? ¿querrás?), ir:

el, (con tantos matices, accidentes y tormentas como en el cielo suceden), azul despejado, claro, nítido.

Eres de donde, (¿dónde?), vienes, de a donde, (¿dónde?), vas…

Y del erial,

del pedazo despejado que a la devastación sobreviva y apartado esté de lo de remedio imposible,

lo imposible, (el remedio), surge.

Que solamente de sí mismos sean y cada uno, a su lugar, se dirija,

con trazos de tiza que no se lleve el primer viento,

(ni la segunda ventisca, ni el tercer vendaval),

aunque a ellos expuestos.

Y a la luz del día.

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Autos, Retratos, 2d Sinequi (Seq) Autos, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.Res despiezada.

¿También lo que consientes te define, lo que permites eres, lo que no puedes impedir que te inflijan te cometes?

¿Eres, acaso, bestia tú?

Esta es una de las piezas de las que, en más de un año, sabré que, girándola, más personajes, (mensajes) esconde.

En los otros tres giros las bestias caminan, se mueven así les falte pedazo, o use, como apoyo el hachazo.

Sólo en la primera, de aquí debajo, la tortura inmoviliza.

Saben, tus garabatos, de asuntos que ignoras tú.

Como en su momento la vi la mantengo.

‍ ‍ .Res despiezada.

Lo sentí,

(en la piel, en los músculos, en los huesos…)

el dolor del que nace tu crueldad despiadada, insaciable.

Con precisión quirúrgica, (invisible a ojos que no vean o que, lo que vean, no puedan creer), del bisturí ,(para sanar no, para herir).

El efecto de tus palabras de hacha.

Lo siento.

Ha de ser devastador, (imposible), vivir constantemente necesitando la mejor manera de destruir, sin conseguir, (por mayor que el logro sea), ver, (esa necesidad), nunca satisfecha.

Que no broten, (que, en mí, los conserve), los gritos, las lágrimas, la sangre que, de tus hachazos, la saña necesitaría conseguir.

Lo sentiré.

Pero hasta aquí llegué.

De despiezarme, (y habré de hacerlo), seré yo quien el hacha use.

Para herir no, para sanar sí.

Habrías sido una asesina brillante, una carnicera espectacular, un… y, sin embargo, fuiste mi…

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Hombre, Retratos, 2d Sinequi (Seq) Hombre, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.Sin rostro, hombre.

El hombre sin rostro tiene una pierna mucho más larga que la otra, (como el doble como mínimo), y lleva, con forma de pata de elefante, el pantalón. Camina tomando impulso con la grande para, al bajarla, arrastrar hacia adelante el resto de su cuerpo por muy poquito que sea.

Así de despacio, con de su peso la parte más pesada como arranque, lleva el paso.

Vigila su espalda una criatura verde con sus ojos atentos y fuera, (por encima), de su cabeza, (del bicho).

Desde arriba, (del hombre vestido de amarillo), le observa con curiosidad y atención, en cabeza puntiaguda, un semblante.

El hombre sin cara ¿qué lleva atrapado, (¿protegido?), dentro de una jaula que le cuelga del extremo más frontal de su faz?

Observado, continúa.

No es, su color, (ni el sabor suyo), ácido, ni limón.

Buscan su rostro, del que carece, y se pierden, (así lo enjaulan), su corazón.

. El hombre amarillo.

P.S: se vio ella, (eso me dice), en la cabeza sobre el hombre, a sí misma increpándole que se afeitase el bigote.

¿Qué verías, tú, si te lo mostrase?

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De mujer, Retratos, 2d Sinequi (Seq) De mujer, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.Retrato de mujer de cuello largo.

La posesión más preciada de la mujer de cuello largo es un camafeo de un ojo entre ámbar y dorado.

Réplica del humano y perfecto con, por cadena, una tira en forma de labios de persona finos y prietos,

(más enjutos que apretados),

pensando más que conteniendo un pensamiento, (un sentimiento).

Pero no lo lleva puesto, (ni quitado).

Su nariz, tan alargada, podría ser, en sí misma, un cuerpo entero, un alma misteriosa e intrigante con su mirada, (bajo la boca), en el cuello.

Pero es mujer de cuello largo, (y retrato).

Si cuerpo tuviera, caminaría despacio, levantando manos y pies por ritmo guiados.

Acompasados como si, en realidad, sólo uno fueran y, entonces, se detendría un instante imperceptible,

(por esa cadencia enmascarado),  

para mirarte de soslayo.

Notarías, tú, (de hacerlo), fugazmente su perfil, más ella te vería, por entero, a ti.

Perfecta, imperfecta, e incorpórea.

No querrás, todavía, escuchar lo que ella ve si decidiera contártelo.

Pero, antes de poder, querer … (ver, entre ámbar y dorado del cuello, el largo).

. Retrato de mujer de cuello largo.

Alargó, esta mujer, la distancia con el boicot (esa voz crítica por el innecesario desperdicio de tinta, de papel, de tiempo…), y así, (aquí), Sinequi comenzó a imprimir sus garabatos.

Es dejar, (impreso, escrito, dicho …), dotar de una dignidad que el sabotaje continuará atacando.

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Hombre, Retratos, 2d Sinequi (Seq) Hombre, Retratos, 2d Sinequi (Seq)

.Retrato de hombre moreno.

Este hombre de pelo negro lo fue desde el primer momento, anticipándose a su concepción incluso y como 16 meses antes de ser bebé,

(a veces, algo hiciste, que te sugiere algo más hacerle, y eso haces).

Ya ahí, se sabía qué carácter, qué cuerpo, qué espíritu, iba a tener.

Y así fue.

Quizás, algún día, cuando envejezcamos, le vuelva a ver.

.Retrato de hombre de pelo negro HOMBRE.

.Retrato de hombre de pelo negro HOMBRE. (Mayo del 2023).

. Retrato de hombre de pelo negro (concepción). (Mayo del 2023).

. Retrato de hombre de pelo negro BEBÉ. (Septiembre del 2024)

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