Posesión cerámica
Hoy descubro lo aparece cuando haces un pieza con un solo trazo de pincel 3d y, después, giras en todas direcciones (ya no es en un solo plano). Dentro de un año y en dos dimensiones, me parece que es primicia, surgirá la etiqueta “caras” y resulta que ya había aparecido, (entre otras figuras, en 3 d y de forma masiva), ahora.
Actuaré cual posesa como si no fuese a parar de trazar una y otra vez o a ensimismarme mirando el efecto de dar la vuelta a cada pieza.
No sé ni cuántas no guardaré intentando frenarme, calmarme y de las que quedan, no puedo aún valorar si debiera de honrarlas individualmente o en conjunto.
También aprendo hoy que quizás aplique este efecto la firma Seq y sea visible en foto pero, en vídeo, digamos que, aparezca al rotar.
En esta primera criba de información y queriendo también optimizar la cantidad de vídeo que tengo contratada, queda así a falta de revisión futura.
Posesión cerámica: cerámicas 0.
Cerámica 1 con “El genio de la no lámpara” que es una figura en distintas posiciones.
Cerámicas 2
Cerámicas 3:
Cerámicas 4:
Cerámicas 5:
Cerámicas 6
Cara de posesión cerámica 5
También surge en 3d pertenencia a la definición con etiqueta “caras”. Guardo con interrogante sobre posibilidad de logo futuro. Atañe a “cerámicas 5” dentro de la entrada “posesión cerámica”.
Retrato de un gato para mi hija
Entras a en donde mi mesa de trabajo, (de reposo), y, ante, mi “qué te parece”, tu silencio atento y tu “pero… ¿qué significa?”.
Titubeas como quien intenta ganar tiempo. Lo repites con asombro discreto, como quien acaba de descubrir otra opción, (una alternativa), …. “igual, si entendiese qué está haciendo…”.
Y te pregunto que qué querrías que te dibujase y ya, acorralada, (liberada), me dices: “un gato”.
El gato negro, (sentado al tiempo que erguido), observa atento con su, (de igual color al cuerpo), rabo largo y sinuoso, a veces reposado en el suelo, a ratos en el aire apoyado, (suspendido).Presencia a la hija de la golondrina y el cuervo, llevarse volando, de alguien, la cruz.
A su izquierda, (la del gato negro con su rabo), quien hubiera podido ser un tipo recostado, todo apelotonado, (sin que puedas distinguirle pies, ni ropa, ni miembros ni… del tronco que es), con nariz triangular y puntiaguda como su frente alargada y bebiendo con su boquita pequeñita (que, poniendo atención, podrás percibir sin lupa), lo que le ha caído del cielo, lo que, del aire, arranca el viento. Haciendo, al tiempo, malabares para poder conservar, sobre su cabeza, una aceituna gigante sin que le aplaste.
A su izquierda, (la del felino con rabo y cuerpo de igual color), quien quizás sea algo más, mas es árbol , de marrón de tronco y más verde aceituna no macerada que hoja perenne y de otoño.
A su derecha, (de la cola y su minino), un rayo hecho de tendón orgánico, (hueso del esqueleto de la tormenta), atraviesa a una nube que, del dolor, (y la sorpresa), llora pero que, tan coqueta, (!y tan digna!), como es, se adorna, con las lágrimas, las orejas.
Tras dejar atrás el músculo del relámpago, (la piel del trueno), su toma de tierra, (su freno), un nombre.
Y luego el sol y sus rayos cubriendo sus falanges.
Hay que mirarle, (al minino), de frente, para descubrir de sus ojos el color, de sus bigotes si sobre el labio o ambos lados de la cabeza, de su mirada, tu reflejo. Si te lo permite. A no ser que sea él quien gire a verte, sin consentirte mirarle.
Colgando de una protuberancia de la cabeza del ave, una falda plisada y negra , (favorita de una niña), de colegiala que puede por si misma caminar a su aire, (sin pies, pero con piernas semejantes a unos dedos índice y corazón con mallas).
A su derecha, (del felino), quien hubiera podido ser un caballo (sentado, y erguido aunque algo encorvado), eso sí, con tupé cortito y encrespado y hocico más bien de gorrino. Sus dos patas inferiores, una, terminada en gancho, (para poder colgarse de cualquier lugar, anclarse en cualquier sitio), la otra, de estar sin calzado, (sin el zapato favorito de una niña) como no está, ¿en punta, para apuntar al futuro, (al pasado)?. Y comiendo, no por el morro como parece por estar ahora mismo de perfil , sino por la boquita chiquita, (tanto que, como no te acerques a mirar con lupa, ni la ves) sita y medio en vertical, a mitad en horizontal, a su derecha y a su lado. Masticando despacito, con paciencia, forraje seco que no es lo único que mastica sino lo, para él en concreto, más necesario en este momento.
Del gato atento, (alerta), se aleja, por la espalda, el hijo de la golondrina y el cuervo llevando cruz, (carga), por ajena, (de a qué miembro de tu vida pertenece), propia.
Equipajes que son cruces en cada espalda, no desaparecen, se van, por el aire a otro lugar.
Rompecorazones
.Rompecorazones.
Quien así te rompe el corazón tiene mango de goma dura y negra a la que puño cerrado y prieto se ase.
Parecerá, compacto, fuerte, limpio, nítido, pulido, bruñido, brillante, y en parte, (una parte y la otra que muestra), lo será.
Cuando su resplandor te halla deslumbrado hasta cegarte, se girará.
No verás, en principio, su hoja afilada cual cuchilla de afeitar, sus bordes distintos, cada cual, capaz de causar un destrozo propio, diferente: machacar aquí, despiezar allá, desgarrar en, punzar….
No anticiparás su embestida potente y posible en cualquier momento, con cualquier, (sin razón), razón, con ninguna, (toda), excusa. Notarás los tajos, las cicatrices, la fractura, la brecha, la quiebra, ¿definitiva?, solamente cuando tranquila, y … , de nuevo confiada, (equivocada), te gires.
Sólo el corazón roto sabe, (con tiempo), a posteriori, de dónde, (de qué), debiera de haber, (a tiempo), huido.
Tendrías que haber dado tantos giros antes para ver, en la cara oculta del brillo, la calavera, el niño asustado, el animal con su hocico, el toro, la boca abierta nunca capaz de herir lo suficiente.
Fantasmas, recuerdos, vivencias, imaginaciones, furias.
Golpes, cortes, puñaladas…
Solamente mandíbula desencajada incapaz de cerrarse jamás, condenada a vomitar (sin descanso), basura color de goma negra y dura.
Con filo que, de cerrarse, se cortaría, (se corta), así mismo.
Vete, toma tanta distancia como puedas y ,de poder, (mantenla).
Llama a la cordura y, con paciencia y dedicación , escúchala.
Y si un día, otra pátina, presencias… eso será otro día.
Quien te rompió el corazón tuvo puño implacable en mango de goma negra y , (¿recuerdas lo suave que mostraba su tacto?), dura.
Labicha, Elbicho, Tragón, y Cobra.
Si bien lo del girar la página lo asociaré como posterior y con los de 2 dimensiones, ahora ( que he de volver atrás para encontrar manera de organizar archivos que no nacieron para el propósito de este blog), diría que, su versión en 3 d comienza aquí.
No lo estoy girando yo todavía y es rotación solamente en plano horizontal. Guardo en vídeo y, al verlo, surgen figuras, (como Cobra), que no anticipé. También es primera vez que añado opción recortable.
Se te dispara la cabeza una primera vez con “gallo Andrés” y no sabrás hasta dónde llegará el tiro. que, tienes la sensación fue en el pie.
Iba a ser una “serpiente sedienta” y fue lo que fue.
La serpiente sedienta buscará el agua y su lengua viperina la encontrará. Quizás es simplemente previsora, (o no y glotona), y, por si acaso en adelante no encuentra, ahora beberá.
Convive, (en el otro extremo de sí misma y con ella), con un gusano feliz que no necesita ojo para ver o que para comer también lo usa (no te sé, igual está oculto bajo eso que, entonces, serian pestañas bien puntiagudas). A él, sin embargo, que siempre anda a su aire, el agua misma caminará en su busca.
Mirando al revés sólo sería una boca enorme y abierta dispuesta a tragarse la fuente completa, a engullirla sin dejar rastro, (ni resto) para nadie. No es bestia que expulsa fuego: arrasa tragando todo lo que a su paso, o a su voluntad, (pues, de no querer, no se mueve), encuentre.
Se llaman, respectivamente: Labicha, Elbicho y Tragón.
Tú no eres ellos. A ellos enfrentarás y al peligro de la paciencia y la perseverancia juntas subiendo piedra resbaladiza para encontrar el agua. Si se separa en regueros ante ti para evitarte, continúa el ascenso. No seas agua, búscala.
Cuando camine el agua en sus dos piernas, le pesarán y parecerá imposible que muslos tan delgados porten losas de semejante tamaño. Cada hueco, de cada piedra portada por cada uno de los dos miembros, coincidirá perfecto con el sólido de su opuesto. Encajando y procurando con movimiento en donde habrá de caminar primero la pantorrilla, muslo después y, luego ya, como impulsado, el cuerpo.
La serpiente, por la tierra, reptará, El bicho, grácil, se dejará llevar por ese esfuerzo como si le llevase el viento aunque le lleve el cuerpo y el que no expulsa fuego, volará.
No seas (eres) agua, ni aire, ni tierra, ni fuego. No todavía. No seas (eres) ingerida, consumida, pisoteada, reducida a cenizas. Aún no. Asciende, cual peldaños, por esos cantos rodador y dorados a la fuente de la vida. Te llevarán a ese lugar (de ti), en el que nunca, (al que jamás debieras haber renunciado) has estado. Continúa, aunque oscurezca, esos escalones luminiscentes más de luz de pez abisal que de luciérnaga. Ojos pintados que lo son , no con pintura adornados, de ella creados. Creerás que has de bucear un abismo oscuro, en realidad, esa será la luz que ilumine tu camino.
Si todo se desbaratase y pudieses permitirte recomponerlo de nuevo, seguirían, tus piezas , en el mismo orden, y siendo las mismas.
Asciende a la fuente de la vida y, en su cima, verás a la cobra esa de cuerpo grande, cuello ancho, y cabeza diminuta. Se cobra lo que le pertenece de tu vida.
Hoz de hoja de cobre con mango metálico
Lo vio en vídeo con giro completo y me dice:
-”te vas a reir pero yo veo ahí un feto como bien protegido en el útero y todo”.
No era comentario con intención conceptual ni simbólica y, sin embargo, qué afortunada habrá sido Sinequi si cuidada y protegida cuando embrión, si capaz de cuidarse (de protegerse), cuando nacida.
La hoz de cobre con mango metálico brilla y pierde, más que virutas, puntas de flecha; con las que se afila.
Corta, (si no hay más remedio), cabezas de las bestias que no saben hacer más que daño. En seco, sin emponzoñar el escenario ni en lo más mínimo.
También siega y, en caso de necesidad, dispone, (parece que fuera un rabo), de un garfio de reemplazo, (también metálico), aunque sin cobre, y bruñido.
El mango de cobre de la hoz está pulido. Lo empuña un embrión mínimamente desarrollado para poder hacerlo y que está protegido en cubierta en donde, cual pieza de puzle, encaja. Ahí podrá ir formándose ,(no deformándose).
No será, la hoja curva, perfecta pero incluso pedazos suyos que podrían echarse a perder se pintan y, para otros, fines, (hasta calzados para tareas especiales), se usan.
La hoz de cobre con mango metálico, brilla haciendo brillar los recuerdos que la crían.
Abrelatas
Es práctica de pincel de garabato 3d con contorno afilado. No le tengo mayor afinidad. Lo habría tirado pero veo, más adelante aquí, (que es más atrás en el tiempo), el motivo para conservarlo.
Abrirás la lata, cualquiera.
Sea con él que las abre (latas) todas, o bien hablando amablemente a las que prefieren abrirse solas, quizás, subiéndote al lugar más alto que encuentres y lanzándolas para que, el golpe, las…
Qué encontrarás dentro, (fuera) de ellas. Qué habrá sobrevivido al saber, (poder), hacer; a la palabra; al precipicio.
Tu vida envenenada ahí, último miembro de familia política agonizando aquí y tú, (todo lo que queda por hacer), abriendo latas.
Gallo Andrés
Un día mandas algo a una amiga y responde: “pero… ¿y esto?, no sabía que eras artista”.
Cómo podría saber lo que ni tú sabes todavía.
Mira que podría haber dicho, (callado), cosas , pero es amiga.
El gallo Andrés parece carroñero pero, ¿lo es?
El gallo carroñero está perdiendo un trozo de su propio cuerpo, quizás, (pese al brillo aterciopelado y esponjoso de su cuerpo), de lo que es, se alimenta. Tiene una sola, (y flotante y brillante), pata y, en vez de otra, el trozo desprendido de su cuerpo, que es dos triángulos de tamaño,( distinto e invertido uno respecto a otro), unidos por su vértice superior. De ahí, la línea que su pico excava en el cuerpo al que, después, despieza. Empezando, de nuevo, por triángulo diminuto (éste rectángulo, tumbado y alargado). y siguiendo cual costura de aguja en máquina de coser de las antiguas.
Hilo de sangre y marca.
El gallo tuvo dos patas una vez más no una al lado de la otra sino una al frente, la otra, detrás. Hoy, en donde debiera estar la delantera es de donde caen los globos triangulares como cortados con tijera, así, despedazados y aún por un hilo solamente, unidos. Y tiene cola de pluma verde aunque parezca de hoja.
Hilo de rastro de sangre.
Todo levita, flota, (inmóvil), sólo el pico avanza tan rápido como imperceptible cada puntada, no sabrás decir, no escucharás, pero verás….
el hilo, (el rastro).
El alimento tuvo un solo ojo azul piedra de blanco centro situado en la misma corona de su cabeza. Ahora cae, en caída libre, cuando en su lugar, más parecía un gorrito y, ahora, ¿qué parece?. El ojo no flota, no levita, cae, cae, (al lleno, al vacío).
El alimento del gallo está en reposo. Su postura no lo deja ver pero tiene dientes afilados que ya no pueden protegerle, (ni ayudarle a), de nada. Una pata prolongación de sus glúteos, la otra, un muslo trenzado, retorcido y fino y una conexión directa con un níspero erguido sobre pata partida, (como la de un centollo en una cena de mariscos). Bajo la hoja, verde de pluma, (de la cola del gallo), la fruta.
Parte del cuerpo del alimento, más bien la pata no retorcida, reposa sobre un tres pies raros con seis senos glandulares de ubre atravesado, (unido), sujetos, por negro y palo. ¿De qué color sería la leche producida por esos senos que, además, permanecen en horizontal, que no cuelgan, que no caen?.
Y el ojo, que continúa cayendo, en caída presa de un ¿destino?.
Siguiendo hacia abajo y de izquierda a derecha, las psicodélicas, (dos). Tal parece que la verde oscura, (no de hoja, ni de pluma), arrastra, a través de las mamas, al conjunto, y que la rosa la sigue de cerca fingiendo que se aleja.
El gallo Andrés parece carroñero pero igual es… Está en atmósfera:
Suave.
El ojo como de piedra pulida por agua del río del tiempo. su blanco de dulce de nubecita. De lana el alimento, De terciopelo el gallo, De su propia piel el níspero. Y, de la suya, la ubre. De papel la cola verde. De metal pulido la psicodélica y verde y, de madera, la rosa.
Suave
De pelo la pestaña, la cresta y el ojo negro, (no temas acariciarle, no causará dolor, sólo consuelo). Suave de corteza de cerezo de picota madura, (a punto de caer al suelo pero en rama todavía) el rabo de la fruta anaranjada. Suave de globo inflado al máximo y de aceite cubierto, los pies del tres pies que, si girase, no sé si eso sería o protuberancias del alimento.
La firma no se sabe si es o no suave. No se toca, ni se roza siquiera, ni el gallo Andrés osaría hacer cosa semejante.
P.S: viene un ‘ gallo ‘ y enciende algo que estaba tan apagado en tu mente que ni existía. Y no ves, (de ese don careces) pero ‘sabes ‘ que todas esas piezas se desplazan, y las unen poleas y ruedas e hilos invisibles que las suspenden y las mueven sin que, entre sí, se interrumpan. Y el gallo que encendió, no dejó tras de si instrucciones sobre cómo apagar esa luz en tu cabeza.
Nota al margen
Trazar, (en vez de a ciegas como habitualmente haré), mirando:
a un tipo con bigote estrecho y alargado,
a una aguja de impresión 3d,
una silla ósea,
la lámpara de la habitación tuya,
el ave que vuela con hélice de follaje amarillo del que cuelga,
el corazón atravesado que deja al hombre partido….
Conservo, como nota al margen, este ejemplo de lo que, normalmente, (mirar al trazo al hacerlo), no haré.
.Nota al margen.
Intestinos
Intestinos es la primera práctica con pinceles sólo tubulares. Me llevó a un lugar remoto, (que no podría asegurar si existió en realidad fuera de mi imaginación), en donde aprender era jugar y disfrutar sin que nadie, ni tú siquiera, supieses qué (que) estabas aprendiendo.
Mucho más adelante, exploraré la paleta de efectos de colores de fondo y guardar en vídeo y de esas cosas tan elementales que te ruborizas con la mención de ignorarlas y regresaré a él, (ellos) variando eso accesorio solamente. Pero, si algún fondo hay, ninguna superficie, en la realidad, lo altera.
Como no manejo ni esta plataforma ni cómo organizaré el trabajo que tengo, empezaré por optimizar el uso del vídeo que cargo así es que muestro foto aunque también ver la rotación de la figura y guardarla fue otro disfrute.
!A quién podría haber creído que me hubiera dicho “un día sonreirás con ternura al mirar unos intestinos”!
.Intestinos.
Incluso cuando a nadie había enseñado ni uno de mis bocetos, firmaba, si es que lo hacía, “seq” en dos dimensiones.
Quitar vocales, (abofetearte de esa manera), es proteger (incluso ante ti misma), el nombre que tu corazón sabe que tienes no haciéndolo visible, (sujeto de ataque furioso, despiadado y …desprecio y… que tan bien conoces).
Los intestinos me enseñaron que “Sinequi” en tres dimensiones, iba a ocupar, según pinceles, demasiado volumen… ¿inflamar el abdomen?
Y que, quizás, era momento de reservarlo para las dos dimensiones.
Aún necesitaré tiempo para digerirlo, pero…
! ay de ti si se te indigesta lo que las tripas, (que dos son), te muestran!
Todo está conectado
Esta es la versión en japonés como intento de despertar, en ello, el interés de mis hijos.
Dejar desperdigadas las letras,(kanas, ideogramas, o …), para componer la frase, cabe en cualquier idioma (no lo identifico con una lengua específica).
PS: acerca del Interés, no va a ser, (entiéndase con sonrisa), la primera, ni la última vez, (no), despertado.
.Todo está conectado.
Todo está conectado, o quizás no.
A lo mejor solamente, (con la fortuna, la pericia, la paciencia…suficientes),
acaba por encajar puesto en la posición precisa, exacta, tan inestable que el mínimo giro mostrará, a cada cual, como en realidad está,
a su aire,
tan fuerte, que pudiendo cada pieza, (cada cuál), tener su propio lugar, (camino),
todavía puede funcionar como un todo, sin perjuicio a lo uno ni de lo otro.
A lo mejor, (a lo peor), sólo penden, juntos, de un hilo enganchado con fuerza a un plano vertical que, si desapareciese, ¿revelaría qué?
El lienzo, (la pared, el plano), puede ocultarse hasta la invisibilización más completa, ¿desaparecen, por ello, acaso?,
Todo está conectado:
su desidia, tu esfuerzo, aquel odio, ese amor, el ruido, este silencio, la lluvia, el …
… y tú
y yo.
Interiores
Aún no sabrás que el lienzo se puede ocultar, !como para saber si podrás acercar o alejar, una forma, del plano!
Continúa y, si alguna vez, vuelves aquí a mirar, recuerda que, en vez de no hacerlo, un día, otro paso diste, que fue tuyo.
. órganos internos.
Esos órganos, (de tan adentro), están impolutos, relucientes, impecables, deslumbrantes, (cegadores).
¿De verdad algo que, en funcionamiento esté, puede mantener aspecto semejante?.
Unidos estrechamente por…
tajos limpios, sablazos secos que…
No serán percibidos.
Es todo lo que no ves, lo que más les une
(condena a estar juntos).
Y el corazón ese, tan de inocencia infantil bruñido, está, en su interior,
(tienen, los órganos internos, interiores también), podrido.
Putrefacto.
Corrupto.