Dos dinosaurios charlan tranquilamente
Esta vez no me resisto y completo algo el original (lo modifico), me digo que, tanto describe el proceso, conservar lo que fue, (que en disco duro está), como en lo mínimo que, ahora, lo convertirías.
De alguna forma me molesta , (avergüenza), más, no saber dibujar en 2 dimensiones, (hacer este tipo de cosas), que en 3 como, si hubiese algún tipo de obligación de saber hacer lo que ya existía antes, lo que no es algo que apareció cuando ya eras adulto.
Dos dinosaurios charlan tranquilamente uno frente a otro..
El gris, algo despatarrado, habla.
El verde, con un brazo con escayola color marrón barro y sujeciones negras, escucha.
Habla el verde, el gris interrumpe.
Comenta si no se estará acabando el mundo con esos dos volcanes al fondo: ¿Derretirán esos dos hilillos de lava rosada el hielo de la cueva esa, (en vez de oscura), tan clara que hay entre ellos?, ¿y ese pie gigante que la protege, (a la gruta), con sus siete dedos, de qué saurio es?.
Dos saurópodos viven en un mundo que uno cree que se extingue y el otro…
Historias a añadir que aparecen girando al rededor la página: tipo con boina negra, córvido que con el pico imprime ojo de tinta (negra), tipo con ojo y boca, (negras) y brazo estirado, y….
… y una cara que se va, con ese nombre, a etiquetas.
Cara de dos dinosaurios charlando
La cara que sale en “dos dinosaurios charlando” . La firma Sinequi, (trazo demasiado grueso), también se convirtió en cara en 2d como le pasó en 3d en “cerámica 5”.
Secador de mano
Leyendo lo que cuentan los “utensilios” que , cronológicamente, le preceden me sorprende, (me alegra), que “secador de mano” pertenezca a la misma categoría, (subepígrafe), que ellos. Opuestos que se complementan y coexisten.
El secador de mano !tantas cosas pudo haber sido!:
foco, ahí, colgado del techo,( irradiando alguna luz reflejo de la de su entorno), deslumbrándote;
sifón, (de esos colocados en las botellas de ‘antes ‘, para que el líquido salga a presión), en tu cara, chorreando, a presión aire;
interruptor de luz (de los de ‘antes ‘) que, ahora, algo sobre enchufes te enseñase;
megáfono que apagase, (a veces fue necesario), con su rugido, tu queja;
bichejo con su probóscide, sus tres ojos de los colores de las luces del semáforo, sus orejas como de liebre pero caídas y su pasito lento, a ti acercándose;
su mango plancha también…..
El secador de mano, (a mano siempre), que tantas cosas fue en aquel baño, también secó tus manos, tu ropa , (tras los saltos en los charcos), tus libros, (tras la tormenta en tu mochila a la vuelta del colegio), …
Aquí dejándole, le dejo, ya retirado.
Al secador de mano, que todo eso fue, y secó tu pelo.
Hombre de un brazo largo
Aunque ahora no lo sé todavía, resulta que hay piezas que giraré y contarán historias distintas. Dado que, aún lo ignoro, sólo una historia apunto, como a posteriori lo organizo, lo añado a subcategoría de girar 360 grados.
El hombre tiene un brazo que es largo y bebe deshechos que, en vez de enfermarle, le fortalecen, (al brazo, no al hombre).
Su pecho flácido (caído, alargado,colgante), termina en un pezón protuberante.
Su mano, de ser necesario, camina usando su pulgar alargado cual tacón alto de botín irregularmente recortado.
El hombre tiene por pelo un tupé que zapato, (con tacón de nuevo), y, al revés, parece y, sin embargo es un pedazo de luna cubierto, de manera bien inusual y curiosa, por la noche. ¿Por qué se disfrazaría la luna de tacón amarillento, como si sol quiera ser, cuando es blanca y palidece?.
El hombre lleva una carga al hombro, desde una figura de cuello alargado que parece ir contándole algo hasta pensamientos opuestos que le llegan a la cabeza: sombríos, oscuros, afilados unos, festivos los otros.
El mismo hombro sujeta la entidad que genera los deshechos de los que el brazo se alimenta.
El hombre que no camina, se mueve cogido de su propia mano.
Retrato de un ojo verde
El hombre, (en barba y cabeza pelirrojo), pesca.
Con su nariz, en dos partida, literalmente, (como libro que no hubiese caído boca arriba) y, en pie, (abierto como en dos mitades que, hacia abajo, miran).
Bajo ella, la que podría haber sido como aleta, (o branquia), más fue libro.
Atravesando su cara plana, (en plano), dos anzuelos, (uno a cada lado), del verde de su ojo ese que tiene su lacrimal cerrado (abierto), a consecuencia del golpe que partió su nariz como lo hizo.
Ojo que, más que llorar, una lágrima sola, supura reguero nítido y fino, (que más bien hilo pareciera), hasta alcanzar la bombilla redonda, de lágrima de agua salada y fresca, pendiendo del lóbulo de su oreja ¿que… qué ilumina, (a qué da sombra)?
El hombre imaginó fumar en pipa de boquilla verde como el anzuelo, y cazoleta marrón como, de su cara, el contorno y cuerpo… pero no lo hizo. La pipa que no fumó es, en su rostro silueta, como si mostrar quisiera, de alguna manera. lo que algún día…fue, (sin haberlo sido), por decirlo.
Parece llevar un pañuelo a la cabeza más es gorro raído por la falta, (exceso), de uso y de lustros y lustros almacenado en un desván sin ventilación ni cuidado, (en su cabeza). Por el uso sin reposo ni sosiego.
El uso, (el desuso), en exceso, es pañuelo atando a la cabeza..
El pescador comenzó con un paso atrás y otro… y tras que su mirada de verde anzuelo se cruzase con la mía, (me pescase), me dije, (le dije), que tenía la razón del motivo mayor, (de la menor excusa vacía), que me iba, pero que volvería.
No mentía.
Pero no harás lo que no hiciste.
Tengo, en el rostro del alma, la silueta de un pescador de un ojo verde, (y una lágrima).
Pelota blanca y amarilla
Si a tu hija le dibujas , (por encargo un tanto forzado), un gato negro, ¿no le dibujarás, sin que te lo pida, a tu hijo futbolista, un balón, así sea, blanco y amarillo y acabe siendo pelota, (globo)?
La pelota blanca y amarilla, (con la que están jugando tres), es, como mínimo, tres distintas: a veces globo, a ratos balón, en ocasiones pelota.
Si acorazonada, (pelota con forma de corazón deformado), la está inflando con agua, y con su pico, una paloma, casi por completo, blanca. Con ella, (la forma no del todo redondeada), juegan: a cabezazos, una oruga negra; a narizazos, una raíz de jengibre con tallo seco; y, a miradas, (sí, las miradas también pueden ser juego hijo), un tipo que tal parece tener cuerpo de pollo asado con cabeza cubierta por máscara roja y elástica, babeando, al mirarla, (a la bola), como unas tres gotas.
Si pelota, juego, (aunque sea de agua).
Si globo, juego será llevar por el aire lo que le cuelgue, hasta un tótem, si eso, en su círculo, cuadrase. Y acercarse, (antes de continuar su viaje), a que patada le de un pie con calzado de madera, (que, sin embargo, no es zueco, y tal parece maza con su mango de madera ); y a que una cabeza, (con frente nasal prominente, negra y ojos cerrados), le interrumpa el paso.
Si globo, seguirá volando.
Cuando balón, los tres serán: un hombre sin miembros, nariz goteando una sola gota y cabeza enorme; un animal de tres patas muy anchas y seis ojos, (dos por cada una de sus caras); y un pájaro al que alguna infancia habría llamado “loco” pero está muy cuerdo, (con su camisola rojigualda de cuello alto y cerrado, con tres botones metálicos, que, tal parece, de él sobresalen). El hombre querrá llevárselo enganchado, el cuerdo a patadas afiladas pretenderá desinflarlo y el animal, esperará oportunidad para devorarlo.
Si balón, escapando.
De las porterías, con ninguna red ya, (con tanto…), sólo quedan algunos pedazos.
Los tres que juegan, siempre los mismos, girando.
Elena
Jugarás, como una niña, a escribir su nombre. Sin detener el cursor en la pantalla hasta terminarlo, y elegirás, los primeros cinco intentos porque nada que la refleje a ella , (por muy imperfecto, simple, aleatorio que sea), serán errores, (aunque lo sean).
Naciste tú por la tarde y eso no te impedirá ser nocturna.
Naciste tú y, al lado de tu hermano, sollozabas mirando, (sin ver todavía), a todos lados. Como quien sabe preguntarse ya qué está sucediendo ignorando cómo preguntarlo.
Y puse sobre ti mi mano , que cubría la práctica totalidad de tu torso, y te susurré: “no estás sola cariño, soy mamá”.
Y , de inmediato, callaste.
Me llevó años , tras ello, enseñarte a poder llorar.
Es estremecedor, ve con cuidado, hija, (las bestias, así sean madres, lo usarán para someterte y destrozarte), el poder de una mano, (de un compromiso, de un deseo), sobre un pecho.
Naciste tú, y yo nací.
Arpa de seis cuerdas
Hoy quiso.
Cuídate de no discriminar la apetencia; de no discernir si es el lugar, la manera, la tarea; si dispones del instrumento, (del tamaño que fuera), de descanso, de reposo; de que no vendrá, tu deseo a perturbar, a sembrar, (en vez de armonía), discordia.
Hoy quiso música.
Figuras vinieron a invadir el pentagrama en donde debiera de haber notas, letras…Las cinco líneas negras nacieron en cuerdas y, en un horizontal perfecto, fueron conducidas, al vuelo, por figura que no se sabe si a su destino las lleva, o las roba. Los renglones, al vibrar en el proceso, conservando las formas, se deshacen de las notas.
Notas, (letras), que, más que caer con la violencia de su peso, yacen suspendidas con paciencia. Sabiendo cuál es, (sin dudarlo), su lugar, en, (con), esa fortaleza, aguardan su momento.
No, no desaparecen las palabras nunca dichas, (nunca compuestas): aguardan, suspendidas, al momento correcto, a la persona adecuada, que las encuentra, y las coloca en su lugar.
Las dirán allí, ¿quién las escuchará?
Del arpa de seis cuerdas sólo una se tocará libre de renglones que van, todos, al mismo lugar.
Hoy quiso y cometió todo error de principiante y mezcló, a pesar de bien advertido estar en contra, ingredientes incompatibles. ¿O solamente lo consintió?
Pero ya no.
No hay recomenzares ni reinicios. Hay lo que fue y lo que será. Sin comienzos distintos. !Admite ese sentimiento de frustración innecesaria que tanto precisas!.
Quieres, de alguna manera, querer, (creer en), lo que creas, y que no te disguste, te confunda, te decepcione o, (esa forma de dolor), te repugne.
Es, a veces, crecer, solamente dejar suceder.
No sabes, (no todavía, no es, obligatoriamente, nunca), escribir música:
El arpa de seis cuerdas se envía notas, que tú forzarías en renglones rectos, (tensos y no distendidos), así misma.
Instante
¿Cómo dibujas un instante?,
¿es la palabra esa, de papel, que te mantuvo en un pedazo de cordura de lienzo ?,
¿la compañía de aquel silencio, de tela, a tu lado?;
¿la contemplación compartida de aquel cuadro intangible (sin marco) del que ignorábamos, en realidad, qué significaba entonces, (qué significará después)?
¿Te refieres, quizás, al instante ese que te consientes presenciar, que permites que suceda a expensas de tu impronta, del impulso de tu pudor, del tamiz del rubor y la incredulidad (y la inocencia)?
¿Ese que retienes, (que capturas), antes de que, (mientras), se desvanezca?
¿que por ser, de esa manera, tuyo, rubricas pero en tamaño diminuto por no verte en él ?
No presencies lo que no deseas que habite tu cuerpo,
(¿carece, acaso, de residencia corpórea tu, (olvido), memoria?).
Ni de soslayo.
Ni por un instante aunque, cuando vengas a darte cuenta, ya será tarde, no podrás no haberlo… presenciado, (esa otra manera de protagonizarlo).
Hoy miré esto que sigue, (¡qué tendría que ver?),
inopinadamente me asaltó un recuerdo del instante de tu mano tocándome, (casi como se expande la onda del agua que crea tu nado), de toda la vida en mi piel.
¿Cómo dibujas un instante y en, (para), qué?
Puzle
¿Recuerdas aquellos buriles para abombar el estaño en láminas y formarlos deformándolos?, ¿no tenías, acaso, que derretir cera para rellenarlos?.
Hoy lo he visto de nuevo, no en láminas de metal blando y dúctil, y fresco al tacto, sino en piel blanda y moldeable y suave y cálida.
Encajaban, (desencajaban), como piezas de un puzle, (sin acoplar todavía), las siluetas, intentándolo con dedicación y ahínco y delicadeza las unas con, (por, y, con), las otras. Recostando partes propias en ajenas por ser así como hay rompecabezas que se com (des) ponen.
Colores cobrizo y piel curtida, (madera viva), de bosque tupido, que recuerdan a láminas de estaño plateadas. El lugar que evoca recuerdos es una caverna en donde todo está relacionado, puede ser evidenciado.
Irás a buscar el principio habiéndolo deducido del resultado, a través de él retrocedido, apartando añadidos, retirando colores que lo que son, son, y no lo que fueron. Y será válido y fiel y adecuado a un principio, el único al que ya sin testigos, (ni fidedignos, ni perversos, sin testimonios que encontrar en recoveco alguno), podrás remitirte.
Ya era, (lo general, el boceto, el inicio), lo mismo y lo que, de allí vino a desprenderse. Como un puzle, del que sabes que las piezas cortadas linealmente por un lado, son el marco que integrará al conjunto.
Y siempre, cuando a punto de desaparecer en la bruma del horizonte, de desvanecerme en el polvo, de disolverme sumergiéndome en el aire…
vienen.
Deformes, irreconocibles, raudos, pacientes…
A pedazos construidos, a trozos, vienen.
Con tantas veces como llegaron demasiado pronto, ¿aparecerán, (alguna única vez), demasiado tarde?.
Vienen, con cada revés, cada reverso, cada dorso, cada torso… con cada…
Vienen y me contemplan.
Hacen acto de presencia silente dejándome saber que nunca , (acompañada), sola.
Vienen.
¿Se van alguna vez?.
No escuchar, ni ver, ni tocar, ni poder… y, sin embargo, saber.
Vienen.
¿Quién vendría a verme si fuese yo otra?.
El martillo imposible
El martillo imposible tiene extremos.
En la cabeza dos, romo uno, en punta el otro.
En su interior un cuerpo humano y masculino descabezado, (o, quizás, con la cabeza gacha, derrotada), y con muñones por rodillas, (con nada bajo ellas), camina, (con sus brazos, carentes de manos), como en horizontal empaladas. Enterradas en la cabeza de cualquier mango de martillo (imposible) de donde, este último, obtiene su fuerza precisamente.
El uno camina con sus brazos mancos siempre en cruz, el otro golpea y golpea tan silencioso que imprevisible, (inevitable), tan rápido que antes que dolor, desorientación, desconcierto. Caminarás, sin saber qué te ha pasado, y continuará, lo mismo, sucediéndote.
Mango que dice ser de madera áspera y quemada y, sin embargo, no es, no tizna. Sin huella suya que rastrear, tú, (si, por el motivo que fuera lo tocases, otra manera de decir, te tocase), enhollinada, marcada.
Sólo mostrará su suciedad si reducido a cenizas, sólo lo que de él quede mostrará, qué era.
Se deja ver tanto con clavos como con sacacorchos. Que no te confunda, sólo es prueba de que puede machacar tanto al retorcido como al franco.
El martillo tiene esta cualidad imposible de que solamente con tenerlo cerca, (sin que te toque, sin que le toques), te desangra.
Tu sangre derramada, (pese a su rabia y tu sorpresa), será gusano de sangre de seda y reptará, por el aire, (contra toda gravedad), para a ti regresar.
El martillo no tiene remedio, (es imposible).
Diana
La pistola de agua tiene un solo y frontal cuerno en vez de cabeza. Su ubre, (un corazón tan enorme que se le sale completamente del cuerpo), supura agua fresca, limpia, y dulce, (sin exagerar, que endulce el alma solamente). Cuerpo de pelo bovino marrón oscuro y blanco nube. Y esa pata, sólo una, con su pezuña compleja, (deforme), que podrá usarse como gatillo.
Cree, (el arma), que abre la boca, (de la que carece) y que, con su lengua, (que no existe), lame una piruleta por dos patas sujeta y no por una solamente. Y le sabe dulce, (sin excesos),y, su alma, lo disfruta.
A parte de lo que ella crea, dispara. Al tiempo que el corazón le derrama lágrimas, apunta con flechas de agua. La travesía del proyectil parece caerse al principio, pero remonta, (gota a gota haciendo formas, formándose), hasta llegar a su objetivo, en movimiento siempre, sobre sus patas, (dos).
Diana camina, más o menos aprisa, corriendo jamás. Asegurando que ha de estar, el tiro, en constante alerta, que nunca por tedio, costumbre o experiencia, atinará a acertar. Siempre atento permanecer. No corre. Asegura que no vaya, la flecha, a dedicarse a buscar otro destino.
Depende de desde donde se te cruce con el suyo tu camino, la presenciará a horcajadas, desafiante, o indiferente. Caminando siempre, sus dos piernas en movimientos, todo el rato.
Diana espejo del arma, ¿qué muestra, el reflejo, de Diana?.
Cuarto oscuro
Habrás hecho , en tres dimensiones, otra escena de una complejidad incomprensible, (frustrante, apremiante) y , al revisarla más adelante, descubrirás porqué la guardaste: tras ella, había una historia, (mucho más…. ¿simple?) que, en dos dimensiones, quería contarte.
La conservarás con fecha de mensaje primigenio y apariencia del día en que lo comprendiste.
. Cuarto oscuro.
Y si todo fuera un proyecto, (boceto, borrador…intento), eterno…Siempre inacabado, en proceso. ¿En dónde estaría el reposo?, dónde el agotamiento.
¿Recuerdas?.
Aquel suelo de baldosas blancas y negras. Como un tablero de ajedrez en el que andar constantemente saltando de una a otra casilla, (con normas, a cada paso, nuevas, viejas, distintas). Mostrándolo impoluto al visitante y asegurándose de que no las caminaría.
¿Caminaste sobre ellas?: ¿Lisas unas, por desgaste abombadas, (aunque más cual cojín viejo que como cerámica abotargada), otras?, ¿tropezaste en ellas?.
Aquella salida desvencijada de una habitación sin entrada. Expuesta siempre, en todo momento oculta tras… ¿Qué era aquello que la ocultaba?.
¿Olvidaste a aquel animal de patas tan pequeñas y tan sucio, tan obsceno, que ni la oscuridad lo distinguía? que tal parecía, allí, escondido, (solamente allí mostrado), que tenía solamente cuerpo (sin alma, sin …) y ese par de ojos brillando en lo oscuro, que no abría nunca sino allí?. ¿Recuerdas si existía?, ¿te han vuelto a visitar, alguna vez, sus gemidos, sus mentiras?, ¿su paso inaudible y acechante?, ¿su arañazo afilado y sibilino?. ¿Te han, alguna vez, abandonado?
¿No?. ¿Cómo podrían?, tú nunca estabas en aquel oscuro y cuarto. Tú mirabas, desde arriba y desde afuera, hacia ,(desde), otro sitio. Querer mirar, ver más allá, sentencia de… vida (en el cuarto oscuro).
Cuarto:
- primero: ¿y aquel perchero en donde nada podía dejarse colgado?, nada, ni tuyo, ni no tuyo, hasta que, como siempre, (como si siempre se hubiese podido), se pudo; todo lo que, siendo tuyo, en tu ausencia se encontraba ¿en dónde podrías haber dejado colgada toda la vergüenza, cualquier duda, la señales de alerta, el instinto de…?
Aquel perchero del que colgar la confianza, la certeza, la entrega, la dignidad, la… para ser traicionadas, violentadas. Que devoraba cualquier reacción, duda, queja, y tras escupirla, la pisoteaba. ¿Recuerdas?, ¿no existía?, ¿existió nunca?;
-segundo: baldosas que garantizan caer sin conservar, sobre ellas, huella alguna (huella dejando);
- tercero: animal acechando con un par de cristales negros por ojos cerrados y miembros, (intenciones), ocultos;
- cuarto: el cuarto, oscuro, en el que tenía que haber, (seguro, inseguro), alguna rendija, por la que escurrirse, por la que ver, (algún resquicio al menos), lo cierto.
De haberla visto, (¿cómo lo habrías soportado?), no la habrías usado.
Pero no recuerdas haberla visto.
Recuerda: el perchero era color madera, la pared pálida y limón, y, el suelo, no era de baldosas blancas y negras…
Keito
¿Han tenido alguna vez la conversación de “!por favor deja de comprarle ya ropa sólo negra al niño!”?. !No ha habido manera de obtener resultados!. Ese color, por ese motivo, aquí y hoy, elijo: “años negros” (añadan mueca de resignación), serán honrados.
Por lo demás, no porque no aparezca evidente, no porque no se muestre al completo, no porque se esconda, deja, el nombre, de ahí estar.
Nacerás por la tarde y serás diurno.
Nacerás, y en la cuna que junto con tu hermana, te llevará a la incubadora, carraspearás.
Esgarrarás más del pulmón que de la garganta y será una declaración de intenciones, (de carácter), como quien, no sabiendo qué está sucediendo a su alrededor, sabe decir ya, hacerse oír con cierta autoridad: “!aquí estoy, y, hasta que quiera, llegué para quedarme!”.
Nacemos siendo algo, (y alguien).
Nacerás, y, contigo, habré nacido yo.
Shiomu
Un día conocí a alguien que se había cambiado el nombre. Me impresionaron los 10 años de paciencia y de acumulación de pruebas de que así era como todos la llamaban antes de poder registrarlo oficialmente.
Como no te apartes de quienes te llamaban, (te llamarán), de otra manera, tendrás dos nombres.
Daniel
Cuando, sin ser “hijo de”, de alguien sí que eres hijo.
No irás allí en donde no estuviste, ni lo pretenderás, (no importa si haya sido por no haber realmente podido o no haber querido en realidad).
Y, sin embargo, pensar sí podrás y desear que ese camino, hoy en el aire, (que comienza), le lleve al mejor lugar.
No irás allí en donde no estuviste, ni lo pretenderás.
Y, sin embargo, no descartas, llegar a ser mota que, (así sea tangencialmente),
flotando en el aire llegue a tocar su vida, una vez, como un punto escrito a mano, (por ello muchos, cada vez otro, distinto), lo haría sobre la i de su nombre.
No irás allí en donde no estuviste, ni lo pretenderás.
Y, sin embargo, ¿a dónde habrás, (habrá), ido?.
Lola
Y habrá veces que tendrás que firmar por lo que es ella, por lo que tú frente a, (gracias a), ella, eres. Y ese será tu nombre también.
Lola es mujer y de una sola pieza, (por eso de un trazo solamente fue hecha).
No es así, (aquí), en donde la describiría si pudiera y, sin embargo, sí mencionaré en qué aguas navega.
En línea de flotación siempre equilibrada la obra viva de su nave, (que es ella), más sumergida unas veces que otras, a flote siempre, más claro su reflejo, (que en ningún caso desaparece), según las aguas que haya de navegar sean más despejadas, más serenas o más turbulentas. La obra muerta protegiendo a su tripulación, (a su carga), siempre.
Sus dos mástiles mirándose, (te), de frente. No se ,(te) darán la espalda en ningún viaje.
Y sus velas de cera, (derritiéndose solamente para aportar luz, calor), fundiéndose de no quedar más remedio y para encontrar su forma de izarse de nuevo solamente.
Lola es mujer de una pieza.
Juega al balón
No paraba de trazar “cerámicas” de un sólo trazo que ya no me parecían originales. A fin de detenerme, (analizar para qué parar queda pendiente), decidí usar en lo que fuese un pincel que no me agrada (garabato 3d de contorno afilado). En efecto, no me disfruto este pincel, (también usado en “abrelatas”) y, obligarte a hacer algo que no disfrutes, te previene de seguir disfrutando lo que hacías.
Juega al balón
(deja que juegue, él, contigo):
con cabeza,
con pie,
con mano
con boca,
con pechino
Y ya,
tras suficiente número de rondas,
sé balón tú mismo.
Cara de posesión cerámica
Una gran parte de la entrada “posesión cerámica” son caras, como no están discriminadas todavía ( son como 40), una a una o subdivididas, dejo una a modo de recordatorio de la necesidad de cribar esa entrada en el futuro.
Posesión cerámica
Hoy descubro lo aparece cuando haces un pieza con un solo trazo de pincel 3d y, después, giras en todas direcciones (ya no es en un solo plano). Dentro de un año y en dos dimensiones, me parece que es primicia, surgirá la etiqueta “caras” y resulta que ya había aparecido, (entre otras figuras, en 3 d y de forma masiva), ahora.
Actuaré cual posesa como si no fuese a parar de trazar una y otra vez o a ensimismarme mirando el efecto de dar la vuelta a cada pieza.
No sé ni cuántas no guardaré intentando frenarme, calmarme y de las que quedan, no puedo aún valorar si debiera de honrarlas individualmente o en conjunto.
También aprendo hoy que quizás aplique este efecto la firma Seq y sea visible en foto pero, en vídeo, digamos que, aparezca al rotar.
En esta primera criba de información y queriendo también optimizar la cantidad de vídeo que tengo contratada, queda así a falta de revisión futura.
Posesión cerámica: cerámicas 0.
Cerámica 1 con “El genio de la no lámpara” que es una figura en distintas posiciones.
Cerámicas 2
Cerámicas 3:
Cerámicas 4:
Cerámicas 5:
Cerámicas 6