Farolero y Oreloraf
Seq vuela: ignoro si es cigueña rosa portando dos nacimientos, o flamenco de ‘pata negra‘ con luces, (dos), para faroles.
Como fuere sea, si volando, alumbramiento, si en pie, luz.
Seq gestándose.
Camino llevaba de ser vano y ostentoso, de logros, (capacidades, posibilidades…) imaginadas, pero no.
A pecho descubierto camina, independientemente de que por ello tenga algo que mostrar, (ocultar), solamente porque aprendió que sólo así podrá, lo que hace, hacer.
Quizás por ello sepa crear, (forzada y medidamente), pueda mostrar y, (con inmensa dificultad, deseando pudiera delegar esa tarea), vender lo que crea.
Creer, crear.
Podría haber sido, (de no ser él), cualquier cosa lo que su figura atlética portase, (que incluso su propio cuerpo exhibiese). Fueron luces con sus formas, tamaños, pesos, (pesares), … y sombras.
Camina, (cuando se expone), con negro y apretado pantalón, su torso desnudo y fibroso, y ese ombligo puntiagudo en su punta negruzco y peligroso, (tanto le costó cercenar el cordón umbilical que así le quedó, castigando, a su pesar, a quien se le acerque demasiado, con un corte).
Cabeza y mano cubiertos, reforzados, para soportar el peso que han de acarrear a diario y porque, ¿para qué necesitaría mostrar un rostro quien a pecho descubierto va?
EL farolero, de cualquier material, (metal, piedra, su propia pierna, planta…), crea, (eso cree al menos, y yo le creo), faroles. Después, en su cuerpo, los acarrea. Nada dice, sólo muestra lo que para ofrecer tiene.
Oreloraf despierta gran interés.
Es por el misterio: no se sabe qué pinta tiene, (ni qué carácter, ni qué tipo, ni si es tipa, ni…). Si sale, es todo cubierto, para no mostrar, (para esconder).
Diseña, (con faroles), robots, que solos se mueven, de ser necesario se despiezan, y así mismos se venden.
Ellos, unoS a otros acompañándose, por ahí andan sin esfuerzo, voceando eslóganes que van cambiando para que ningún oído se acostumbre a escucharles y, con ello, dejen de atenderles.
Solamente de latón creen que se pueden hacer, (se crean).
La música que tararean, hoy, los vende faroles.
El robot así la ve (luz, resplandor, en un espacio vacío, oscuro y metálico).
No la oye, ni nada le conmueve su sonido pero sí las saben traducir en sonido. En las barras y los puntos ve otros mensajes, (¿ estará relacionados estos mensajes aparecidos con “apariciones” ?) que sí son son suyos y tú, no puedes leer.
Tela a cuadros
La tela sigue un patrón a cuadros.
Viste cuerpos y cabellos.
Vive en una nave, (que navega aire en vez de mar), algo parecida a una tabla de surf, (blanca, con rayas entre sí perpendiculares negras), cuyo patrón tiene tela que cortar y nunca deja de hacerlo:
Llega, ordena, y se va y ahí deja, todos los cortes hechos.
Hasta que no estén cosidos, (bajo la forma que tengan), no regresa.
Y , entonces, vuelta a empezar.
Raíz de jengibre
¿Tiene, acaso, (del jengibre la raíz), nombre?, ¿se la conoce de otra manera que no sea parte, (la soterrada, el sustento), de lo que sí, de alguna forma, se llama?
Preguntas te harás cuyas respuestas no te responderán, (irán a su aire).
El reno se alimenta, única y exclusivamente, de Sinequio, (árbol que enraíza en la niebla y sostiene ramas horizontales, verdes y circulares, solamente dos), de cada una de las cuales surge un fruto que mira inquisitivamente. Así discierne a quien devorará, y a quien consentirá devorarle.
Sigue, (el animal), en vez de arrastrarlo, (sin látigo, con mirada solamente le arrea), a un trineo verde y rojo Navidad, que de él escapa.
Bajo ellos, de igual época, el duende y Edneud (quien a todos los duendes de Pascua enseña).
¿Y en medio?::
el pájaro hormiguero, (en su rama muy solo y quieto), y el reptil que, pese a serlo, en dos patas camina, (dejando forma de corazón entre sus miembros al hacerlo), con compañía.
¿Y en su medio?::
mariposa de invierno con alas de las que sólo el contorno conserva, dejándose, a veces, llevar por el viento que la atraviesa, a veces en su contra yendo. Firma que con cada golpe, (de viento), mutará.
Verás, de frente mirándola, de jengibre una raíz, y ya escuchando, nítidamente, (sin el mínimo resto de tierra), su historia en tu cabeza, decidirá ella, (la raíz, el origen), qué te cuenta.
A su aire, en su medio.
De la raíz de jengibre, serie.
Caramelo de fresa con palo y relleno de chicle
Hoy, (conversar contigo… ¡el camino ese!), llegué a un lugar del que no guardaba memoria significativa alguna.
Se mostró como globo ocular en un rostro apareciendo, (desapareciendo), en las nubes de distintos tiempos, (y como cinta de sudar el palo, caramelo el cierre, en frente de cúmulo amarillento, y como…).
La fascinación de aquella niña al ver,( ¡lo que nunca primero!), ese, intacto, me fue entregado, (regresar a un momento feliz, al que solamente tuyo siendo, no habrías, de otra manera, alcanzado).
No está en tu mano, (de la mía hablo), recordar lo que alguien más evocará independientemente de su intención buena, (a este tipo de persona me refiero aquí, a las otras no), en tu mente, en tu sentimiento y hasta en tu cuerpo.
¿Qué palabra, (sonido, gesto…), te llevará allí de donde no te habías vuelto a acordar, ni relevante en absoluto, (esta clase de memoria traigo aquí, no otras), lo consideras?
Encontrar el recuerdo será como rebuscar apariciones, con otras mezclándose, sin confundirte confundiéndose, (de estas hablo, las confusas son otras), entre nubes a cámara rápida, (desenfrenada), y borrosa. Desenfocado y mezclado con los demás de toda la vida, (sin orden ordenados). Reconocerle y ser capaz de congelar, en el momento preciso, la imagen que lo contiene.
Entre memorias, (olvidos), que no lo serán hasta décadas después y en un conjunto que, hoy, reinterpretarías, (si eso fuese lo que pretendieses, consintieses, que no lo es), de una manera diferente. Conjunto que pinta, (manteniendo el escenario original), una escena, (varias incluso), bien, (mal), distinta.
Pero le dejas llegar como está, (sin que nadie más lo haya vuelto a visitar pues sola lo descubriste, lo presenciaste), decidiendo, (así de generosa te encuentra), que así se quede.
Necesitarás gafas con lupa, (como usa el relojero para construir lo que el tiempo medirá), en color pez payaso, y, bajo ellas, siendo el palo boca recta, a su izquierda, encontrarás aquel caramelo de chicle relleno.
Hoy sé, (apartando alguna otra cosa más), que nunca fue, aquel dulce, de sabor a fresa, (¡el primero, de su especie, en aquel lugar!), más que un recuerdo de chicle pues, (¡palabra de fabricante!), sabía a cereza.
Evocación, (acompañando y acompañada), de lo más diminuto, (lo más grande): ¿conoces fresa, (cereza), con sabor que se le pueda asemejar?
PS: el tipo de “frente de cúmulo amarillento” del primer párrafo de esta entrada es esta última foto girada 180 grados.
Botín de hilo
Deja aparecer lo que aparezca y, tras ello, hazte cargo de que de ti no viene sino a ti, (que a ti llega), para guardarlo, desecharlo, o para irse a otro lugar que no seas tú, que, (ojalá que, tras el número de apariciones consentidas que requiera), ya no serás quien eras.
El botín de hilo, de verdad, lo es.
Y lleva una flor, (de mentira), también, (como de ‘pega‘ ,de verdad, como esa muerte que me comentas).
Y ese hilo que le sale del escote, (que senos no requiere), ¿a qué más allá se dirige?
No lo cortas, ni lo estiras, ni lo recoges, ni de él tiras. Le dejas que adorne, que cuelgue, que…, con el destino de los hilos, cumpla: llevarte a algún lugar, solamente, si les sigues.
El botín de hilo es de tacón alto.
Hazte, de esa carga, cargo.
En ocasiones vendrá a calzarte, a pisarte en otras, la mayoría no pasará ni por tu lado. Me dices que, del dolor, te mató su taconazo pero bien sabes, que, sin estar mintiendo, verdad no dices.
Hilaste un botín de verdad, (mentira), de hilo, de tacón alto, y fino.
Pizarra
No escribas de no ser en superficie de pizarra de la que puedas eliminar por completo tus palabras de tiza. Con borrador que convierta en polvo definitivo el sulfato de calcio hidratado. Antes de hablar, piensa en alto viendo tu pensamiento escrito en pizarrón y, una vez así observado, descubre si es reflexión o vómito de polvo de yeso.
Sinequi es pizarra desgastada por el uso, (y el tiempo, y sus inclemencias, y su paso). Garabateada hoy, escrita, (ayer), mañana. Marco de un rayo de tiza atravesando, (con fuerza, a veces para ser relámpago, invisible a ratos), un cielo nocturno y nublado de tormenta. Aspadera de hilo de yeso desmadejado.
Tres letras, siete, ninguna, nada.
Nada.
Pizarrón de los de antaño tras haber, de su superficie, borrado, (del todo nunca), el rastro blanco. En donde anotar frases para olvidar, (que recuerda).
La impotencia, la tristeza, la rabia, (la belleza) …: garabatos en un encerado de antaño.
Trazos que trazas.
Traza, (y rastro).
Restos de lo que otros en ella trazaron, (aunque los haya borrado).
Teja para tejar, pavimento que pisar, ornamento…
¿La has llegado a tocar?,
¿notado la delicadez de su grano?,
¿su textura opaca y tenaz, que, si a trozos, en láminas?
¿Acudiste al lugar aquel del río de aguas plomizas de donde procede?
Ve y contempla qué le acabó por hacer a, (para qué la preparó),
aquella pizarra.
Caballero mata dragones
Escena del “caballero mata dragones”
Cubre su faz.
Siempre había ido a visitar, a estos dos dragones, a rostro descubierto.
Años, y años, y años, tantos, como los dragones, en su vida, vivieron.
Pero no hoy.
Ocultación no, protección indispensable.
Que la golpearán lo sabe.
Estas bestias encuentran en los pasos de frente y conciliadores, no confianza, sino amenaza, (provocación violenta). Es, a traición, como comprenden que, el mundo, se comporta. No importa, lo que se muestre, (durante años, y años, y años, todos los que los dragones viven), así son hasta su muerte, (a la que llegarán, inexorablemente, matando).
Y monta caballo ‘ bipático‘, (que, de haber tenido pies habría sido bípedo y, además, es simpático), con una cola larga que bien podría servir, (si fuera, él, otro), de látigo.
Enfrenta, a dragones, dos.
Y lanza, (ya que palabras enteras no sirven), letras, al menos partes diminutas de invitación a la conversación.
El monstruo negro las transformará, de inmediato, en alaridos, (gritos de guerra y dolor para los demás, y para él mismo).
El verde las regurgitará, hirientes y retorcidas, sin apenas ruido.
¡Malditos los tres!, ¡malditos!
Trata como hermanos, (humanos), a los animales, y asume, (acéptalo), que procederán de acuerdo a su naturaleza y no a tus años, y años, y años.
Serie del dragón verde del “Caballero mata dragones”
El caballero mata dragones lleva una coleta, (sobresaliendo de la malla que cubre su rostro), roja como, de su zapato, la suela. Como sus ojos.
Como su único ojo, en dos, (por el medio), partido.
Los pintó como regalo, (para estos dos dragones), de despedida, (mostrarse, por una vez, para lo que tendrá que disfrazarse, como ellos la miran).
Cabalga un equino casi, (pues de algo blanco en su cola, o en sus crines, carece), palomino.
Lanza con apenas fuerza, y al trote, su arma, (única y exclusivamente hecha de materiales nobles), que, según avanza, es:
pluma (lanza palabras), dardo, (para poder alcanzar el objetivo), o Shuriken, (aquellas estrellas arrojadizas de los ninjas a los que, con su disfraz, el caballero, algo se asemeja).
Estrellas, perdiendo luz, camino de estrellarse.
Ha de lanzar tinta roja como rojas las miradas de los dragones y del caballo (cuyos ojos, de este último, son espejos que reflejan las vistas de esas bestias que no son él).
Sabe que a oscuras todos desaparecen, (animales y humanos), y sólo se verán los ojos, (incluso si cerrados), del daño, (de los dragones, y del metal si como arma usado).
Pero va, incluso así vestida, a las claras.
La alimaña verde puede desplegar su rostro del contorno de su cabeza y atacarla en un instante permaneciendo, a ojos de quien no la tenga en frente y cerca, (su cabeza), en calma. Allí regresa tras cada uno de sus ataques preventivos, (perversos siempre), siempre. A su cobijo inestable, su mutable fortaleza.
Al hacerlo, se repliega: rostro en cabeza, en cuerpo testa y se convierte en…
dependerá de la vez.
La fiera negra atemoriza más a quien la imagina, (la piensa), que a quien la ve, pues con cada paso que da, se funde, se deshace rápidamente. Por eso no abandona nunca su cueva en donde, atemorizando, (atemorizada), ruge.
No apareciendo, desaparecer, previene.
A no ser que vaya tras la alimaña verde, en cuyo caso, permanece.
El caballero mata dragones, a nadie, (a nada), mató, su crimen salir de esa cueva y sus alrededores.
Yegua Herrada
La yegua, no errada, lleva una herradura brillante y limpita en su casco, ese, que no está en su cabeza.
¿En dónde está el casco de un caballo?
Aunque quisiera seguir teniendo crin,acepta, (no está en su casco evitarlo),tener un pelo tan corto que casi calva.
Tumbada, su grupa, en el suelo, yergue el resto de su cuerpo como si, (ante una mesa sobre la que descansa un costal verde conteniendo su alimento), estuviese sentada.
Así mastica su hierba.
Y despacito, moviéndola, con contagioso sosiego, de lado a lado de la mandíbula, antes de arremeter con la siguiente mordida.
Valora disponer de un establo, (aunque suyo no sea, las yeguas, no pueden tener propiedades), en donde protegerse de inclemencias y que le proporcione una vida algo estable. Pero, como disfrutar, es al aire libre, y bajo el árbol que la provee de sombra, en donde
se encuentra…
Desde allí, (unas veces al frente, otras hacia atrás), contempla el horizonte. ¿Qué verán, a la luz del día, esos ojos amarillos, (casi en su testuz perdiéndose por tan diminutos), que en la oscuridad reflejan la luz?
¿un pato negro, (de collar color herradura de la yegua, y, como ojos…), arrastrado con su vuelo velero de velas color pelo de caballo, casco verde de hojas de árbol, y quilla marrón tronco?
¿Qué planta es esa, qué alimento, que tan encorvada y exhausta?
¿Y ese otro animal ahí agarrado qué es?, ¿gato, murciélago, ardilla con cola tan abultada que casi más grande que el cuerpo?, ¿qué hace ahí, como suspendida del aire fresco, con esos ojos…?
¿y ese aro enorme, (color collar de pato, de herradura de yegua), atravesando el poste tallado?
La yegua herrada no yerra: es fuera de ese establo, (tan necesario para estabilidad encontrar), plácidamente, (bajo una sombra que no es de ella), mirando siempre al horizonte, (el frente, ese lugar pasado o por llegar, según tu frente orientes), en donde, (ella, con herradura brillante), a los que reflejan luz en la oscuridad, encuentra.
Abrecartas
Hubo un tiempo,, (hay), en que ,(se), escribían, a mano, cartas.
Tus manos están, hoy, escribiendo, !qué valiosa!, ( !que valor!),una carta.
El abrecartas es de madera y metal.
Ave con alas de leño que busca las palabras que, solo tuyas siendo, te fueron dichas y no enviadas, y las recoge, y te las trae al vuelo.
Puñal de empuñadura de palo de filo solamente amenazante, (hiriente), para los sobres, (que nunca dañará al verbo).
Y reposo al que todo vocablo tuyo, por solamente para ti haberse dicho, podrá acudir a, de necesitarlo, recostarse antes de, a ti, llegar:
Abre, con él, las cartas, (o sin él, desgárralas, despégalas, des… ), de tu pasado no leído antes, y léelas.
Sus historias y sus cuentos.
Lo que podría haber sido, y lo que ser, podría.
Y, una vez discriminadas, te cuento que, hay un cajón en el que, bajo el abrecartas, conservarlas, (tirarlas).
Escribe esa carta que pensaste al recordarle, (al encontrarte por su recuerdo asaltada) y, luego, si es que decides enviarla, (veces hay en que decir es suficiente, que antes de poner destinatario, poner remitente hay que ), ojalá que, a quién lo hagas, disponga de este abrecartas.
El Birroh
El Birroh es horrible: lo, por tu mano creado, (visto aparecer, presenciado), que no te produce más que rechazo y desagrado hasta la zozobra, (la turbación, la congoja); al que no querrías rehacer sino deshacer, (hacer desparecer).
Sobre el que viene Sinequi, (Seq), a decirte, y te dice:
Consiéntete el ¿error? que no te consentiste, (no te consintieron); lo que, al otro en nada perjudicando, reprimiste hasta tal extremo, (porque, a quién eres,hacerlo desaparecer no puedes), que, en ti estando, no lo encontrarías, (no aparece).
Será horrible enfrentar las ignorancias ajena y propia, (esas en la que el niño ha de comprender asuntos de adulto, y el adulto, buscar remedios con el conocimiento y las capacidades de un niño derrotado e indefenso).
No querrás verlo, !ni mirarlo!..
Hazlo.
Mueve, en todas direcciones, las piezas todas, sobre todo, las que te duelan más, (las que encajen menos).
Te elevarás, (te elevarán) y serás lo que, desde ese otro lugar, (con aquel aire), seas.
O morirás, (una parte de ti , no la asesines déjala seguir su curso, morirá),
y vivirás.
Más de una vez habrás de enfrentar, (lo que, al otro en nada perjudicando, cuidar de), algo, El Birroh,
, tras él,
tú aparecerás.
Cisne enamorado de un naranjo
El cisne está partido en dos, literal, y verticalmente: en uno que contempla, (desde ese ojo en cabeza a punto de separarse del cuerpo), y en el otro, que se conmueve (eso le mueve).
¿Qué podrían haber hecho, ambos, (que uno son), el día que se encontraron aquel arco?: ¿disparar flechas?, ¿burbujas de jabón gigantes mostrando, de su luz, los reflejos?, ¿usarla como fusta, como silbato?.
Ni arma, ni azote, ni instrumento hueco a cuyo través hacer pasar ningún aire.
El frutal tiene hojas grandes, frondosas, carnosas y caídas (para gustos, una especie de languidez insinuante).Sus frutos crecen colgando de las hojas directamente, o, sobre ellas, reposando. No podría decir nada más en particular que lo describa salvo que, quizás, tenga más pinta de pertenecer a una selva tropical que a los humedales en los que viviría un ánade.
Y, sin embargo, ahí están: el uno despertando apetitos, el otro, con apetitos despertados.
El cisne, enamorado de un naranjo, apoya un arco en el cuello de la mitad de su cuerpo, y, con la otra mitad, toca el violonchelo y ronda a su objeto de deseo. Su música es firma con formas de aves y de flores o plantas, muy rudimentarias, (todo lo que sabe componerle ofrece, regala).
Son Violón, y Chelo, dos a punto de convertirse en amantes, ¡ay, que música no compondrán, si consiguen, encajar, (emparejarse)!.
Cara del cisne enamorado
Caras han venido siendo una, aquí, en el “cisne enamorado de un naranjo”, son dos, (perfiles), besándose.
Violón y Chelo: dos a punto de convertirse en amantes. !Qué música no compondrán si consiguen encajar, (emparejarse)!.
Apariciones
Y a la luz de la pantalla y el día: ¡aparición!.
Misterio: lo que aún habiendo sido revelado, continúa resultando indescifrable.
La aparición es desenlace de advertencias previas que ya te habrán empujado a hacer lo que, con lo que hacías, no querías hacer.
Dejarás de poder usar lo que utilizas porque las verdades, (las promesas, los compromisos), duran lo que duran: guarda de otra manera, (primero y lo que tuyo es), o piérdelo; llévalo, (además y muy poco después), a otro espacio, o despídelo.
Llegan, (pese a tu reticencia), a tu voluntad los avisos.
Habrás de encontrar espacio para lo que considerabas ubicado en donde correspondía.
Y al revisar, para decidir, (de lo que hiciste), con qué te quedas… desaparecerá, (ante tus ojos), tan rápido, que si solamente la memoria conservas como prueba de su existencia, (por mucho que el recuerdo sea tan fiable como reciente), dudarás de que haya sucedido, (cierto sido), jamás.
No podrás conservarlo en lugar, que fuera de tu memoria, permanezca como ha sido: quien el error generó, se asegurará de que sólo en tu retina permanezca lo que has visto. ¿Y eso, cuánto dura?.
Estás advertida: tú harás, (y pagarás), y luego, lo que aparezca, (al margen de lo que ignores, de lo que comprendas, de tu empeño, de tu…), aparecerá, (o desaparecerá).
Como a finales del año 24 del segundo milenio, el sistema generará repentinamente patrones de líneas y puntos, (que más resaltan cuando el fondo más oscuro), en trabajos todavía sin desarrollar.
Sucederá en más ocasiones en el 2025, (junio, agosto…)
Afectará, a figuras en 3d y de un sólo trazo.
No se me consentirá pintar, ni modificar.
Si quiero girarlos, copiarlos, o… la aplicación se cerrará.
SI los intento guardar, en vídeo desaparecen los puntos, en formato 3d todo el patrón, y en…
Será puntual, aleatorio, y amenazante, (¿a cuánto afectará en adelante?, ¿qué sucederá la próxima vez que los visite?).
¿Ofrecen algún mensaje oculto, relevante, que todavía no comprendo?,
que si girase y acoplase, (¿será por eso, que no se me consiente hacerlo?) convenientemente, podría quizás…
Eso sería un historia, y de intriga, y título …. “¿el misterio de las apariciones del año 24 del segundo milenio…?”.
Aquí dejo apunte testimonial solamente de que, en cualquier momento, (forma, lugar), en tus manos está… ¿qué, cuánto…?.
¿De verdad hacía falta que nada me lo viniese a recordar?
Esta vez, (no como en las anteriores), ya estaba pintada y guardada la figura., fue al abrirla de nuevo. Tuve que eliminarla y crearla de nuevo, (no pude pintar ni modificar nada). Pertenece a “la rosa y Asor”
.Apariciones 5.
El 23 de junio de 2025 sucede de nuevo.
Esta vez me consiente guardar un vídeo.
¿Alguien que descifre el “código oculto”?
El toro tauro
Al toro Tauro le agrada estar repanchingado en el suelo apoyado en sus patas delanteras. Andar saltando con las traseras a pie también le encanta pero, no puede hacerlo más que un rato porque se le descompone la cara y los ojos se le van a un lado, a otro los labios y le quedan, en el rostro, un solo instante y, luego, van al suelo, o por ahí, por el aire, o al agua y ya, ahí, vete tú, recógelos y …!colócaselos de nuevo !.
Lo de embestir, no es lo suyo ni en broma, ni en serio.
Carece de rabo y, casi casi, (por lo finitos que son), de cuernos que, (al igual que unos pantalones de pana que tiene y nunca se pone), ‘pa ná‘ le valen.
Moscas, que fueron de ala azul gota de lluvia en reflejo turquesa, rondan su boñiga que las convierte, al contacto, en marrón amarillento. Él considera que l esos moscones acuden al estiércol y niega generar ¡él!, olor, que semejante especies atrajese. ¡Sus heces huelen a flor y las visitan solamente abejas gualda y negro a las que alimenta!.
Iba a llamarse Mauro pero le pusieron Tauro porque nació en algún momento entre el 21 de abril y el 20 de mayo, es más, como decirse, se cuenta que estuvo naciendo el mes entero hasta que, ¡por fin, al final! se le pudo parir. Pero yo eso, no lo vi. ¿Lo creo, no lo creo…?.
Sus dientes, (que nunca cepilla), acaban volviéndose del mismo marrón de su cuerpo y cayéndose, uno a uno, hasta que, todos, los pierde. Entonces se pone a dos patas y los busca pues dice que, aunque para nada le sirvan, (aunque no los use), suyos son y guardarlos es cuidarlos como no hizo cuando no los cepilló. No sé yo… tal parece que. andar por ahí y así, le entretiene pues , la enfermedad que tiene, provoca, tanto que se le caigan, como que le salgan de nuevo (así, sin que le duela nada de nada) y, si ya sabe qué le va a pasar, ¿por qué los deja ir desperdigándose si no es porque disfruta recogiéndolos?.
Tiene familia griega, (un tal Zeus que es secuestrador de alguna humana europea), egipcia, (un tal Apis que es buey), fenicia- cananea (Astarté), y ni sé quién más. No están en contacto en absoluto con él, (ni tan siquiera, de ellos, tiene un diente de recuerdo que guardar), pero eso no le impide regodearse en ese pensamiento, (ahí repanchingado) imaginando, (viviendo), aventuras épicas y ancestrales en las que… !es un héroe!.
Retrato de un tipo sospechoso
Hay imágenes de las que sé qué quieren contarme, (independientemente de que el cómo sea leguaje simbólico o complejo, el qué, lo sé). Otras, (como aquí), serán más divagantes, farragosas, como si estuviesen decidiendo qué decir o cómo condensar en una, las varias cosas pero, también a ellas les concederé, oportunidad, (trabajo, reposo, respeto).
El tipo sospechoso lo es semántico, (como de diccionario normativo) y adquiere su dignidad por “imaginario basado en conjeturas fundadas en apariencias o indicios.”.
¿No denotan, a caso, ese sombrero ladeado, esa mirada rasgada, esa boca de labios más que prietos forzadamente apretados, algo?,
¿Y su paso, siempre con un pie en el suelo mientras que el otro perfectamente, a él perpendicular, en el aire?.
¡Pero si, hasta su pelo, a poco que lo dejase crecer, sería un antifaz también !.
¿Y la nariz?... bueno… ahí… igual tendría que estar partida o algo pero… ¡no por un indicio aislado vamos a retirarle la sospecha!
¡Ay el vaivén de cómo camina!, y su barbilla más al frente que hacia abajo….
Y el brazo ese, como retorcido y a su espalda, del que sólo se puede reconocer el dedo índice señalando, (intentando hacia allí llevar nuestra atención, sin conseguirlo, pues seguiremos sospechando), hacia arriba y a un lado. ¡Qué me dices!. !no hay discusión!, ¡a ver en dónde encuentras otro así y nada le sospechas!
La asohcepsos apit , (mira, léelo, de derecha a izquierda), camina.
Levanta la pierna, (hasta dejarla en ángulo recto con el muslo), con ese pie que carece de falanges y su calcaño extenso y alargado.
Nunca la verás apretar los labios, (lo hará, más no mostrándolo), sólo una boquita distendida y pintada verás.
Su naricilla redondeada, (que cuelga con gracia en donde debe de estar en su cara), describe, en ocasiones especiales, (cuando quiere confundirte o camelarte), movimiento pendular.
(¡Según parece, algún asunto, sospechoso, de narices, les sucede, en las narices, a este par!).
En general, su perfil (de ella), es chato y su pelo ondulado.
La mano que la precede, enguantada, señala hacia arriba y a la derecha, impidiéndonos, en su rostro, fijarnos, consiguiendo despistarnos.
Al sospechoso y a asohcepsos les une un cordón umbilical del humo de un cigarro que se dejó de fumar hace décadas; el placer, (por naturaleza de lo que habiendo sido consumado quedó en humo imposible de darse por satisfecho de nuevo), de asochcepsos cada vez que el tipo, (la tipa), sospechoso, (que sospecha), ha de apretar el gesto por el dolor inmenso de cada paso más que les mantiene juntos, (separados),
Un vicio, (una supeditación, una naturaleza), irreparable; con apetito insaciable de una parte que , la otra, pese a todo, remediaría con cortar un hilo, en realidad, de humo ,aunque, con ello, cayese (¿inexorablemente?) en la parte, oscura, intrigante y sospechosa, de la historia.
Si los girases verías que, en realidad, sus rostros no permanecen en sus contornos, ni están a ellos fijados, (sino al aire), que el vínculo permanece suspendido.
Pero no miramos, (no se miran), girándonos.
Candelabro
Candelabro, tenebrario, pedestal, y grapadora; cuchillo, y galgo: todos el mismo.
Sí, sé que creíste alguna vez, (todas las veces), que aquello era un candelabro. Bueno… de acuerdo… no importa… ¿Y después?, sí… viste, (en tantos otros lugares, circunstancias,… en ese mismo lugar con otros testigos enfrente), que el tenebrario de una vela carece de pincho que la atraviese de extremo a extremo a punta de navaja…que… lo que tú pensaste cera era metal frío y des…. ¿cómo?, ¿qué?, no te oigo, ¿me permites acercarme?... (a mí, en quien estás confiando, que no pude protegerte entonces y aterrada por ignorar si podré, ahora, ampararte)…la luz que, en un pedestal se colocaba, era magnífica, perfecta, superior… era, lo que era… y tú, su reflejo, nada.
¿Sabes, ahora, que no hay cirio seguro, (sano), del que emane ese hedor secreto?, ¿sabes, ahora, qué, (de quién), eran esos goterones sanguinolentos? . ¿No viste?... !cómo , siendo quien eres, (eras), habrías podido ver amenaza alguna, (nada que no fuese merecido y hasta deseable)!.
Te vienen a la memoria, (al sentimiento), la grapadora aquella, (de las de entonces), que con grapas selló tus verdades, tus obligaciones tus recuerdos. El abrecartas violentando todo sobre (lo) que hubieras podido haber escrito, impidiendo, a lugar alguno, siquiera, desear enviarlo.
Ahora ves aquellos ojos asustados, el cabello oscuro y graso no merecedor de mayor atención o cuidado, la nariz hinchada por la anosmia cubriendo (casi ocultando), los labios y… en el pedestal aquel…una mano disfrazada, el pico de una bestia que viviría de devorar a…
Lo siento: que vivieras como lo hiciste la destreza de aquella fuerza, (la fuerza de la que carecías tú), para impedirte anticiparte, defenderte. ¿Cómo…?, ¿que ahora que ya sabes, tires los restos, (las consecuencias, los deshechos), que .de lo que no supiste. quedan en ti?.
No, ya escuchaste, (no has hecho otra cosa),ahora escúchate, (inténtalo).
Siento que así hayas perdido una pata en el camino, emerges como galgo que no cazará ni será cazado, y no perdió excepcionalidad su velocidad, ni agudeza su vista, ni agilidad, (suficiente), ni nobleza, (ni sensibilidad, ni tranquilidad), su carácter.
Haz tanto como puedas para perdonarte.
Pusiste, en un pedestal, a alguien que debieras de haber apartado de tu vida de inmediato pero …. cómo habrías podido.
Rinoceronte verde de dos cabezas
El rinoceronte llegó cruzándose con este tipo de cabecita pequeña y blanca. No han vuelto a encontrarse, a olvidarse, (el que vive todavía), de esos encontronazos, desde entonces.
El rinoceronte verde tiene su cuerno único algo debajo, (y más adelante), de en donde a otros rinocerontes no verdes corresponde. Cada una de sus dos cabezas, (tanto la que tiene el cuerno como la que no), dispone de un ojo ,(único), en su mismo y respectivo centro con su niña, (pupila), negra.
Camina con gracia y salero con su cabeza superior erguida sobre una nuez tan enorme que es más bien cuello entero, (y roja), mientras la inferior ,(cabeza), olfatea, todo el camino el suelo , (como perro que un rastro estuviese siguiendo). Pese a su aspecto pesado y voluminoso, anda con pata cuya pezuña termina finita y puntiaguda de forma que su paso, en vez de plúmbeo, se escucha como picoteo.
Si con él te cruzas, su cuerpo, (al embestir al tuyo cual elefante en cacharrería entrando), le llamará encuentro y, como mucho, si algo te hubiera dicho al dejarte despatarrado por los suelos, habría sido, un apresurado… “!ahí te quedas!”.
Nada, nunca, te dijo.
(Cuídate de con quién te cruzas, estate atento).
Mirándole bien en derredor y en detalle,, se convierte en una serie que no sé si debiera dejar aquí, o poner a parte pues llega a ser: pendientes, colgantes, máscara, amuleto, pájaro intentando liberarse de sus plumas apelmazadas, tipo flotando con traje antiexplosivos, hombre meditando en invierno muy bien abrigado, peso muerto por el aire atado por el cuello, uno de dos colmillos blancos…..
Tú, con ese cuerpo desgarbado de partes todavía decidiendo qué lugar les corresponde sin saberlo, (sin consultar a tu cabeza todavía tan pequeña) , sin comprender, todavía, que, de ellos, tienes, tú, que estar a cargo.
Tú, cuando aún ni diferenciabas si habías comido ya o desayunado, ni qué habías tomado.
Caminaste complacido al lado de un rinoceronte ( te caminó él).
PS: ¿Quién es?, ¿cuántos?, ¿qué arma (de filos cuáles) empuña (oculta)?.. ¿Qué fuerza le atraviesa que entra asomándose sin dejar tiempo para anticipar el cuerpo, (el tamaño, animal), que le seguirá?.¿En dónde te engañó, (te mentiste), cuándo, cuánto?.
¿Cuántos restos , de qué, conserva su asta?, ¿no debiera, a caso, de limpiarlos, (esos residuos que, en ella, de su vida conserva)?.
¿Cómo se te ocurrió, (¿no advertiste?), que su único ojo, ocupando tanta parte de su cara sin nariz, (sin boca, pues sólo era pintada), con esas pestañas largas, (largas,largas, haciendo a otras referencia, y a otras), y apenas un único cabello en su cabeza, debieran de mirar en ti?, en ti derramar lágrimas nunca lloradas, (sin sentimiento acompañadas).
¿Hacía dónde se dirigían tus pasos tan firmes y desenfadados antes de que te atravesase?, ¿qué calzado era aquel que , en cada pie, distinto?. ¿Cuándo se te ocurrió, (te creiste, por cuánto), que ibais, a algún lugar, y juntos?. ¿No reconociste la bestia , ni sus dos colmillos asomando por muy ocultos que estuviesen?, ¿ni los remanente en su asta que es su cuerpo?. Supiste…. ¿nada?, ¿de nada?.
Sí, es cierto, todo dio comienzo con un niño de cabeza diminuta, (no desarrollada aún), tirándose por un tobogán sacando la lengua para saborear, convenientemente, el aire. Alguien le vió y pensó que sacar la lengua sólo puede ser burla o insinuación y, de castigo, acompañarse.
O…. tras la comprensión, (la reflexión pausada), cualquier reacción explosiva contenida, las alas abotargadas, ¿acabaste siendo un peso muerto arrastrado, por el cuello, por el aire?
A un muchacho inocente, lo embistió una bestia ‘ inofensiva‘, culpable.
Rosiña
Hay personas a las que dejan de llamar por su nombre. No , no por un apodo, o una adaptación cariñosa, (o no eso sólo). Le cambian, los demás, (hay vidas con muchos nombres), el nombre. Como si empezar, (tan joven que siendo niña todavía), una nueva vida, no pudiera hacerse sin cambiar de nombre.
Hubo un tiempo, en un lugar, (que los nacidos en los años 60 del siglo XX habrán podido presenciar), en que niños se ofrecían, (solicitaban), para trabajar de criados a cambio de techo y comida.
Circunstancias, tiempos, (otros), y responsabilidades asumidas.
Así se hablase de 20 kilómetros de distancia, (solamente), era decir regresar a visitar de donde venías, (en donde te encontraría un recelo cauteloso como mínimo), una vez al año , (!y con fortuna!).
Niños criando a niños, trabajando como adultos, y creciendo llamados por nombres que no eran los suyos, (por mucho que se le pareciesen).
Niños que, con ese comienzo, se labraron porvenires que no se forjaron niños a quienes criaron y a ningún lado tuvieron que irse a cambio de…
Niños que, ¿cómo eran vistos?, llamados…
Niños que, nunca dejaron de tratar como familia, (en el más idílico sentido del término), incluso a la parte de la misma que siempre les consideró más abierta, (o cerradamente), criados.
Niños ,(niña), capaces de ver cómo su corazón, (el tuyo), es,
y así tratarte.
Siempre.
Incluso cuando los kilómetros no eran 20 sino cientos y miles y las circunstancias, tiempos, (otros), y las responsabilidades asumidas, llevaban a una parte a un lugar cuando la otra se quedaba …a parte.
Y una día, que aquí era ya noche, levantas el teléfono y haces una llamada preventivamente, como consecuencia de un diagnóstico. No para compartirlo, o pedir… , para que,si mal salía, aquella mujer, que fue niña, supiese, (sin necesidad de mayores explicaciones), que la quería, y la tenía presente muy a pesar de …. circunstancia, tiempos (otros), y obligaciones asumidas.
Miren que podría haber dicho, (callado), cosas; una voz de sorpresa y grata, con tan sólo escuchar, de mí, su nombre, dijo: “!te quiero como si fueras mía!”.
Y “suya” sigo siendo.
Y eso, sin todo lo demás añadir, ¿qué nombre tiene?.
Hay, en muchos lugares, un tiempo.
Retrato de una boca
Hay bocas de unas proporciones que, si almas tuviesen, además de besar, serían brazos, (que abrazarían, ¡y cómo!), manos, (que acariciasen, y.. ¡cuánto!). Eligen abofetear, golpear, devorar lo que, en el camino que, (sea o no suyo), se encuentren.
No pueden evitarlo, ( no lo evitarían aunque pudiesen).
Con cabeza, con cuerpo, con labios,
bésame.
Acepto tus insistencia, obstinación, y empecinamiento.
Tu juego.
Cumple con lo prometido, así, (como tú sabes), haciendo lo contrario de lo que predicas, (de lo que , tú, !que te mereces lo que nadie!, exiges).
Con tu sigilo felino e intrigante,
con la desenfadada naturalidad de tus manos en los bolsillos,
con la cordura del sentimiento en caída libre,
te lo digo.
Y luego vete, por donde, has, (nunca), venido.
Besón es cándido, zalamero y retozón. Parece que camine muy despacio, sosegado, como si fuese un barco fondeado en aguas apacibles que poco más que, de lado a lado, (sólo si la marea lo desease), se movería. Y así es, !a no ser que te eche un ojo!, (ese con el que todo lo mira expectante, ve ilusionante), acompañado por su cuerpo entero, y se lance a besuquearte. Será rápido, apresurado, y tierno.
Ebnos tiene caderas anchas, y piernas delgadas, (más la derecha que la izquierda). De pechos abundantes y flácidos, camina, (sin pausa, sin prisa), con las manos metidas en un manguito indistinguible de su jersey. Ya perdió, su rostro, todo lo que no le hace falta: nada más,(considera) que decir tiene, ni que escuchar, ni andarse pensando a qué le huele… se quedó con lo que ve (su ojo ocupa por completo su cabeza).
Sonbé lleva, absolutamente todo lo que ve, a cuestas. ¿Qué será lo que esa carga le cuenta?. Va, literalmente, a “velocidad límite”, esa alcanzada cuando la fuerza de la gravedad y la resistencia del aire se equilibran. Ahí, en ese lugar exacto, se mantiene.
P.S:
si bien el “Retrato de una boca” es de un solo trazo, (recuerden considerar a parte la firma, en este caso, el rabo), por primera vez, (quizás la única), corté el cuerpo negro de Besón en tres trozos para hacer las piernas de Ebnos.