Magua
Hay maguas que son, de la lengua, brazo.
Podridas, (abyectas), vendrán a retorcer cualquier cuello, (atisbo), de diferencia, verdad y alma.
Atacarán constriñendo, primero, a la presa, que serás tú, (cualquiera que no sea ella), y, luego, tras replegarse, (cuando creas que ya estás a salvo de ataque), a velocidad casi inmediata de tan grande, inyectando su veneno.
No conseguirán, en venenosa convertirte, (no eres ellas), envenenarte, (enfermarte), sí.
No son esas, (de las que debes mantenerte lo más lejos posible, no dan tregua), de las que vengo a hablar aquí.
.Magua.
Alza la diestra con inclinación siniestra,
(hacia atrás, boca entre caída y abierta sería),
de la cabeza.
Suplica.
(Con sus uñas rotas, con la única afilada de su mano deformada).
Y se le dará.
O no.
O no lo que impetró.
Implora.
Alguien, (algo), en algún, (ningún), lugar, escuchará su voz,
(la tuya).
Pide.
Alza su brazo,
(la voz que, hasta el último momento, conserva).
Con de su mano empezando ya a aflorar su hueso igual que el cuerpo,
(entero),
el alma.
Ya en los huesos,
y ruega.
. Los dos trazos de la Magua.
De los dos trazos de Magua, ahora mismo, uno reclamando a viva voz, el otro, pacientemente escuchando.
El callado, se lo prestó Lasor.
Arrebatamiento
Habrá veces, (hasta la fecha solamente sucediendo en 3 dimensiones), en que te invadirá un arrebato: del que enajenamiento por impulso, ímpetu, furor… y despojo, (asalto a la capacidad de decidir pausadamente sobre tus actos).
Aprenderás a permitir, (tras un camino plagado de negaciones y de desechados), que eso suceda llevándote de la mano, aunque no hayas acabado, todavía, de comprender, quién, (y hasta dónde, y hasta cuándo), lleva a quién.
. Del arrebatamiento, único trazo.
Esto haces, siempre a ciegas, (simbólica y literalmente, con los ojos cerrados): trazas.
Luego miras, cierras línea y sabes, si has de dar una oportunidad al garabato (uno solamente esta vez, firmas a posterior y aparte) y si eso harás ahora o más adelante.
No ves, (no eres quien ve la realidad y la refleja, no visualizas), sabes que hay algo ahí que no has visto todavía y has de facilitar que aparezca.
Entonces, (en 3 dimensiones hablo, en dos funciona distinto el giro y no hay este arrebato), giras la forma desde el comienzo, antes de pintarla.
Ahí, alguna cosa, ya ves.
Más aparecerá pintando (y rotando).
Una, (sin dar por hecho que la encontrarás), buscas, y luego, llega acompañada de muchas más con sus historias que contar, y sus particularidades, cada cual.
De una forma que te resulta incomprensible te desbordan.
Como si ilícito fuese consentir que surjan cuantas fueren, las detienes, (te censuras).
Hay veces que, contra ti, (¿a tu favor?), un arrebatamiento arremete, y tú, antes de aprender a dejarle suceder, le enfrentarás (una y otra vez te resistirás como a cada bofetada de desprecio a lo que eras, dejando de serlo, resististe).
El arrebatamiento es un momento de lucidez en el que ves con precisión cómo te funciona la cabeza, de otra manera, inhibida. Sí, sentirás el dolor de no haberla cuidado y el del recuerdo de porqué lo hiciste, (y no querrás sentirlo, ni soportarlo), pero, quédate a su lado.
A quienes la combaten y en ella buscan la basura que no alberga, no les da para más el corazón (la cabeza). No están, sean quienes sean, a,(de), tu lado.
Quédate con la compañía de,
(por muy modesto, irrelevante, nimio que sea, ¡ya veremos si algo con él hacemos o deshacemos!),
tu trazo.
.Arrebatamiento.
Del mismo y un solo trazo:
1. Tipo llevado por el aire por dos aves con pico como de avión hipersónico. Sentado y con piernas en horizontal, salen a tal velocidad, que sus brazos van en arco hacia atrás por el impulso.
2. el hombre azul de nariz larga y puntiaguda, porta a una mujer que viste kimono color cara del hombre y agarrada, (casi atada de pies y manos), a su peinado de Samurai.
3. cámara con foco incluido y trípode que, además de sujetar, camina.
4. pterodáctilo abriendo membranas que le eviten ser devorado por una serpiente de lunares amarillos.
5. tórtola transportando, en su píleo y en botella, leche de buche.
6. gallo con situación, (quizás haya sido de pelea), que le arrebató el pico y le tiene con gran inflamación entre las patas.
7. muela sana con las raíces a su aire y con encía inflamada que no veas cuántas, (así, sin ser ella la enferma), enfermedades podrá ocasionar,
8. embrión de medusa mitológica sacando la lengua
9. elefante caminando sobre dos trozos de tierra acabada en punta.
10. barco de saurio con velas, (de tronco y piel de dino).
11. calavera que se niega a serlo y se conduce acompañada de máscara negra para irse tras ella ocultando cuando considera.
12. osito de peluche sin pelo, con prisa y atuendo, (botas altas incluidas), de pirata. Va, a la vez, en ambos sentidos.
13. el pícaro, (un pájaro en toda regla), que se presenta como “Piñón”, jugando a algo que te distancie de su aspecto de champiñón y de… y encubra con gracia su…
14. … y paras… hoy no será cuando cuentes cada historia que, de estos garabatos, no escuchas, (no oyes voces), sabes, (te desborda, te satura, aunque se atropellen ellas unas a otras, tú las ves, de una en una a velocidad vertiginosa). Pero… ¿no es acaso, el “hoy no”, quizás, nunca?
P.S: otro arrebato conservado es la “posesión cerámica”
Ollabac y el caballo
Hubo, una vez, una bailarina que montaba a un caballo.
Usaba, al hacerlo, zapatillas de ballet.
Hasta el lecho de su sueño último, de una ventana a través, la acompañó él.
Ella le dio un regalo.
.El caballo.
¿Le conoces?,
¿sabes, al menos, algo de él, zapatillas de ballet que le ves, aparte?,
¿tienes noticia de sus crines de color de las montañas de cenizas de volcán por las que cabalga?,
¿qué le alimenta, qué busca comer, (qué encuentra, su forrajeo, a su paso)?,
¿quién, (qué), de alguien, (algo), hacerlo, le monta?,
¿tiene tan sólo dos pies y es prótesis biónica que consiente a alguien más, (o a lo que fuere), moverse,
o tres,
(tercero de trozos hilvanados con aire y de carpo metálico)?,
¿hacia qué baile trota?
.Ollabac.
Ollabac camina.
A algún lugar, según la determinación de su paso muestra, se dirige.
En apariencia, (¿mentira?), apresurado.
Sólo porque avanza erguido, y con piernas alargadas que, marcando largos pasos, pareciera que galope.
En verdad, para su tamaño, se mueve despacio.
Es, solamente:
cabeza, (desbordando sentimientos metálicos que, de desprenderse, quedan empotrados e intactos en lo que se encuentran a su paso);
órgano sólo algo hepático, (digiriendo recuerdos, así conectándolos con el resto de su cuerpo);
y dos piernas calzando, de bailarina una,
las zapatillas.
. Los tres trazos del caballo de zapatillas de ballet.
P.S:
veo en disco duro, (lo modifico ahora) que, el título original, (cuando era sólo imagen sin texto), fue “caballo con zapatillas de Ballet”. Es al colgarlo en este blog cuando lo sustituyo… (contexto descubres, o lugar en el que has de ponerlo…y el nombre, de lo que ves, cambia…).
de los tres trazos de la última imagen, (en adelante hacer blanco y negro de todo 3d no veo que vaya a cuajar, habrá que discriminar), me interesa la figura del medio y su rostro de hombre de facciones fuertes, y bueno.
Sofá en el parque
La única (salvo error u omisión), que, hasta la fecha, siendo 3d, firma Sinequi y no Seq.
¿Aportaría algo más, añadir imagen de verano y de otoño, para ilustrar lo que digo?
.Sofá en el parque (primavera).
Dejó su sofá de dos plazas, (la de su compañero y de él), en el parque, así, sin nada explicarle.
El abandono le convirtió en hierro ambiguo, (inoxidable y mullido).
Le acompañaron las aves en los días de primavera, y las farolas encendidas, (y los paseos, y las conversaciones pasando, y…), en, de invierno, las noches.
Le disfrazaron las hojas de otoño con sus bailes.
Fue reposo y consuelo de quien le contaba porqué, continuaba paseando a esas horas y solo, (y de quién, al hacerlo, se acordaba), en las tardes más calurosas de verano.
Tanto y más, con satisfacción e incredulidad, (nunca nadie llegó para vandalizarle), es.
Sólo el hueco ese recóndito en el que su compañero acababa por perder algo siempre, (unas monedas, una nota de amor nunca vuelta a leer, unas gafas una vez que ¡no se rompieron!,…), permanecía aparte, aceptando, ya, haber sido desechado pero no que jamás, (a él que no se habría ido en ningún caso), le hubiesen explicado el porqué.
Y un día, alguien pasó, a alguien, en silla de ruedas de hierro ambiguo, (inoxidable, y mullido), empujando.
Era viernes, como cuando él también, allí había llegado.
Las compañías, (del sofá del parque), se preguntaron si no era ese hombre, (sentado), quien tantas veces había allí ido buscando, (tan preocupado), ese rincón adecuado, en el que algo dejar acomodado.
No recuerda ya, ese hombre, (sentado), nada haber abandonado, (ni tenido), ni qué sabía entonces que le empujaba a hacer lo que hizo, (con quien, de saberlo, sin compañía, sin dudarlo, se habría quedado a su lado).
No encontraría en el huequito recóndito, (del sofá desconocido), un pedazo de papel en donde aún habría podido leer:
“de verdad nos quisimos, el sofá es testigo”.
.Sofá en el parque, (invierno).
Mujer embarazada de cabeza gigante
Seguirás sin comprender cómo se relaciona lo que de tu mano sale: si es todo uno, o son entes individuales a los que firmar, (escuchar), por separado, (si complementarios, si excluyentes…). Te resultará, (¡todavía! y más cuando te enfrentes a todo organizar), desconcertante, frustrante y drenante.
Habrás de contemplar que siga su curso, como el de un caudal de agua en el que tus manos podrán sumergirse, pero al que no, (por de allí sacarlas), parar.
. Mujer embarazada de cabeza gigante.
La mujer, embarazada de cabeza gigante, rompe aguas.
Las rompe, (las vierte), y por dentro, de alguna manera, la rompen al explotarse, (explotarla).
La mujer embarazada sujeta el peso, (de la cabeza gigante), con una red de malla de agua que todo lo resistirá hasta la única vez, (de la que no habrá retorno, ni reparación posible), en que se derrame.
La cabeza combate, (al tejido que la apresa), desarrollando ya un cordón umbilical exterior, (de agua).
La mujer, (para compensar la pérdida), en vez de llorar, por el dolor de la protuberancia que la atravesó, (y más líquido perder), bebe agua, (de rocío caído de un tronco de árbol talado que salió despedido de un lago).
.Serie de la “mujer embarazada de cabeza gigante”.
En otro estado, habría sido, (es):
africana acatarrada y alvina con moño alto, (al natural y copia de sí misma);
tronco reposado gestando brotes diminutos, (verdes y sanos), charlando plácidamente, con la rata Plácida, en la naturaleza;
Luchador de sumo, como es natural, montando una Bultaco de 1976, (“frontera 370”), sin ruedas;
Ratón hijo de un desliz de su madre con un gato pelirrojo, (al que nunca más volvió a ver, al que a diario ve en, de su hijo, el pelo), serenamente sobre el lomo de un hipopótamo, naturalmente llamado, Sereno, (y sereno de profesión);
…
pero no es su estado.
De la mujer embarazada de cabeza gigante, si nada sabes,
no sabrías si así es o, en realidad, a la cabeza, (gigante), una mujer parasita.
Nada,
hasta que no nazca del gigante la cabez,
sabrás
y,
quizás,
ni entonces.
P.S: dibujar la cabeza enorme cuando nazca.
Aves
Carecerás de cualquier vínculo particular, (interés incluso), con los pájaros. Eso no les prevendrá de continuar viniendo a visitarte. Conservarás alguno hoy como evidencia de su presencia. Aunque no les comprendas, dejarás de eludir su existencia.
Lo harás por ellos, ignorando, todavía, lo que, por ti, ellos harán.
.Aves.
Qué te sucede con las aves, dime.
Y… ¿desde cuándo? que jamás, en ningún momento, ni en un instante solamente, me hiciste el más mínimo comentario, (me enviaste, respecto a ellas, la menor de las señales).
Y ahora, (¿de repente?), vienen, las rechazas, las ignoras, de ellas te deshaces, no te interesan y…, sin embargo, se quedan,
(como si, tras con sus obligaciones cumplir, al hogar, regresasen).
Como si alimento fuesen, (o buscasen).
No lo sabrás, lo ignorarás, ni lo sospecharás siquiera, ni lo habrás notado jamás y, sin embargo, te habrán sobrevolado,
aves…
Constante, incesantemente,
(en ataque coordinado y ordenado en bandadas de distintas especies),
cuando su momento llega.
Ahora que, para tu asombro, (y… ¿es eso incomodidad?), lo has descubierto.
Ahora que ya sabes que, por ahora, nada más que aves, (pájaros), tienes en la cabeza,
¿Las dejarás salir y que tomen, (contemplándolas), su propio vuelo?
Dina
.Dina.
Dina es, además de muy lista, malabarista, sobre todo, (aunque no sólo), con la punta de su alargada nariz jugando con su sombrero de copa.
Le encantan los caramelos de bola con forma globo aerostático visto en el horizonte y con cuerda negra como lastre en vez de palo. El sabor en sí no importa, es tal el disfrute de ver, como se va acercando a su boca, que ningún gusto le arrebata ese goce.
Hay quien, al cruzársela, la encuentra lisiada pero, en realidad, simplemente, tiene, (como todas las dinas), 3 patas en vez de… (¿son 4 las que tendrían los tipos con esa facha?). Con la frontal, (más de tamaño mano), se emplea a hacer cosas de humanos, y, con las otras dos, de animal.
Fuego
.Fuego.
De fuego sus ojos.
Los tres: el que muestra, (cálido, inocuo), y los dos…
¡mágicos!
Ese par que sólo si abre su boca de fuego, (su sentimiento, que abrasa, abrasado).
Que calcinan cualquier oportunidad de ser.
Que destruyen lo construido mientras su boca cerrada, (contenida su rabia).
Que sólo consienten sobrevivir, (si reptando, arrastrándote), sobre su condición incinerada.
Y, de su obra ígnea por encima, convenientemente envuelto, (ocultado), atado, (¡que, ni muerto, vaya y se expanda a su criterio!), el cadáver que dejará, su boca, (su naturaleza), las veces que ardió, (tantas, que quemó cualquier recuerdo de algo distinto haber hecho).
No es su disfraz falaz, (de candor, candidez, ingenuidad, inocencia…), lo que te habrá consumido,
habrá sido, descubrir qué eran en realidad, de cerca, aquel calor y luz visible de lejos, primero,
y luego, (respeto lo llamaba tu alma ardiendo), no haberla, ni una sola vez, desenmascarado.
.Llama.
Mira hacia arriba, y a distancia lo que, (tras tantas veces haber alejado), se le aleja.
Su lengua puntiaguda cuelga fuera de su boca cerrada, como la del perro que intenta regular su temperatura, (aquí, su furia, su rabia).
Está hinchada y, en su centro, en negro ulcerada, (como su alma desperdiciada).
De sus otros ojos el par, mirando hacia atrás, (siempre guardándose la espalda), mientras, hasta el último momento, intentando impedir partir a, de sus llamas, los restos carbonizados.
Les llama.
Llama.
A nave con orza al lado de la cual nadar.
Con vela de cuerpo amortajado, (con esa forma disfrazado como única escapatoria),
y atado, (asegurando, así, que no cambiará de opinión en el último momento, que, aunque de nuevo le llamen, se irá).
Con una bandera improvisada, (condición indispensable para viajar).
Y con mástil color, que la cara del fuego, tuvo cuando no en llamas.
La rosa y Asor
He abandonado, (eso espero…), cultivo de vida que requiere esfuerzo constante resultando en desarrollar raíces ajenas a costa de, de tus cimientos, la invasión; ataques preventivos de espinas; dedicación prácticamente en exclusiva, (no habrá lugar, a su lado, para nada más criar); contentar a quien mostrará su delicadeza, (¿no es, ella, de belleza un sinónimo?), tan efímera, que toda tu atención requerirás dedicarle para notarlo…
Aunque he de estar alerta para tenerlo presente, no la crío, (no ya).
Pero a ésta, que en su lugar nace, (y allí volverá), me complace que, de visita, (pasajera), venga.
.Pájaro de los rosales y rosa.
Rosa, de paloma blanca, (algodón dulce, nube en cielo despejado), y rosa.
De raíz apoderándose de, (creando), a su alrededor, el espacio.
Sustento del pájaro blanco de los rosales que, de otra forma, carecería de alimento.
.Asor.
Rosa, del color de su nombre, del aspecto de un rostro entre inofensivo e inquietante.
Con tallos alimentando nombres que llevan a orígenes de igual color que la rosa.
Y Asor quien, en pie, la monta.
Asor, quien se lleva, planeando, (planeándolo), el grueso de las raíces de Rosa.
Con sus ojos de niña, (rosa), brillante y diminuta, (por huecos obturadores),
y su cuerpo deforme formado a raíz de una (blanca, y rosa), Rosa.
P.S:
si existiesen ‘ sub-etiquetas‘ , (que pudieran extraer de un lugar un solo personaje), tiene Asor algo que, de mi favor, (“favorito”, quizás, sería), goza.
le sucedió, a esta rosa, un misterio y fue, de las apariciones, el cuarto.
Pájaro renato que no es pato
Sigo sin saber si las figuras que surgen de la principal debieran ser consideradas series y así ser tratadas,(como categoría y como entrada aparte). La incluyo aquí hasta descubrirlo.
Y sigo enfrentando conflicto entre si quedarme en una entrada y continuar alimentando la ‘serie‘ ,(desarrollando, además, cada pieza), o si frenarme y a otra figura nueva, dar paso. Siempre tengo que, para continuar, frenarme.
Me pregunto qué les sucederá a ustedes.
. Pájaro renato que no es pato.
El pájaro Renato quiere ser pato.
Volar recorriendo grandes distancias.
Graznar.
Vivir unos diez años. (¿Para qué querría, un pato, vivir más?).
Nadar a velocidades de ensueño, (él, que, de vértigo, carece), con membranas de piel entre sus dedos.
Agarrarse, con sus garras, a cualquier lugar que se le antoje (rechazar el que le desagrade).
Tener pico ancho y corto con el que buscar alimento sin andarse enganchando ni chocando, con todo, siempre.
Cuerpo compacto que nade y hasta bucee.
Y ese cuello tan corto con su giro completo hacia atrás que le permite limpiar las plumas del lomo.
Y hasta elegir a qué familia pertenece escogiendo, de la pluma, los colores.
La glándula del acicalamiento la tiene y segrega un aceite tan rico en grasas y en ceras que no habría plumaje más resplandeciente e impermeabilizado que el suyo, (¡que no veas cómo te quedarías tú si lo ingirieses!).
Su pico largo y acuñado esparciría el aceite y ¡qué pluma seca y esponjosa, y qué temperatura corporal regulada no tendría!
No la usa “sólo los ánades eso merecen”.
Renato, queriendo ser pato, usa su cuello no corto sino largo y tortuoso y, en varios puntos, acodado, para girar su cabeza 180 grados forzándola a huir del lugar ese al que, la especie que es, se dirige, pertenece.
Se lo retorcerá ese parpar de fondo, ese graznido de frente, (que no deja de escuchar), según el cual, es pato, pato, pato…
Huye de donde viene, (nido, reposo de su cabeza solamente, sin espacio para el cuerpo), a donde no ha de llegar pues el viento, (el aire, cualquier brisa, todo aliento), le mantiene en ‘su‘ lugar.
Sus alas mugrosas, (a las que se les niega el aseo), arrastran un peso muerto siempre (vivo), propio (del otro) ¿cómo dejarlo atrás sin arrancarse, de las plumas, el vuelo?
Dos, dos pesos muertos (vivos) propios (de los otros).
¡Ay Renato, que no es tu ala de pájaro, ni de pato, sino de ángel!
.Serie del pájaro Renato no pato.
Tiene, Renato, de ángel alas, mas no le rodean seres celestiales.
Caminante de barro rojo, cocido y quemado.
.Caminante de barro rojo, cocido y quemado.
El caminante de barro rojo, (cocido y quemado), camina.
Se dirige hacia una fiesta de disfraces, hacia quien disfraz de fiesta es y que, sobre máscara de dos caretas opuestas, se yergue.
Nada que les una.
Pasará de largo.
Continuará, (sin dejar de mirar al frente), esquivando la duda de si debiera a aquel lugar visitar, (de allí quedarse con algo).
No lo hará.
No esta vez.
Nunca.
Camina.
Cambiando, a su paso, la forma de la niebla que pisa, ese humo cuyo olor húmedo traspasará su calzado.
Caminó, hacia su nombre, una vez,
y pasó de largo.
.Caminantes de barro rojo, cocido y quemado.
Los caminantes de barro, a partes enrojecidos, (a trozos, quemados), caminan sin cuerpo.
Salta, el uno, (pasando más tiempo en el aire que en el firme del que impulso coge),
como pollo con una sola pata y
rescata un cuerpo,
(¡qué suavidad si su vaivén acariciases!),
como si, con una caña, lo pescase.
Le inyecta tinta que, cayendo, dibujará su siguiente contorno,
y eso,
será salvarle.
Camina el otro.
Escalón a escalón sobre superficie mojada,
que no traspasará su calzado,
(resbaladiza, que no alterará su paso).
Derramando, de su rótula, la tinta que dibujará, cada vez,
la pierna requerida para continuar caminando.
Caminaron una vez,
no se supo si hacia su nombre o desde él,
(si de él son parte o a parte suya se mueven),
si son condenados, o condena, o nada que ver.
Caminante de cabeza grande
A medida que avanzo, cada figura de las series se me va mostrado más como entidad independiente. Si bien en este blog ahora, (que estoy haciendo una primera criba), las recojo, cada vez, juntas, dudo si son láminas individuales.
.Caminante de cabeza grande.
Camina con su cabeza enorme conformando figura casi rectangular junto con sus mandíbulas.
Cráneo color madera, (más amasada que pulida), y barnizada en mate.
De su torso, salvo el cuerpo vertebral, no queda nada.
Sus miembros inferiores a fuego implacable sobrevivieron carbonizándose.
Esas cenizas compactadas se mueven que más pareciera que, arrastrándose, esquían
y es su cuerpo quien va saltando de la una a la otra, (más bajita), en equilibrio perfecto; de la otra a la una, (más alta, con mayor esfuerzo).
A su paso definiendo una línea recta y, a ella paralela, otra.
El caminante no tiene enorme la cabeza, es que, prácticamente, es casi lo último que le queda.
. Serie “caminante de cabeza grande”.
Camina, por su cabeza grande acompañado, el caminante.
Estuvo, (su compañía), en lugar y postura tan distinta en el pasado que ni servida en bandeja hubiese podido, ante mesa alguna, presentarse.
Hasta que una humanidad fina y alargada le nació en su lateral derecho y tanto se le estiró que alcanzó, de una palabra, una letra…
Caminó, sobre los pies de caminante, la cabeza grande.
Hasta que de su cuerpo los restos, el camino mutó en chaleco de tirones, y un trinquete de aire, a él unido por conexión invisible, se lo llevó por camino de aire.
Gacela con corbatín verde serpiente
¿Sigues estando, de un solo trazo compuesta, si lo único añadido a parte, es el rabo y las astas?
No, o no, al menos, si eres gacela.
Trazo es lo que surge cuando, de su tamaño independientemente, desde su principio a su final llegas.
.Gacela con corbatín verde serpiente.
La gacela con corbatín verde serpiente, (hierba, tela…), salta.
Sin motivo, sin razón.
Porque quiere, porque puede, (porque, de ninguna otra manera, podría moverse).
A pesar de su pezuña desfigurada, de la cicatriz y hueco dejados en su pata, de su cuello largo, (troceado casi, por tantos ataques de tantas zarpas, tantos encontronazos).
Su corbata, más que colgada, (lazada a), de su cuello, ...
(lazos: los que te cuelgan, los que te cuelgas, los que te ahorcarán, los que…),
la acompaña.
La gacela con corbatín verde, (hierba, tela…) pincha, con sus cascos, la sabana y, ésta, la arroja, a su salto siguiente, con, a su vera, su serpiente.
Mago
Ser imaginable cuyas acciones muestran resultados contrarios a las leyes naturales.
.Mago.
El hombre de los botines de caña ancha es mago (todos hemos de ser, somos, algo, incluso quienes no son esto, ni aquello).
No extrae, de su chistera, aves, ni conejos, ni… .
Es él el pájaro, la rama, el lagarto, el fruto, el gusano.
El mago es hombre entero y alborotado, desbaratado, descompuesto:
Se torna en aves, reptiles, larvas… y sombrero de copa alta aplastado.
Teme entretener pues sabe lo que sucede después, (antes de ser…)
pero lo hace pues no encuentra,
(por mucho que haya rebuscado en toda prenda que la cabeza cubre, y en sus copas, y en sus alas), otro remedio.
.Serie de Mago.
P.S: Sigue acaparando mi atención el número de trazos de la pieza principal, (especialmente si es 1 o 2).
Hoy comienzo a guardar (los trazos en negro), como imagen aparte, aunque, aún no comprendo a dónde conduce.
. Los dos trazos de el Mago.
Si solos los dos trazos suyos, y en su color primigenio, al mismo lugar mirando, preguntándose hacia dónde va él, (van ellos).
La bestia y tú
.La bestia y tú.
La bestia se alimenta devorándose a sí misma, (sin ensañamiento, sin encono).
A hebras como las que quedan de un metal que hubiese sido trefilado.
Avanza erguida, decidida, dispuesta…
dejando a su espalda, como huellas,
los restos de lo que sus ojos, (en donde los ollares alberga), resoplan
y que al suelo caen.
La bestia arremete dominante, vestida a tiras que más que cubrir el cuerpo, lo sujeta a partes.
Lleva, a su espalda, cicatrices sólo cuando incandescentes visibles, en cuyo caso, en hierro de marcar se convierten.
Serás, a su vera, res.
Será látigo en su brazo terminado de esquirlas de metal despuntadas.
Tras ella los restos de los bufidos de sus ojos que ennegrecen a medida que caen.
La bestia y, sólo tú, (un duelo entre bestias presenciando).
Farolero y Oreloraf
Seq vuela: ignoro si es cigueña rosa portando dos nacimientos, o flamenco de ‘pata negra‘ con luces, (dos), faroles.
Como fuere sea, si volando, alumbramiento, si en pie, luz.
Seq se gesta.
.Farolero.
Camino llevaba de ser vano y ostentoso, de logros, (capacidades, posibilidades…) imaginadas, pero no.
A pecho descubierto camina, independientemente de que por ello tenga algo que mostrar, (ocultar), solamente porque aprendió que sólo así podrá, hacer lo que hace.
Quizás por ello sepa crear, (forzada y medidamente), pueda mostrar y, (con inmensa dificultad, deseando pudiera delegar esa tarea), vender lo que crea.
Creer, crear.
Podría haber sido, (de no ser él), cualquier cosa lo que su figura atlética portase, (que incluso su propio cuerpo exhibiese). Fueron luces con sus formas, tamaños, pesos, (pesares), … y sombras.
Camina, (cuando se expone), con negro y apretado pantalón, su torso desnudo y fibroso, y ese ombligo puntiagudo en su punta negruzco y peligroso, (tanto le costó cercenar el cordón umbilical que así le quedó, castigando, a su pesar, a quien se le acerque demasiado, con un corte).
Cabeza y mano cubiertos, reforzados, para soportar el peso que han de acarrear a diario y porque, ¿para qué necesitaría mostrar un rostro quien a pecho descubierto va?
EL farolero, de cualquier material, (metal, piedra, su propia pierna, planta…), crea, (eso cree al menos, y yo le creo), faroles. Después, en su cuerpo, los acarrea. Nada dice, sólo muestra lo que tiene, y eso ofrece.
.Oreloraf.
Oreloraf despierta gran interés.
Es por el misterio: no se sabe qué pinta tiene, (ni qué carácter, ni qué tipo, ni si es tipa, ni…). Si sale, es todo cubierto, para no mostrar, (para esconder).
Diseña, (con faroles), robots, que solos se mueven, de ser necesario se despiezan, y así mismos se venden.
Ellos, unos a otros acompañándose, por ahí andan sin esfuerzo, voceando eslóganes que van cambiando para que ningún oído se acostumbre a escucharles y, con ello, dejen de atenderles.
Solamente de latón creen que se pueden hacer, (se crean).
P.S:
.Música que tararean hoy los robots vende faroles.
Así ve, el robot, la música que, para vender, tararea (luz, resplandor, en un espacio vacío, oscuro y metálico, nota).
No la oye, ni nada le conmueve su melodía, pero sí sabe traducir, esas notas, en sonido. En las barras y los puntos ve otros mensajes, (¿sabrían “apariciones” interpretar?) que sí son son suyos, (no faroles), y no tuyos.
Tela a cuadros
.Tela que sigue patrón.
La tela sigue a un patrón, y es a cuadros.
Viste cuerpos y cabellos.
Vive en una nave, (que navega aire en vez de mar), algo parecida a, de surf, una tabla, deformada por estar bajo el agua mirándola (blanca, con rayas entre sí perpendiculares negras y esquinas, algunas, de algún color), cuyo patrón tiene tela que cortar y nunca deja de hacerlo:
Llega, manda, y se va y ahí deja, todos los cortes hechos.
Hasta que no estén cosidos, (bajo la forma ordenada, y en su orden dispuestos), no regresa.
Y, entonces, se continúa, (de nuevo se empieza).
.Tela blanca a rayas negras.
Dicen que están hechas, estas telas, un cuadro: de lienzo blanco y cuadros, (con cuadrados los confunden), de contorno muy finito en negro, a tramos por completo, su grosor, desbordado. Están decidiendo ellas, de cero, (de blanco), qué patrón siguen, (aún no saben), ¿quién las manda?
Raíz de jengibre
¿Tiene, acaso, (del jengibre la raíz), nombre?, ¿se la conoce de otra manera que no sea parte, (la soterrada, el sustento), de lo que sí, de alguna forma, se llama?
Preguntas te harás cuyas respuestas no te responderán, (irán a su aire).
Consigo se llevará, lo que preguntaste, lo que viste.
.Raíz, de ya no, jengibre.
El reno se alimenta, única y exclusivamente, de Sinequio, ese árbol que enraíza en la niebla y sostiene ramas horizontales, verdes y circulares, solamente dos, de cada una de las cuales surge un fruto que mira inquisitivamente. Así discierne a quien devorará, y a quien consentirá que le devore.
Sigue, (el animal), en vez de arrastrarlo, (sin látigo, con mirada solamente le arrea), a un trineo verde y rojo Navidad, que de él escapa.
Bajo ellos, de igual época, el duende y Edneud (quien a todos los duendes de Pascua enseña).
¿Y en medio?:
el pájaro hormiguero, (en su rama muy solo y quieto), y el reptil que, pese a serlo, en dos patas camina, (dejando forma de corazón entre sus miembros al hacerlo), con compañía.
¿Y en su medio?:
mariposa de invierno con alas de las que sólo el contorno conserva, dejándose, a veces, llevar por el viento que la atraviesa, en ocasiones en su contra yendo. Ala, (nombre), que con cada golpe, (de viento), muta.
.De la raíz de jengibre, serie.
Habrás visto, de frente mirando a un bulto, de jengibre una raíz recién arrancada del suelo, y ya escuchando, nítidamente, (sin el mínimo resto de tierra cubriéndola), su historia en tu cabeza, decidirá ella, (la raíz, el origen), qué te cuenta.
A su aire, en su medio, y con su nombre.
Manantial
.Manantial.
Brota saciado, (saciante),
a ratos, a borbotones a veces, también sereno,
quizás apresurado pero brota
con, (sin), apremio y,
(aún estando alimentado), alimento.
Mana y, (todo lo que de él viene), a él va.
.Manan Ti y Al.
Manan (Ti y Al).
Extremos de un mismo camino
del que no saben cuál es principio
o quién final.
Pero cuyo recorrido les habrá alimentado, (alimentado habrán), por igual (desigual).
Manan.
Del lugar del que nació, Ti.
Hacia donde manará, Al.
.Caballero mata dragones.
.Caballero mata dragones.
Cubre su faz.
Siempre había ido a visitar, a estos dos dragones, a rostro descubierto.
Años, y años, y años, tantos, como los dragones, en su vida, vivieron.
Pero no hoy.
Ocultación no, protección indispensable.
Que le golpearán lo sabe.
Estas bestias encuentran en los pasos de frente y conciliadores, no confianza, sino amenaza, (provocación violenta). Es, a traición, como comprenden que, el mundo, se comporta. No importa, lo que se muestre, (durante años, y años, y años, todos los que los dragones viven), así son hasta su muerte, (a la que llegarán, inexorablemente, matando).
Y monta caballo ‘ bipático‘, (que, de haber tenido pies habría sido bípedo y, además, es simpático), con una cola larga que bien podría servir, (si fuera, él, otro), de látigo.
Enfrenta, a dragones, dos.
Y lanza, (ya que palabras enteras no sirven), letras, al menos partes diminutas de invitación a la conversación.
El monstruo negro las transformará, de inmediato, en alaridos, (gritos de guerra y dolor para los demás, y para él mismo).
El verde las regurgitará, hirientes y retorcidas, sin apenas ruido.
¡Malditos los tres!, maldecidos…
Trata como hermanos, (humanos), a los animales, y asume, (acéptalo), que procederán de acuerdo a su naturaleza y no a tus años, y años, y años.
.Rostros del dragón verde del “Caballero mata dragones”.
El caballero mata dragones lleva una coleta, (sobresaliendo de la malla que cubre su rostro), roja como, de su zapato, la suela. Como sus ojos.
Como su único ojo, en dos, (por el medio), partido.
Los pintó como regalo, (para estos dos dragones), de despedida, (mostrarse, por una vez, para lo que tendrá que disfrazarse, como ellos le miran).
Cabalga un equino casi, (pues de algo blanco en su cola, o en sus crines, carece), palomino.
Lanza con apenas fuerza, y al trote, su arma, (única y exclusivamente hecha de materiales nobles), que, según avanza, es:
pluma (lanza palabras), dardo, (para poder alcanzar el objetivo), o Shuriken, (aquellas estrellas arrojadizas de los ninjas a los que, con su disfraz, el caballero, algo se asemeja).
Estrellas, perdiendo luz, camino de estrellarse.
Ha de lanzar tinta roja como rojas las miradas de los dragones y del caballo (cuyos ojos, de este último, son espejos que reflejan las vistas de esas bestias que no son él).
Sabe que a oscuras todos desaparecen, (animales y humanos), y sólo se verán los ojos, (incluso si cerrados), del daño, (de los dragones, y del metal si como arma usados).
Pero va, incluso oscuro vestido, a las claras.
La alimaña verde puede desplegar su rostro del contorno de su cabeza y atacarle en un instante permaneciendo, a ojos de quien no la tenga en frente y cerca, (su cabeza), en calma. Allí regresa tras cada uno de sus ataques preventivos, (perversos siempre), siempre. A su cobijo inestable, su fortaleza mutable.
Al hacerlo, se repliega: rostro en cabeza, en cuerpo testa y se convierte en…
dependerá de la vez.
La fiera negra atemoriza más a quien la imagina, (la piensa), que a quien la ve, pues con cada paso que da, se funde, se deshace rápidamente. Por eso no abandona nunca su cueva en donde, atemorizando, (atemorizada), ruge.
No apareciendo, desaparecer, previene.
A no ser que vaya tras la alimaña verde, en cuyo caso, permanece.
No mata, el caballero, dragón alguno: su crimen, eso es algo matar, (tras años y años, tantos como ellos vivos), no regresar ya a esa cueva maldita y sus alrededores maldecidos.